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Preservación y restauración fílmica: el otro mundo del cine

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Por: César Adame 

La tarde del 24 de marzo de 1982 ardía la Cineteca Nacional. Las llamas se llevaron consigo una importante parte de la historia fílmica de México; se calcula que entre las llamas se perdieron aproximadamente 6000 negativos, 2000 guiones, 9000 libros y revistas, así como una serie de dibujos originales de Diego Rivera y Sergei Eisenstein.

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Hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta cuál fue la causa del incendio que destruyó tan importante patrimonio, pero la mayoría de las teorías se centran principalmente en el mal estado en el que se encontraban las instalaciones. Aunque en palabras de la entonces directora de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), Margarita López Portillo “la desgracia original fue construir la Cineteca arriba de un arsenal”, lo cual deja entrever la importancia que las autoridades dieron al evento, a pesar de también declarar que se llevaría a cabo “una investigación muy severa”.

México no es el único lugar donde se ha perdido una parte importante parte de archivo cinematográfico por culpa del fuego; provocado por la acumulación de gases, un incendio espontáneo consumió en 1937 el interior de las bóvedas de la 20th Century Fox, derivado de esto se perdieron la mayoría de las películas mudas de Fox Film Corporation de antes de 1932, y en 1965 otro en las bóvedas de Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) —causado por un cortocircuito— destruyó copias archivadas de películas mudas y cintas sonoras tempranas producidas por MGM.

Pero no sólo los incendios destruyen años de historia cinematográfica, sino el material mismo de los metrajes; por ejemplo, el celuloide, ampliamente utilizado en películas de antes de 1950, es un material muy inestable, cuya degradación daña severamente y/o destruye colecciones fílmicas e incluso puede llegar a ser peligroso su almacenamiento y manipulación. En palabras de Herbert Volkmann, impulsor de la conservación fílmica y coleccionista ávido de varios tipos de arte, “los procesos destructivos del film están determinados por leyes naturales que no podemos alterar. Todo lo que podemos hacer es retardar significativamente la destrucción hasta que sea posible transferir sus contenidos a un medio más estable”, esta afirmación se refiere a los materiales con base de nitrato (materia prima del celuloide), pero fácilmente aplicable a cualquier otro tipo de medio físico que también presente deterioro.

Incluso el desinterés por parte de los estudios para conservar sus películas puede ser una razón para la pérdida de filmes, como considera el conservacionista Robert A. Harris, famoso por su trabajo de restauración del filme Lawrence de Arabia (1962): «La mayoría de las primeras películas no sobrevivieron debido a la basura de los estudios. No se pensó en guardar estas películas. Simplemente necesitaban espacio en la bóveda y los materiales eran costosos de guardar»; esto dio como resultado la pérdida de gran cantidad de cine mudo de la época por considerarlo —sin valor— sobre todo con la llegada del sonido al cine en la década de 1930.

Se calcula que más del 50 % de los filmes estadounidenses anteriores a 1950 se han perdido con el tiempo, y de esos por lo menos un 80 % es cine mudo. Esto ha dado como resultado que la restauración y preservación se conviertan en una prioridad entre los interesados en la preservación fílmica.

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Durante los años 80 el director Martin Scorsese (Taxi Driver, El lobo de Wall Street) lideró una campaña en favor de una mejor preservación cinematográfica por parte de los estudios, sus primeros esfuerzos comenzaron con una carta a sus principales allegados que decía:

«Acerca de nuestras películas: ¡TODO LO QUE ESTAMOS HACIENDO NO VALE PARA NADA! Todos nuestro trabajo y esfuerzo creativo es vano porque nuestras películas están desapareciendo. No me refiero al terrible problema de la deterioración de las películas de nitrato en blanco y negro del que muchos ya son conscientes, sino que hablo de algo incluso más inmediato: LA DEGRADACIÓN DEL COLOR. Dentro de unos pocos años, nuestras películas en color estarán pérdidas, serán irreparables».

Una campaña que en principio estaba dirigida a la necesidad de desarrollar un mejor método de conservación de color en los filmes se convirtió años después en un fundación respaldada por grandes nombres en la industria cinematográfica como Francis Ford Coppola (El Padrino, 1972), George Lucas (Star Wars), Steven Spielberg (La lista de Schindler) llamada The Film Foundation, organización sin ánimo de lucro dedicada a proteger y restaurar películas por medio de la colaboración con filmotecas alrededor del mundo, a las cuales ayuda a encontrar financiación para restaurar y digitalizar cintas y hacerlas accesibles al público.

