Ofrece Filmoteca UNAM películas gratuitas sobre pandemias, encierros y distopías

En el marco de la cuarta edición de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia, la Filmoteca de la UNAM ha preparado una programación de 11 largometrajes y cuatro cortometrajes mexicanos, los cuales estarán disponibles hasta el 31 de mayo.

“Hemos logrado una colaboración con el IMCINE y su plataforma CinemaMX, festivales, productores y distribuidores independientes, para que durante los días del festival, estén disponibles algunas películas que tratan, precisamente, sobre encierros, pandemias y distopías, pero vistas desde la perspectiva latinoamericana” comenta Hugo Villa Smythe, Director General de Actividades Cinematográficas de la Filmoteca UNAM.

Los largometrajes mexicanos que te esperan son: Los infectados (Alejandro G. Alegre, 2011), En el ombligo del cielo (Carlos Gómez Oliver, 2012), El incidente (Isaac Ezban, 2014), Paciente 27 (Alejandro G. Alegre , 2014), Velociraptor (Chucho E. Quintero, 2014), El año de la peste (Felipe Cazals, 1979), El castillo de la pureza (Arturo Ripstein, 1972), Alucardos. Retrato de un vampiro (Ulises Guzmán, 2011), De día y de noche (Alejandro Molina, 2010), Atmósfera (Julián Hernández, 2009) y la española [•REC]³: Génesis (Paco Plaza, 2012).

En la parte de cortometrajes se exhiben: Podofagus (2005), Antropofagus (2009), Sanguijuelas (2011) y Devastación (2015), todos dirigidos por Abraham Sánchez.

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Salvatore Vitale: el fotógrafo que exhibe las paradojas de la seguridad en Suiza

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

A partir de diversas formas audiovisuales, Salvatore Vitale ha explorado las sociedades modernas y sus estructuras de poder. Como residente extranjero en Suiza, las políticas de 2014 ante la inmigración lo impulsaron a realizar la serie How to secure a country, la cual presentará en una conferencia en línea el próximo 29 de mayo, moderada por el fotógrafo Gianni Cipriano.

 

El evento forma parte del programa ‘What Moves You?’, una serie de conferencias organizadas por Strudelmedia Live para apoyar a The Migrant Kitchen, organización que prepara comidas para la población afectada por la COVID-19 en Nueva York, tanto para los trabajadores de la salud, como para las familias de los enfermos.

El evento resulta una oportunidad para conocer las experiencias de Vitale durante la realización de How to secure a country, trabajo por el que obtuvo el premio Photography Grant 2017 y el cual disecciona la seguridad del país de Europa Central como una característica cultural. ¿Qué mueve a las estrategias de protección al estado a partir del cuidado de las fronteras?, es una de las cuestiones sobre las que se desarrolla el trabajo del fotógrafo originario de Palermo.

 

 

La charla se realizará a las 2 pm (horario Nueva York) en la plataforma de videoconferencias Zoom. Tendrá una duración de una hora y contará con espacio para preguntas y respuestas. Para acceder a ella se sugiere una donación de $10 dólares, aunque puedes aportar desde $1 dólar.

En una entrevista que dio en 2017 a ASX, el artista visual expresó que una de las preguntas que lo movió durante la realización del proyecto fue: “¿Cuánta libertad como ciudadanos estamos preparados para sacrificar en pos de nuestra protección?”.

 

El trabajo en conjunto de Salvatore Vitale ofrece un acercamiento a los porqués de ciertos procedimientos y protocolos sociales. En el caso de How to secure a country, explora la paradoja del país que cuenta con una de las poblaciones más armadas y el cual registra uno de los niveles más bajos de criminalidad.

Actualmente, Vitale también se desempeña como profesor en la Universidad de Ciencias y Artes Aplicadas de Lucerna (HSLU), así como editor en la revista internacional de fotografía YET.

 

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La realidad virtual, ¿el futuro del cine?

Por: Miguel Sandoval

La popularización de las cámaras digitales y el surgimiento del CGI definieron la realización cinematográfica global durante el comienzo del siglo XXI. En años recientes, por otra parte, la realidad virtual ha apuntado hacia horizontes de interacción que llevarían al público a contribuir en un nuevo nivel con el desarrollo de las historias. ¿Pero qué tan viable es actualmente esta apuesta?

El término ‘virtual reality’ se atribuye al informático Jaron Lanier, quien en los 80 fundó la compañía VPL Research para explorar los alcances y aplicaciones de una idea que benefició, sobre todo, a la industria de los videojuegos; el joven visionario, además, ofreció al mercado herramientas de simulación médica y de diseño de automóviles. Hoy los usos de la realidad virtual continúan expandiéndose gracias a innovaciones académicas y turísticas, entre otras, provenientes de diversas compañías.

