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Spencer: un anticuento de hadas

Liberan trailer final de 'Spencer', lo nuevo de Pablo Larraín con Kristen Stewart

Por: Miguel Sandoval

Corre el último mes de 1991 y la familia real británica se alista para celebrar navidad; los arreglos están perfectos gracias a una disciplina militar y milimétrica, la cual alcanza también a los invitados. En este contexto, la princesa Diana de Gales es la protagonista de un anticuento de hadas, trascurrido durante tres días en la lujosa casa de campo de Sandringham, donde Pablo Larraín imagina lo que pudo pasar.

Descrita como “una fábula a partir de una tragedia real”, Spencer es la historia de una mujer que no desea la corona, sino una vida libre de las tradiciones de la realeza, el acoso mediático y una evidente infidelidad de su esposo, el príncipe Carlos. A diferencia de Tony Manero, personaje del cineasta al inicio de su carrera, este nuevo no ansía convertirse en algo especial, sino dejar de serlo.

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Sobre esta cuestión, la ostentosa vida en la casa de campo es sólo una fachada, pues ata a sus huéspedes a una serie de restricciones y reglas antiguas; no hay manera de ignorarlas, ya que todo el tiempo hay detrás de Diana observadores y empleados para que las cumpla. Ser la sucesora en la línea real significa, por tanto, renunciar a una personalidad propia, al mismo tiempo que la deshumanización, debido a que, como se menciona en la película, al pueblo no le gusta concebir a sus reyes como personas: pertenecen a un orden más grande.

Por otro lado, la princesa sufre un desorden alimenticio, probablemente provocado por el estrés al que es sometida; en este sentido, se percibe a sí misma como un insecto ante las cámaras de los medios de comunicación, los cuales alejan aún más su libertad al ponerla frente al ojo público. El personaje de Kristen Stewart quisiera ser como los individuos a que alude Common People de Pulp, con vidas normales y de clase media.

Spencer: un anticuento de hadas

Si bien podría considerarse que tal deseo es frívolo, Diana no es una protagonista mezquina, sino que comparte con su paralelo de la realidad la empatía por la gente; no por nada la verdadera Diana de Gales fue nombrada “la princesa del pueblo”, ya que su simpatía y activismo eran honestos. En un momento de desesperación, el personaje de Larraín corta con pinzas su piel, como una manera de despertar de la ensoñación turbulenta y sin magia benévola a que sucumbe.

No obstante, sí podría existir en este relato un hada madrina, aunque no a la usanza; Ana Bolena, reina del siglo XVI que comparte aspectos de la vida con la princesa, aparece como alucinación para advertirla o salvarla, demostrándole que hay salida. Sin embargo, las alucinaciones también actúan perjudicialmente, como la escena en el baño de Diana que derrumba sus expectativas y felicidad. Cabe decir, que dicho momento, al igual que los largos pasillos de Sandringham, remontan a lo vivido por Jack Torrance en El resplandor.

Con todo, Spencer no es un cuento de hadas: a lo sumo está deformado y con un final que representa una pausa, pues sabemos cómo terminó la vida de la princesa Diana de Gales. En un tema diferente, la suave fotografía de Claire Mathon y sus amplios encuadres son sólo un espejismo, pues la severidad se ciñe casi todo el tiempo sobre Kristen Stewart, así como la sofocación; mientras, los personajes escritos por Steven Knight son equivalentemente engañosos, desdoblándose entre la empatía por Diana y su reprobación.

Spencer está nominada a Mejor Actriz en los Oscar 2022 gracias a la actuación de Kristen Stewart. Aún puedes ver la película en la Cineteca Nacional.

 

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