El Joker y el Carnaval de Referencias 

Quiero ser claro. No me mal interpreten, no comenzaré con la vieja confiable de los fans del DCU: hay que ser comiquero para entender y disfrutar estas películas. A lo que me refiero es: siendo un personaje tan conocido, querido y profundamente ligado a la cultura popular, todos tenemos, en buena medida, gran conocimiento y aprecio por el Joker. Retrata perfectamente el opuesto a Batman y como polares, se tocan en muchos lugares de su construcción. Por eso es que la adrenalina recorre tu cuerpo a lo largo de toda la película de Todd Phillips. Sabes qué viene, entiendes que lo que se plasmó en la pantalla tiene una larga, muy larga construcción en diversos formatos, sabes a dónde vamos todos en la sala y ya quieres llegar para celebrarlo en el Carnaval de referencias. 

Si bien nos han dado pistas del origen de este personaje, una tras otra lo hacen más inverosímil y eso genera un gran interés en él. Ahora, en los cómics nos hablan de una triada de bromistas que han despistado al mejor detective de la historia. El Joker ha evolucionado con los problemas que son cada día más evidentes en nuestra sociedad, desde el caricaturesco inicio del mismo, hasta sus versiones más brutales y retorcidas. Estamos frente al Señor Villano, el representante del mal en la tierra, el mismo que en este juego de paradojas simbólicas ha puesto una sonrisa en nuestros rostros. 

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No es de extrañarse que se tengan esas reacciones frente al filme, el personaje siempre da para reflejar todo lo que está mal en nuestra cultura, en nuestra idiosincracia, sociedad, relaciones personales, imaginación, en todos lados. ¿Ya olvidamos Killing Joke (Moore, Bolland y Higgins, 1988)? ¿Las bien logradas interpretaciones de Ledger y Nicholson? ¿Los aportes de la serie animada (1992)? Ha caminado con nosotros para demostrar nuestra enfermedad. Por eso tanta controversia hoy, en el tiempo de la corrección política y la tolerancia aplastante de la individualidad, el humor ácido y la ofensa rebuscada. 

Y en principio, ese es un error en la narrativa, pero un gran acierto en el cómo se presentan las cosas y sobre todo en la actuación. Hay una necesidad implacable de racionalizar al Joker. De demostrar lo patético y enfermizo que tiene que ser alguien así de desquiciado, porque no hay otra razón para que algo así exista. Se nos olvida el material de origen, las viñetas de un cómic. Uno de los mayores esfuerzos propagandísticos para sacar de la gran depresión a la sociedad, si no se exagera, no se entiende, ni atiende el problema. 

De esto sufre la película casi en todo su metraje. Quiere explicar todo, justificar y convertir en verosímil, algo que de entrada, sabemos no es así. El pretexto para contar la historia es nuestro querido Guasón, el tema: el problema evidente de violencia y el fácil acceso a las armas en un estado de moral distraída con muchos golpes de pecho, de abandono a las personas que necesitan ayuda, el manejo de la información por los medios y la caricatura que hacemos de todo lo que nos rodea, políticos mesiánicos y con buen ojo para la coyuntura, en fin. Un retrato. 

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Desde este retrato vemos un Gotham desde el piso, en las calles, en las peores circunstancias, algo como lo que quiso hacer la serie live action (Heller, 2014) y no pudo lograr. Puede ser cualquier megalópolis del planeta. Pero el grado de locura es característico de las historias de Detective Comics. La ciudad se vuelve un personaje más, un testigo de las atrocidades por las que todos pasan día a día, un experimento sádico de convivencia y desamparo.

Que no se nos olvide, la película tiene objetivos bien marcados. 1. Gustar al gran público y 2. gustarle a la crítica. Por eso no escatima en referencias. Que necesitamos regresar al cine de autor de los setenta, ¡venga! La puesta en cámara es un manantial de referencias, el ritmo, la foto, la iluminación y los encuadres perfectamente cuidados para lograrlo. Que necesitamos una fuente de inspiración, ¡toma una re escritura de Taxi Driver (Scorsese, 1976), bueno no tanto, pero entienden la idea. ¿Que vamos a contar la historia de un personaje roto? ¿Les gustó El Maquinista (Anderson, 2005)? ¡Ahí lo tienen! ¿Qué tal un poquito de Buffalo Bill como en The Silence of the Lambs (Demme, 1991)? Por eso don Robert queda perfecto, nada mejor que una figura de época para satisfacer. Funciona. 

