David LaChapelle: más que un fotógrafo pop

¿Podemos hablar de lo que es correcto en el arte? A David LaChapelle poco le importó esta cuestión al adentrarse en el mundo de la fotografía; y justo ese interés desapegado de las reglas lo convirtió en uno de los artistas más arriesgados y codiciados de la fotografía actual.

Su carrera profesional inició en la revista Interview, de Andy Warhol, en donde retrataba la escena social de la gran ciudad. En su fotografía es innegable la influencia del artista plástico, sin embargo, LaChapelle forjó su estilo a partir de una visión que mezcla el surrealismo, e incluso el renacimiento, con temas como lo efímero, la religión, la sexualidad y la naturaleza, sólo por mencionar algunos.

También ha trasladado a celebridades como Britney Spears y David Bowie a ese ambiente que define su arte, el cual ha llegado a ser considerado como incómodo.

En este video Fan Valdés nos comparte más detalles sobre el trabajo de David LaChapelle.

Todo lo que debes saber de la 67 Muestra Internacional de Cine

El cierre de año se acerca y con él llega uno de los eventos más esperados por el público cinéfilo de la Ciudad de México: la tradicional Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Con películas provenientes de diez países, la programación es un escaparate del cine que dará de qué hablar los próximos meses, ya que reúne tanto a jóvenes que se distinguen por un gran despunte en el mundo cinematográfico, como a directores de amplias carreras como Woody Allen, Arturo Ripstein, Agnès Varda o François Ozon.

Después de su exhibición en el recinto cinematográfico de Coyoacán, del 15 de noviembre al 2 de diciembre, las películas llegarán a una veintena de sedes de la Ciudad de México y Área Metropolitana (cinco sedes de la UNAM, dos del IPN, tres complejos Cinépolis, cinco complejos Cinemex, el IFAL, Cinemanía Loreto y La Casa del Cine). Además, como es tradición, la selección recorrerá el interior de la República en más de 30 ciudades a partir de enero de 2020.

Te puede interesar: La Cineteca Nacional proyectará ‘El padrino

Esto no es Berlín (Hari Sama, 2018)

Después de su paso por diversos festivales (Sundance, Malaga y Morelia) la película inaugurará este encuentro. Ubicada en la Ciudad de México de los años 80, nos presenta la historia de Carlos, un joven de 17 años, cuyos días se transforman a partir de que, junto a su mejor amigo Gera, llega a un mítico club nocturno donde descubren la vida underground. 

En su cuarto largometraje de ficción, Hari Sama recrea una época atravesada por la ebullición creativa y el espíritu contestatario de una juventud inmersa en una sociedad conservadora.

Un día lluvioso en Nueva York (Woody Allen, 2019)

La extensa carrera del cineasta estadounidense continúa con un relato en el que los planes de Gatsby y Ashleigh, una pareja que pretende tener un fin de semana romántico en Manhattan, se interrumpen de manera súbita debido a que Ashleigh debe entrevistar a un célebre director de cine.

Te puede interesar: Cinco películas imperdibles de Woody Allen

La película, presentada por primera vez en México en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), cuenta con los característicos diálogos llenos de humor y referencias artísticas que distinguen a las historias del director de Manhattan (1979), La rosa púrpura del Cairo (1985), Match Point (2005), entre otros casi 50 largometrajes. Un Nueva York luminoso y azotado por la lluvia es el fondo idílico de esta historia que respira nostalgia por la ciudad.

La dulce vida (Federico Fellini, 1960)

La octava película del cineasta italiano regresa en su versión restaurada en 2010. Ganadora de la Palma de Oro y de un Oscar a mejor vestuario, esta cinta muestra la historia del periodista Marcello, quien mientras retoma su carrera como escritor, se deja envolver por la “dulce vida” de la alta burguesía romana y el mundo del espectáculo, entre escándalos y frivolidades.

La dulce vida estuvo enmarcada por la censura y la controversia, fue prohibida en varios países y catalogada por la Iglesia Católica como un cinta inmoral y obscena. Su restauración fue gracias al apoyo del Film Foundation, la organización de Martin Scorsese dedicada a la preservación de la historia del cine.

El joven Ahmed (Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2019)

Después de La chica desconocida (2016), la dupla Dardenne vuelve con una historia de fanatismo e intolerancia religiosa. Estrenada en el Festival de Cannes, donde recibió el premio a mejor dirección, la película se sitúa en la Bélgica actual, donde el destino de Ahmed, un chico musulmán de 13 años, se condiciona entre cumplir los ideales de pureza de su imam o ceder a las tentaciones de la vida.

Los cineastas belgas se centran en los momentos importantes que capturan el carácter inalterable de la voluntad de Ahmed y su convicción por el fundamentalismo islámico.

Te puede interesar: La obra de Luis Buñuel en la Cineteca Nacional 

Por la gracia de Dios (François Ozon, 2019)

A partir de mostrar el caso real del sacerdote Bernard Preynat, acusado de alrededor de 70 casos de abuso sexual entre 1986 y 1991, Ozon se adentra en el tema de la pedofilia cometida por la Iglesia Católica y pone su mirada en los sobrevivientes, sus vidas y las campañas por justicia. 

Acreedora del Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, la nueva película del director de 8 mujeres (2001), En la casa (2012),  Joven y bella, (2013), etc., aborda el silencio ante el abuso sexual y cuestiona la complicidad de la iglesia.

La odisea de los giles (Sebastián Borensztein, 2019)

Toma como referencia la crisis económica argentina que se desató con la llegada del nuevo siglo, así como sus secuelas para la clase social menos aristócrata.

La película, basada en la novela La noche de la Usina (Eduardo Sacheri) y presentada en el Festival de Cine de Toronto, exhibe la historia de un grupo de amigos y vecinos que pierde todos sus ahorros en manos de un abogado y un gerente de banco coludidos.

El despertar de la fiera: Dogman (Matteo Garrone, 2018)

Diez años después de ser reconocido con el Grand Prix en el Festival de Cannes por Gomorra, el director italiano recorre el bajo mundo de su nación a través de la doble vida de un peluquero canino y mercader de drogas.

Inspirada en un caso real ocurrido en los años 80, el filme navega entre el realismo social y el cine de género para seguir los dilemas morales de un hombre (interpretado poderosamente por Marcello Fonte) que busca redimirse en un ambiente podrido donde la bondad no parece existir. El Festival de Cannes le otorgó el premio a mejor actor a Marcello Fonte por su papel protagónico en esta cinta y el Palm Dog a su elenco canino.

El diablo entre las piernas (Arturo Ripstein, 2018)

Todos los días Beatriz es víctima de insultos y humillaciones por parte de su celoso esposo, con quien ha creado una longeva codependencia. A fuerza de sentirse celada, Beatriz se siente deseada y sobre todo deseable. Para comprobarlo, una noche sale de casa sin rumbo alguno con un solo propósito: sexo.

Con una filmografía de más de 30 producciones, el veterano autor mexicano Arturo Ripstein (junto a su guionista imprescindible Paz Alicia Garciadiego) ha dedicado sus relatos más recientes a las vidas decadentes de mujeres encerradas y desfavorecidas. Esta nueva entrega formó parte de la selección del Festival Internacional de Cine de Toronto y en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Varda por Agnès (Agnès Varda, 2019)

La cineasta fundadora de la nouvelle vague concluye su obra fílmica con un documental, un viaje anecdótico a través de su trayectoria en el séptimo arte y las artes visuales. Tomando como punto de partida la constitución conceptual de su cinescritura, la directora francesa crea un relato sobre la imaginación y la creación artística.

Esta introspección de los procesos que la llevaron a filmar películas memorables como Sin techo ni ley (1985) se realizó pocos meses antes de su muerte: una involuntaria carta de despedida.

