Cineastas franceses que debes conocer

Por: Miguel Sandoval 

Con la llegada de los hermanos Lumière y el cinematógrafo en 1895, Francia se convirtió, junto a Estados Unidos, en una de las grandes potencias fílmicas del mundo: la salida de los obreros fabriles después de una jornada, al igual que el arribo de un tren, fueron los primeros ejercicios documentales de un arte en pleno nacimiento. Más tarde, a mediados del siglo XX, el grupo de jóvenes cineastas encabezado por Jean-Luc Godard y Francois Truffaut, revolucionaría las imágenes en movimiento, esta vez gracias a una ruptura con las convenciones cinematográficas de la época.

Te puede interesar: Ciclo gratuito de la nueva ola francesa

Actualmente, el país europeo es la cuna de estilos y realizadores diversos, quienes exploran géneros desde el terror hasta la creación experimental –que tan bien ha caracterizado a algunos de sus más reconocidos exponentes–.

A continuación te presentamos cuatro cineastas cuya contribución al séptimo arte vale la pena revisar debido a su inusual manera de hacer y pensar el cine.

Chris Marker (1921-2012)

Contemporáneo de la nueva ola francesa, Chris Marker es más conocido por su incursión al cine documental, desde el que exploró (con un enfoque distópico) la intimidad de la cultura nipona y el avance de la tecnología de finales del siglo XX. También es famoso por acompañar a los realizadores Akira Kurosawa y Andrei Tarkovsky en el set, a quienes dedicó los filmes A.K (1985) y Un día en la vida de Andrei Arsenevich (2000), respectivamente.

Por otra parte, si bien su obra se centra en reflexiones que la hicieron merecedora del título de ‘documental subjetivo’, el cineasta creó una pieza de ciencia ficción; a través de fotografías en blanco y negro, susurros y una historia enmarcada en la tragedia, El muelle (1962) se perfiló como referencia para otros títulos sobre viajes en el tiempo, entre los que destaca 12 Monos (1995), de Terry Gilliam.

El muelle

Recomendamos, además de las obras mencionadas, su segmento en el documental colaborativo Lejos de Vietnam (1967) y la cinta Recuerdos del porvenir (2001), a través de las cuales puso de manifiesto su compromiso político con la región de Indochina y África.

Philippe Grandrieux (1954 – en activo)

Luego de su paso por la instalación audiovisual, el documental y el videoensayo, entre otras disciplinas, el trabajo de Philippe Grandieux ganó popularidad a finales de los 90 en Francia e internacionalmente; su cinta Sombre (1999), atrajo las miradas del Festival de Cine de Locarno, donde contendió por la distinción máxima que el certamen otorga. No obstante, a pesar de los elogios que la obra recibió, una parte del jurado cuestionó la moralidad de su violencia sexual.

En efecto, el cine del autor podría considerarse transgresivo, debido al papel que desempeña el cuerpo humano, como principal vehículo de sus historias: los planos cerrados y desenfocados, además de su inestable cámara con reducida iluminación, ayudan a sugerir la agresividad de que se le acusa; hecho, por otra parte, que no debe confundirse con la gratuidad. Es decir que, si bien la filmografía del autor concentra impulsos violentos, coexisten también en ella, múltiples imágenes en el rango de lo bellamente poético.

Sombre

Recomendamos, además del mencionado filme, La vida nueva (2002) y Un lago (2012), mediante los cuales, el cineasta apremia las sensaciones sobre el ritmo de la narrativa, junto a piezas instrumentales que configuran sus atmósferas ominosas. También en sus películas, expone una faceta del deseo prohibido o tabú, al igual que su compatriota Gaspar Noé.

Éric Rohmer (1920 -2010)

Crítico y editor en la respetada Cahiers du Cinéma, Éric Rohmer fue además un cineasta embelesado por lo simple. A su obra, entre diálogos que exponen posiciones morales, la caracteriza un deambular de sus protagonistas, el cual no debe confundirse con el despropósito: en el cine del francés, prevalece sobre la tensión del conflicto, la sencillez de las relaciones humanas.

Por otro lado, como escritor y director, adaptó él mismo sus textos a la pantalla grande, con una paleta de colores que aviva los paisajes (a menudo veraniegos), donde toman lugar sus historias. En este sentido, a pesar de que se considera una figura emblemática de la nueva ola, no optó por la experimentación, sino por una puesta en cámara y montaje que refleja la frescura juvenil de sus personajes.

Mi noche con Maud

Recomendamos sus cintas Mi noche con Maud (1969) –nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera–, Pauline en la playa (1983) y Cuento de verano (1996), imprescindibles para estudiar las tres etapas de su filmografía.

Claire Denis (1948 – en activo)

Egresada del Instituto de Altos Estudios de Cinematografía en Francia, Claire Denis fue, tras sus años de estudiante, asistente de realizadores emblemáticos como Wim Wenders y Jim Jarmusch. Actualmente, es considerada una de las grandes cineastas europeas, junto a Agnès Varda, gracias a una carrera en la que ha experimentado con diversos géneros cinematográficos: el thriller, el melodrama y la ciencia ficción, sólo por mencionar algunos.

