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Todo lo que imaginamos como luz: sobre amores prohibidos y un largo adiós

Todo lo que imaginamos como luz: sobre amores prohibidos y un largo adiós

Todo lo que imaginamos como luz es la obra de una artista ingenua y temeraria en la construcción de su personal estilo cinematográfico, pues cada elemento parece estar cargado de una pletórica esencia poética. 

La enfermera Prabha (Kani Kusruti) no ha superado la partida de su esposo a Alemania, separación que le impide abrir su corazón a un nuevo pretendiente. Al mismo tiempo, la joven Anu (Divya Prabha), su roomie y compañera de trabajo, está enamorada de un hombre musulmán; relación interreligiosa que es mal vista por Prabha y la conservadora sociedad india.

Cuando se trata del amor, el cine nunca dejará de sorprendernos, y Todo lo que imaginamos como luz (All We Imagine as Light, 2024) es una de esas revelaciones que nos hace preguntarnos sobre los terrenos no explorados de la poesía fílmica. Ambientada en una azulada Bombay, debido a las lonas que protegen los techos y balcones durante el monzón, la nueva película de Payal Kapadia (directora y guionista) es un hermoso viaje rohmeriano a los corazones de las protagonistas, hermanadas por las adversidades económicas de la metrópoli

Inspirada por los testimonios de las enfermeras de su abuela convaleciente, la cineasta escribió este melancólico drama sobre las comunidades formadas por mujeres que migraron de sus aldeas, en búsqueda de mejores empleos y una ilusoria libertad. Sin embargo, la directora convierte las crudas vicisitudes en el escenario de una entrañable historia sentimental que en ocasiones roza la comedia romántica, especialmente cuando la actriz Divya Prabha llena la pantalla con su carisma.

Como salidas de la mente de Jane Austen, Anu y Prabha desarrollan un vínculo emocional que las lleva a asumir los roles de hermana mayor y menor, ante la falta de un apoyo familiar cercano. Kapadia convierte a la lengua materna en una metafórica “habitación privada” para las protagonistas provenientes de Kerala (donde se habla malabar, no hindi), barrera idiomática que les permite platicar sobre sus problemas con libertad y humor, algo que se desvanece cuando intentan adaptarse a las rígidas dinámicas citadinas.

All We Imagine as Light critica
‘Todo lo que imaginamos como luz’ (Payal Kapadia, 2024)

Todo lo que imaginamos como luz es también una mirada al “fantasma del patriarcado”, el cual les impide a las mujeres apoyarse entre sí. El matrimonio sin amor de Prabha y la posterior partida de su esposo (quien prácticamente es un desconocido) se vuelven aflicciones aún más dolorosas cuando su amiga vive un romance prohibido, al cual se opone sin reflexionar el porqué. Al final, aunque la intolerancia religiosa logre separar a los jóvenes amantes, Anu habrá tenido algo que Prabha nunca tuvo y desea: amor. La directora construye un diálogo intergeneracional sobre cómo la migración a las grandes ciudades permite a las mujeres vivir una (relativa) independencia del yugo patriarcal en sus aldeas, pues incluso la soledad entre la multitud es preferible a un matrimonio pactado y sin afecto. 

Payal Kapadia convierte a Bombay en otro protagonista: una ciudad vibrante, luminosa y desigual, la cual despoja y desplaza paulatinamente a los mismos trabajadores que levantaron sus edificios. “La ciudad ayuda a olvidar” los problemas del alma, porque los largos viajes en transporte público (del trabajo hacia los suburbios), la precariedad laboral y los problemas de vivienda ocupan un espacio considerable en la mente de los personajes. Con un bajo presupuesto que les llevó a filmar clandestinamente las tomas en exteriores, la directora y Ranabir Das (cinematografía) hacen un trabajo loable al crear una visión única y cautivadora del espacio urbano; atmósfera fría y mágica que contrasta ingeniosamente con el deseo a flor de piel de las protagonistas. 

No obstante, la película reserva lo mejor para el bucólico y revelador viaje final a Ratnagiri. En ese último acto, la directora explota todo su bagaje cinematográfico (Agnès Varda, Miguel Gomes, Claire Denis…) en un sensual cierre que evoca magistralmente al juego de roles en Una larga ausencia (Henri Colpi, 1961); laudable toque de delicadeza que lleva el drama al terreno de lo trascendental, donde las protagonistas encuentran salida a sus deseos frustrados y les es posible (al menos en ese fragmento de tiempo) una nueva forma de vida. No solo se trata de sororidad, Payal Kapadia filma algo más abstracto sobre el deseo de amar y ser amado en todas las formas; la esperanza de que suceda algo devastador que rompa la monotonía del día a día o “encontrar la luz en la oscuridad”.

Todo lo que imaginamos como luz es la obra de una artista ingenua y temeraria en la construcción de su personal estilo cinematográfico, pues cada elemento parece estar cargado de una pletórica esencia poética, que se abre paso entre potentes imágenes meditabundas. Payal Kapadia da un salto gigantesco de la belleza contemplativa en A Night of Knowing Nothing (2021) a este sensorial drama romántico, musicalizado por la etérea composición de Emahoy (The Homeless Wanderer, popular entre cineastas contemporáneos); una película que tiene bien merecidos todos los reconocimientos, incluido el reciente Premio del Público en el FICUNAM 2024. 

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Crítica

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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