Génesis 2.0 (Christian Frei y Maxim Arbugaev, 2018)

Con una narrativa que evoca a la ciencia ficción, este documental sigue la peligrosa vida de un grupo de cazadores en la inmensidad de los paisajes árticos, y cuyo trabajo se entrelaza con quienes buscan crear sistemas biológicos artificiales.

En 2002, el segundo largometraje de Christian Frei—y probablemente su trabajo más famoso hasta la fecha—, War Photographer, compitió en la categoría de mejor documental en los Premios Oscar, poniendo a una nueva camada de realizadores suizos en el mapa internacional.

Reina de corazones (May el-Toukhy, 2019)

Lo que inicia como un melodrama familiar acerca de las pequeñas fracturas en un largo matrimonio, donde la vida laboral y el distanciamiento íntimo provocan el inminente enfriamiento de la relación amorosa, se convierte en un palpitante romance casi incestuoso entre una madrasta y el hijo de su marido.

Después de su ópera prima Lang historie kort (2015), la cineasta regresa con una historia que danesa replantea los límites del poder y el tabú en las relaciones familiares. Fue estrenada y galardonada en el Festival de Cine de Sundance.

Papicha: Niña hermosa (Mounia Meddour, 2019)

Con sólo dos documentales en su trayectoria como directora —La cuisine en héritage en 2010 y Cinéma algérien, un nouveau souffle en 2011— la cineasta francoargelina Mounia Meddour incursiona en el largometraje de ficción, que desde una mirada feminista e inspirada en sus propias vivencias, recrea el clima de violencia y opresión que se vivía en Argelia, hundida en una guerra civil que se extendió hasta el nuevo milenio.

Argelia, 1997. El país está en manos de grupos que buscan instaurar el estado islámico. Las mujeres son las que más se ven afectadas por las nuevas leyes, con las cuales los líderes buscan controlar sus cuerpos y su forma de comportarse. En ese entorno, la joven estudiante Nedjma sueña convertirse en diseñadora de modas, por lo que luchará por su libertad organizando un desfile de modas que desafía los tabús.

Ray & Liz (Richard Billingham, 2018)

Richard Billingham, fotógrafo y artista británico lleva a la pantalla grande las sensaciones, miedos y convulsas vivencias que comenzó a analizar a partir de la primera fotografía que capturó de niño: la trágica vida de su padre alcohólico.

En esta película, que participó en el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), el realizador abre las puertas de la casa de sus padres: un caótico departamento que sostiene a un matrimonio decadente.

Bacurau: Tierra de nadie (Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, 2019)

Ubicada en un futuro distópico en Bacurau, un pequeño poblado ficticio del noroeste de Brasil, el largometraje destaca por un ejercicio audiovisual de profunda experimentación formal donde los elementos característicos de las narrativas apocalípticas se integran a un relato con una velada crítica social.

Esta ecléctica reflexión sobre la comunidad y las sociedades cerradas fue galardonada con el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y premiada en Sitges, Lima, Montreal y Múnich.

CONSULTA FECHAS Y HORARIOS AQUÍ 

Las películas de terror más taquilleras en los últimos años

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

Algunas de las más recientes propuestas que se inscriben en el terror, independientemente de si han utilizado decente o lastimosamente las características de uno de los géneros favoritos del público, son recordadas por su recaudación monstruosa en taquilla. Tal es el caso de las producciones estadounidenses, las más taquilleras a nivel mundial, cuyo éxito se alimenta de los asistentes de países como México, uno de los que más consume este tipo de cine.

A continuación te comparto los títulos que encabezan la taquilla del terror de los últimos años.

5. El conjuro (James Wan, 2013)

Un ambiente perturbador, intimidante y extraño nos deja esta inquietante película, la cual hace funcionar sus cambios de ritmo. El filme que recaudó 319,494,638 dólares, se centra en la historia de una familia que habita en una granja en Harrisville, que al darse cuenta de una posible posesión de su casa, acuden a Ed y Loraine, investigadores estadounidenses de fenómenos paranormales. 