Aunado a lo anterior, a su obra la caracterizan historias en que personajes aislados transitan universos convulsos; a pesar de los lentos movimientos de su cámara e irregular montaje, es en los cuerpos de sus protagonistas –a veces marginados– donde se encuentra la fuerza de su cine, al igual que en el devenir político de sus narrativas. Esto último es consecuencia de los años de su infancia, cuando vivió en colonias francesas de África, debido al trabajo de su padre.

El intruso

Chocolat (1988), El intruso (2004) y High Life (2018), son títulos que recomendamos de esta inconfundible autora, quien además de estar presente en el Festival de Cine de Cannes y el Festival Internacional de Cine de Venecia, ha trabajado con los actores Juliette Binoche y Robert Pattinson. Su próxima película , The Stars Of Noon, contará con la participación del también modelo británico y será distribuida por A24.

Un blanco, blanco día: la muerte moral y sus consecuencias

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

Tras la muerte de su esposa, Ingimundur (Ingvar Eggert Sigurðsson) descubre que ella fue infiel con un vecino del pueblo. La revelación le ocasiona un trauma y despierta en él deseos de venganza. Sólo su nieta Salka (Ída Mekkín Hlynsdóttir) da a Ingimundur un refugio en medio de la crisis emocional, ocasionada por las dudas sobre tantos años de matrimonio.

En el arte, la muerte física lleva a un duelo menos doloroso que la muerte moral, porque supone el fin del romance sin resentimientos ni confrontaciones posteriores a la ruptura. Un blanco, blanco día (2019) se mueve en la idea de la infidelidad bergmaniana, en la cual el celoso amante se siente traicionado tras descubrir que el hogar feliz sólo era una ilusión en su cabeza. En la línea de 45 años (Andrew Haigh, 2015), Hlynur Pálmason aborda los rencores en pareja, el desencanto afectivo y cómo los acuerdos conyugales más convencionales (la monogamia, por ejemplo) no son determinados por el amor.

El título de la película hace referencia a un dicho islandés sobre los “días blancos”, cuando los vivos pueden hablar con los muertos, debido a que el cielo y la tierra nevada no tienen línea de separación en el horizonte. En la tradición de Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940), la esposa muerta es un omnipresente personaje “retornado” del más allá, porque su ausencia trastoca la felicidad ciega del protagonista con cada huella dejada en vida. Como en el  cuento de terror narrado por el abuelo a su nieta, los recuerdos son una tumba abierta cada día más fétida en la mente de Ingimundur, pues las revelaciones sólo contribuyen a distorsionar la memoria de la esposa, situación que lo llevará a perder el control. Sin embargo ¿sòlo el desamor motiva dicho arranque de furia o pesa más el orgullo herido?

El “amor a la antigua” tiene diferentes grados de toxicidad, codependencia y candados sexuales disfrazados de romanticismo y lealtad. La aflicción del protagonista es un prolongado y violento ¿Y cómo es él? lanzado al aire, para descubrir su posición en el corazón de la amante desaparecida, desencadenando una pelea entre machos cabríos con un solo jugador: el esposo despechado. El desarrollo dramático de Hlynur Pálmason hace de la entrega una melancólica historia sobre el amor conyugal más allá de la fidelidad, pues el resentido hombre deberá afrontar su fragilidad masculina y aceptar que el secreto de su esposa no puede destruir tantos momentos compartidos.

La pequeña nieta (Salka) sirve de catalizador a las emociones del protagonista. Según el realizador, esto responde a una concepción personal del amor en pareja (“complejo, íntimo, animal y único”) y el amor familiar (“simple, puro e incondicional”) como dos fuerzas afectivas distantes; a medida que transcurre la película, la relación entre abuelo y nieta va pasando del primero al segundo (en sentido metafórico), porque la chica se convierte en el bote salvavidas del hombre y en quien proyecta todos los sentimientos coléricos despertados por la muerte de su esposa. La discusión entre ambos y posterior solución (con sangre de por medio) es una hermosa forma de convertir el implícito afecto paternal en un pacto más íntimo y fuerte.

En sus dos largometrajes, Pálmason ha demostrado excelente talento en la escritura de relaciones familiares y desarrollo emocional de los personajes, con verosímiles e intensos arcos dramáticos. Lo anterior no sólo lo obtiene del trabajo interpretativo en la dirección de escena, también se debe a sus interesantes experimentos visuales, como el magnífico prólogo que ilustra el paso de las estaciones (filmado dos años antes de la producción) o las luminosas composiciones de Maria von Hausswolff (multipremiada directora de fotografía emergente). A la altura del Yasujirō Ozu más inspirado, dichas metáforas evocan legibles conceptos elevados sobre la naturaleza humana: la leche sustituyendo la sangre, la visión onírica al ritmo de Leonard Cohen o el túnel bloqueado, múltiples elementos que juegan doble papel en esta pasmosa narración.

Hlynur Pálmason no es desconocido en México, puesto que su anterior película (Winter Brothers, 2017) logró llegar a salas de la Cineteca Nacional el año pasado; largometraje en el que el blanco es un elemento cromático dominante, pero con otra simbología igual de potente. Un Blanco, blanco día supone un paso adelante en su autoral estilo explosivo en emociones, el cual inicia de forma contemplativa para reventar en un memorable cierre dramático, coronado por la tremenda interpretación de Ingvar Eggert Sigurðsson. ¡Obra bellísima de principio a fin!

