‘BoJack Horseman’ y ‘Mad Men’ comparten más de lo que parece: ambas series exploran el trauma, la autodestrucción y el agua como símbolo de escape y renovación a través de sus protagonistas.
El final de la serie ‘Cien años de soledad’ lleva la destrucción de Macondo hasta sus últimas consecuencias, capturando todos los claroscuros de la identidad colombiana que Gabriel García Márquez incluyó en su novela.
‘La casa de los espíritus’ supera las expectativas por enriquecer el feminismo de la novela, condenando simbólicamente a nuestros abuelos por sembrar las semillas de odios, violencias y resentimientos que seguimos cosechando en la actualidad.
‘Hombre a Medias convierte el trauma, la masculinidad tóxica y la homofobia interiorizada en una experiencia incómodamente cercana. Richard Gadd firma una miniserie inquietante que explora cómo la búsqueda de aceptación puede convertirse en una forma silenciosa de destrucción.
En Cien años de soledad aún falta la aparición de las mariposas de Mauricio Babilonia, la ascensión de Remedios (la bella) y el trágico destino de los Buendía, pero estos primeros episodios son una inesperada muestra de que “la eternidad ha comenzado”… y de qué forma.
La segunda temporada de Bronca recuerda al cine de Im Sang-soo (The Housemaid, The Taste of Money) y otros directores surcoreanos que satirizan sobre el peso trágico de las injusticias causadas por el capitalismo tardío.
‘Bait’, la serie creada por Riz Ahmed, nos presenta el viaje autodestructivo de un actor que renuncia a su propia identidad para alcanzar los banales requerimientos de una franquicia.
‘El Oso’ no se encuentra en su mejor momento, pero sí levanta vuelo con varias novedades refrescantes. A grandes rasgos, la cuarta temporada completa una etapa que exige nuevos rumbos o un desenlace digno.
Evocando al humor ácido de Ruben Östlund, ‘Étoile’ pone al centro de su sátira la occidental disyuntiva de preservar tradiciones poco rentables o explotar el valor comercial de las expresiones artísticas.