‘La dulce vida’, restaurada por Martin Scorsese, llegará a la Cineteca Nacional

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

Federico Fellini fue un director y guionista italiano, considerado como el cineasta más importante de la post-guerra de su país. En 1960 estrenó su octava película, La dulce vida, caracterizada por una serie de episodios que van de lo fantástico a lo trágico, enmarcados por una Roma moderna y cosmopolita. Cuenta la historia de Marcello (Marcello Mastroianni), quien retoma su carrera como escritor mientras se deja envolver por el estilo de vida que le ofrece la burguesía romana y el mundo del espectáculo. 

El filme ayudó a Fellini a ser reconocido en el movimiento neorrealista. Ganadora de la Palma de Oro y de un Oscar a Mejor vestuario, la cinta estuvo señalada por la controversia. Fue censurada en varios países como en España, donde el Tribunal Supremo la prohibió “por contener secuencias ofensivas a la moral, al orden público, a la Patria, a los Principios Fundamentales del Estado y a la Iglesia Católica”. 

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Ver un clásico en la pantalla grande es una actividad que pocas veces se tiene la fortuna de gozar, por lo que la exhibición de La dulce vida en la Cineteca Nacional, como parte de la 67 Muestra Internacional de Cine, resulta una cita imperdible para el público cinéfilo. 

Al ser Martin Scorsese (Taxi Driver, Silencio, El Irlandés) un director que comprende de forma apasionada el proceso de restauración fílmico, no es de extrañarse que desde el 1990, a través del Film Foundation, se dedique a la preservación de la historia del cine a partir de la intervención a cintas que están en riesgo de perderse debido a una inadecuada conservación. 

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La dulce vida, que cumplirá su 60 aniversario en 2020, se suma a la lista de los 545 títulos restaurados en la organización creada por el cineasta estadounidense y dirigida por la productora Margaret Bodde. 

Del 23 al 28 de noviembre se podrá ver la versión en digital de una cinta que carga consigo una verdad profunda y poética, la cual anticipó sucesos a partir de una sociedad frívola, decadente y cínica.  

Un abrazo de tres minutos: la esperanza de construir puentes y no muros

Por: Cuauhtémoc Juárez Pillado (@cuaupillado)

En un mundo cada vez más globalizado, sorprende todavía el papel que tienen las fronteras como límites físicos e imaginarios para separar a las naciones: aunque la tecnología y los cambios sociales cada vez nos acercan más, aún persisten actitudes que generan odio, como el nacionalismo, la xenofobia y el racismo. 

A Everardo González no le importa la división que provocan las fronteras. Con una amplia experiencia en el documental, el mexicano es uno de esos directores con la habilidad para retratar la condición humana: a lo largo de toda su filmografía ha dado espacio a muchas voces que han sido víctimas de los graves problemas que aquejan a las sociedades actuales, como por ejemplo la violencia.

Un abrazo de 3 minutos, su más reciente trabajo, es un documental que apuesta por mantener el diálogo respecto a las políticas migratorias. El cortometraje de 30 minutos, distribuido por Netflix, aborda un hecho sin precedentes: el 12 de mayo de 2018, la ONG Border Network for Human Rights organizó una reunión masiva en medio del Río bravo, en el canal que divide la ciudad de El Paso (Estados Unidos) con Ciudad Juárez (México). Ese día, 300 familias de deportados, a las que se les negó el asilo político, tuvieron la oportunidad de verse y abrazarse desde el otro lado de la frontera durante los escasos minutos que les permitieron.

Tal y como lo hizo en La libertad del diablo (2017), el director mexicano establece una narrativa donde cada personaje se vuelve parte de una voz colectiva. Aquí no vemos historias particulares (salvo por las llamadas telefónicas del inicio) ni protagonistas; observamos a un conjunto de personas cuya motivación es encontrarse con sus seres queridos después de años o décadas sin verlos.

Estructurado de manera cronológica, el documental enfatiza en la importancia de ese día y de la ubicación geográfica del puente donde se llevó a cabo la reunión. Con hermosos planos generales del amanecer en la frontera, el día avanza lentamente hasta el gran clímax, donde los abrazos se concretan y esos minutos de abrazos entre familiares se congelan en el tiempo. La música de Wim Mertens y la fotografía de Emilio Valdés son elementos claves para mover las fibras más sensibles del espectador sin tener que caer en un recurso efectista.

