Joker: el ascenso a la locura

Cuando salió a la luz la noticia de que un nuevo proyecto sobre el príncipe payaso estaba en marcha, el público fanático no hacía más que hipótesis sobre el tratamiento que se le daría esta ocasión. Entusiastas celebraron que fuera Joaquin Phoenix el protagonista– después de todo la prolífica carrera del actor daba buenas señales para un resultado propicio– aunque también se alzaron algunas cejas tras escuchar el nombre del director Todd Phillips como el hombre detrás del largometraje. 

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Se preguntaron cómo alguien cuya carrera en Hollywood nació gracias a sus populares comedias Viaje censurado (2000) o la conocida Aquellos viejos tiempos (2003) pudiese abordar la trama de un sociópata amante del caos sin que terminara en un desastre. Pero resultó que el cineasta no estaba tan alejado de la visión temática que había en sus anteriores trabajos y que convierten a Joker (2019) en la mejor película sobre superhéroes de este año. 

La filmografía de Phillips, aunque de manera superficial y poco sutil, habla de una sociedad sumergida en la rutina, reprimida por las reglas morales que rigen su realidad, cambiando su comportamiento en el instante que encuentran en los excesos una vía de escape libre de consciencia y consecuencias. 

Esa misma temática es la que le da vida al Joker, un hombre solitario llamado Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), comediante cuyo sueño es el de convertirse en un símbolo al igual que su ídolo Murray Franklin, interpretado por Robert De Niro. En una clara referencia a su película El rey de la comedia (1982) decide mostrar su lado más primitivo con un triple homicidio, luego de sentirse asfixiado por una sociedad podrida, metafórica y literalmente, que lo echa a un lado a causa de su inestabilidad mental. Encuentra en la violencia la herramienta idónea para reafirmar su existencia, drenar su enojo y dolor, su comportamiento se convierte en reflejo de una ciudad Gótica en pleno ascenso a la locura. 

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Phillips construye el origen de Arthur o más bien del Joker, desde una perspectiva diferente a los cánones ya establecidos por los cómics relacionados con el némesis de Batman, aunque no se resiste a mostrar una que otra referencia. Su psicología amoral se encuentra en un contexto más realista, lo que lo hace más apegado al personaje de Travis Bickle en Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), un ente aislado de la realidad cuyos valores son opacados por la necesidad de vengarse contra el sistema.  

Phoenix adopta estos elementos con la intención de darle profundidad a su personaje, llegar a conocer a la perfección su filosofía. Cada gesto– y la famosa risa que tardó en crear durante meses– está estudiado metódicamente para causar incomodidad en el espectador. Es curioso que el actor lleve un largo tiempo interpretando personajes solitarios y fragmentados por la sociedad, el caso más reciente Nunca estarás a salvo (2017), y no obstante cada uno se siente diferente. 

Lo atractivo del último trabajo del cineasta es que no parece una película de superhéroes y villanos– quizá un poco al final sí se siente como el origen de uno–es más bien una crítica social al mundo contemporáneo cada vez más sumergido en su propia burbuja y al gobierno poco interesado en el bienestar de sus ciudadanos. No es la primera vez que un tema tan serio se lleva a la pantalla grande, incluso con mayor técnica, pero en la industria de las grandes producciones hollywoodense no es tan común. 

Durante años, diferentes cineastas han retratado la crudeza de la sociedad, cada época tiene su visión del caos. Todd Phillips resalta la venganza de una sociedad reprimida por la inseguridad, la pobreza y sumergida en la entropía, un microcosmos que vive en la ficción pero se acerca demasiado a los tiempos actuales.

Joker no es una película autocompasiva, el diálogo final entre Murray y Arthur se encarga de desechar esa idea. El protagonista posee una mayor consciencia de su entorno que muchos personajes alrededor de él, simplemente es una retorcida fábula sobre un ser humano llevado por su entorno a los límites de su moralidad.

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