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“El término de preservación cinematográfica se ha vuelto oficial en la actualidad; de alguna manera eso es un progreso, significa que la gente se lo toma en serio lo cual no siempre fue el caso. Por otro lado que se haya vuelto oficial significa que también ha dejado de ser urgente, que el problema ha sido solucionado y que ahora se toma como un hecho. En realidad, no puede estar más alejado de la verdad. La preservación fílmica es urgente. Para cada película o elemento fílmico que no ha sido almacenado en condiciones óptimas, que no ha sido examinado o limpiado, el tiempo se agota, e incluso si ha sido transferido a medios digitales el tiempo sigue corriendo. El tiempo no se detiene, eso es un hecho incluso para toda pintura y todo manuscrito en cualquier museo o archivo”.

Martin Scorsese en su artículo de mayo de 2018 para la Enciclopedia Británica.

Aunque el esfuerzo de Scorsese es el más famoso no es el único que existe; en 1938 en París, Francia, apareció la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con el British Film Institute, la Cinémathèque française, el MOMA (Museum of Modern Art) de Nueva York y el Reichsfilmarchiv —el archivo cinematográfico del Tercer Reich— como miembros fundadores. En la actualidad cuenta con más de 169 miembros, y la forma en que funciona es con la colaboración entre los archivos de los distintos países mediante intercambios regulares de películas. Así, si hay un filme en riesgo de deteriorarse en un archivo, se tiene la constancia de que existe una copia en otro para poder a partir de ahí restaurar el metraje. 

La UCLA (Universidad de California en Los Ángeles por sus siglas en inglés) Film and Television Archive es otra organización sin ánimos de lucro con intenciones de preservar, estudiar y apreciar el cine y la televisión. Es considerado actualmente uno de los archivos más grandes de medios audiovisuales del mundo con más de 350 000 películas, 170 000 programas de televisión y 27 millones de noticiarios.

En ejemplos más cercanos; en México se encuentra el trabajo por parte de la Cineteca Nacional, la cual cuenta con un laboratorio de restauración digital considerado como uno de los primeros en América Latina. También está la colaboración de la AMACC (Academia Mexicana de Arte y Ciencias Cinematográficas) con la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que tienen como objetivo preservar los archivos con valor histórico del cine mexicano, de hecho, esta última ha colaborado con The Film Foundation de Scorsese, el UCLA Film and Television Archive y la Fundación Televisa a través del programa World Cinema Project (que tiene como objetivo preservar y restaurar cintas alrededor del mundo) en la restauración de las cintas mexicanas Redes (Fred Zinnemann y Emilio Gómez Muriel, 1936), Dos monjes (Juan Bustillo Oro, 1934) y Enamorada (Emilio Fernández, 1946).

Actualmente, gracias al esfuerzo por parte de este tipo de instituciones, la cantidad de películas perdidas se ha reducido, así como también se han logrado recuperar filmes que se creían perdidos a partir de piezas del material original, como es el caso de Tokkan Kozo, filme mudo japonés de 1929 del cual se encontraron partes de su metraje de 9.5mm en 1988 y 2015; a partir de eso se hizo un paquete digital para cine (DCP por sus siglas en inglés). “De una manera sencilla… un DCP puede ser visto como una versión digital de una impresión de un filme de 35mm […] su principal ventaja reside en que puede ser presentada en cines desde un proyector digital”, comentó Josh Romphf, graduado de la escuela de preservación fílmica L. Jeffrey Selznick, quien ayudó a la restauración de la cinta japonesa.

El presente luce interesante para la labor de preservación cinematográfica en cuanto a tecnologías y técnicas de rescate, y con los costos de almacenamiento digital para los metrajes bajando cada vez más, parece que el futuro pinta favorable para esta labor. Sin embargo, estos métodos no se encuentran exentos de discusión tanto de quienes están en contra y se inclinan por realizar copias 1:1 de los filmes originales en el mismo material, ya que de todas maneras los datos grabados en un medio magnético —como lo es un disco duro— se deteriora con el tiempo, como quienes se muestran a favor, cuyos argumentos son que la digitalización total es el verdadero camino a seguir porque se ahorra en costos de almacenamiento y es más seguro de manipular.

La preservación cinematográfica es una labor que ha permitido mantener viva la historia fílmica; es un esfuerzo conjunto entre cinetecas, cineastas, fundaciones, organizaciones e historiadores que dan su mejor esfuerzo utilizando las tecnologías actuales disponibles para asegurar un futuro en el que generaciones venideras puedan disfrutar de películas lo más cercanas a la intención del autor y, sobre todo, un futuro donde nuestro legado cultural cinematográfico como humanidad esté presente en años y años por venir. 

Algunas fuentes a considerar en la realización de este artículo*:

A 37 años del incendio en la Cineteca

Incendio en la Cineteca, escándalo cultural del sexenio de López Portillo 

Film Restoration on the eve of the Millennium 

 Los soportes fílmicos, magnéticos y ópticos desde la perspectiva de la conservación de materiales 

Cineteca Nacional – Laboratorio de Restauración digital.

The Film Foundation – World Cinema Project 

Digital scholars rescue lost Japanese film

*Artículo resultado del Taller de redacción y periodismo cinematográfico, impartido por Zoom F7. 

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