Un abrazo de tres minutos es definitivamente un poderoso documental que aboga por la urgencia de construir puentes y no levantar muros. En una época cuando los flujos migratorios encabezan los titulares y polarizan las opiniones, este esperanzador cortometraje puede llegar a ser un promotor de la empatía hacia otros humanos y borrar de una vez las ideologías que fomentan el odio y la división.

La Cineteca Nacional proyectará ‘El Padrino’, el clásico de Francis Ford Coppola

A sus 32 años, Francis Ford Coppola inició el rodaje de la que se convertiría en una de las más apreciadas películas en la historia del cine. Tal fue el éxito de El padrino (1972)basada en en la novela de Mario Puzo, que se extendió hasta formar una trilogía.

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La primera entrega de la historia de los Corleone y la mafia italiana, con un elenco encabezado por Marlon Brando (Vito Corleone) y Al Pacino (Michael Corleone), se proyectará en la Cineteca Nacional como parte del ciclo Clásicos en Pantalla Grande, cuya programación ha incluido a cineastas como Billy Wilder, Alfred Hitchcock, Ingmar Bergman, entre muchos otros.

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Serán el fin de semana del 14 y 15 de diciembre cuando el público tendrá la oportunidad de adentrarse en la historia ambientada los años 40 y la cual es una de las más trágicas del cine. El padrino fue clasificada como segunda mejor película del cine estadounidense (detrás de Ciudanano Kane) por el American Film Institute.

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La segunda entrega de esta historia, El Padrino II (1974),  se proyectará el 21 y 22 de diciembre, y finalmente El Padrino III llegará el 28 y 29 del mismo mes. Los horarios aún no han sido anunciados.

David LaChapelle: más que un fotógrafo pop

¿Podemos hablar de lo que es correcto en el arte? A David LaChapelle poco le importó esta cuestión al adentrarse en el mundo de la fotografía; y justo ese interés desapegado de las reglas lo convirtió en uno de los artistas más arriesgados y codiciados de la fotografía actual.

Su carrera profesional inició en la revista Interview, de Andy Warhol, en donde retrataba la escena social de la gran ciudad. En su fotografía es innegable la influencia del artista plástico, sin embargo, LaChapelle forjó su estilo a partir de una visión que mezcla el surrealismo, e incluso el renacimiento, con temas como lo efímero, la religión, la sexualidad y la naturaleza, sólo por mencionar algunos.

También ha trasladado a celebridades como Britney Spears y David Bowie a ese ambiente que define su arte, el cual ha llegado a ser considerado como incómodo.

En este video Fan Valdés nos comparte más detalles sobre el trabajo de David LaChapelle.

Todo lo que debes saber de la 67 Muestra Internacional de Cine

El cierre de año se acerca y con él llega uno de los eventos más esperados por el público cinéfilo de la Ciudad de México: la tradicional Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Con películas provenientes de diez países, la programación es un escaparate del cine que dará de qué hablar los próximos meses, ya que reúne tanto a jóvenes que se distinguen por un gran despunte en el mundo cinematográfico, como a directores de amplias carreras como Woody Allen, Arturo Ripstein, Agnès Varda o François Ozon.

Después de su exhibición en el recinto cinematográfico de Coyoacán, del 15 de noviembre al 2 de diciembre, las películas llegarán a una veintena de sedes de la Ciudad de México y Área Metropolitana (cinco sedes de la UNAM, dos del IPN, tres complejos Cinépolis, cinco complejos Cinemex, el IFAL, Cinemanía Loreto y La Casa del Cine). Además, como es tradición, la selección recorrerá el interior de la República en más de 30 ciudades a partir de enero de 2020.

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Esto no es Berlín (Hari Sama, 2018)

Después de su paso por diversos festivales (Sundance, Malaga y Morelia) la película inaugurará este encuentro. Ubicada en la Ciudad de México de los años 80, nos presenta la historia de Carlos, un joven de 17 años, cuyos días se transforman a partir de que, junto a su mejor amigo Gera, llega a un mítico club nocturno donde descubren la vida underground. 

