Cinco grandes películas de Pedro Almodóvar

 Por: Sebastian Ortiz (@pillinsebas) y Gerardo Herrera (@El_lyndon

El prolífico realizador manchego ha creado en su filmografía un estilo único, con temáticas que han escandalizado a la sociedad española y que lo han catapultado a ser un icono cinematográfico. Siendo el melodrama uno de sus géneros predilectos y en miras del estreno de Dolor y gloria, su más reciente filme, enlistamos las que consideramos sus cinco mejores obras.

La piel que habito (2011)

Después de la muerte de su esposa e hija, el Doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) se enclaustra en una clínica privada llamada El Cigarral, en donde se obsesiona con la creación de un nuevo tipo de piel. Para experimentar esta hazaña mantiene retenida a la joven Vera, quien acumula odio y desprecio por todo lo que el doctor le ha hecho.

Almodóvar coquetea con la ciencia ficción sin alejarse de su afianzado y reconocido estilo, el cual lleva a la neurosis provocada por el aislamiento, un conflicto que impacta a la audiencia y la presentación de un dilema entre tres actores que provoca, emociona y deja con una expresión única al concluir el filme. El cineasta nos lleva en un camino tortuoso para una historia única. De los trabajos más recientes del español y que sin dudas sobresale de toda su extensa filmografía.

¡Átame! (1990)

Para el público que considere que Almodóvar es ajeno a la comedia, deberían ver ¡Átame! la cual nos lleva al absurdo a través de la historia de Ricky (Antonio Banderas) , un huérfano que se la ha pasado en manicomios, orfanatos y demás instituciones, y se obsesiona con una drogadicta actriz pornográfica. Esto lo lleva a secuestrarla para que su amor sea correspondido…¿gran plan, no? 

El autor juega con temas tabú y sale bien librado, excepto, por supuesto, ante el público y la critica conservadora. Además del secuestro de esta actriz, a partir del que suceden cosas inimaginables que terminan por cerrar en un amor igual de descabellado, toca temas como las drogas, la pornografía y el cine de serie B. Es la última película de Banderas antes de emigrar a Hollywood y es también el título con más nominaciones al Goya…y que no se llevó ninguno. Un clásico del español. 

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Los abrazos rotos (2009) 

Un retrato íntimo sobre un director de cine que trágicamente pierde la vista en un accidente, por lo que decide rehacer su vida y continuar trabajando desde su propia oscuridad, pero sin dejar algunos nexos que lo asocien a ese pasado del que se quiere olvidar, como Lena (Penelope Cruz) un amor que lo llevará a una serie de traiciones y fatalidades que se impondrán a la amnesia voluntaria. 

Es una de las películas más dramáticas del cineasta español, en la que lleva a la fatalidad el romance y nos presenta ese idilio que a pesar de no querer reconocer, tenemos anclas que nos llevan al recuerdo. Almodóvar nos traslada a un homenaje del cine; es prácticamente una carta de amor a su medio.

Hable con ella (2002)

El universo almodovariano orbita alrededor de la figura femenina. Su obsesión con la mujer se encuentra quizás en la obra de otro gran director: Fassbinder. Aunque es la constante en su filmografía, en Hable con ella otorga el protagonismo a uno de sus personajes más complejos: Benigno (Javier Cámara), en cuya psicología reposa un conflicto que llevaría al cineasta español a obtener un Oscar a mejor guión. Orquestada a través de capítulos y entrelazada por el deseo, incluye una notable secuencia silente en donde hace homenaje a las cintas que miraba de pequeño. 

La película funciona a manera de celebración a las aficiones que el manchego venera: la danza a través de Pina Bausch, los toros, al periodismo o mejor aun: a las narrativas. Cada episodio condensa una pasión distinta, incentivada por el personaje que la protagoniza y todos ellos brillantemente interpretados; de Javier Cámara a Darío Grandinetti, pasando por Geraldine Chaplin, el reparto multicultural se abandona a las órdenes de Pedro, quien por medio de dirigirlos de forma contenida, entrega una de sus películas más conmovedoras. 

Todo sobre mi madre (1999)

Su guion es un registro del gusto de Almodóvar por la literatura. No respeta formatos y su texto es más una novela que un puente hacia una obra cinematográfica. El punto climático del escrito es, sin lugar a dudas, la llegada de Lola, personaje trágico que se presenta como la muerte, ataviada de negro, agónica pero bellamente arreglada. Dicho ser condensa la premisa de la cinta que se debate entre ser un melodrama o una tragedia pero que encuentra siempre su tono: el del inigualable Pedro. 

Al ritmo de Tajabone de Ismael Lo, Manuela se introduce a las fauces de un profundo túnel. El cine del español se caracteriza por los viajes, casi todos de vuelta al origen. La melancolía se funde con la nostalgia a tal punto que es imposible diferenciar la una de la otra. El pasado y el presente son la misma cosa, el tiempo en la obra del manchego es circular, se dobla, se traslapa, es. 

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