Por eso no le importa centrarse en la gran actuación de Phoenix. Él levanta la película en todo momento, ¿cómo? Con su gran talento y cierto nivel de autoreferencia. El patricidio de Gladiador (Scott, 1999), el devenir, dudar, caer, sufrir y ascenso (o descenso) en The Master (Thomas Anderson, 2013), You Were Never Really Here (Ramsay, 2017), Her (Jonze, 2014) y Señales (Shyamalan, 2002). Sabemos que además tuvo mucho que ver en la toma de decisiones de este filme, sabía lo que quería y lo consiguió.

Hace uso de elementos catárticos conscientes como el baile e inconscientes, la risa. Sabemos que no procesa bien lo que está sucediendo, nos lo dice hasta el cansancio, pero siempre encuentra un punto para ser libre y sobre salir, por eso su coronación en medio del caos funciona tan bien. Y hablando de eso, nada puede salir mal con White Room de fondo, mientras montas un par de tributos y planteas el nuevo estado del orden.

La ambientación sonora está perfectamente diseñada. La música nos pone en un contexto temporal, de actitud y desenfreno. Mientras tanto, el Score nos eleva al grado de locura en que va el personaje. La intención perfectamente marcada en las notas nos lleva a sus pasos de baile y por supuesto a lugares conocidos en las aventuras del murciélago. Sabes que estás en Gótica.

Por otro lado, he visto en tantos formatos y tantas veces la muerte de los Wayne que ya habían perdido el sentido, hasta que las vi en este contexto, el caos, el nacimiento al unísono de las contrapartes, de las concepciones del bien y el mal, de los caballeros de la noche. Además, cerrando con un chiste a lo Killing Joke, hasta el Cap entendió esa referencia. 

Evidentemente, la película cojea por pretender y lograr complacer a todos sus públicos, pero se levanta cada que propone, que intenta y se sale un poco de su lógica para recordarnos que estamos frente al señorón de la villanía. No es perfecta pero es un gran experimento. Esto podría iniciar una reformulación de lo que quieren lograr en Warner. Puede abrir camino a una nueva era en el cine de los encapuchados o ser un punto y aparte siempre.

Joker: el ascenso a la locura

Cuando salió a la luz la noticia de que un nuevo proyecto sobre el príncipe payaso estaba en marcha, el público fanático no hacía más que hipótesis sobre el tratamiento que se le daría esta ocasión. Entusiastas celebraron que fuera Joaquin Phoenix el protagonista– después de todo la prolífica carrera del actor daba buenas señales para un resultado propicio– aunque también se alzaron algunas cejas tras escuchar el nombre del director Todd Phillips como el hombre detrás del largometraje. 

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Se preguntaron cómo alguien cuya carrera en Hollywood nació gracias a sus populares comedias Viaje censurado (2000) o la conocida Aquellos viejos tiempos (2003) pudiese abordar la trama de un sociópata amante del caos sin que terminara en un desastre. Pero resultó que el cineasta no estaba tan alejado de la visión temática que había en sus anteriores trabajos y que convierten a Joker (2019) en la mejor película sobre superhéroes de este año. 

La filmografía de Phillips, aunque de manera superficial y poco sutil, habla de una sociedad sumergida en la rutina, reprimida por las reglas morales que rigen su realidad, cambiando su comportamiento en el instante que encuentran en los excesos una vía de escape libre de consciencia y consecuencias. 

Esa misma temática es la que le da vida al Joker, un hombre solitario llamado Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), comediante cuyo sueño es el de convertirse en un símbolo al igual que su ídolo Murray Franklin, interpretado por Robert De Niro. En una clara referencia a su película El rey de la comedia (1982) decide mostrar su lado más primitivo con un triple homicidio, luego de sentirse asfixiado por una sociedad podrida, metafórica y literalmente, que lo echa a un lado a causa de su inestabilidad mental. Encuentra en la violencia la herramienta idónea para reafirmar su existencia, drenar su enojo y dolor, su comportamiento se convierte en reflejo de una ciudad Gótica en pleno ascenso a la locura. 