En su cuarto largometraje de ficción, Hari Sama recrea una época atravesada por la ebullición creativa y el espíritu contestatario de una juventud inmersa en una sociedad conservadora.

Un día lluvioso en Nueva York (Woody Allen, 2019)

La extensa carrera del cineasta estadounidense continúa con un relato en el que los planes de Gatsby y Ashleigh, una pareja que pretende tener un fin de semana romántico en Manhattan, se interrumpen de manera súbita debido a que Ashleigh debe entrevistar a un célebre director de cine.

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La película, presentada por primera vez en México en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), cuenta con los característicos diálogos llenos de humor y referencias artísticas que distinguen a las historias del director de Manhattan (1979), La rosa púrpura del Cairo (1985), Match Point (2005), entre otros casi 50 largometrajes. Un Nueva York luminoso y azotado por la lluvia es el fondo idílico de esta historia que respira nostalgia por la ciudad.

La dulce vida (Federico Fellini, 1960)

La octava película del cineasta italiano regresa en su versión restaurada en 2010. Ganadora de la Palma de Oro y de un Oscar a mejor vestuario, esta cinta muestra la historia del periodista Marcello, quien mientras retoma su carrera como escritor, se deja envolver por la “dulce vida” de la alta burguesía romana y el mundo del espectáculo, entre escándalos y frivolidades.

La dulce vida estuvo enmarcada por la censura y la controversia, fue prohibida en varios países y catalogada por la Iglesia Católica como un cinta inmoral y obscena. Su restauración fue gracias al apoyo del Film Foundation, la organización de Martin Scorsese dedicada a la preservación de la historia del cine.

El joven Ahmed (Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2019)

Después de La chica desconocida (2016), la dupla Dardenne vuelve con una historia de fanatismo e intolerancia religiosa. Estrenada en el Festival de Cannes, donde recibió el premio a mejor dirección, la película se sitúa en la Bélgica actual, donde el destino de Ahmed, un chico musulmán de 13 años, se condiciona entre cumplir los ideales de pureza de su imam o ceder a las tentaciones de la vida.

Los cineastas belgas se centran en los momentos importantes que capturan el carácter inalterable de la voluntad de Ahmed y su convicción por el fundamentalismo islámico.

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Por la gracia de Dios (François Ozon, 2019)

A partir de mostrar el caso real del sacerdote Bernard Preynat, acusado de alrededor de 70 casos de abuso sexual entre 1986 y 1991, Ozon se adentra en el tema de la pedofilia cometida por la Iglesia Católica y pone su mirada en los sobrevivientes, sus vidas y las campañas por justicia. 

Acreedora del Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, la nueva película del director de 8 mujeres (2001), En la casa (2012),  Joven y bella, (2013), etc., aborda el silencio ante el abuso sexual y cuestiona la complicidad de la iglesia.

La odisea de los giles (Sebastián Borensztein, 2019)

Toma como referencia la crisis económica argentina que se desató con la llegada del nuevo siglo, así como sus secuelas para la clase social menos aristócrata.

La película, basada en la novela La noche de la Usina (Eduardo Sacheri) y presentada en el Festival de Cine de Toronto, exhibe la historia de un grupo de amigos y vecinos que pierde todos sus ahorros en manos de un abogado y un gerente de banco coludidos.

El despertar de la fiera: Dogman (Matteo Garrone, 2018)

Diez años después de ser reconocido con el Grand Prix en el Festival de Cannes por Gomorra, el director italiano recorre el bajo mundo de su nación a través de la doble vida de un peluquero canino y mercader de drogas.

Inspirada en un caso real ocurrido en los años 80, el filme navega entre el realismo social y el cine de género para seguir los dilemas morales de un hombre (interpretado poderosamente por Marcello Fonte) que busca redimirse en un ambiente podrido donde la bondad no parece existir. El Festival de Cannes le otorgó el premio a mejor actor a Marcello Fonte por su papel protagónico en esta cinta y el Palm Dog a su elenco canino.