 

HBO prepara remake de ‘Secretos de un matrimonio’ de Ingmar Bergman

Los actores Michelle Williams (Blue Valentine) y Oscar Isaac (Star Wars, Ex Machina) protagonizarán el remake de Secretos de un matrimonio (1973), miniserie del cineasta sueco Ingmar Bergman y que un año después se convirtió en largometraje.

La obra retrata las diversas etapas del matrimonio de de Marianne (Liv Ullmann) y Johan (Erland Josephson) durante una década. La nueva versión será una serie limitada bajo el sello de HBO, adaptada y dirigida por Hagai Levi (The Affair).

En la producción ejecutiva se encuentra Oscar Isaac, Michelle Williams, el hijo de Ingmar, Daniel Bergman, entre otros. Aún no se han dado detalles sobre el inicio de la producción.

Secretos de un matrimonio, icónica entrega que contó con un considerable éxito internacional, tuvo una continuación en 2003 con Saraband, largometraje estrenado en el Festival de Cannes y el cual contó con los personajes originales, situados 30 años después.

Fuente: Variety

Robert Mapplethorpe: el fotógrafo que incomodó a una generación

Por: Citlalli Juárez (@citlallijuarez)

Varios son los artistas que han pasado a la historia como genios incomprendidos y adelantados a su época, pero tal vez Robert Mapplethorpe (1946-1988) es uno de los fotógrafos más controversiales, enigmáticos y talentosos del siglo XX. Marcó un parteaguas en la escena artística fotográfica y ganó exitosamente el repudio de unos cuantos conservadores y críticos de arte por sus obras “vulgares y de mal gusto”.

Mapplethorpe es conocido principalmente por sus fotografías sexuales explícitas. En su época, para algunos rayaban en lo corriente y para otros eran demasiado eróticas y hermosas para ser consideradas pornografía. 

Nacido en Floral Park, Rob (como era llamado de pequeño) fue el tercer hijo de un feliz matrimonio entre un ingeniero eléctrico y una ama de casa de la América suburbana. Fue criado en el seno de una numerosa familia católica de devotos creyentes que asistían cada fin de semana a misa; el prototipo ideal de una buena familia americana. 

Desde pequeño, Robert mostró un increíble talento para el dibujo y en 1963 abandonó su perfecto ambiente familiar para mudarse a la jungla de junglas, la ciudad de ciudades, Nueva York. Al llegar a la “Gran Manzana” se inscribió en el Instituto Pratt, donde estudió dibujo, pintura y escultura. 

Durante su tiempo en Pratt, el joven Mapplethorpe aprendió de grandes artistas como Marcell Duchamp y Joseph Cornell, quienes influenciaron de gran manera sus primeras intervenciones artísticas; recortes de revistas porno gay en donde mezclaba la fotografía con la pintura y el diseño para darle vida a collages que expresaban su amor por el cuerpo masculino y el sexo, un trabajo rudimentario en comparación con sus futuros proyectos. 

En 1966 conoció a quien se convertiría en su musa y primer amor: la poetisa y madrina del punk, Patti Smith. Tres años después se mudaron al Hotel Chelsea, hogar de grandes artistas e intelectuales de la década de los 60 y 70, donde conocieron a la cineasta y artista Sandy Daley. Entre música, libros, cigarrillos y arte, la tríada cultivó una fuerte relación amistosa; fue la misma Daley quien le obsequió a Mapplethorpe una cámara Polaroid, con la que realizó sus primeros autorretratos de desnudo. Durante esta época también tomó retratos de Patti y Sandy, además de experimentar con fotografías: las sumergía en un baño de emulsión y después las estiraba, alterando su forma para crear una nueva. 

Después de un efímero amorío con el modelo David Croland, que marcó el fin de su relación amorosa con Patti (pero no sería el fin de su amistad), Robert conoció al curador de arte y coleccionista Sam Wagstaff. Ambos se enamoraron e iniciaron una relación pasional y de negocios. Sam se convirtió en el benefactor de Robert; fue él quien impulsó la carrera de Mapplethorpe y logró que críticos de arte, galeristas y coleccionistas accedieran a ver el trabajo del promiscuo y vulgar artista, quien “sólo fotografiaba penes y escenas impúdicas y homosexuales”. Unas semanas después de iniciado su romance, Wagstaff le compró un estudio en Bond Street y le obsequió una cámara Hasselblad, todo un lujo considerando que Mapplethorpe no contaba con estudios en fotografía. 

En este periodo, Robert comenzó a aprender fotografía de manera autodidacta. Salía a los bazares y compraba paquetes de fotografías de grandes artistas como Edward Weston y Edward Steichen (quienes influenciaron su técnica de iluminación y composición), las analizaba y las estudiaba; fue así que en poco tiempo logró mejorar su técnica y desarrollar un estilo propio. 

En 1977, con la ayuda de Sam, logró que por primera vez una galería accediera a exponerlo. Fue Holly Sollomon quien le dio la oportunidad, sin embargo, le advirtió que no expondría sus obras de S&M, por lo que llevaron a cabo dos presentaciones simultáneas: en la Galería Holly Sollomon se montó una exposición de flores y en un sitio llamado The Kitchen se expusó la colección de imágenes sadomasoquitas. Siendo Mapplethorpe un joven enigmático, teatral y completamente narcisista, decidió enviar dos invitaciones que representaran lo que los asistentes verían en las exposiciones: una anunciaba depravación y sexo, y otra era más refinada, dirigida a la clase alta de la ciudad.