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Phillips construye el origen de Arthur o más bien del Joker, desde una perspectiva diferente a los cánones ya establecidos por los cómics relacionados con el némesis de Batman, aunque no se resiste a mostrar una que otra referencia. Su psicología amoral se encuentra en un contexto más realista, lo que lo hace más apegado al personaje de Travis Bickle en Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), un ente aislado de la realidad cuyos valores son opacados por la necesidad de vengarse contra el sistema.  

Phoenix adopta estos elementos con la intención de darle profundidad a su personaje, llegar a conocer a la perfección su filosofía. Cada gesto– y la famosa risa que tardó en crear durante meses– está estudiado metódicamente para causar incomodidad en el espectador. Es curioso que el actor lleve un largo tiempo interpretando personajes solitarios y fragmentados por la sociedad, el caso más reciente Nunca estarás a salvo (2017), y no obstante cada uno se siente diferente. 

Lo atractivo del último trabajo del cineasta es que no parece una película de superhéroes y villanos– quizá un poco al final sí se siente como el origen de uno–es más bien una crítica social al mundo contemporáneo cada vez más sumergido en su propia burbuja y al gobierno poco interesado en el bienestar de sus ciudadanos. No es la primera vez que un tema tan serio se lleva a la pantalla grande, incluso con mayor técnica, pero en la industria de las grandes producciones hollywoodense no es tan común. 

Durante años, diferentes cineastas han retratado la crudeza de la sociedad, cada época tiene su visión del caos. Todd Phillips resalta la venganza de una sociedad reprimida por la inseguridad, la pobreza y sumergida en la entropía, un microcosmos que vive en la ficción pero se acerca demasiado a los tiempos actuales.

Joker no es una película autocompasiva, el diálogo final entre Murray y Arthur se encarga de desechar esa idea. El protagonista posee una mayor consciencia de su entorno que muchos personajes alrededor de él, simplemente es una retorcida fábula sobre un ser humano llevado por su entorno a los límites de su moralidad.

Así ha representado el cine al Joker, el mejor villano de DC

Por: Fernando Martínez (@frnndmtz)

Legendarios payasos se han presentado en la pantalla grande; tenemos a Pennywise en IT, Patch Adams (Tom Shadyac, 1998) protagonizado por Robbie Williams, Clown (Jon Watts, 2014) con Jon Watts, incluso uno que otro en episodios de American Horror Story.  Muy pocos se han replicado a lo largo de la historia, y si bien algunos no lo consideran “payaso”, sí entra como el asesino tras el maquillaje: The Joker, quizá el villano mejor creado en la historia de DC Comics y quien ha sonado recientemente por la próxima película protagonizada por Joaquin Phoenix.

The Joker, creado por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson, aparece como el villano de Batman desde la década de los 40, caracterizado con traje morado, pelo verde y una sonrisa maquiavélica. Con el paso del tiempo, Batman regresó casi cada cinco años en un nuevo universo y con él también evolucionó su villano, llegando a tener su propia saga de cómics. No me adentraré en todas las historietas que existen alrededor del personaje, aunque debemos recordar que hay muchas vertientes de su origen y cómo es que crece como un villano; lo que abordaré son las apariciones en la pantalla y las impresiones que ha dejado. 

Cesar Romero fue el live action memorable del personaje, pues su aparición en la serie de televisión Batman (1960) nos llevó a conocer dicha rivalidad más a fondo. En los cómics (donde todo es más sangriento y descabellado) la esencia del Joker es la locura y la demencia…un psicópata desatado; sus crímenes van más allá de robar. Romero nos presenta un Joker demasiado humorístico, que comete delitos menores: burlarse de los policías, robar un banco sin dañar a nadie. A lo más que llegó fue a tener a alguien tras un cuchillo. El maquillaje era básico, pintura blanca en el rostro, sonrisa roja, ojos azules y cabello verde, sin deformaciones, sin perturbaciones. 

Tras esto, llega el primer gran maestro de la risa: Jack Nicholson en Batman (1989), un Joker elegante, con clase pero sin piedad, con la intención de matar a Batman y haciendo un caos en la ciudad. Un personaje bidimensional, pero con una meta clara y un control sobre todo lo malo que le sucedía al héroe. En Jack mejoró el traje, más saturación de color y se incluyó el verde y amarillo como colores secundarios. Al rostro lo vemos con una ligera desfiguración en la sonrisa, lo cual lo dota de una personalidad completa. La transformación que tiene es grande, pues desea esconder esa parte de él maquillando todo su color blanco, pero al final se acepta como Joker. Si bien la cinta no es la más destacada en dirección y los diálogos pudieron ser mejores, el personaje de Jack dejó una punta muy alta. 