El diablo entre las piernas (Arturo Ripstein, 2018)

Todos los días Beatriz es víctima de insultos y humillaciones por parte de su celoso esposo, con quien ha creado una longeva codependencia. A fuerza de sentirse celada, Beatriz se siente deseada y sobre todo deseable. Para comprobarlo, una noche sale de casa sin rumbo alguno con un solo propósito: sexo.

Con una filmografía de más de 30 producciones, el veterano autor mexicano Arturo Ripstein (junto a su guionista imprescindible Paz Alicia Garciadiego) ha dedicado sus relatos más recientes a las vidas decadentes de mujeres encerradas y desfavorecidas. Esta nueva entrega formó parte de la selección del Festival Internacional de Cine de Toronto y en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Varda por Agnès (Agnès Varda, 2019)

La cineasta fundadora de la nouvelle vague concluye su obra fílmica con un documental, un viaje anecdótico a través de su trayectoria en el séptimo arte y las artes visuales. Tomando como punto de partida la constitución conceptual de su cinescritura, la directora francesa crea un relato sobre la imaginación y la creación artística.

Esta introspección de los procesos que la llevaron a filmar películas memorables como Sin techo ni ley (1985) se realizó pocos meses antes de su muerte: una involuntaria carta de despedida.

Génesis 2.0 (Christian Frei y Maxim Arbugaev, 2018)

Con una narrativa que evoca a la ciencia ficción, este documental sigue la peligrosa vida de un grupo de cazadores en la inmensidad de los paisajes árticos, y cuyo trabajo se entrelaza con quienes buscan crear sistemas biológicos artificiales.

En 2002, el segundo largometraje de Christian Frei—y probablemente su trabajo más famoso hasta la fecha—, War Photographer, compitió en la categoría de mejor documental en los Premios Oscar, poniendo a una nueva camada de realizadores suizos en el mapa internacional.

Reina de corazones (May el-Toukhy, 2019)

Lo que inicia como un melodrama familiar acerca de las pequeñas fracturas en un largo matrimonio, donde la vida laboral y el distanciamiento íntimo provocan el inminente enfriamiento de la relación amorosa, se convierte en un palpitante romance casi incestuoso entre una madrasta y el hijo de su marido.

Después de su ópera prima Lang historie kort (2015), la cineasta regresa con una historia que danesa replantea los límites del poder y el tabú en las relaciones familiares. Fue estrenada y galardonada en el Festival de Cine de Sundance.

Papicha: Niña hermosa (Mounia Meddour, 2019)

Con sólo dos documentales en su trayectoria como directora —La cuisine en héritage en 2010 y Cinéma algérien, un nouveau souffle en 2011— la cineasta francoargelina Mounia Meddour incursiona en el largometraje de ficción, que desde una mirada feminista e inspirada en sus propias vivencias, recrea el clima de violencia y opresión que se vivía en Argelia, hundida en una guerra civil que se extendió hasta el nuevo milenio.

Argelia, 1997. El país está en manos de grupos que buscan instaurar el estado islámico. Las mujeres son las que más se ven afectadas por las nuevas leyes, con las cuales los líderes buscan controlar sus cuerpos y su forma de comportarse. En ese entorno, la joven estudiante Nedjma sueña convertirse en diseñadora de modas, por lo que luchará por su libertad organizando un desfile de modas que desafía los tabús.

Ray & Liz (Richard Billingham, 2018)

Richard Billingham, fotógrafo y artista británico lleva a la pantalla grande las sensaciones, miedos y convulsas vivencias que comenzó a analizar a partir de la primera fotografía que capturó de niño: la trágica vida de su padre alcohólico.

En esta película, que participó en el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), el realizador abre las puertas de la casa de sus padres: un caótico departamento que sostiene a un matrimonio decadente.

Bacurau: Tierra de nadie (Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, 2019)

Ubicada en un futuro distópico en Bacurau, un pequeño poblado ficticio del noroeste de Brasil, el largometraje destaca por un ejercicio audiovisual de profunda experimentación formal donde los elementos característicos de las narrativas apocalípticas se integran a un relato con una velada crítica social.