Pictures / Self Portrait (1977) [The Robert Mapplethorpe Foundation]

Pictures / Self Portrait (1977) [The Robert Mapplethorpe Foundation]
A pesar de que Mapplethorpe no vendió ninguna fotografía durante la exhibición, logró centrar la atención de los medios y críticos en el ‘Portafolio X’, una obra dedicada al sadomasoquismo y el cuerpo masculino.  

En esta colección elevó su amor por el sexo y lo hizo de una manera nunca antes vista. Retrató algunas de las más ‘grotescas’ prácticas sexuales que escandalizaron a la sociedad estadounidense de aquellos años. Un hombre con una máscara de látex orinando en la boca de otro, la fotografía de un dedo meñique insertado en la punta del pene de un hombre y el famoso autorretrato de Mapplethorpe sodomizado por el mango de un látigo mientras mira retador a la cámara, fueron algunas de las fotografías que le valieron el menosprecio de la crítica, por proponer algo tan ‘vulgar’ como arte. 

“El sexo es para mí, probablemente, la cosa más importante de la vida. Es la única cosa que ofrece un poco de magia, un poco de algo que no sabemos”.

Robert Mapplethorpe

Si bien el morbo en las fotografías del ‘Portafolio X’ fue el principal factor que aseguró la atención mediática que recibió Mapplethorpe, lo cierto es que fue una obra completamente transgresora. Resulta difícil pensar que en la ciudad de la primera protesta por los derechos homosexuales y durante las décadas de la liberación sexual, se continuaran satanizando las prácticas sexuales no heteronormadas. En palabras de Carol Saviers, “la fotografía artística estaba controlada por gente muy civilizada de Nueva York y, en esencia, él [Mapplethorpe] estaba dando glamour al pene, que es una cosa muy poco civilizada de hacer”. 

Después de esta muestra, su carrera despegó y comenzó una temporada próspera para el artista. Convirtió su hogar en su estudio fotográfico, contrató a dos secretarias y un experto en revelado de fotografías. En 1980 conoció a la primer mujer campeona de fisicoculturismo, Lisa Lyon, con quien trabajó para realizar el libro y película Lady, Lisa Lyon. En esta serie de fotografías, Mapplethorpe y Lyon exploraron el significado de lo que significa ser mujer en la sociedad contemporánea de los ochenta; retrataron a la mujer atleta, la virgen, la fashionista, la hambrienta sexual, la estatua y muchas otras más. Sin embargo, una vez más la crítica fue ruda con Robert y lo que pareció algo vulgar y corriente cuando lo realizó con un hombre, en esta serie de fotos dio la impresión de ser “retrógrada”. 

Tiempo después, Mapplethorpe reconoció su amor estético y pasional por los hombres afroamericanos y se dedicó a fotografiarlos. Su gusto por los genitales masculinos seguía presente, sin embargo, durante este periodo la forma del sujeto se convirtió en algo mucho más importante para Mapplethorpe. Las figuras fornidas e imponentes se convirtieron en una nueva obsesión. Sus modelos eran convertidos en estatuas humanas mientras iluminaba sus músculos con maestría y experimentaba con la forma en sus composiciones. 

Durante este tiempo también conoció a Milton Moore, quien describió como el ‘perfecto pene negro’ y de quien se enamoró profundamente. Milton se convirtió en su nueva ‘musa’, a quien fotografío durante mucho tiempo. Eventualmente la relación llegó a su fin, pero Moore pasó a la historia como el modelo de una de las fotografías más icónicas de la carrera del fotógrafo: Hombre con traje de poliéster. 

La crisis de SIDA en Estados Unidos alcanzó niveles críticos en los 80 y en la cima de su carrera, la vida de Robert dio un giro dramático; en 1986 fue diagnosticado con tal enfermedad. Cuando en mundo se enteró que Mapplethorpe estaba muriendo, sus trabajos triplicaron su costo y todos querían que los fotografiara; su popularidad estalló. 

A pesar de lo frustrado que estaba por su inminente muerte, Mapplethorpe disfrutaba de la atención, como siempre. Aceptó cualquier trabajo que llegara a su buzón, fotografió a cuantos pidieron su retrato y comenzó una racha de producción en masa; entre más fotografías pudiera tomar, sería mejor para él y su reputación. Experimentó una vez más con cuerpos afroamericanos y sobre todo con still lifes de flores, creando una de las series más exquisitas de todo su repertorio, por la maestría en el uso de la luz y composición; imágenes tan delicadas y elegantes que hasta el día de hoy muchos contrastan con sus trabajos anteriores. 

Double Jack in the Pulpit (1988)-The Robert Mapplethorpe Foundation
Tulips (1987)-The Robert Mapplethorpe Foundation

Aun en el ocaso de su vida, Mapplethorpe nunca perdió el amor propio que lo motivó a llegar tan lejos en su carrera. En 1988 le encomendó a su hermano menor, Edward, que tomara su retrato. Él ideó una pose en la que Robert estuviera cómodo, ya que había perdido prácticamente todas las fuerzas en sus piernas, arregló una silla y posó con un bastón con empuñadura de calavera. Fue así que nació el último autorretrato del fotógrafo, en donde se percibe a un hombre moribundo que continúa manteniendo el porte de un genio hasta el final.

