La mujer de estrellas y montañas: la rarámuri que fue tratada como enferma mental
Por: Carlos Aguirre
En su libro Nacidos para correr, Cristopher Mc Dougall describe a los rarámuris como “una contradicción andante: rehúyen a los foráneos, pero les fascina el mundo exterior […] cuando te encanta correr distancias extraordinarias, debe ser tentador ver hasta dónde pueden llevarte tus pies”. En ese mismo pasaje habla de una mujer de dicha comunidad que, dejando sus pies volar, llegó hasta el pueblo de Manter (Kansas, Estados Unidos), donde la consideraron una enferma mental y terminó confinada a un manicomio.
El encuentro con esta lectura fue el detonante para que Santiago Esteinou, director del documental La mujer de estrellas y montañas, se adentrara en la historia de Rita Patiño, una mujer indígena de la Sierra Tarahumara que sólo con sus pies llegó a Estados Unidos, donde, producto de la ignorancia (y falta de disposición) de las autoridades para comprender su idioma, vestimenta y comportamiento, dañaron su vida de forma irreversible. Rita estuvo medicada y recluida en un hospital psiquiátrico durante 12 años, hasta que un grupo de médicos y activistas lograron descifrar su origen y devolverla a su país, su familia (su sobrina Juanita) y su comunidad.
Santiago, un chavochi (palabra usada por los rarámuris para referirse a personas ajenas a su comunidad), relata esta historia desde sus orígenes, entrando en contacto con el alto grado de misticismo que reviste a esta comunidad y su característica habilidad de por recorrer largas distancias con su pies. En entrevista con ZoomF7 el realizador recuerda la broma que recibía el equipo cuando debían ir a la sierra a grabar; “les preguntábamos ‘¿cuánto nos hacemos a ese lugar?’, y nos contestaban ‘a paso rarámuri, una hora, a paso chavochi se hacen dos’”.
La otredad y su condena a ser vista como una anomalía social
En La mujer de estrellas y montañas, Esteinou atraviesa distintos parajes para comprender y dimensionar el camino recorrido por su protagonista, no sólo el físico, sino el emocional y el social, mostrando los efectos irreversibles que la violencia, el desdén oficial, así como las barreras físicas y sociales, pueden tener en la vida de las personas. “La historia de Rita no podría resumirse solamente como esta mujer que fue internada en un hospital psiquiátrico y que nadie pudo entender qué idioma hablaba, va mucho más allá. Es la historia de una mujer que siempre fue excluida y menospreciada sistemáticamente por ser alguien diferente”, explica el director sobre su tercer largometraje documental.

Santiago hace énfasis en que el aislamiento es una constante en la vida de Rita, no sólo por el rechazo de las personas externas a su comunidad que no comprendían su origen indígena, sino también por quienes comparten su raíces y su lenguaje, pero no aceptan su estilo de vida fuera de las normas de la comunidad. En cada entorno al que Rita se enfrenta surgen distintas explicaciones sobre lo diferente, cada uno con profunda consecuencias.
“En su comunidad tienes una explicación desde un punto de vista sobrenatural, donde la diferencia de Rita se atribuye a una enfermedad causada a partir de lo que le llaman un mal puesto, un embrujo. Después, la aproximación de la comunidad no indígena en México es completamente discriminante, bajo la cual incluso llegan a separarla de su propio hijo sin ningún procedimiento legal. Y es algo que sucede todavía, se criminaliza la pobreza, se criminaliza el ser diferente”.
A esto se agrega la parte más conocida de la historia: su faceta en Estados Unidos, donde la meten a un hospital psiquiátrico porque confunden con una enfermedad mental aspectos cotidianos de la cultura rarámuri, como su idioma o sus danzas. El entrevistado destaca lo dañino que resulta el desconocimiento de otras realidades y contextos, así como la casi nula disposición para borrar estas fronteras: “nosotros mismos conocemos muy poco sobre las personas indígenas que viven en nuestro país; el caso de Rita sucedió en Estados Unidos, pero se podría haber dado en México. Y si no es en un hospital psiquiátrico, se da en las prisiones, en otros hospitales, en todas las instituciones públicas, en el sentido que hay una enorme carencia de intérpretes y de traductores”.
La mujer de estrellas y montañas y el reto de contar una historia
La historia de Rita en Estados Unidos da la oportunidad de quedar enmarcada en un relato de cortes judiciales o como una victoria del activismo, pero el relato no termina de esta manera: el documental nos lleva también a explorar el retorno a su comunidad, primero a una ciudad que la expulsa por medio de la violencia y después a la sierra que la recibe, pero la sigue viendo ajena en cierto modo.
“Podría haber sido una serie, y entonces el capítulo uno sería sobre el hospital, el capítulo dos sobre la vida de la Rita en la sierra, el capítulo tres su regreso a México y su vida con Juanita. Si solamente hubiéramos contado la parte del hospital, yo creo que la película no hubiera sido justa, porque el caso de Rita no solamente se explica a partir de lo que pasó en Estados Unidos, la historia de Rita refleja muchas otras problemáticas, también habla de las mujeres, de las personas discapacitadas, de las personas indígenas, de la criminalización de la pobreza, de la falta adecuada de acceso a la justicia”.
Santiago Esteinou dio detalle de los retos a los que se enfrentó: la pandemia del COVID 19, la violencia causada por el narcotráfico y (el que le dio un giro a la narrativa del documental) la muerte de Rita. Este último influyó en uno de los cambios principales que le dieron forma a La mujer de estrellas y montañas. “Habíamos planteado un documental muy de corte observacional en donde uno no interfiere, pero Rita muere a la mitad de la realización de la película, así que el primer gran reto es, ¿y ahora cómo contamos la historia sin la protagonista?”, fue así como entra la participación de la actriz y directora Ángeles Cruz, quien interpreta a Rita durante su juventud.
“Y después vino la pandemia y entonces ahí había un reto importante: filmar sin poner en riesgo a la comunidad. Rita ya había fallecido, pero la mamá de Juanita tenía alrededor de 70 años. La decisión que tomamos fue esperar hasta que los índices de contagio fueran muchísimo más bajos, y eso nos hizo suspender el rodaje por un buen rato”.
Sobre el tema del crimen organizado, Esteinou explica cómo influye en las tradiciones de estas comunidades, “a tal punto que mandan a checar quién está en tal fiesta, cómo se está llevando a cabo, quiénes son los asistentes… el crimen no sólo está filtrando en el control territorial, sino que limita la forma en que se llevan a cabo los rituales ancestrales.
La mujer de estrellas y montañas se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Tesalónica y fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el marco de la celebración del Día Internacional de la Lengua Materna. Se estrenará en salas de México el próximo 25 de abril.
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