Desde tal fecha, el Joker apareció en diversas historietas y videojuegos, donde aunque se presenta una versión bien construida en general, el público no conectaba tanto e incluso la llegaba a rechazar. Pero, llámese coincidencia o destino, el 2008 fue uno de los grandes años para este personaje; por un lado salía a la luz el mejor cómic con una historia realmente grande: The Killing Joke, y por el otro, Heath Ledger se transformó en un psicópata con ansias de “ver arder el mundo”. The Dark Knight nos dio al mejor Joker jamás actuado, con un panorama donde él era el caos y convertía todo en llamas sin otro propósito más que cambiar la realidad en una horrible pesadilla. Son más evidentes las deformaciones en el rostro, con cortaduras y detalles que hacen que el personaje crezca entre todos los demás. La entrega fue aclamada por los fans de los cómics, por los cinéfilos y por el público en general, quienes aplaudieron a Ledger como The Joker. Desafortunadamente sabemos el desenlace de esta última presentación actoral para Heath, pero no le quita el podio del mejor Joker. 

Ocho años después llega al cine Suicide Squad (David Ayer, 2016) protagonizada por Will Smith, Margot Robbie y Jared Leto. Un Joker mafioso, con mal carácter y mal vestido, sin deformaciones, sin una sonrisa prolongada y, lo más importante de mencionar, sin ninguna historia por detrás. Lo único que existe en su razonamiento es Harley Quinn, mujer de la que está perdidamente enamorada. Y es aquí donde los aplausos recaen en Jack y reafirman a Ledger. Leto no logró nada como este villano, y aunque se preparó a tal grado de encerrarse en una prisión, se presenta como un apasionado por el amor de Harley ¿Dónde está el matar por matar? ¿Qué pasó con el traje morado? ¿Por qué tiene tatuajes? ¿POR QUÉ AMA A ALGUIEN MÁS? Un Joker plano, sin sentido en la historia…lo rescatable será la risa. Exacto, la risa, algo que no define para nada al personaje.

Ahora, dos años más tarde, Phoenix viene como el nuevo Joker, diferente a los demás por un gran detalle: no entra en un universo compartido por Batman. La historia es independiente a cualquier relación con los superhéroes; al parecer veremos un personaje bien estructurado, una historia cruda, con profundidad de emociones. Entre pósters, tráilers y reacciones en los festivales, nos vamos dando cuenta que es un enfrentamiento interpersonal, en el cual el actor se desnuda por completo al actor y se sitúa en un conflicto interno: esto es lo que el Joker quiere expresar. 

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Si bien Ledger fue aclamado por lo que hizo después de su batalla entre el ego, el yo y el superyó, a Phoenix lo adentrarán en ese limbo enorme, caso que sólo mostraron con una embarrada en Jack Nicholson. La tiene “sencilla”, pues su antecesor no fue más que uno más en el mundo. Pero no se quedará ahí, y quizá estemos hablando de un nuevo mejor Joker, no obstante, Joaquin ya habló sobre esto: 

“¿El joker de Heath Ledger? Inalcanzable para cualquiera. Honraré su memoria, en el set fue como si estuviera allí a mi lado, te amo Heath, amigo y hermano… te extraño”

Esto no excluye su gran preparación; aparte de perder peso y maniobrar con diferentes payasos para los movimientos fluidos en el escenario, leyó artículos y libros sobre asesinos políticos y seriales, cosa que aseguran se ve reflejada en su actuación. Seremos testigos de un Joker diferente, no al que le gustan las explosiones desde el inicio o quiera ver sangre de todos. Veremos a un personaje siendo trastornado por factores externos, reflejados en la lucha interna. Un Joaquin Phoenix que ha dado mucho de qué hablar; un Joker que sigue siendo el villano más grande. 

‏Todo lo que sabemos sobre la película del Joker

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

A unos meses de su estreno, la película del archirrival de Batman ya ha causado controversias, principalmente por ser una nueva versión. A continuación te contamos los detalles que se han dado a conocer: 

joker-pelicula

No estará basada en los cómics 

El director Todd Phillips co-escribió junto a Scott Silver su propia versión del origen del villano, y aseguran que quizá no agrade de los fans, pues no está basada en ninguna de las historias existentes sobre el personaje, además de ser el relato de un hombre que se transforma en el Guasón y no del payaso en sí. 

Se espera que sea la primera de una serie de películas que estarán basadas en DC, pero separadas del Universo Extendido de DC (DCEU) y que conformarán una nueva cronología.

Fue creado para Joaquin Phoenix

Los escritores han declarado que desde un principio consideraron al protagonista de Her (Spike Jonze, 2013) para interpretar al payaso, e incluso, que mientras escribían el guion tenían una fotografía del actor junto la computadora. Phoenix personifica a Arthur Fleck, un comediante dedicado a cuidar a su madre, cuyo principal motor es hacer reír a la gente, pero al no tener éxito, y por el contrario, sufrir acoso y rechazo, se transforma en un criminal psicópata. 

Será clasificación R

Se espera que esta sea una de las versiones más oscura del Guasón hasta ahora, pues es, junto a Deadpool (Tim Miller, 2016) y Logan (James Mangold, 2017), una de las pocas películas basadas en historietas restringidas para menores de edad. Es la segunda ocasión que una película con el Joker recibiría dicha clasificación, la primera fue Batman: The Killing Joke (Sam Liu, 2016).

Desde su primera aparición en historietas en 1940, el personaje fue representado como un trastornado villano, decidido a atormentar a inocentes y generar caos. Décadas más tarde se reblandeció para hacerlo accesible a más público y se le caracterizó como un bandido excéntrico y menos escalofriante. No fue hasta su tercera versión fílmica, The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008) que recobró su esencia sombría y perturbada. 

Relación con Batman

Si bien la historia estará alejada del mundo del superhéroe murciélago, no significa que Bruce Wayne se ausentará completamente. En el tráiler se observan guiños que posibilitan futuros vínculos con su contraparte.

Algunos de los más relevantes son:

La aparición en televisión de Thomas Wayne (padre de Bruce), quien se postula para alcalde de Ciudad Gótica y que probablemente será el principal antagónico del protagonista. La escena afuera del Hospital Estatal Arkham, desde el que el villano ha escapado más de una vez en los cómics. El momento en el que Arthur Fleck es expulsado de una exhibición de Charles Chaplin de un lugar llamado Wayne Hall, sitio que evidentemente se relaciona con la familia más poderosa de la ciudad. Y quizá la más importante, el primer encuentro entre Fleck y el niño Wayne, separados por los barrotes de su mansión.

Tendremos que esperar hasta el 4 octubre para conocer la recepción que tendrá por parte de los fanáticos y la crítica, pero hasta ahora ha generado amplias expectativas entre el público en general.

Warner Studios v. DC Cómics: Dawn of failure

rebirth

Por: Isaac Ávila

Viene una tormenta de arena. La veo venir y no traje mi camello. Vivimos la época de los monstruos del entretenimiento multimedia y multiplataforma. Si bien el modelo de consumo está cambiando, la base del negocio sigue siendo la misma, vender historias.

Cuando ves una película o serie, lees un cómic o libro; lo mínimo que esperas es una buena historia. Construcción multidimensional de los personajes. Curvas dramáticas y giros de tuerca que te sorprendan (no buscamos el hilo negro sólo una narrativa de calidad, ritmo y drama adecuado para lo que sea que estemos apreciando).

Si bien se necesita gran background de los productores y los espectadores para que las obras sean entendidas en su totalidad, una historia contada adecuadamente debería (utópicamente) poder sostenerse por sí misma. Sin necesidad de recurrir a otros medios o capítulos de la misma. Debe funcionar como unidad y al mismo tiempo como parte de un todo (llámese universo cinematográfico, serie televisiva, serie de cómics, etc.)

Ésta vez nos apoyaremos en Time Warner, un monstruo del entretenimiento que podría pasar un tanto desapercibido por su principal competencia, Disney. Aunque la relación Warner/DC es tan profunda como Disney/Marvel, algo no está funcionando de la misma manera (en apariencia) para sus producciones.

Para analizarlo, dividiremos el multiverso de Warner/DC en series para la televisión, universo cinematográfico, películas en animación y los cómics. Haré una comparativa de cómo se relacionan estos universos y terminaré compartiendo las conclusiones del fallo en la sinergia de su interacción (nula).