4. El conjuro 2 (James Wan, 2016)

La continuación de la historia del matrimonio Warren deja una sensación abrumadora y de inquietud, llena de premonición. Ubicada seis años después de la primera entrega, la trama gira en torno a los hechos paranormales que sufren los Hodgson, una familia londinense del distrito de Enfield. La historia se basa en una historia real de un caso reportado en la década de los setenta en la misma comunidad de Londres donde sucede la película. 

El título recaudó 320,392,818 dólares, y es una muestra que el universo basado en los archivos de los demonólogos Ed y Loraine seguirá dando de qué hablar. 

3. Un lugar en silencio (John Krasinski, 2018)

Después de dirigir algunos episodios de la serie The Office, el cineasta estadounidense debuta en el largometraje de terror con un experimento acertado. Una película emocionante, casi silenciosa y que juega brillantemente con nuestros nervios al evitar hábilmente los clichés en este tipo de narrativas y valerse de un toque sorprendente de suspenso. Esta gran combinación de puesta en cámara y sonido recaudó 332,583,447 dólares. 

2. It: capítulo 2 (Andrés Muschietti, 2019)

La conclusión de la historia construida en la mente de Stephen King (The Shining, Doctor Sleep) llegó a su fin junto a la dirección de Andrés Muschietti, quien dividió a la audiencia entre los que aplaudieron la forma tan coherente de adaptar esta parte de la novela, y quienes la consideraron un completo error. Sin embargo, la mayoría destacó que propone una crítica a temas homofóbicos y clasistas. La película logró recaudar 457,378,349 de dólares, y aunque contiene una fórmula repetitiva, consigue cierto poder narrativo.  

1. It (Andrés Muschietti, 2017)

Rehace una aventura vista en los años noventa en formato de mini-serie. Consigue darle un nuevo enfoque a esta crítica social con temas terroríficos y sangrientos, los cuales en un principio refleja la misma novela de Stephen King. 

Aun con sustos clichés, la película se distingue por una dirección bastante dinámica que logra un ambiente digno respecto a la obra original. La película recaudó un total de 700,381,748 dólares, cantidad que la convierte en el título de terror más taquillero en la historia, hecho que también refleja el gusto (o la expectativa) del público hacia las adaptaciones.

The Farewell: una de chinos para estadounidenses

Por

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

Como la tradición china establece, una familia decide no informarle a la abuela (Zhao Shuzhen) que padece cáncer terminal. A modo de despedida, organizan una celebración para reunir a toda la familia… excepto a Billi (Awkwafina), la nieta más querida que vive en Nueva York, por temor a que ella revele la verdad. Sin embargo, la chica desobedece a sus padres y viaja a China para ver por última vez a su nai nai.

Los estadounidenses (y los críticos de “élite”) tienen cierta fascinación por específicos melodramas asiáticos, principalmente aquellos que aparentan una radiografía de las tradiciones y relaciones familiares. Hasta hace unos años, Yi Yi (2000) solía colarse en varias “listas de lo mejor”, hasta la llegada de Kore-eda (el actual favorito de críticos y público). A ese nicho va dirigida la occidentalizada The Farewell (Lulu Wang, 2019), una verdadera osadía, ya que más del 70% de la película está hablada en mandarín.  

Te puede interesar: Un asunto de familia, la humanidad en los lazos

La película (adquirida por la imparable A24) depura el exotismo asiático para acercarlo al público mainstream (pero sin caer en la “comedia de errores” básica que fue Crazy Rich Asians). Este ejercicio fílmico no hubiera funcionado (casos hay por montones) de no ser por la bellísima historia que nos cuenta la directora; una confrontación entre los convencionalismos occidentales con la dinámica social de China.

En el cine no existe mejor oportunidad para sacar los “trapos sucios” que en una celebración (las bodas parecen ser las favoritas de los cineastas). Wang, en lugar de hacer un dramón intenso, opta por una sobria dramedia de secretos y mentiras piadosas (muy al estilo de Mike Leigh), con pláticas de sobremesa que terminan en grandes revelaciones. La anticipada muerte de la abuela sirve de pretexto para hablar sobre la identidad en el extranjero, el hogar, la crisis de los 30 y el porvenir de los millennials en la era posmo.

Los rituales (y su carga sentimental) son el eje del largometraje. Un punto fundamental son las discusiones de Billi con su madre (Diana Lin) –el personaje que mayor réplica da a la protagonista (y quien más momentos incómodos ocasiona) –. Cuando la protagonista le dice que quiere quedarse en China, su madre la lleva a una explosiva catarsis que da claridad a los sentimientos de Billi. Esas “pequeñas” peleas dan la profundidad discursiva y psicológica que muy pocas películas tienen.

“Cuando regreso a China me siento más estadounidense”, menciona la directora a la prensa. Como fue en la literatura nigeriana la Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie, The Farewell es una obra definitiva sobre la diáspora china (sobre quienes se van y los que se quedan). Nai nai es para Billi el último lazo con la China de su infancia, apenas recordada y con la que se siente cada vez más desconectada. La solución que Billi encuentra después de la visita a su abuela es “dejarse llevar” (ya saben, el buenrollismo esperanzador del sector progre estadounidense).

Varios comportamientos de la heroína no son justificados y sí muy contradictorios (como la facilidad con la que acepta mentir a su abuela). No obstante, es parte de la trama autobiográfica de Wang; condición que hace a la película tan “subjetiva” sin llegar el ensimismamiento y pedantería del autor “inadaptado”. La película no es reduccionista en sus juicios y desarrolla una historia particular más (no habla de China, sólo del cerrado círculo familiar de Billi).

A diferencia de otros trabajos “auto ficcionales” (la Lady Bird “clasemediera” de Gerwig, por ejemplo), la psique de la protagonista no es arrogante ni esnob; tiene emociones básicas, comprensibles para cualquiera sin importar el estatus social del espectador. El dilema de identidad va más allá de la condición de inmigrante de segunda generación, se trata de la incomprensible desconexión con los padres y la cercanía afectiva con una mujer que vivió en la guerra.

Wang muestra una gran agilidad para sintetizar ideas y anudar escenas (el chiste de “el gato sobre el tejado” y cómo lo emplea posteriormente, es una muestra). Aunque es bastante convencional (en los estándares indies con cinematografía instagrameada), hacia la parte final del filme (principalmente, durante la boda), la directora crea una atmósfera “alterada”: el tiempo se relativiza, la cámara se sube a un torno y la música se  vuelve cada vez más estrambótica (suena opera mientras vemos al primo japonés ebrio en primer plano).

La película es un verdadero logro artístico en una industria en transición (por la “guerra del streaming”). Lulu Wang tuvo que lidiar contra productores estadounidenses y chinos para conservar su idea original, hasta que Chris Weitz escuchó la historia In Defense of Ignorance en el podcast This American Life y decidió entrar al proyecto (busquen entrevistas a la directora, nutre mucho la experiencia en el cine). The Farewell es una película que todos deben ver; ya sea como puro entretenimiento o una elevada trama acerca de los dilemas de quienes nacieron en el puente cultural entre dos naciones. 

Macario: fantasía, tradición y pobreza

Nos pasamos la vida muriéndonos de hambre.

Macario

La dupla en el guion escrito por Roberto Gavaldón y Emilio Carballido (basado en la novela del alemán Bruno Traven), la puesta en escena, el cuidado de los personajes y la fotografía de Gabriel Figueroa, hicieron de Macario (1960) un clásico del cine mexicano que representa la relación indivisible entre la vida y la muerte.

La cinta, que fue la primera mexicana en contender por el Oscar como Mejor película de habla no inglesa, se aleja de la intención de mostrar el inframundo o los muertos, sino que utiliza la folclórica fiesta del Día de Muertos para sumergirnos en temas sociales como la pobreza a partir del personaje de Macario (Ignacio López Tarso).

