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Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out. Lo divertido también puede ser profundo

Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out critica

El 2025 fue, en muchos sentidos, un año que comenzó a marcar el renacimiento de una vertiente del séptimo arte que parecía en vías de extinción: el buen cine hollywondense de entretenimiento, convertido últimamente en una anomalía. Una de las ideas falsas más grandes que han dejado las películas basadas en propiedades intelectuales es que el entretenimiento es una forma menor que, por ende, debe de regirse bajo la ley del mínimo esfuerzo: en el que cualquier artimaña fácil como el fan service o el monstruoso CGI encubren historias sosas y completamente vacías.  

Divertir también tiene su chiste y, sin irnos tan lejos, películas como Volver al Futuro (1985), Mad Max (1979) o las filmografías de cineastas como John Carpenter o el propio Steven Spielberg son evidencia de que para pacer el rato, una película también puede ofrecer algo más. Pecadores (2025), Weapons (2025) o hasta el Atrapado Robando (2025) de Darren Aronofsky son algunos títulos en los que pudimos ver de regreso ese ímpetu por volver a esa época. A esta lista podemos agregar la más reciente entrega de una de las mejores franquicias nacientes del último siglo: Knives Out.

En Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out (2025) nos reencontramos con el detective Benoit Blanc, quien reaparece en un pequeño pueblo de Estados Unidos para investigar el asesinato del Monseñor Winks, una polémica figura religiosa que encontrada muerta en lo que parece un crimen imposible. Su único aliado es el recién llegado a la localidad padre Jud Duplenticy, cuyos enfrentamientos constantes y públicos con Winks lo convierten en el principal sospechoso del caso. Ambos tendrán que desentrañar lo sucedido para limpiar el nombre del joven pastor, al mismo tiempo que se adentran en los secretos que esconde la iglesia y sus feligreses.

Su director, Rian Johnson, ha hecho de la crítica social un factor clave dentro de la construcción de los misterios de Benoit Blanc, que no solo da sazón a sus atrapantes y excéntricas tramas, sino que son determinantes en cómo se aproxima a ellas, ayudándolo a tomar muchas decisiones narrativas. Detrás del drama familiar de Knives Out (2019) se esconde un comentario sobre cómo la llegada de Trump provocó que las élites norteamericanas aumentaran su despreció y abuso en contra de los migrantes; mientras que Glass Onion (2022) expuso el patetismo de los nuevos “líderes de opinión”, pidiéndonos pasar por alto sus discursos sustentados en ideas ignorantes. 

Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out critica
‘Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out’ (2025)

Ahora, con el auge de los discursos radicales de la ultraderecha que intentan atraer adeptos para dominarlos a través del odio y el miedo, Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out se propone examinar a la institución que, durante varios siglos, se ha dedicado a utilizar los mismos métodos para someter a sus seguidores: la iglesia católica. Bajo un paradigma muy similar al de Cónclave (2024), Johnson excluye del panorama la sacralidad para analizarla como un ente que puede ser objeto de ambición, cuyo credo ha sido utilizado históricamente para engañar y oprimir a distintas poblaciones, ya sea con razones políticas, económicas o cimentadas en el simple deseo de poder.

Su análisis no deja a ningún participante de estos ritos fuera, y utilizando a su parrilla de sospechosos se dedica a arremeter contra los seguidores que se refugian en ella con el único propósito de alzarse moralmente los unos por encima de los otros, exponiendo que esto hace que muchos se vuelvan propensos a ceder frente a sus desviaciones más parecidas al pensamiento sectario con tal de distinguirse en la multitud.

Y a pesar de concluir que el catolicismo moderno tiene “más en común con Disneyland que con su origen medieval”, el también guionista consigue balancear este discurso agnóstico fuertemente crítico con la aceptación de que, fundamentalmente, la fe, así como algunos conceptos fundamentales de estas instituciones (como el amor o el perdón) podrían ser indispensables para afrontar nuestras vidas.

El personaje del Jud Duplenticy —interpretado por Josh O´Connor, una de las estrellas más cautivadoras de la actualidad— sirve a este principio, persuadiendo al público dentro y fuera de la pantalla con el hecho que, pese a sus desviaciones, la religión puede ser esa herramienta que nos convenza de ciertas ideas “que muy en el fondo sabemos que son correctas”. Estos dilemas y cuestionamientos se atenuan en una historia sumamente envolvente que explota la facilidad de su director para la confección de asesinatos, deleitándonos con la aventura más intrincada de Benoit Blanc que es, a su vez, la mejor de su trilogía.

Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out critica
‘Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out’ (2025)

Además de su fidelidad a la literatura de Agatha Christie, Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out incorpora elementos de la bibliografía de Edgar Allan Poe y diversos mitos religiosos que hace que la película recupere esa atmósfera ominosa (ausente en su entrega anterior) y lo cual le brinda recursos que enriquecen mucho su narrativa. Y aunque para algunos pueda sentirse que la historia tarda en llegar a un punto emocionante, la calma que Rian Johnson tiene para construir su trama logra que cada giro se sienta coherente y totalmente ajeno al barretuerquismo apantalla tontos de directores como M. Night Shyamalan que, en el afán de sorprender, pierden verosimilitud.

Las referencias de la película con respecto a otros apartados técnicos son igualmente notables, sobre todo en su propuesta visual, basada en el gótico con tintes de la estética Giallo que, sumados a los constantes coqueteos de su puesta en cámara con las convenciones cine de horror, nos regalan un festín visual que hacen más llamativo y fascinante su relato. 

Finalmente, el espectáculo que Rian Johnson ofrece en Wake Up Dead Man. Un Misterio de Knives Out consolida a la trilogía protagonizada por Daniel Craig como el inicio de una de la mejores franquicias de la actualidad y una de las más prometedoras, pero, más importante, es un ejemplo consistente de que aquello que nos divierte también nos puede ofrecer reflexiones profundas (¡larga vida al detective Blanc!).

 

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