En el campo del cine, uno de los primeros directores que implementó esta tecnología fue James Cameron en Avatar (2009): al previsualizar sets y actores caracterizados mediante una combinación entre realidad virtual y CGI, cada escena pudo ejecutarse en su versión casi definitiva, lo cual permitió al cineasta tener mayor control sobre su universo. Otros nombres citados por el portal Back To The Movies son Kathryn Bigelow con el cortometraje documental The Protectors y Alejandro G. Inárritu con la instalación Carne y Arena, ambas propuestas del 2017.

Por otro lado, quizás el recuerdo más emblemático en esta materia sea Ready Player One (2018) de Steven Spielberg, cuya premisa narra la travesía de miles de jugadores alrededor del mundo en una contienda virtual que se extiende horas y días. Tal uso tecnológico para el cine en lo real, sin embargo, es todavía imposible debido a varias circunstancias:

En primer lugar, de acuerdo a los datos más recientes (arrojados por The Hollywood Reporter) la experiencia visual prolongada supondría un costo muy elevado de realización. Se estima que un sólo minuto costaría 10 mil dólares, ya que la perspectiva de 360° con que funcionan los dispositivos de realidad virtual, requiere un software meticuloso para unir todas las piezas de un mismo escenario; se considerarían aparte los costes de producción.

Seguidamente, Oculus, compañía pionera en la creación de dichos dispositivos, recomienda utilizarlos no más de media hora –con descansos de 10 a 15 minutos entre cada empleo–, dado que una exposición alargada provocaría daños a la vista; esta advertencia representa una limitante para la habitual duración de 90 minutos de las películas.

Aunado a lo anterior, quizás el problema fundamental siga fuera del mapa. Tal como expone el portal de tecnología State Of VR, el mayor reto al que se enfrentarían los directores de cine, es la ruptura de las convenciones y modos de trabajo: la puesta en cámara, el corte y el montaje, serían abandonados en pos de una experiencia visual total. Bajo este paradigma: ¿cómo pensar el cine sin escalas de planos?, ¿cómo pensar el cine sin el ritmo del montaje?; en resumen, ¿cómo pensar el cine sin las características que lo han definido?

Del mismo modo, manipular las narrativas sería un ejercicio impráctico, debido a que ante la ausencia de una estructura para delimitar el número de escenas, las propuestas tornarían en despropósito. Probablemente a estas alturas haya que prestar atención a las historias interactivas diseñadas para consolas de videojuegos, las cuales permiten al usuario tomar las riendas que lo llevarán a un final diferente según sus elecciones.

Aquí grandes títulos de historias interactivas.

Con todo, el futuro del cine podría cambiar en las próximas décadas gracias a la realidad virtual. Las funciones en grandes salas verían una disminución del público que preferiría una experiencia inmersiva, mientras interactúa con otros a la distancia, semejante a lo que hoy ocurre con la plataforma de streaming Netflix y su extensión Netflix Party. A poco más de 100 años de existencia del séptimo arte, una nueva revolución visual asoma y prepara –aunque lentamente– el terreno para la generación de autores que romperían las reglas del quehacer cinematográfico contemporáneo.

Bigfish and Begonia: filosofía china en forma de animación

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)

La vida es como un vasto océano en el que está escrito nuestro destino; al llegar a la orilla, morimos y nuestra alma se convierte en un ser marino. Esa es, a grandes rasgos, la filosofía que plasma Bigfish and begonia, película animada de origen chino donde podemos encontrar una propuesta narrativa y visual muy valiosa, casi ajena a la animación occidental.

Liang Xuan y Zhang Chun, directores de esta entrega, crean un universo alterno en el que, además de la vida terrenal, existe un mundo donde están “los otros”: una sociedad de seres con grandes poderes y conexión a la naturaleza. “Los otros” no son dioses, incluso dudan de la existencia de ellos, pero sí son los guardianes de las leyes de la naturaleza, por lo que deben velar por su cumplimiento.

En el mundo de los otros, cuyos escenarios y personajes incidentales recuerdan a El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2003), viven Chun, una joven de 16 años que tiene la capacidad de hacer crecer begonias, y Qui, un chico un poco mayor que conoce a profundidad los escritos y las leyendas de su pueblo.

Los adolescentes, al cumplir la edad de Chun, deben visitar el mundo humano para observar las leyes de la naturaleza, todos convertidos en peculiares delfines rojos. Las advertencias son claras: no te acerques a los humanos (y recuerda) es un lugar peligroso. Chun, por el contrario, se ve muy interesada en un joven; al acercarse a la orilla para observarlo mejor, queda atrapada en una red. Durante una hora somos testigos de las consecuencias derivadas de desafiar las leyes de la naturaleza.

