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Cómplices del engaño: el yo, el ello y Richard Linklater

Hit man richard linklater 2023

Cómplices del engaño es un thriller comercial opuesto a la tendencia de blockbusters hiperestimulante que inundan las salas, ya que se toma la libertad de incluir reflexiones personales sobre el post-posmodernismo.

El tranquilo profesor de psicología Gary Johnson (Glen Powell) colabora con la policía como sicario infiltrado, para atrapar a quienes intentan contratar sus servicios. En una emboscada, el topo salva del arresto a Madison (Adria Arjona), con quien inicia un romance, pero usando la viril personalidad de “Ron”. 

Adaptando la crónica homónima escrita por su amigo Skip Hollandsworth, Richard Linklater (director y guionista) regresa al true crime para regalarnos otra comedia oscura que plantea la duda: ¿qué es más peligroso en la mente de los clientes de Gary, la crueldad o la estupidez? El cineasta logra recrear esa sensación de hilarante locura “americana” retratada por el texto de Hollandsworth, donde el único límite para llevar a cabo los actos más perversos es el poder adquisitivo; un fenómeno que el verdadero Johnson atribuye al frenesí colectivo provocado por las crisis económicas y sociales en Estados Unidos. 

Para hacerlo emocionante, Linklater resta integridad al oficio del Gary ficticio y agrega algunos toques narcisistas a su personalidad. Es divertido ver cómo la anécdota que cierra el artículo de Hollandsworth —el caso de Madison, que ilustra la rectitud y el buen juicio de Johnson— es usada para meter amoralidad a la historia; desvergüenza que le viene extraordinariamente bien a Cómplices del engaño (Hit Man, 2023), porque permite adentrarse en “la banalidad del mal” con total desenfado, llegando a la misma conclusión del artículo, pero esquivando las moralejas y advertencias obvias. 

Pese a no tener muchas ambiciones estilísticas, el filme posee un ligero aire vintage que nos remonta al erótico neo-noir de los 80, pero con la gracia sinvergüenza de los thrillers noventeros; en otras palabras, Cómplices del engaño es una mezcla entre la perversión sin escrúpulos de Body Heat (1981) y el ingenio satírico de La última seducción (1994) o La sangre de Romeo (1993). Linklater aborda el crimen con tal sofisticación que le permite torcer la trama con espontaneidad, sin malabares argumentales ni artificiosos giros de tuerca, porque se apoya en nociones básicas de psicoanálisis freudiano para explicar la mentalidad de Johnson (Powell).  

Lo que parece un acto desinteresado de bondad —ayudar a una víctima de violencia doméstica— se convierte en la oportunidad de Gary para dar rienda suelta a sus pulsiones mediante “Ron”, la personificación del “ello”. Desde una visión psicoanalítica, da continuidad a la idea del “homicidio justificado” en Bernie (2011) —también basada en otra investigación de Hollandsworth—, pues a medida que “Ron” tiene mayor control en su mente, Gary aumenta su condescendencia hacia el concepto de “asesinato selectivo” como método de justicia, ya sea en las aulas o en su percepción de los “autores intelectuales” capturados. 

Cómplices del engaño: el yo, el ello y Richard Linklater
Cómplices del engaño (Richard Linklater, 2023)

Sin necesidad de explicaciones o juicios, la película satiriza la fascinación estadounidense por la violencia, frivolidad alimentada por su cultura de armas, ya que hasta un nerd como Gary (experto en psicología) puede volverse más tolerante con el crimen después de haber empuñado un arma, llegando a aseverar que “algunas personas merecen ser asesinadas”. En lugar de ponerse serio con el tema, Linklater se monta un personal mix entre comedia negra y película romántica, donde el plato fuerte es el juego de roles interpretado por un sorprendente Glen Powell. 

Lo que pudo ser una película criminal convencional es transformado en el extraordinario vehículo actoral para Powell, quien también colaboró en el guion durante la pandemia. Mediante caracterizaciones diseñadas por el propio actor (a partir de los casos reales de Gary Johnson), Powell juega con la farsa de forma tan perfecta que hace verosímil la transición entre el patético Gary y el seductor Ron (versión alternativa de sí mismo), algo que pocos intérpretes consiguen sin caer en vergonzosas sobreactuaciones. No obstante, pese a su gran trabajo protagónico, Powell no acapara la pantalla y deja espacio estelar para Adria Arjona y Austin Amelio, quienes completan una efectiva tríada actoral

En conjunto, la producción supera el objetivo de estrenar una película rentable y cumplidora, ya que la aventura de Gary Johnson puede despertar interesantes conversaciones entre el público sobre la autojustificación del mal o la frontera entre una idea malsana y un plan criminal punible. Fiel a su vena indie, Linklater dirige este thriller comercial opuesto a la tendencia de blockbusters hiperestimulante que inundan las salas, ya que se toma la libertad de incluir reflexiones personales sobre el post-posmodernismo, mientras se desarrolla una entretenida trama para quienes solo quieren ver una comedia ligera. En cualquier caso, Cómplices del engaño es otro largometraje que fácilmente podría entrar en el top 10 del director… el puesto se decidirá con el tiempo.

Cómplices del engaño ya está en cines de México

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

2 comentarios sobre “Cómplices del engaño: el yo, el ello y Richard Linklater Deja un comentario

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