Self Portrait (1988)-The Robert Mapplethorpe Foundation

A los 41 años del nacimiento de Robert, el Whitney Museum celebró un homenaje a la carrera del artista, algo inusual para un fotógrafo y artista vivo. Tiempo después planeó su última exhibición titulada The Perfect Moment, en la cual se recopilaron las obras de sus portafolios X (colección de sexo y S&M), Y (colección de flores) y Z (cuerpos afroamericanos). Mapplethorpe falleció en 1989 sin la oportunidad de visitar su exhibición. 

La importancia de la obra artística de Mapplethorpe permea hasta el día de hoy. Fue un artista transgresor que gustaba de retar al público, un obsesionado por la fama, un fotógrafo incómodo que molestó a la crítica en diversas ocasiones y un genio adelantado a su época.

Disfruta desde casa y gratis el Festival Internacional de Cine Independiente CDMX

Lejos de las grandes inversiones de estudios y productoras se halla una forma de realización que se distingue por mostrar las más auténticas miradas autorales emergentes: el cine independiente, el cual ha encontrado lugar en diversos espacios alternativos de exhibición, tanto salas como festivales y muestras.

Uno de ellos es el Festival Internacional de Cine de la Ciudad de México (FECIMX), organizado por la Red Nacional de Arte, cuya tercera edición se realiza de forma virtual y gratuitamente a partir de hoy hasta el 13 de julio.

Son cuatro largometrajes y 24 cortometrajes los que estarán disponibles en territorio mexicano. El acceso se limitará a 700 personas y para ingresar es necesario crear un usuario en la página web.

Los largometrajes que forman el FECIMX, y los cuales estarán disponibles 24 horas, son:

Rendez-vous (Pablo Olmos Arrayales)

Un thriller filmado en una sola toma en el barrio de Coyoacán. Ganador de diversos premios en otros festivales, entre ellos Mórbido y Espanto International Film Festival.

Ermitaños (Daniela Uribe)

En el emblemático Edificio Ermita de la Ciudad de México, ocho jóvenes abren las puertas de sus diminutas viviendas para compartir sus experiencias de vida demarcadas por el espacio.

El Deseo de Ana (Emilio Santoyo)

Ana vive con su hijo Mateo en un departamento de clase media de la Ciudad de México. La rutina familiar da un giro cuando reciben la visita de un hombre tras varios años de ausencia. El largometraje se ha presentado en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana, la Mostra de Cinema en Sao Paulo y en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos.

Club Internacional Aguerridos (Leandro Cordova)

Una ópera prima irreverente en la que un güero empieza a documentar a una pandilla punk. Previamente fue exhibida en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos.

Los cortometrajes son de varios países, entre ellos Estados Unidos, España, Argentina, Costa Rica, Filipinas, Italia, Países Bajos, Sur Corea y Brasil. Algunos títulos son:

La castañuela y el sapo (Bárbara Martínez)

Superficies (José Luis González Peña)

Los últimos días (Pablo Camargo)

El Estanque (Raúl Castro)

Asaltante (José Pablo Arellano)

Visión Fugitiva (Guillermo Bello)

Scalpers (Eric Gheorghe)

The Price of Oil (Mani Mehrvarz)

Out of Tune (Aaron With)

La Bestia Humana (Javier Campo Ruiz y Lucio Cruces)

Mare (Guille Vázquez)

Padre (Arturo Alvarado Hidalgo)

CONSULTA AQUÍ MÁS INFORMACIÓN

YouTube, Kevin Macdonald y Ridley Scott te invitan a grabar un día de tu vida

En 2010, por su quinto aniversario, YouTube convocó a personas de todo el mundo a grabar algún aspecto de su vida el día 24 de julio. Con dicho material se realizó Life In A Day, un documental de casi 95 minutos de duración, en los que se pueden apreciar hasta 80 mil fragmentos de algunos de los videos que se enviaron.

El documental tiene acreditado a Kevin Macdonald como director, así como a las personas cuyo material fue seleccionado para el proyecto. Se estrenó en la 27ª edición del Festival de Cine de Sundance, a la vez que se subió al canal de YouTube homónimo.

 

Diez años después, Macdonald y Ridley Scott anunciaron la secuela sobre el documental. “¿Qué te gusta?, ¿a qué le temes?, ¿qué te gustaría cambiar del mundo?” son las preguntas con las que arranca Macdonald en el video convocatoria para el nuevo proyecto.

La secuela, cuyo título será Life In A Day 2020, tendrá su estreno de nueva cuenta en el Festival de Sundance a la par que en YouTube. La fecha estipulada para filmar es únicamente el sábado 25 de julio. A partir de ese día, y hasta el 2 de agosto, se deberán enviar los clips a lifeinaday.youtube.

Días antes del 25, podrán descargarse en el mismo sitio los formularios de autorización para participar, necesarios si es que se graba a personas de manera que sea posible identificarlas en el video. También se encontrarán los requisitos de grabación, entre los cuales se estipula no grabar marcas ni obras protegidas por derechos de autor ni el uso de música.

 

Rendez-vous: ¿qué tan mal puede resultar una cita de internet?

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

Ante el panorama de la realización cinematográfica en México, caracterizada no sólo por una pandemia (tras la cual se deberán adoptar medidas que afectarán desde los flujos en los rodajes hasta la exhibición), sino que desde hace décadas no termina de consolidarse como una industria, el camino independiente se vislumbra como la mejor opción para el cineasta ávido de desarrollar inquietudes personales. 

Con bajos presupuestos, pero libres de ataduras a visiones externas que suelen apostar a la repetición de narrativas bajo las formas más cómodas, cineastas en México logran que sus proyectos vean la luz en festivales y muestras que igualmente acostumbran nadar a contracorriente. En ese panorama se encuentra Rendez-vous, primer largometraje dirigido por Pablo Olmos Arrayales, el cual parte del genuino miedo ante las citas por internet y deriva en una sugestiva lucha de verdades (o versiones), fantasmas internos, de lesiones anímicas y venganza.

Te puede interesar: Cinco directoras de cine de terror actual

Lili y Eduardo son dos jóvenes que comienzan a interactuar en internet y posteriormente se ven en Coyoacán, Ciudad de México. A partir de esta cita es cuando los conocemos…o eso pareciera, ya que después se van revelando capas que nos acercan a personajes ante quienes es difícil crear juicios. 

Un plano secuencia de 102 minutos contiene desde los escenarios más comunes, no sólo de una cita romántica, sino del cine de terror, hasta aquellos que manifiestan riesgos que fortalecen una joven voz autoral. Vemos el clásico cuchillo que impone por su forma y tamaño, la típica copa de vino amenazante, con la cual se crea una incertidumbre que comparte con entregas recientes como La invitación (Karyn Kusama, 2015), así como las referencias literarias de lo policiaco. 

Sin embargo, aun con que la mayoría de las veces resulta evidente cómo se utilizarán ciertos elementos en el drama y qué representan en el subtexto, la propuesta de Pablo no se encamina hacia los efectos más básicos del terror debido a las dimensiones y matices que le da a sus personajes ante una premisa sobre la verdad y las apariencias.  

El ambiente y la actitud amigable y empalagosa que caracteriza al exterior no es sólo para definir un thriller en el que todo empieza bien y termina mal; al enfocarse en sólo dos personajes y en sus reacciones al interactuar, nos prepara para el espacio en el que estas no sólo serán indispensables, sino la verdadera amenaza: el interior de la casa de Eduardo. 

Es en tal espacio donde la película logra un mayor enganchamiento, primeramente al utilizar el tópico de la amenaza, y después al adentrarnos en la dinámica de descubrir quién es la verdadera amenaza.

Rendez-vous también ejemplifica cómo el cine de terror no está extento del terror real: toca la problemática de las desapariciones en México no sólo en lo explícito, sino en en la naturaleza de su trama; finalmente, aunque se desdibuja la línea entre la bondad y la maldad y ambos personajes se podrían entender a partir del principio de antagonismo, desde sus diferentes lugares son evidencia y víctimas de la facilidad con la que una persona puede desaparecer en México.

Rendez-vous, que pudo ser más sutil y sugerente en sus formas de resolver conflictos hacia el final, llega a pecar en el uso del apartado sonoro, ya que distrae de la destacada propuesta visual y en ocasiones resulta redundante con lo que está sucediendo a nivel actoral. Aun con ello, es una valiosa entrega que cuenta con altos momentos que, al igual que la cámara, despierta una sensación de no desear parar, de acelerar el tiempo para acercarnos a la verdad que los propios personajes (incluso los secundarios) buscan.

Ganadora de La Calavera de Oro/Premio del Público en el Morbido Film Fest 2019, la película forma parte del Festival de Cine Independiente de la Ciudad de México 2020 y se podrá ver el jueves 9 de julio.

¡Gratuita y en línea! Así será la segunda Muestra de Cine Hecho por Mujeres

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)

Desde Guatemala se organiza la segunda Muestra de Cine Hecho por Mujeres; gracias a la Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía (AGACINE) se difundirán siete producciones a través de la plataforma Vimeo On Demand. 

Para este proyecto trabajaron, también, el Fondo de Población de Naciones Unidas, la publicación feminista la Cuerda y Agencia Ocote. Así, del 9 al 23 de julio estarán disponibles para toda Centroamérica (de manera gratuita) cortometrajes y largometrajes de Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, México y Chile.

Te puede interesar: Mujeres cineastas que debes conocer

Los formularios de acceso, a excepción de la película inaugural cuyo registro ya está abierto, se publicarán en las redes sociales de la Muestra, o bien, podrás solicitarlos al correo cinehechopormujeres@gmail.com

A continuación los detalles de las siete películas que conforman la programación: 

Despertar de las hormigas (Antonella Sudasassi, 2019)

Disponible el 11 de julio

Entrega costarricense que cuenta la historia de Isa, una modista con dos hijas dispuesta a enfocarse en su trabajo, sin embargo, su esposo quiere intentar tener un hijo varón. Isa, sin intensión de pasar por otro embarazo o criar a más hijos, se cuestiona su papel dentro de la familia. Despertar de las hormigas obtuvo varias nominaciones, incluida el Goya a Mejor Película Iberoamericana, y ganó Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Costa Rica. 