Esta ecléctica reflexión sobre la comunidad y las sociedades cerradas fue galardonada con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y premiada en Sitges, Lima, Montreal y Múnich.

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Las películas de terror más taquilleras en los últimos años

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

Algunas de las más recientes propuestas que se inscriben en el terror, independientemente de si han utilizado decente o lastimosamente las características de uno de los géneros favoritos del público, son recordadas por su recaudación monstruosa en taquilla. Tal es el caso de las producciones estadounidenses, las más taquilleras a nivel mundial, cuyo éxito se alimenta de los asistentes de países como México, uno de los que más consume este tipo de cine.

A continuación te comparto los títulos que encabezan la taquilla del terror de los últimos años.

5. El conjuro (James Wan, 2013)

Un ambiente perturbador, intimidante y extraño nos deja esta inquietante película, la cual hace funcionar sus cambios de ritmo. El filme que recaudó 319,494,638 dólares, se centra en la historia de una familia que habita en una granja en Harrisville, que al darse cuenta de una posible posesión de su casa, acuden a Ed y Loraine, investigadores estadounidenses de fenómenos paranormales. 

4. El conjuro 2 (James Wan, 2016)

La continuación de la historia del matrimonio Warren deja una sensación abrumadora y de inquietud, llena de premonición. Ubicada seis años después de la primera entrega, la trama gira en torno a los hechos paranormales que sufren los Hodgson, una familia londinense del distrito de Enfield. La historia se basa en una historia real de un caso reportado en la década de los setenta en la misma comunidad de Londres donde sucede la película. 

El título recaudó 320,392,818 dólares, y es una muestra que el universo basado en los archivos de los demonólogos Ed y Loraine seguirá dando de qué hablar. 

3. Un lugar en silencio (John Krasinski, 2018)

Después de dirigir algunos episodios de la serie The Office, el cineasta estadounidense debuta en el largometraje de terror con un experimento acertado. Una película emocionante, casi silenciosa y que juega brillantemente con nuestros nervios al evitar hábilmente los clichés en este tipo de narrativas y valerse de un toque sorprendente de suspenso. Esta gran combinación de puesta en cámara y sonido recaudó 332,583,447 dólares. 

2. It: capítulo 2 (Andrés Muschietti, 2019)

La conclusión de la historia construida en la mente de Stephen King (The Shining, Doctor Sleep) llegó a su fin junto a la dirección de Andrés Muschietti, quien dividió a la audiencia entre los que aplaudieron la forma tan coherente de adaptar esta parte de la novela, y quienes la consideraron un completo error. Sin embargo, la mayoría destacó que propone una crítica a temas homofóbicos y clasistas. La película logró recaudar 457,378,349 de dólares, y aunque contiene una fórmula repetitiva, consigue cierto poder narrativo.  

1. It (Andrés Muschietti, 2017)

Rehace una aventura vista en los años noventa en formato de mini-serie. Consigue darle un nuevo enfoque a esta crítica social con temas terroríficos y sangrientos, los cuales en un principio refleja la misma novela de Stephen King. 

Aun con sustos clichés, la película se distingue por una dirección bastante dinámica que logra un ambiente digno respecto a la obra original. La película recaudó un total de 700,381,748 dólares, cantidad que la convierte en el título de terror más taquillero en la historia, hecho que también refleja el gusto (o la expectativa) del público hacia las adaptaciones.

The Farewell: una de chinos para estadounidenses

Por

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

Como la tradición china establece, una familia decide no informarle a la abuela (Zhao Shuzhen) que padece cáncer terminal. A modo de despedida, organizan una celebración para reunir a toda la familia… excepto a Billi (Awkwafina), la nieta más querida que vive en Nueva York, por temor a que ella revele la verdad. Sin embargo, la chica desobedece a sus padres y viaja a China para ver por última vez a su nai nai.

Los estadounidenses (y los críticos de “élite”) tienen cierta fascinación por específicos melodramas asiáticos, principalmente aquellos que aparentan una radiografía de las tradiciones y relaciones familiares. Hasta hace unos años, Yi Yi (2000) solía colarse en varias “listas de lo mejor”, hasta la llegada de Kore-eda (el actual favorito de críticos y público). A ese nicho va dirigida la occidentalizada The Farewell (Lulu Wang, 2019), una verdadera osadía, ya que más del 70% de la película está hablada en mandarín.  

