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La maldición de Widow’s Bay: la mejor forma de homenajear el terror es desde la comedia

Crítica La maldición de Widow's Bay serie apple tv

SINOPSIS: El alcalde Tom Loftis (Matthew Rhys) busca impulsar la popularidad de Widow’s Bay como nuevo destino turístico, a pesar de las advertencias de Wyck (Stephen Root) sobre los peligros malignos que acechan a aquella isla de Nueva Inglaterra. Es hasta el arribo de una misteriosa neblina que el escéptico regente decide enfrentar las amenazas sobrenaturales de la región. 

Probablemente, el mejor cruce entre géneros ocurre cuando la comedia se encuentra con el horror, puesto que ambas funcionan como entremeses para platos fuertes que toman la forma de perturbadores sustos o ingeniosos remates humorísticos. Para La maldición de Widow’s Bay (Widow’s Bay, Apple TV), la creadora Katie Dippold desarrolló un compilado de leyendas siniestras que son aderezadas con el patético sueño de gentrificar una isla maldita, lo cual tiene claros ecos de su trabajo en Parks and Recreation (NBC). 

La maldición de Widow’s Bay se siente como la versión divertida y menos trágica de Midnight Mass (Netflix), otra gran producción que también cuenta con la participación de Hamish Linklater, diseño de producción de Steve Arnold y la misma influencia del universo literario de Stephen King.

El nuevo título de Apple TV se siente como la versión divertida y menos trágica de Midnight Mass (Netflix), otra gran producción que también cuenta con la participación de Hamish Linklater, diseño de producción de Steve Arnold y la misma influencia del universo literario de Stephen King. Si bien su premisa suena a cliché, los guionistas de Widow’s Bay se esforzaron por desarrollar un show con esencia propia; originalidad que podría resumirse en la hilarante experiencia de ver a carismáticos arquetipos de sitcoms atrapados accidentalmente en Silent Hill

Hiro Murai (responsable del shockeante videoclip This Is America de Childish Gambino) fue el principal amortiguador para lo bizarro, aportando cierto “realismo” indie a los episodios dirigidos por él; aunque su estética también comparte universo con varios homenajes a subgéneros del terror clásico. Por tal motivo, lo fascinante de esta producción radica en el buen gusto para mezclar visiones artísticas tan contrastantes, incluyendo la participación de Ti West con su peculiar horror vintage o esas vibras de Tiburón (Jaws, 1975) que añade el personaje de Stephen Root. 

Al depurar lo sórdido de la violencia, la serie de Dippold ofrece ese horror placentero que encontramos en las películas más jocosas de Sam Raimi, donde lo oscuro y grotesco se vuelve espectáculo. Tener a un alcalde cretino como protagonista también ayuda a que lo siniestro se vuelva ridículo. Los guionistas utilizan lo sobrenatural para adentrarnos en el pasado de los personajes, siendo el vínculo entre Patricia (Kate O’Flynn) y The Boogeyman la mejor muestra de esa ocurrente escritura. Al final, todas las subtramas llegan al mismo lugar: la absurda terquedad humana por cambiar el destino. 

Crítica La maldición de Widow's Bay serie apple tv
‘La maldición de Widow’s Bay’ (2026)

La comedia incómoda va revelando una capa dramática que transforma lo pintoresco en una atmósfera gótica que se adentra en la región más lúgubre de la condición humana. Simbólicamente, el bestiario está compuesto por aterradoras representaciones de duelos, rencores, fobias y traumas que cargan los lugareños, convirtiendo al horror en un asunto más metafísico de lo esperado. En cierto sentido, el mar delimita un limbo que magnifica el miedo a la muerte, ocasionando que los personajes actúen desesperadamente ante un inevitable final que sucederá en la isla o tierra firme

Siguiendo tendencias del terror elevado, los guionistas exploran un folclore ficticio que deconstruye algunos clichés favoritos del género. Con “la fiesta” de Patricia (Kate O’Flynn), la producción establece los límites que está dispuesta a sobrepasar con el objetivo de impactar al espectador, incluso si eso implica sacrificar la comedia. El descubrimiento de Dale (Jeff Hiller) en el último episodio abre la puerta a otros subgéneros más sórdidos, como el cine de explotación, el horror religioso o el terror corporal. Un gran acierto fue anticiparse a la renovación y llenar la primera temporada con easter eggs que siembran misterios por resolver, como la curaduría del museo local o los cuadros y juegos en el hotel de Kurt (Neil Casey), los cuales son guiños que vuelven más enigmática la mitología del show

Sin embargo, la serie tiene un inconveniente: esa revelación genealógica que es predecible desde el quinto episodio. Lo anterior es un problema porque acorta los caminos de la ficción, conectando todos los misterios con el destino de un solo personaje. Aunque los flashbacks a otras épocas abren la posibilidad de nuevas subtramas, por ahora el pueblo parece muy pequeño para las ocho campanadas del desenlace. El alcalde Loftis de Matthew Rhys es divertido, pero los personajes secundarios conforman el verdadero potencial narrativo de la serie, algo evidente con el inesperado protagonismo de la encantadora secretaria Ruth (K Callan). Al final, los espectadores nos quedamos con ganas de saber más sobre el pasado de Wiyck o Patricia, siendo Kate O’Flynn la gran revelación actoral de esta producción. 

Además de las referencias a King, la serie parece una sátira involuntaria al folclore que ha popularizado A24, demostrándonos lo innecesario de una nueva Scary Movie cuando existen formas más ingeniosas de parodiar al terror actual. Con los guionistas correctos, Widow’s Bay puede convertirse en un universo infinito que transforma lo clásico en emocionantes actualizaciones, como ese homenaje a los slashers durante el octavo episodio o su reinterpretación de la mujer en la bañera de El resplandor (The Shining, 1980). 

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‘La maldición de Widow’s Bay’ (2026)

La inagotable imaginación de Dippold convierte a la serie en un impresionante catálogo de narrativas que puede explotar por varias temporadas. La conformación de un equipo creativo y técnico tan ecléctico también da versatilidad a la propuesta televisiva, con profesionales que han trabajado en proyectos tan únicos como Atlanta (FX), quienes elevan el lenguaje audiovisual cuando las drogas o los entes malignos entran en acción. Asimismo, es notable que los directores de fotografía de Mr. & Mrs. Smith (Christian Sprenger y Cody Jacobs) entendieran la importancia de la luz y el color en la creación de escenarios siniestros, diseñando una brillante estética que aprovecha al máximo lo artificioso del género, sin importar que la historia esté ambientada en la actualidad o en el siglo XVIII.

Gran parte del éxito de Widow’s Bay se debe a que fue un proyecto aprobado ipso facto por Apple TV, sin muchos cuestionamientos al cruce de géneros que buscaba la guionista de Ghostbusters (2016). La libertad creativa dio como resultado un producto que ofrece lo que Ryan Murphy y otros showrunners han buscado desesperadamente: la fórmula perfecta para mezclar terror con un humor que genuinamente permea en la cultura popular. Ahora, el mayor misterio será descubrir si Dippold repetirá el formato con cada temporada o apostará por una ficción que desafíe las expectativas del público.



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Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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