Cortometrajes disponibles a partir del 18 de julio

Camila (Urzula Barba, México, 2018)

La protagonista de esta historia es una adolescente de 12 años. Ella es retraída y está triste; mientras se refugia en sus dibujos, su tristeza hace eco en los adultos que la rodean. Camila fue un proyecto participante en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). 

La tiricia o cómo curar la tristeza (Ángeles Cruz, México, 2012)

“La tiricia es la enfermedad del alma cuando el corazón entristece”. Esta entrega muestra las historias de tres mujeres de diferentes generaciones: Ita, Justa y Alicia (abuela, madre e hija), quienes han sufrido y tolerado abusos, hasta que una decide romper el ciclo. Con este proyecto, Ángeles Cruz obtuvo el premio Ariel a Mejor Guion. 

Isabel Im Winter (Laura Baumeister, Nicaragua/Alemania, 2014)

En este cortometraje vemos a Isabel, una mujer insatisfecha con su vida, lo cual la llena de culpa pero también de deseos de abandonar todo y comenzar de nuevo. En 2015, Isabel Im Winter participó en el FICM. 

Malva (Lucero Sánchez Novaro, México, 2015)

Cortometraje nominado al Ariel por Mejor Guion. Estela, una niña de ocho años, se enfrenta a su primer acercamiento a la muerte: el fallecimiento de su mejor amiga en un accidente automovilístico. 

La directora es egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

Se busca mecánica (Carla Molina, Guatemala, 2016)

Producción de la Asociación La Cuerda, la cual propone alternativas culturales emancipadoras que permiten compartir otros parámetros políticos y poner en práctica relaciones sociales armónicas. 

Este título cuestiona esos estereotipos de género y evidencia cómo éstos resultan un obstáculo para las posibilidad de las mujeres.

EL REGISTRO PARA LOS CORTOMETRAJES ESTARÁ DISPONIBLE DEL 15 AL 17 DE JULIO

Tarde para morir joven (Dominga Sotomayor, Chile, 2018)

En 1990, tras el final de la dictadura en Chile, las personas empiezan a disfrutar su libertad, entre ellas, Sofía y Lucas, de 16 años, y Clara, de 10. Son vecinos habitantes de una comunidad aislada justo debajo de los Andes, quienes deben enfrentarse a su padres, miedo y amores. Con este largometraje, Dominga Sotomayor ganó el premio a Mejor Dirección del Festival de Locarno. 

Además de las exhibiciones, tras cada proyección se contará con conversatorios virtuales con las directoras y especialistas en los temas abordados.

Twitter Muestra

Facebook Muestra 

Durante 24 horas exhibirán gratis versión restaurada de ‘Los olvidados’

Con motivo de su 60 aniversario, la Filmoteca de la UNAM contará con diversas actividades que reflejan su labor como institución dedicada a la preservación, rescate, restauración y difusión del cine mexicano.

Entre ellas se encuentra la exhibición de Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), cinta considerada un clásico del cine nacional y la cual ha sido reconocida a nivel mundial. Con ella, Buñuel ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes; asimismo, fue nombrada Memoria del Mundo por la Unesco.

La película estará disponible gratuitamente el 9 de julio en la página web de la Filmoteca. Será la versión digital restaurada, presentada en el pasado Festival de Cannes, la que se podrá ver durante 24 horas.

Te puede interesar: Análisis de Los olvidados

Los olvidados muestra la historia de un grupo de adolescentes y niños liderados por Jaibo (Roberto Cobo), quien ha escapado de una correccional. Se trata de un amplio retrato de la Ciudad de México y sus claroscuros sociales.

La copia, que estará disponible sólo en México, fue restaurada digitalmente por The Film Foundation’s World Cinema Project at L’Immagine Ritrovata, en colaboración con Fundación Televisa, la Cineteca Nacional y la Filmoteca.

Te puede interesar: Filmoteca ofrece gratis clásicos del cine mexicano

El 8 de julio se exhibirá, igualmente por 24 horas, Torero (Carlos Velo, 1956) un retrato del torero mexicano Luis Procuna. El 10 de julio será el turno de El suavecito (Fernando Méndez, 1950).

Cinco directoras de cine de terror actual

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

El cine de terror es uno de los géneros más consumidos en todo el mundo. Las sensaciones que provoca son buscadas por los espectadores ávidos de vivir, desde la seguridad de la butaca, situaciones escalofriantes que los lleven al límite. 

Te puede interesar: Breve historia de las mujeres en el cine de terror

En la última década hemos observado un aumento en las producciones de este corte dirigidas por mujeres, quienes están aportando nuevas directrices al género.

A continuación cinco directoras de diferentes países, quienes en los últimos años han trabajo el terror aportando nuevas historias desde diferentes lugares del mundo.

Mari Asato

Directora y escritora japonesa que comenzó su carrera como fotógrafa. Otorga a sus películas el misterio característico del cine actual japones.  Se ha valido de elementos clásico del terror como el doppelgänger o el regreso de un familiar fallecido. En sus primeros trabajos empleaba características del body horror, que en sus entregas recientes se han vuelto más delicados, apostando más por la tensión que por lo gráfico.  