Justice_League_The_Flashpoint_ParadoxSeguramente argumentarán que no se puede comparar el cine con las series de televisión por la abismal diferencia de tiempos que hay entre cada una. Pero debo decir que cada capítulo de la serie tiene que cumplir con el mínimo de los 3 actos, el cierre de las curvas dramáticas (que alimentan la curva de cada temporada y de la serie en general) y el desarrollo multidimensional de los personajes. El trabajo no es más fácil por tener más tiempo, podríamos considerarlo todavía más complejo.

Me parece risible que series como The Flash, Arrow, Gotham, Super Girl y Legends of Tomorrow hayan logrado construir un universo bien establecido con reglas y guiños a los cómics que en todo momento nos hacen sudar, reír y emocionarnos (en los últimos capítulos de la segunda temporada de Flash hay tantos homenajes a momentos de suma importancia para el mundo de los cómics que mi corazón no podía soportarlo). Debo exponer que cada producción tiene su sello de humor, brutalidad, seriedad y oscuridad (pongo estos dos al final porque se la han pasado defendiendo BvS con todo y los enormes fallos que tiene la película. Léase esta reseña para entender lo que quiero exponer) que hacen de cada serie algo único, apreciable y muy entretenido para los fans de DC.  

Con el anuncio de la inauguración del universo cinematográfico de DC se especuló sobre un posible crossover (como tiene previsto Marvel) de dichas producciones. Los involucrados se escudaron diciendo que los universos están separados y no veremos eso. Como si las series ocuparan Tierra 1, 2 y 3 pero las películas están en Tierra 69 donde se los han garchado a todos y son emos y un poco estúpidos.

Vamos, no es hora de arrancarse los cabellos y llamarme fanboy. Sé que su universo cinematográfico está tomando forma pero no es pretexto para entregar historias tan malas que hasta el mismo Bay se sonrojaría al verlas. Cuesta creer que se aprueben dichos proyectos, lo que me lleva al siguiente punto antes de pasar a las animaciones y cómics. El negocio. Todos sabemos que lo hacen porque quieren ganar dinero, sí, hacen fanservice pero como parte de su estrategia de mercado para vender más. Mentiría si les dijera que no me emocionó pensar y ver las referencias a los cómics en BvS, pero salí asqueado de la película. Me pareció pésima y probablemente como tributo a las historietas podría funcionar, pero yo fui a ver una película, no a leer cómics.

bvs

Como fan de DC recomiendo a los cinéfilos echarse un clavado a lo que Warner/DC está haciendo en sus películas animadas. En ellas, las adaptaciones a los cómics se hacen casi puras; la sangre y oscuridad que han estado buscando con grandes escritores se hace ver y disfrutar. El fanservice aquí provoca nerdgasmos múltiples y el deseo de seguir viendo más y más.

Pasando a los cómics, hace poco se tomo una decisión aventurada y en mi opinión, acertada. Unir los universos de Vertigo y DC Comics, llenándonos de mindfucks, mucha especulación y rechazo. No entiendo por qué ser tan puritanos con esto. Podría funcionar y soy optimista con Rebirth, que creo ha tenido un inicio formidable trayendo de vuelta personajes e introduciendo líneas temáticas un poco olvidadas por DC y sus New 52.

Me parece increíble que estén arriesgando en muchos planos y otros los dejen a la suerte. No quiero que el MCU y DC se parezcan, son sus diferencias lo que me ha hecho apreciar u odiar lo que han hecho desde que me introduje en ese mundo, pero sí me gustaría ver historias agradables por ambas partes. ¿Por qué no trabajar todos los proyectos en conjunto para sacar lo mejor de todos? (Cosa que en Marvel se nota mejor).

Comprendo que tratan de hacer una reconfiguración de los públicos a los que intentan llegar desde distintos frentes, pero hacerlo bien en todos, unificaría a los que estamos emocionados de ver (otra vez) a nuestros personajes en distintas pantallas e impresos.

Ojalá la batalla Warner v. DC termine pronto y en las producciones venideras podamos salir satisfechos del cine y esperando la siguiente entrega con ansias. Vivimos una buena época para ser geeks pero no una para un discurso complejo y sustancioso que mueva parte de nosotros con todo lo que podríamos apreciar.