Saltar al contenido

Crítica de ‘La reina de fuego’: un personaje histórico desaprovechado por el cine

Crítica La reina de fuego Firebrand película Karim Ainouz y Alicia Vikander

La Reina de Fuego tiene sus aciertos en las escenas de suspenso y violencia psicológica, sin embargo, resulta una olvidable pieza de época en la que lo único rescatable es la actuación de Alicia Vikander. 

Después de cinco reinas eliminadas de la corte, Catherine Parr (Alicia Vikander) teme que su irascible esposo (Jude Law) la envíe al patíbulo, ya sea porque encuentre una nueva esposa o debido a las intrigas de su católica hijastra María y el obispo Gardiner. Sin embargo, no desiste en su apoyo económico hacia los protestantes que predican clandestinamente, convicción religiosa e ideológica transmitida a su protegida Elizabeth Tudor (Junia Rees). 

La filmografía previa de Karim Aïnouz no es ajena a esta adaptación de la novela Queen’s Gambit de Elizabeth Fremantle, porque su brillante La vida invisible de Eurídice Gusmão (2019) también giraba en torno a la figura de un despreciable patriarca. En aquel melodrama se cuestionaba la estructura de la familia tradicional latinoamericana, como un mecanismo social que tiene el único objetivo de anular la voluntad de las mujeres. En cierto sentido, La Reina de Fuego (Firebrand, 2023) es solo un cambio de época que retoma el mismo horror de vivir con una autoridad masculina decidiendo el destino de las personas, sin importar que se trate de un “monarca” o un “padre de familia”.

Las gemelas Henrietta y Jessica Ashworth (quienes han escrito episodios de Killing Eve y The Crowded Room) le dan al drama un interesante toque de suspenso que reimagina el episodio histórico como un thriller de manipulación psicológica, más parecido al modelo de Durmiendo con el enemigo (1991) que a cualquier drama de época convencional; en parte, porque las licencias históricas más llamativas están dirigidas a dar la satisfacción final de una empoderada Judit cortando la cabeza de Holofernes.

La Reina de Fuego: una obra sin personalidad ni fuerza emotiva

Crítica La reina de fuego Firebrand película Karim Ainouz y Alicia Vikander
‘La reina de fuego’ (Karim Ainouz, 2023)

Como narradora de esta historia de sumisión y venganza se encuentra la sigilosa princesa Elizabeth (Rees), compartiendo el pánico de Catherine ante su inevitable destino trágico y siendo testigo del terror y el caos que desencadena una masculinidad frágil sentada en el trono. 

Lo anterior sería espectacular si la trama viniera acompañada de una propuesta visual que explotara las virtudes del guion, como en su momento lo hizo Shekhar Kapur, construyendo un viaje de la penumbra católica hacia la Edad de Oro en Elizabeth (1998), o recientemente Yorgos Lanthimos, alterando la imagen para dar mayor humor a las intrigas en La Favorita (2018).

Lamentablemente, la producción de La Reina de Fuego no va más allá de lo que La Otra Reina (The Other Boleyn Girl, 2008) o Las Dos Reinas (Mary Queen of Scots, 2018) nos han entregado: propuestas comerciales donde se pretende que el vestuario y la decoración hagan todo el trabajo de ambientación. La película de Aïnouz tiene sus aciertos en las escenas de suspenso y violencia psicológica, pero solo el innecesario fat suit de Jude Law es capaz de anular cualquier ápice de autenticidad dramática.

En retrospectiva, la única representación valiosa de Catalina Parr se encuentra en Young Bess (1953), pero ni siquiera la versión de Deborah Kerr daba justicia a la importancia del personaje en la educación de Isabel I. La Reina de Fuego intenta ahondar en esa conexión entre Catalina y la heredera del trono, pero se queda a medio camino en el desarrollo de diálogos que nos dieran interacciones memorables entre esas dos mentes ilustres. 

Tratándose de personajes tan complejos, durante un periodo de inestabilidad política poco explorado en el cine, la producción desaprovechó la oportunidad de utilizar la imaginación para convertir al largometraje en una alucinante experiencia que explotara lo más grotesco de ser la esposa o la hija de Enrique VIII y su sorre legge. De hecho, teniendo una gama tan amplia de referentes (desde Charles Laughton hasta Robert Shaw), es triste ver a Jude Law intentando cumplir con un rol que ni siquiera es compatible con su perfil actoral. 

Ya sea mediante un drama efectivo, como La Duquesa (2008), o exagerando las formas al estilo de Pablo Larraín en Spencer (2021), el cautiverio en jaula de oro puede dar paso a ficciones que fácilmente conectarán con un nicho que adora las historias sobre la realeza. No obstante, La Reina de Fuego pasa por alto pasajes que cualquier lector ocasional de biografías desearía ver en pantalla grande, como una ficticia confrontación entre María y Elizabeth. Es decir, tienes en escena a las versiones adolescentes de dos importantes regentes y la película se limita a tenerlas como secundarias. 

Lo único rescatable de este témpano cinematográfico es la actuación de Alicia Vikander, quien nos regala una febril interpretación que transmite la angustia de saberse derrotada antes de tiempo; en realidad, la participación de Vikander es lo único emocionante en esta olvidable pieza de época. Considerando la vibrante filmografía del realizador, incluida su reciente Motel Destino (2024), La Reina de Fuego es una obra sin personalidad ni fuerza emotiva; aunque, tratándose de Aïnouz, vale la pena visitar en salas hasta sus obras menos creativas.

Puedes ver La reina de fuego en cines de México 

¿Ya viste La Reina de Fuego

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

Un comentario sobre "Crítica de ‘La reina de fuego’: un personaje histórico desaprovechado por el cine" Deja un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde ZoomF7

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo