10 películas de terror buenas del 2024
Si buscas películas de terror buenas del año que ha concluido, ¡este listado es para ti! Aunque no todas se encuentran disponibles en streaming, sí podrás disfrutar de una significativa cantidad de ellas.
El cine de terror, en todas sus variantes y geografías, se ha consolidado como un vehículo poderoso para explorar los miedos más profundos y las complejidades humanas. Las películas de este listado (que provienen de territorios diversos, como Corea del Sur, Argentina, Noruega, México etc.) destacan por ir más allá del susto superficial, proponiendo reflexiones sobre la condición humana, la fragilidad de los vínculos sociales y las consecuencias de los sistemas que moldean nuestras vidas.
Esta colección el terror es, a su vez, un espejo de las tensiones de la modernidad; desde el mundo digital y la obsesión por la juventud eterna hasta las tradiciones rurales y los horrores sistémicos. Las historias presentadas, aunque diversas en tono propuesta visual, comparten un hilo conductor: el enfrentamiento con lo desconocido, ya sea en el plano sobrenatural, psicológico o social.
Películas de terror buenas que nos dejó el 2024
10. Dream Scenario (Kristoffer Borgli, Estados Unidos)
El anticlimático Paul Matthews (bajo la interpretación precisa de un experimentado Nicolas Cage) se enfrenta al momento, por mucho, más emocionante de su vida: aparecer, progresivamente, en los sueños de distintas personas que le rodean y posteriormente en los de todo el mundo. Si bien al principio las ensoñaciones son inofensivas, Matthews es arrastrado a la decadencia y el odio de la raza humana tras convertirse en el protagonista de horripilantes pesadillas.
Borgli, que anteriormente dirigió Enferma de mí, optó por una película que mezcla el terror y la comedia, así como el mundo onírico con una realidad apabullante en la que la fama se construye y termina en cuestión de segundos, planteando a un personaje principal que no tenía nada que perder, pero que avanza hacia una bomba de tiempo.
Con el trasfondo de una leyenda urbana de internet, El hombre de los sueños —título en español— tiene un guion maravilloso que hilvana una historia que no pierde el tiempo: enfrenta al mundo de la inmediatez, el cual convierte a todos en soñadores en potencia que mueren en el fracaso tras no alcanzar ninguna de las altas metas que la sociedad dicta. Matthews, en vida y en su identidad soñadora, es un ser inmutable que cae en las redes de las nuevas sociedades dispuestas a generar y quemar ídolos a diestra y siniestra, actuando siempre por la individualidad desde las filas de la masa heterogénea.
Hay crudeza, enfrentamiento con la virtualidad peligrosa y un careo con la incorporación, aceptación, rechazo y aislamiento de un individuo en el camino de la aprobación y la sobreexplotación mercantil de las identidades humanas.
En renta YouTube, Amazon Prime Video y Apple TV
9. Cuando acecha la maldad (Demián Rugna, Argentina)
Tras estrenar la ingeniosa Aterrados (2017), Rugna vuelve a la carga con un metraje mucho más sólido, el cual se atreve a explorar un entorno rural argentino; juega con una especie de realismo mágico interesantísimo que coloca a los hermanos Pedro y Jaime Yazurlo en medio de un conflicto con posesiones, plagas demoníacas y rituales fallidos.
Cuando un cadáver y un embichado aparecen en la comunidad, los protagonistas deben hacerse cargo de la situación, junto con los vecinos, tomando las mejores decisiones para el bienestar de su microsociedad. La película muestra la fragilidad de los vínculos humanos, recurre sin abusos la acción y profundiza en el universo de los oficios esotéricos íntimamente relacionados con la cotidianidad.
Gracias a una red correctamente armada de acontecimientos brutales y personajes con buenos motivos de existencia, Cuando acecha la maldad navega por la tésis de estos roces entre misticismo y cotidianidad. Vale la pena el sobresalto para un trabajo tan redondo, lleno de adrenalina que resulta en un escalofriante relato sobre la prisa, la imprudencia y la incapacidad de los seres humanos para controlar lo que escapa de nuestra comprensión.
Disponible en Netflix
8. La sustancia (Coralie Fargeat, Estados Unidos, Francia, Reino Unido)
Qué impresionantes actuaciones nos han dejado Demi Moore y Margaret Qualley en este relato sobre las identidades fragmentadas y las apariencias modificadas a base de químicos y procedimientos inhumanos que dejan salir al body horror más grotesco. En La sustancia seguimos la crisis de la madurez de Elisabeth Sparkle, actriz que es engatusada por la idea de una fórmula que puede generar una versión más joven y mejorada, versión que nace de su espina dorsal y tiene instrucciones específicas de uso y cuidado.
Ya puedes leer el guion de La Sustancia
En este viaje sobre buscar erróneamente la juventud eterna y los supuestos éxitos que la vida social puede ofrecer, las protagonistas se involucran en escenarios y situaciones caricaturescas y plastificadas en las que se degrada su condición humana y se exalta su capacidad como monedas de cambio en el mercado del entretenimiento. En el momento en el que el personaje de Moore “envejece”, empieza una debacle por conseguir más y más sustancia a como dé lugar, abusando del uso y rompiendo las reglas que le son transferidas.
La aventura irónica y destructiva deja escenas icónicas, como aquella en la que Elisabeth, en un estado deplorable, cocina comida francesa y crea un festín horroroso mientras se observa a sí misma en una entrevista televisada. Tampoco olvidamos esa pelea entre ambas versiones de Elisabeth. Aunque la maximización es parte de la propuesta, el final resulta exagerado… pudo haber terminado antes, echando mano de los efectos en la psique y no, necesariamente, de la confrontación salvaje con el público.
Disponible en MUBI
7. Desaparecer por completo (Luis Javier Henaine, México)
La historia del fotoperiodista Santiago Mendoza es un tributo al uso del terror como una herramienta corruptora de entornos que parecen tranquilos e imperturbables, que rápidamente se ve imbuida por el chamanismo y el mundo esotérico mexicano con bastante habilidad y dinamismo.
Presa de una misteriosa y repentina enfermedad, Santiago pierde progresivamente los sentidos, mientras intenta no quedar completamente apartado de su realidad y del contacto con el entorno que le rodea y le permite, en parte, ser él mismo. Poco a poco el viaje de las soluciones se adentra en el mundo de la magia y realidades sobrenaturales en las que Santiago se siente extranjero. El terror le invade cada vez que pierde otro elemento de su conexión con el mundo, lo cual es evidente en el manejo del sonido y la imagen, creando atmósferas que son una verdadera experiencia inmersiva de terror.
Entrevista con el director de Desaparecer por completo
Retratando la vida de la Ciudad de México y la angustia de uno de sus habitantes, este filme es endemoniadamente efectivo para hablar de lo real que la magia y la brujería pueden ser, de las implicaciones sociales que tienen y de la maldición verdadera que hay detrás de desaparecer y no poder seguir pasando lista y perteneciendo activamente del ritmo del mundo. Recordando el arte del legendario Enrique Metinides, la muerte tiene un papel fundamental como un modo para ganarse la vida, una advertencia, un castigo que se cumplirá lo más pronto posible e incluso como una salida mejor que la vida en la que Santiago queda atrapado.
Disponible en Netflix
6. Oddity (Damian McCarthy, Irlanda, Estados Unidos)
En una noche apacible, Dani es brutalmente asesinada dentro de su casa en circunstancias misteriosas. Tras casi un año del deceso, su viudo y su hermana gemela psíquica se embarcan extrañamente en una investigación atropellada para intentar entender qué pasó realmente esa noche. Lo que comienza como una historia más sobre misticismo y seres con capacidades irracionales, se transforma en una película cuyo terror nace de la fragilidad y el estado cambiante de los vínculos humanos.
La casona de piedra y madera en donde se desarrollan la mayoría de los acontecimientos es otro personaje viviente; deja de ser locación para hacer pasar ratos insufribles de tensión y adrenalina a cualquiera que se atreva a entrar en ella. Algo se cocina lentamente en el horno y cambia su forma progresivamente; recomiendo desviar la atención de la figura antropomórfica de madera que parece cambiar de asiento y posición, porque las claves se encuentran en las reacciones y relaciones de los vivos, los más despiadados.
El caso se complica mientras avanza el metraje y los factores se multiplican a cada minuto. A pesar de algunas inconsistencias en las actuaciones y ciertos detalles, la película se defiende bien, trabajando alrededor de sus piezas faltantes y dejándonos una moraleja certera: habrá que tener más cuidado y miedo de los vivos que de los muertos. Por cierto, si escuchan el click de una cámara, no se molesten en voltear, pueden ser presa de imágenes espeluznantes; no se los recomiendo
5. Descansa en paz (Thea Hvistendahl, Noruega)
Un filme definido por la cotidianidad, que va a fuego lento para recitar su discurso con una específica precisión en los detalles que nos “hacen ser humanos”, los cuales se reflejan en esa secuencia inicial con el cigarro, la música puesta por una de las protagonistas, las uñas pintadas. Estos rituales acompañan, con pocos diálogos, una historia de aquello que perdemos cuando morimos. Un buen día, en esta ciudad europea, algo deja de funcionar; un poco de caos deja que los muertos se levanten y regresen a los lugares que habitaron en vida, pero ahora sin mover un solo músculo, más que los necesarios para respirar.
El terror comienza a efervescer desde que los protagonistas deben lidiar con este proceso inverso a las pérdidas, en el que no se sabe exactamente qué hacer con los zombies, quienes aparentemente se mantienen tranquilitos y mansos en sus posiciones catatónicas. El terror reside en ver cómo los vivos se relacionan con este fenómeno.
¿Qué hace que nosotros seamos nosotros? ¿Hasta qué punto puede invadirnos el egoísmo de querer conservar a los nuestros aunque no sean los “mismos”? La película deja sobre la mesa muchas preguntas para la reflexión, con escenas que muestran la crueldad tras la partida del alma.
4. Grave torture (Joko Anwar, Indonesia)
“¿Quién será tu Dios?”, la pregunta resuena en la tumba de los pecadores y los justos. Si no es respondido correctamente, el cuestionamiento produce estrechez en el lecho de muerte y en el colapso de las costillas del sufriente; una tortura de magnitudes inconcebibles. Esto dicen las tradiciones del temor y el adoctrinamiento a las que se enfrentan los hermanos Sita y Adil, quienes perdieron a sus padres en una explosión causada por un fanático religioso suicida, hecho que los convierte en presos de un internado islámico liderado por asquerosos hombres abusadores de menores, a quienes se dedicarán a encontrar este par aventurero en su etapa adulta.
Tras una introducción que atraviesa las edades infantiles y adolescentes de ambos, la adultez llega a sus vidas para obsesionar a Sita con intentar desmentir la afamada y preocupante tortura de la tumba y hacerla caer al pozo del control religioso. Joko Anwar presenta un terror sistemático en el que, además, la enfermera Sita deja muy bien parada Indonesia, cumpliendo con un excelente gore; a su vez, la película hace una crítica interesantísima a los dogmas de fe y a la incapacidad de entender que existe algo sobrenatural conviviendo con nosotros.
Disponible en Netflix
3. De naturaleza violenta (Chris Nash, Canadá)
Durante hora y media vemos el detrás de escena de lo que un asesino mudo (Johnny) planea contra un grupo de amigos en el desierto de Ontario. Sin fanfarrias, solo la naturaleza contenida por este bosque. Camina. Acecha. Causa muerte a su paso. Ni siquiera vemos demasiado tiempo su rostro, como en aquellos primeros metrajes de Viernes 13; únicamente su andar pausado, tranquilo.
Chris Nash quita muchos de los elementos característicos de las películas slasher para entregar un producto que experimenta con el terror silencioso y la conclusión obvia: habrá masacre, pero seguramente también algún sobreviviente inocente y valeroso. Es algo distinto para el género, descubrir a cachos la leyenda de Johnny, quien pagaba los platos rotos por los precios del negocio de su padre y ahora solo busca matar a jóvenes inconscientes ladrones de su tesoro.
Son estos terrores “contemplativos”, progresivos y desacelerados los que necesitan de un tiempo de cocción perfecto y de la supervisión obsesiva del chef, para no dejar que el sabor se amargue o termine siendo insípido. La película lo logra y no pierde detalle de un proceso mítico de matanza, el cual muestra a la naturaleza misma al desnudo y la lógica ausente en la mente de los animales… como su protagonista despiadado.
2. Exhuma (Jang Jae-hyun; Corea del Sur)
Una de mis favoritas de este año, de las mejor logradas tanto en el apartado técnico como en lo respectivo a la narrativa. “La gente solo cree en cosas que puede ver y tocar” es la premisa con la que inicia esta maravillosa película sobre posesiones, cadáveres corruptos, tumbas malditas y chamanes coreanos, con claras tendencias a un discurso velado sobre asuntos geopolíticos con el Japón.
Un grupo de expertos en distintas disciplinas esotéricas es reunido para trabajar en la exhumación de los restos del antepasado de un hombre atormentado que se ha mudado a Estados Unidos con su familia. La profesionalización de lo sobrenatural tiñe un ritmo magnífico que confronta ciencia y religión para descubrir un negocio en torno a la muerte, pero también la ignorancia sobre el submundo anímico que rodea a los personajes principales. Algo está mal desde el inicio, hay un presentimiento, una sensación extraña en esas parcelas perversas y un caso que se complica tanto, que llega hasta las postrimerías de las leyendas orientales y las voluntades de los héroes involuntarios que luchan por el 1% de las probabilidades de derrotar a la entidad maligna.
Una excelente película que por dos horas mantiene la tensión en el mejor punto de cocción y que no deja títere con cabeza realizando pases mágicos y bailes ceremoniosos.
En renta en Amazon Prime Video y Apple TV
1. El baño del diablo (Veronika Franz, Severin Fiala; Austria, Alemania)
A mediados del siglo XVIII, la vida rural en algunos lugares de Europa orillaba a las mujeres a pensar en el suicidio, pero, con temor a condenarse por la eternidad, preferían cometer un crimen para ser perdonadas y ejecutadas. En esta historia, Agnes, personaje construido desde registros históricos y una historia real, atraviesa la luz del ventanal de la vida como esposa de un hombre promedio, aunque se siente profundamente infeliz con esta obligación.
Las creadoras de Dulces sueños, mamá (2014) y La cabaña siniestra (2019), dos directoras y guionistas que siguen construyendo su camino dignamente en el género, entregan una película donde el terror es meticuloso y se camufla con los silencios de la vida en grupo y los cadáveres de animales que son cazados por la comunidad, cadáveres tan vacíos como la vida de Agnes. Se trata de un documento de época de usos y costumbres que permite a los protagonistas actuar sobre los vestigios de la historia.
La atmósfera se construye con la aparición progresiva de la muerte. El régimen social impone, castiga y aterra para excluir a los individuos “rotos” que ya no pueden enderezar el camino. Imágenes bellísimas para una historia con un final cruel y despiadado que deja sin aliento. La gente del pueblo da mucho asco después de ver esta película, de la que brotan reflexiones intensas sobre la sociedad y el deber ser.
¿Qué películas de terror buenas del 2024 agregarías a este listado?
Categorías
César Cárdenas Ver todo
Escribo sobre cine y cultura. Estudiante de Gestión para la Cultura y las Artes. Redactor para la editorial Artes de México.