La generación que está cambiando al cine mexicano

Por: Omar Sánchez 

El 2017 se ha convertido en uno de los años más importantes en la carrera del cineasta tapatío Guillermo del Toro. Desde el estreno de su nueva película La forma del agua en el Festival Internacional de Cine de Venecia, el director mexicano no ha dejado de recibir elogios y reconocimientos por su trabajo; el más reciente el Oscar a Mejor película. En el mismo caso encontramos a Iñarritu y Cuarón y así, “Los tres amigos”  han protagonizado el origen mexicano en el panorama internacional del cine en los últimos años.

¿La forma del agua es lo mejor de Guillermo Del Toro?

Pero el cine mexicano guarda a muchos más “amigos” y “amigas”, que si bien no tienen el mismo seguimiento mediático y tampoco se igualan en producción, trayectoria o taquilla, sí se trata de cineastas que han sido reconocidos en prestigiosos festivales alrededor del mundo y de quienes es importante seguir su trabajo, ya que se trata de cine 100% mexicano.

El ejemplo más reciente es Alfonso Ruizpalacios, quien en el Festival Internacional de cine de Berlín ganó el Oso de Plata a Mejor guion por Museo (2018), que además está protagonizada por Gael García. Esta narra el robo que se presentó en el Museo Nacional de Antropología en la navidad de 1985. Ruizpalacios regresó a Berlín, donde también llevó a su ópera prima Güeros (2014), una road movie urbana filmada en blanco y negro, en la que se tomó la libertad de romper la pantalla con un claquetazo que fue dejado en el corte final.

Ahora vamos al Festival de Cine de Sundance 2018, donde dos proyectos mexicanos fueron premiados. Se trata de Tiempo compartido (2018) la segunda película de Sebastián Hofmann que se llevó el premio por Mejor guion, escrito por Julio Chavezmontes y por el propio director. En esta ocasión el cineasta de 38 años presenta la historia de dos familias que por error se encuentran compartiendo una habitación en un centro vacacional. Protagonizada por Luis Gerardo Méndez, Tiempo compartido parece consolidar el despegue de la carrera que Hofmann inició con Halley, en 2013.

El otro premio fue para Nigth of fire (2018) de Tatiana Huezo, cuya cinta Tempestad fue la elegida meses atrás para representar a México tanto en los premios Oscar como en los Goya, situación nada común para un documental. Con una formación como fotógrafa, que se plasma en sus filmes, Tatiana ha tomado el rumbo del documental y tras su largometraje debut El lugar más pequeño (2011), la directora regresó el año anterior con Tempestad, que con gran rigor periodístico y con una belleza narrativa y cinematográfica retrata la violencia y la desaparición forzada en nuestro país. Un trabajo trascendental que seguramente se convertirá en referencia del quehacer documental en México.

Estudios Churubusco, la fábrica del cine mexicano

No podemos olvidar a Michel Franco, quien en 2017 regresó al festival más importante de cine del mundo: Cannes, que parece sentarle muy bien. La película Las hijas de abril  (2017) compitió en la sección Una Cierta Mirada, en la que ganó en 2012 por Después de Lucía. Definitivamente se trata del director cuyas películas han sido las más vistas de esta lista, pues ha contado con una distribución bastante importante. Un director que siempre ha expresado que el cine se puede hacer pensando en el público, sin que esto signifique que el autor pierda poder o credibilidad en su obra. Tras cinco largometrajes en los que ha puesto a sus personajes en situaciones extremas que buscan cuestionar la moral, Michel Franco, se ha convertido en el mexicano más galardonado en Cannes.

Amat Escalante es otro de los directores mexicanos que han tenido mayor reconocimiento internacional. Con su más reciente películaLa región salvaje (2016), que logró su estreno en pantallas mexicanas hasta inicios de este año, obtuvo el premio a Mejor director en el Festival de Venecia. Desde sus dos primeras cintas, Sangre y Los bastardos, Escalante dejó claro ser un director al que había que seguirle el camino. Pero fue con Heli (2013) cuando entendimos que se trataba de un cineasta cuyas películas cuentan con una valiosa personalidad. Con su más reciente producción, lo reafirmó; sin dejar de lado su estilo hiperrealista hizo una película de género fantástico que retrata como ninguna otra la violencia en nuestro país.

Finalmente está David Pablos, quien presentó su segunda película, Las elegidas (2015)en la edición 2015 de Cannes. Un filme que plasma de manera íntima, dolorosa y veraz la trata de personas en México. Las elegidas también fue la ganadora del Ariel en 2016.

Natalia Beristáin, Carlos Carrera, Ernesto Contreras y Everardo González son solo algunos nombres de cineastas que igualmente han sido reconocidos internacionalmente durante su carrera y que estrenarán película durante el 2018.

Sin bien los “Tres amigos” viven momentos cumbre en sus carreras, no podemos olvidar ni a los grandes que les abrieron un espacio y que han continuado haciendo cine, como Arturo Ripstein, Felipe Cazals o Jorge Fons; pero tampoco a los nuevos cineastas, quienes están demostrando que cuando se hace bien, el cine de este país está a la altura del mejor del mundo. Conocer, reconocer y valorar el cine hecho en nuestro país es crucial para nuestra industria y cultura.

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