Macario es un título obligado respecto al tema de la relación del mexicano con la muerte, así como al hablar de cómo el cine ha personificado la muerte.

Aquí nuestro análisis:

Celebra la Cineteca a Luis Buñuel con exposición, proyecciones y charlas

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

Un golpe del destino llevó a Luis Buñuel a dirigir su primera película en México; fue Oscar Dancigers, productor francés de origen ruso, quien lo acercó al proyecto Gran Casino (1947), una película de corte comercial con Jorge Negrete y Libertad Lamarque. Luego de que la producción de La casa de Bernanda Alba se cayera, Buñuel se instaló con su familia en México y llegó a dirigir 20 proyectos más, entre los que se encuentran algunas de sus cintas más celebradas, como Los olvidados (1950), Nazarín (1958) o El ángel exterminador (1962). En 1964 filmó su última película mexicana, Simón del desierto.

Te puede interesar: La Cineteca proyectará ‘El Padrino’ de Francis Ford Coppola

Sobre este periodo de su carrera gira la exposición Buñuel en México, que hasta el 19 de abril de 2020 estará en la Galería de la Cineteca Nacional. Es presentada por el Luis Buñuel Film Institute en colaboración con la Filmoteca Española y Fundación Televisa, así como por varios amigos del cineasta, quienes prestaron objetos y fotografías para su exhibición.

Son cerca de 350 piezas las que dan muestra de dicha época, entre carteles, fragmentos de sus películas, cartas y diversos objetos que dejan ver la experiencia de un director español en suelo mexicano y su influencia en el cine. Algunos de los elementos más representativos son: el crucifijo-navaja de la cinta Viridiana, la Palma de Oro que ganó por esta cinta, reproducciones de vestuarios de el Jaibo, Viridiana y Robinson Crusoe, guiones con anotaciones del director y fotografías inéditas del acervo Juan Luis Buñuel. 

Te puede interesar: ‘La dulce vida’, restaurada por Scorsese, llegará a la Cineteca Nacional

La exposición, que busca ser una celebración y repaso de la obra de Luis Buñuel, se divide en 10 módulos que siguen el rastro de textos escritos por Buñuel, en los que aborda su estancia en México, la producción de sus filmes y algunos detalles de su vida personal. El recorrido despliega la propia voz de Buñuel, quien por medio de comentarios, entrevistas y cartas, reflexiona sobre de su propio trabajo.

Como ya es tradición, de la mano de la exposición se realizará una retrospectiva del 1 de noviembre de 2019 al 2 de enero de 2020. Incluirá las 22 películas mexicanas del director, desde Gran Casino (1947) hasta Simón del desierto (1965). Las presentaciones son variadas, pues se podrán experimentar distintos formatos. Se contará con la versión restaurada de Los olvidados (1950), realizada por la Cineteca di Bologna, por su parte, Él (1953) tendrá una proyección de la cinta digitalizada en la Cineteca Nacional.

El bruto (1953), Robinson Crusoe (1952), Nazarín (1958) y Ensayo de un crimen (1955) se exhibirán en versiones restauradas. Por último, algunas de las copias que se veran en 35mm son: Gran Casino (1947), El gran calavera (1949), Una mujer sin amor (1952), La ilusión viaja en tranvía (1954), La hija del engaño (1951), Subida al cielo (1952), Viridiana (1961), Simón del desierto (1965) y El ángel exterminador (1962).

Como complemento se darán seis conferencias a cargo de los ponentes Javier Espada, Alberto Montoya, Iván Ávila y Laura González Flores, quienes abordarán dicha filmografía desde perspectivas como el psicoanálisis, el contexto del cine mexicano y el surrealismo, lo cual pretende ampliar el análisis en torno a la obra de un director multifacético como Luis Buñuel.