El valor simbólico de Bigfish and begonia es muy grande; Xuan y Chun han declarado su inspiración parcial en El libro de Zhuangzi, un texto antiguo que contiene historias que representan la filosofía taoista. Esto se ve reflejado en la representación de la muerte como algo inherente a la vida, la cual debe aceptarse con honor y sin miedo.

En esta película del 2016 vemos una historia de amor y sacrificio. Más de un personaje renuncia a su vida para salvar a alguien; así, no sólo hablamos de amor romántico, sino de uno que va más allá de los deseos mundanos.

En su 105 minutos de duración se nos muestran cosas que parecen tener sentido solamente en su universo mítico;todo enmarcado en hermosos fotogramas que recuerdan a aquellas ilustraciones antiguas chinas. Todo fluído y sin forma, como el agua. Los animadores realizaronun estupendo trabajo combinando la animación tradicional con el CGI.

Los derechos de Bigfhish and begonia fueron adquiridos por Netflix, por lo que puedes verla en la plataforma. Se trata de una oportunidad para acercarnos a animaciones diferentes a las estadounidenses e incluso a las japonesas, pues, aunque pasó un poco desapercibida, muchos la vieron como la competencia china a las propuestas de Ghibli.

El ombligo de Guie’dani: la falsa generosidad de una familia acomodada

Por: Eduardo Reyes (@EduardoReyesSer)

Suena el timbre, una mujer abre la puerta, sonríe y deja pasar a las visitas. Se presentan y cruzan el jardín hasta llegar al interior de la casa. Las paredes blancas hacen del espacio un lugar frío, casi estéril. 

La anfitriona les muestra cada rincón: una sala pequeña, un cuarto de ensayo y un baño de visitas; le sigue otra sala más amplia, la cocina y una bodega. Suben por una escalera de caracol hasta encontrarse con un pasillo tan reducido que parece intransitable. Al final hay una habitación pequeña que contrasta con los amplios espacios recién recorridos. Guie’dani entra, se quita la mochila y, junto a la maleta de mano que cargaba, la coloca sobre la cama. Con mirada curiosa echa un vistazo, pero no hay mucho que ver: sólo más paredes blancas y un silencio que hace de éste un lugar invisible.

Así, el director Xavi Sala presenta la llegada de Lidia y su hija Guie’dani al nuevo lugar de vivienda y trabajo de ambas. Han viajado desde Xadani, un lejano pueblo de Oaxaca, hasta la Ciudad de México para desarrollar labores domésticas en la casa de una familia acomodada.

El ombligo de Guie’dani (Xquipi’ Guie’dani, 2018) es la ópera prima de este cineasta nacionalizado mexicano, pero de origen catalán, quien desde hace varios años se interesó en la población indígena de nuestro país y su compleja relación con las sociedades urbanas. Como ha confesado en diversas entrevistas, se sintió identificado especialmente con la comunidad zapoteca, pues él también vivió su infancia en el seno de una población rural española. 

En 2018 la película se presentó en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en 2019 tuvo algunas exhibiciones más y a principios de este año se programó en un pequeño circuito de salas de la ciudad. Finalmente, a partir del 3 de junio se estrenará en diversas plataformas digitales en México y Latinoamérica.

Pese al poco alcance mediático (provocado quizás por sus proyecciones intermitentes), esta potente historia muestra la enorme desigualdad social del país y, aunque todos la conocemos, pocas veces nos sumergimos en las entrañas de quienes la padecen.

A Sala le tomó dos años encontrar a la niña que diera voz a su protagonista, hasta que conoció a Sótera Cruz. Pero más que dar voz, la joven actriz brinda silencios y una mirada profunda resultado de la inocencia propia de su edad, la intimidación de convivir con una familia distinta a la suya y el golpe de identidad que la coloca entre la precariedad de su pueblo natal y la esclavización de una sociedad frívola y amenazante de la Ciudad de México.

Sin embargo, a lo largo de la película, Sótera mantiene una actuación contenida, casi tímida, que pierde fuerza por lo menos la mitad de la cinta. A su vez, el desempeño de Erika López (la actriz que interpreta a su madre) ocurre sin sobresaltos; ambas son actrices no profesionales y esto representa un reto para el director, el cual notablemente no superó, pues la relación entre madre e hija se percibe fría, con falta de química y casi sobreactuada.

Lo mismo sucede con la familia acomodada, encabezada por la madre (Yuriria del Valle) y el padre (Juan Ríos); sus intervenciones son protagonizadas por un distanciamiento interpretativo y difícilmente hace que se perciban como matrimonio. Y esta ausencia de cercanía se enfatiza por un diseño de arte inconcluso y una escenografía impersonal: mientras vemos fotos familiares pegadas en el refrigerador, otros espacios tan íntimos como la sala o las recámaras carecen de elementos que los vuelvan realistas. Más adelante también encontraremos errores de continuidad y mezcla de sonido que no pueden ignorarse: objetos que ‘misteriosamente’ cambian de lugar entre cortes, o diálogos mal ecualizados entre personajes que comparten el mismo espacio físico.