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La película (adquirida por la imparable A24) depura el exotismo asiático para acercarlo al público mainstream (pero sin caer en la “comedia de errores” básica que fue Crazy Rich Asians). Este ejercicio fílmico no hubiera funcionado (casos hay por montones) de no ser por la bellísima historia que nos cuenta la directora; una confrontación entre los convencionalismos occidentales con la dinámica social de China.

En el cine no existe mejor oportunidad para sacar los “trapos sucios” que en una celebración (las bodas parecen ser las favoritas de los cineastas). Wang, en lugar de hacer un dramón intenso, opta por una sobria dramedia de secretos y mentiras piadosas (muy al estilo de Mike Leigh), con pláticas de sobremesa que terminan en grandes revelaciones. La anticipada muerte de la abuela sirve de pretexto para hablar sobre la identidad en el extranjero, el hogar, la crisis de los 30 y el porvenir de los millennials en la era posmo.

Los rituales (y su carga sentimental) son el eje del largometraje. Un punto fundamental son las discusiones de Billi con su madre (Diana Lin) –el personaje que mayor réplica da a la protagonista (y quien más momentos incómodos ocasiona) –. Cuando la protagonista le dice que quiere quedarse en China, su madre la lleva a una explosiva catarsis que da claridad a los sentimientos de Billi. Esas “pequeñas” peleas dan la profundidad discursiva y psicológica que muy pocas películas tienen.

“Cuando regreso a China me siento más estadounidense”, menciona la directora a la prensa. Como fue en la literatura nigeriana la Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie, The Farewell es una obra definitiva sobre la diáspora china (sobre quienes se van y los que se quedan). Nai nai es para Billi el último lazo con la China de su infancia, apenas recordada y con la que se siente cada vez más desconectada. La solución que Billi encuentra después de la visita a su abuela es “dejarse llevar” (ya saben, el buenrollismo esperanzador del sector progre estadounidense).

Varios comportamientos de la heroína no son justificados y sí muy contradictorios (como la facilidad con la que acepta mentir a su abuela). No obstante, es parte de la trama autobiográfica de Wang; condición que hace a la película tan “subjetiva” sin llegar el ensimismamiento y pedantería del autor “inadaptado”. La película no es reduccionista en sus juicios y desarrolla una historia particular más (no habla de China, sólo del cerrado círculo familiar de Billi).

A diferencia de otros trabajos “auto ficcionales” (la Lady Bird “clasemediera” de Gerwig, por ejemplo), la psique de la protagonista no es arrogante ni esnob; tiene emociones básicas, comprensibles para cualquiera sin importar el estatus social del espectador. El dilema de identidad va más allá de la condición de inmigrante de segunda generación, se trata de la incomprensible desconexión con los padres y la cercanía afectiva con una mujer que vivió en la guerra.

Wang muestra una gran agilidad para sintetizar ideas y anudar escenas (el chiste de “el gato sobre el tejado” y cómo lo emplea posteriormente, es una muestra). Aunque es bastante convencional (en los estándares indies con cinematografía instagrameada), hacia la parte final del filme (principalmente, durante la boda), la directora crea una atmósfera “alterada”: el tiempo se relativiza, la cámara se sube a un torno y la música se  vuelve cada vez más estrambótica (suena opera mientras vemos al primo japonés ebrio en primer plano).

La película es un verdadero logro artístico en una industria en transición (por la “guerra del streaming”). Lulu Wang tuvo que lidiar contra productores estadounidenses y chinos para conservar su idea original, hasta que Chris Weitz escuchó la historia In Defense of Ignorance en el podcast This American Life y decidió entrar al proyecto (busquen entrevistas a la directora, nutre mucho la experiencia en el cine). The Farewell es una película que todos deben ver; ya sea como puro entretenimiento o una elevada trama acerca de los dilemas de quienes nacieron en el puente cultural entre dos naciones.