Ya sea a partir de la exposición, las cintas en pantalla grande o las conferencias, es una excelente oportunidad para envolvernos en la manera que Luis Buñuel retrató la sensibilidad humana.

La Galería de la Cineteca Nacional está abierta de martes a domingo de 11:00 a 21:00 horas. La entrada tiene un costo general de 65 pesos o un precio especial de 45 pesos para estudiantes, maestros, beneficiarios del INAPAM y menores de 25 años.

Grandes películas de terror contemporáneas

El terror ha sido el motor de cineastas cuya obra se guía por el afán de hacer patente las características sombrías que habitan en lo más recóndito de la psique humana, esas que se traducen en acciones inadmisibles para los diversos entornos en los que se rige la sociedad.

Tal exteriorización, que nos ha expuesto a las más escalofriantes experiencias frente a la pantalla, es una tradición presente desde los inicios del cine hasta la actualidad, y es justo ahí donde nos concentramos en esta ocasión. Los siguientes títulos, recomendaciones de siete de nuestros críticos, nos permiten ver cómo han evolucionado las temáticas y las formas de uno de los géneros más seductores.

La invitación (The Invitation, Karyn Kusama, 2015)

El reencuentro de un grupo de amigos promete ser una velada cálida entre agradables conversaciones acompañas de una copa de vino. Aun con la diversión y las sonrisas que invaden la habitación, en el ambiente se percibe que algo no anda bien; algo se mantiene en el silencio y se vuelve incómodo para el espectador. Conforme avanza la reunión las heridas de un pasado doloroso saldrán a la luz y se descubrirá el verdadero propósito de esa cena entre colegas. 

La película se aleja de los grandes presupuestos hollywoodenses para concentrarse en una producción modesta que sucede en los distintos espacios de una casa y con un elenco poco conocido en ese entonces. La cineasta brilla por su excelente manejo del suspenso en cada escena de este thriller psicológico, por lo que logra entregar una de las mejores películas de terror de los últimos años. Una historia sobre el sufrimiento, inevitable en la existencia del ser humano, y lo inútil que resulta no querer afrontarlo. 

Diana Mendoza  (@DimeDianaLau)

La bruja (The Witch, Robert Eggers, 2015)

El primer largometraje de Robert Eggers es una referencia casi obligada en las listas de películas de terror recientes por cómo presenta los ancestrales miedos de heredada vigencia. Es la interminable lucha de los seres humanos en contra de su latente oscuridad, representada por una familia puritana aislada de su pueblo (Nueva Inglaterra), que enfrenta la paranoia por el incierto destino del miembro más vulnerable, el hijo recién nacido.

Con una amplia variedad de símbolos relacionados con la brujería, los temas recurrentes como la rebeldía, la crueldad y el erotismo, giran en torno a las características juveniles del resto de los hijos. La inocencia se revela hipócrita incluso en los personajes infantiles y la caracterización de mártir en Thomasin (Anya Taylor-Joy) contrasta fuertemente con su retorcida liberación catártica que, necesariamente, cada espectador tendrá que desmenuzar y sufrir… ¿o quizá gozar?

Miguel Portal (@Portalmike)

Eliminar amigo (Unfriended, Levan Gabriadze, 2015)

Si hablamos del terror de la nueva década -a punto de terminar, ojo ahí- tenemos que remitirnos a una película que exhiba la posmodernidad no sólo en su argumento, sino en su técnica.

En Eliminar amigo vemos a unos adolescentes que, tras el suicidio de una compañera a partir de la viralización de un video vergonzoso para ella, son atormentados por un extraño usuario en una conversación de Skype y en otras plataformas digitales. La virtud de este título es su forma de emplear la gramática audiovisual en una historia actual y matizarla para que, dentro de esta realidad, sea terrorífica. En una época en la que es más difícil conseguir sustos, es astuto poner en común las pantallas digitales para crear un ambiente angustiante derivado de las predominantes interacciones virtuales.