Sin embargo, lo destacable del guion es su interés por mostrar una familia que ‘integra’ a sus empleadas a un mundo ‘civilizado’, todo ello como un acto de supuesta generosidad. En una escena, Guie’dani y su mamá comen silenciosamente en la cocina, lejos de la vista de todos; entra la anfitriona y observa cómo usan los dedos para formar porciones con las tortillas, entonces abre un cajón y en tono cálido les indica: “aquí están sus cubiertos”… un intento por despojarlas de sus costumbres e introducirles hábitos de ‘vida moderna’.

Por su parte, Lidia (como persona adulta) es quien tiene más interiorizada la diferencia de clases pues, como muchas mujeres indígenas, carga y asume los estigmas que la sociedad le inyecta. Pero tampoco es fácil para ella abandonar su hogar, olvidar su historia e instalarse en una ciudad completamente distinta, donde es objeto de burlas debido a su lengua materna.

Si bien el director Xavi Sala tiene un camino de aprendizajes técnicos y de dirección por recorrer, su visión aguda plantea interesantes reflexiones en torno al racismo y clasismo característico de nuestra sociedad mexicana. La historia de estas mujeres que resisten para sobrevivir en un mundo atroz que atenta contra su identidad es, en sí mismo, un mensaje que urge ser escuchado.

Diputado Sergio Mayer confirma que FIDECINE permanece en la ley

De acuerdo al diputado Sergio Mayer Bretón, presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía en la Cámara de Diputados, el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE) permanecerá en la Ley de Cinematografía, contrario a la iniciativa que propone la derogación de los artículos 33, 34, 35, 36, 37 y 38, los cuales integran la operación del fideicomiso.

Esta información se ha dado a conocer después de una reunión sostenida entre el diputado Sergio Mayer; Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados; representantes del sector cinematográfico como la titular del Instituto Nacional de Cinematografía (IMCINE) y Mónica Lozano, presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC); integrantes del Movimiento Colectivo por el Arte y la Cultura de México (MOCCAM); el cineasta Guillermo del Toro, entre otros miembros de la comunidad.

“El FIDECINE permanece en la Ley”, “Se abre una mesa de trabajo para fortalecer la Cinematografía en México” y “Se respetarán los acuerdos y compromisos de IMCINE”, son acciones que Mayer Bretón informó mediante Twitter. Asimismo, aclaró que pronto se publicará el video de la sesión. 

Nolan y Fortnite harán historia con la exhibición de una película completa

El 21 de mayo de 2020 quedará registrado como uno de los días más importantes en la historia del cine. La fecha conmemora la noticia de la proyección de un largometraje completo de Christopher Nolan como parte de un evento del popular videojuego

El título será sorpresa y el anuncio se ha dado en el marco de la presentación del trailer final de Tenet, la próxima película del cineasta estadounidense, la cual se une a la cada vez más nutrida lista de eventos que han ocurrido en Fortnite, entre los cuales se encuentran conciertos de Travis Scott, Deadmau5 y Steve Aoki. 

La presentación fue conducida por Geoff Keighley, quien estuvo acompañado por el actor John David Washington, protagonista de la nueva entrega de Nolan. La charla ahondó en el proceso de producción, las audacias de los stunts y en lo que será, según el intérprete “una película que definirá la cinematografía mundial por los próximos 10 o 15 años”. 

El videojuego rompió fronteras y, para que la función ocurriera, se cuidó cada detalle, desde la posición de la pantalla (colocada frente a una colina que permitía a los jugadores escalonarse para no taparla), hasta la proporción de la misma (el tamaño de ésta cambió cuando comenzó el avance, para su correcto visionado), además, la barrera del idioma no fue un impedimento, tanto la charla como el trailer estuvieron subtitulados en varios idiomas. 

Tenet es la única película que mantuvo su fecha de estreno ante la pandemia, y que ha optado por un novedoso sistema para darse a conocer. El juego de Epic games cuenta con más de 300 millones de cuentas registradas, aunque esta vez la participación de los gamers fue menor a la de otros eventos

El anuncio de Keighley sobre la llegada a Fortnite de una de las películas de Nolan representa una ruptura total respecto a los paradigmas de exhibición conocidos; es la primera vez que un largometraje completo se mostrará dentro de un videojuego y será una de las tantas medidas que están surgiendo a causa de la COVID-19.

Fortnite se está convirtiendo en el OASIS de Ready Player One.