Fatal Frame (2014), una de sus cintas más conocidas, está basada en una saga de videojuegos y narra las distintas maldiciones que rondan una escuela femenina, desencadenas por una fotografía maldita. La trama se vale del referente de Ofelia, personaje de Hamlet (William Shakespeare), para hablar de los secretos de las alumnas. 

El terror está presente con las apariciones etéreas que, sin necesidad de grandes efectos sonoros o visuales, causan escalofríos. Otros buenos ejemplos para adentrarte a su obra son: Ju-on: Black Ghost (2009) Bilocation (2013) y Under Your Bed (2019).

Karyn Kusama

Directora estadounidense que ha experimentado con otros géneros como la ciencia ficción en Æon Flux (2005), y el thriller con Destroyer (2018).  Su trabajo en el terror se caracteriza por transfigurar elementos clásicos, como la femme fatale o el home invasion.  Participó en la antología XX (2017) junto a Jovanka Vuckovic, Roxanne Benjamin y ST Vincent. Su segmento Her only living son apela a una maternidad proteccionista extrema.  

Su película Jennifer’s Body (2009) aborda la amistad femenina y las tensiones clásicas de la adolescencia desde una mirada cómica y terrorífica. Juega con el tropo clásico de la chica sensual contra la chica nerd, pero logra darles una profundidad característica.  

Jennifer’s Body

Otro de sus trabajos cercanos al género es The Invitation (2015), en donde maneja la sensación de encierro y  la paranoia en una cena entre amigos que se cruza con cultos suicidas. 

Actualmente trabaja en una nueva versión de Drácula para Blumhouse y Universal.

Hélène Cattet

Directora y escritora francesa quien de la mano de su esposo Bruno Forzani ha conseguido afianzar una carrera por lo estilizado de sus películas, cercanas al terror gótico y, en ocasiones, con elementos demasiado gráficos. Ambos participaron en la antología The ABCs of Death (2012) -que reúne a 26 directores de todo el mundo- con el cortometraje O is for Orgasm

Su propuesta cinematográfica parte del uso de referencias estilísticas del giallo y el western. En su cine es importante la sensación que dejan las texturas y el uso de close ups. Amer (2009), su título más elogiado, sigue a Ana durante varias etapas de su vida, retratando desde experiencias sobrenaturales hasta el temor ante el acoso, terror que se siente por la cercanía del asesino más que por sus actos. 

Te puede interesar: El horror del cine mexicano

Amer

Otros de sus filmes son: L’étrange couleur des larmes de ton corps (2013), el cual combina la violencia con colores neón, y Laissez bronzer les cadavres (2017), más cercano al homenaje al western con las apariciones ocasionales de un fantasma dorado.  

Jennifer Kent

Directora y escritora australiana. Comenzó su carrera en el cine como ayudante de director de Lars von Trier en su cinta Dogville (2003). Su primer largometraje fue la adaptación de su corto Monster (2005), que se convirtió en The Babadook (2014).

The Babadook sorprendió por su manejo de la maternidad a través de los miedos que nadie quiere tocar. Su tratamiento del terror parte de la psicología de sus personajes, quienes extrapolan sus traumas a lo sobrenatural. Importante es el uso de visuales que materializan los miedos. 

The Nightingale

Su segundo largometraje, The Nightingale (2018), se acerca al subgénero de la venganza por violación, en este caso ubicada en una Tasmania colonizada, permitiendo que dos venganzas se consigan. Alice + Freda Forever, película esperada para 2021,  se encamina más hacia el suspenso a partir de la historia de un asesinato entre dos adolescentes. 

Veronika Franz

Directora y escritora austriaca. Inició su carrera escribiendo crítica de cine, después como guionista para su esposo, el director Ulrich Seidl, conocido por Safari (2016). Su acercamiento a la dirección empezó con Severin Fiala (sobrino de la pareja), con quien dirigió el documental Kern (2012) sobre el actor Peter Kern, favorito de Rainer Werner Fassbinder.

Su siguiente colaboración, que los puso en el mapa del terror, fue Goodnight Mommy (2014), destacada por su perspectiva de la maternidad y de la perdida. En esta película el manejo de la hiperviolencia permite elevar el terror, contrastando con la pulcritud de las tomas y espacios.

Goodnight Mommy

Posteriormente trabajaron en Die Trud, segmento para la antología The Field Guide to Evil (2018) en la que la temática unificadora son los mitos. Su segundo largometraje, The Lodge (2019), se enfocó más en crear una atmósfera asfixiante.

Gigi Saúl Guerrero

Como bonus, tenemos a una directora mexicano-canadiense que ha llamado la atención por sus cortometrajes de terror. Su cine no le teme al gore y a lo explicito; elementos como las quinceañeras, la religión y  los luchadores han sido parte esencial de su cine. Ha participado en las entregas antológicas: México bárbaro (2014), ABCs of Death 2 1/2 (2016) y The Source of Shadows (2020).

Su primer largometraje, Culture Shock, forma parte de la serie Into the Dark para la plataforma Hulu. Protagonizada por Marta Higareda, es una fantasía distópica sobre la migración, en la cual contrasta lo árido del desierto con una ciudad color pastel. Se encuentra realizando su película 10-31, producida por Eli Roth.

Culture Shock