Mauricio Hernández (@MauHeRa)

La Morgue (The autopsy of Jane Doe, André Øvredal, 2016). 

Si te gustan los thrillers policiacos, el terror y los eventos paranormales, esta película es para ti. La película está muy cuidada en montaje y ritmo, teniendo similitudes con la ambientación que me recuerdan Zimmer 1408, sobre todo por el nivel de desesperación al que llega nuestro protagonista. 

Nos encontramos en la sala de operaciones de una morgue, donde el cuerpo de una mujer desconocida presenta señales muy extrañas para la escena del crimen en donde fue encontrada. De a poco, conforme sigue la metodología de la necropsia, se va revelando el origen y poder del antagonista. Tiene un par de giros de tuerca muy, muy interesantes y cambios entre realidades que te llevan al borde de la angustia. Dense duro y denso. 

Isaac Avila (@elpinshidiablo)

El Extraño (The Wailing, Na Hong-jin, 2016)

Llegó para marcar un antes y después en el “cine de terror sesudo” (ese que saca más reflexiones que sustos). El director surcoreano tuvo la osadía de combinar a fantasmas, brujería, muertos vivientes y exorcismos en una misma trama. El protagonista es Jong-hu (Kwak Do-won), un inepto policía que intenta liberar a su hija de una posesión demoníaca.

Lo más oscuro de la película es su pesimismo y plot twists bien jugados. La superstición en las zonas rurales sirve de base para este magnífico largometraje que cuestiona la religión desde su lado más terrorífico y primitivo (donde no existe lógica ni ciencia). La atmósfera perturbadora va en ascenso hasta lograr que la ligereza cómica del inicio se convierta en una sofocante lucha por salir bien librado de la batalla entre “demonios”. 

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

El juego de Gerald (Gerald’s Game, Mike Flanagan, 2017)

El montaje, el uso del espacio (sólo una habitación) y flashbacks que como pocas veces, resultan necesarios, potencian esta trama que tensa sus hilos con un argumento basado en los problemas psicológicos de Jessie (Carla Gugino), quien toda su vida ha reprimido hechos sombríos que marcaron su infancia.

La adaptación de la obra de Stephen King se presenta como una simple escapada de un matrimonio hacia un lugar tranquilo, la típica cabaña alejada. Con el fin de reavivar la pasión, la pareja está dispuesta a experimentar al grado que la protagonista acepta ser atada a la cama. El ambiente erótico inmediatamente se vuelca a la preocupación y a un juego de supervivencia en el que Jessie tendrá que enfrentarse a sus propios temores y traumas. La película sería impecable sino fuera por el epílogo, el cual peca de explicar acciones ante las que hubiéramos preferido quedarnos con la duda, y con lo cual la historia mantendría un destacable ambiente fantástico.

Leticia Arredondo (@LeetyAV

El legado del diablo (Hereditary, Ari Aster, 2018)

Varios realizadores indie están experimentando con diversos acercamientos al cine de terror; uno de ellos es Ari Aster, director también de Midsommar (la cual deja mucho que desear) quien debutó con El legado del diablo, una de las películas de terror que ha causado polémica por lo explícito de ciertos momentos. En ella hace uso de una mezcla entre el terror paranormal, la tragedia familiar y los problemas mentales como la depresión. Sin embargo, lo que la ha colocado entre las mejores del terror actual, es la simplicidad de la narrativa y los pocos recursos utilizados en comparación con otras producciones hollywoodenses, además de crear una atmósfera de confusión y alejarse de los clichés en el cine del género.

Los personajes sobresalen por sus fuerzas opuestas entre el letargo y la desesperación dentro de una familia maldita por una herencia desconocida que actúa como un mal paranormal, afectando a los mismos personajes y volviéndolos sus propios antagonistas. Pero el mayor acierto de la película es la extraordinaria Tony Collet, tan endemoniada como loca; ella es sin dudas el pilar de la cinta.

Fan Valdés (@fan_nekobasu