Bait: audaz mezcla de suspenso y comedia que aturde e incomoda
Bait, la serie creada por Riz Ahmed, nos presenta el viaje autodestructivo de un actor que renuncia a su propia identidad para alcanzar los banales requerimientos de una franquicia.
SINOPSIS: Tras una audición fallida, Shah Latif (Riz Ahmed) hace todo lo posible para encabezar la lista de actores que podrían interpretar a James Bond. Lamentablemente, sus traumas lo llevarán a poner en riesgo, no solo su fichaje en la franquicia, sino también la relación con toda su familia.
Hubo un tiempo en el que Idris Elba era la mejor opción para sustituir a Daniel Craig como James Bond, ya que el actor reunía todas las cualidades del arquetípico agente: personalidad enigmática, dotes para el cine de acción y un sofisticado perfil británico. Irónicamente, ni siquiera el mismísimo intérprete de Luther se salvaba de enfrentar el odio racista del fandom. La serie Bait (Prime Video) lleva al extremo la traumática experiencia de los artistas racializados cuando buscan validación en una industria saturada de modelos hegemónicos.
Como si fuera la versión humorística de Black Swan (2010), la serie creada por Riz Ahmed nos presenta el viaje autodestructivo de un actor que renuncia a su propia identidad para alcanzar los banales requerimientos de una franquicia, siendo la islamofobia del público el principal obstáculo para alcanzar el prestigio que a otros colegas les es regalado. Mordazmente, la serie sugiere que la falta de inclusión en la industria del entretenimiento no solo se debe a los caprichos de los estudios, porque también es un problema motivado por la resistencia del público a ver “alterados” sus referentes aspiracionales.
Como menciona Ahmed, la serie pretende transmitir la sensación de vivir “con los pantalones abajo” cuando perteneces a grupos discriminados, pues ni siquiera la fama o el dinero les permite a las celebridades racializadas escapar de las opresiones que vivían en el anonimato, incluso la violencia puede escalar a un nivel superior. Las propias experiencias del actor inspiraron la trama de esta sitcom, como cuando fue vetado de Tesco por su aspecto “informal” la misma semana que se anunció su participación en Rogue One (2016). Sin embargo, a pesar del subtexto pesimista, Bait tampoco es una perspectiva victimizante, sino una sátira áspera en la que podemos reflejarnos, especialmente si las huellas del colonialismo forman parte de lo cotidiano.
Bait captura el caos en la mente de un artista con buenas intenciones, pero corrompido por un sistema que prepondera la frivolidad del slacktivism y otras formas de hipocresía social.
Desde su mirada británica-pakistaní, Ahmed aborda la experiencia de percibir la cultura “mainstream” como algo ajeno e inalcanzable, sin importar que se trate de obras académicas (como su reciente interpretación de Hamlet) o productos populares. Por tal motivo, la propia familia del protagonista se muestra incrédula con la posibilidad de que el protagonista asuma el rol de un agente que aniquila villanos exóticos, pues la simple audición implica una traición a toda convicción política. Lo anterior también encierra cierta contradicción, ya que no debería cuestionarse las ambiciones de Latif (Ahmed) cuando otros actores blancos sueñan con el mismo personaje sin ningún juicio moral de por medio.
La miniserie captura el caos en la mente de un artista con buenas intenciones, pero corrompido por un sistema que prepondera la frivolidad del slacktivism y otras formas de hipocresía social. Mediante secuencias que rozan el terror psicológico, la serie nos muestra los horrores de convertirse en carnada de un depredador invisible con hambre de humillación pública. Pasando de transeúntes grabando con sus teléfonos a fanáticos resentidos, la amenaza cambia de aspecto en cada episodio, pero en todas sus versiones evoca al mismo trauma: el acoso que el protagonista ha recibido desde su infancia.

Además de ahondar en las heridas provocadas por el colonialismo, los guionistas intentan construir el retrato de la compleja identidad británica, pero no desde la ingenua perspectiva de unión multicultural, sino exaltando aquellos rasgos que separan a las diferentes comunidades que habitan el país. Otro de los grandes aciertos de la serie es la composición ecléctica de su estructura narrativa, a veces caótica y discontinua; estilo versátil que acelera y desacelera el ritmo de la acción con una aleatoriedad que deja exhausto al final de cada capítulo, especialmente durante esa celebración familiar (Episodio 3) que supera en histeria a la secuencia del tenedor de El oso (The Bear).
Teniendo en la dirección a Tom George (This Country) y Bassam Tariq (Mogul Mowgli), dos cineastas con marcadas posturas políticas, Bait tiene un intencional estilo precipitado que cumple una función discursiva con cada plano secuencia o saturación cromática. Los filtros cálidos para representar el subdesarrollo o los momentos bollywoodenses son el tipo de recursos que la producción utiliza para representar la inestable mente del protagonista, afectada por su desesperado anhelo de mimetizarse con los opresores. Visualmente, los excesos adquieren mayor sentido cuando el camino del protagonista hacia su segunda audición se torna psicótico y fantasioso, brincando ingeniosamente entre la sitcom convencional y una propuesta artística que no teme sobrepasar los límites de la autocrítica.
Crítica de ‘Desprecio’: deslumbrante como melodrama, pero exagerada en su estética
No obstante, el mayor riesgo lo toma el propio Riz Ahmed, quien utiliza la antipatía e imperfección del personaje para llevar la crítica a lugares turbios del star-system, donde podemos reconocer el hostigamiento mediático contra Cynthia Erivo cuando realiza el mismo tipo de campaña promocional que haría cualquier celebridad blanca. Asimismo, la profundidad del protagonista no se limita a mostrar sus vulnerabilidades, porque los guionistas también incluyen un vistazo a su fragilidad masculina y cómo termina hiriendo a las únicas personas que lo aman genuinamente. Ahmed no tiene vis cómica, pero es efectivo en proyectos como Four Lions (2010) o Bait, debido a que renuncia a la simpatía del público si el resultado final es una incómoda hilaridad que da mayor crudeza al mensaje principal.
Aunque parece otra genérica comedia británica, Bait es el retrato de un ego trastornado por el miedo al rechazo, el cual adquiere formas tan grotescas en la mente del protagonista como una cabeza de cerdo con la voz de Patrick Stewart. El derroche de locura y suspenso convierte a la miniserie en un espectáculo absurdo que tiene más potencial cinematográfico que televisivo. Sin embargo, la posibilidad de una segunda temporada nos permitiría ver la histeria desatada por la existencia de un James Bond moreno, teniendo material de sobra en las experiencias de Halle Bailey, Zendaya o tantos actores que se han enfrentado al lado más despreciable de un sistema racista.
Categorías