Con ‘Un poeta’, Simón Mesa Soto expande su rango como director, demostrando que la obsesión por la belleza en un contexto de promesas rotas puede ser, al mismo tiempo, el delirio de un hombre alienado y la única trinchera posible contra el olvido y los golpes de una sociedad rota.
La mayor consistencia que une ‘Moscas’ con el resto de la producción de Eimbcke es la calidez y la sensibilidad. Pero en esta ocasión, la sutileza que hubo en Lake Tahoe o Temporada de Patos cede el paso a lo explícito, a la enunciación directa de que el interés del director es hablar con sensibilidad del dolor, reivindicar la salida acompañada de la tristeza, la forja de relaciones que pueden aliviar heridas.
‘Engendro’ se siente como si la directora se estuviera acercando a una disruptiva obra maestra, pues Hanna Bergholm continúa mejorando una fórmula que comienza a destacar entre toda la oferta de cine nórdico que llega a nuestras pantallas.
A grandes rasgos, ‘Supergirl’ cumple con el estándar de una franquicia que apenas arranca, demostrando una clara intención por abordar el heroísmo desde una visión adulta que trasgrede las reglas básicas del universo de Superman.
‘O último azul’, una distopia donde el drama, la tensión política y la ciencia ficción convergen. La historia ocurre en un Brasil acrónico donde las personas mayores a 75 años están obligadas por el gobierno a irse de la ciudad.
‘Leviticus’ es emotiva y devastadora, pero en lo sobrenatural tiene sus tropiezos, puesto que la mitología en torno al ritual presenta algunas inconsistencias que restan impacto al suspenso.