En ‘Cuatro noches de un soñador’, Robert Bresson se permite algo inusual: la contemplación del deseo, del enamoramiento y de la ilusión amorosa, no como drama, sino como un adormecido estado mental.
A través de un stop motion experimental ‘La Casa Lobo’ construye una atmósfera inquietante que se nutre del contexto sociopolítico de la dictadura chilena.
Cada paso que damos es impulsado por los fantasmas del pasado, algunas veces conduciéndonos por un sendero cuya existencia ya ha cesado hace mucho tiempo. Posiblemente, ningún cineasta entienda esto mejor que Pedro Almodóvar.