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Spider-Man: Un Nuevo Día: si no existiera Sam Raimi, esto sería la mejor película del arácnido

Crítica Spider-Man: Un Nuevo Día

Spider-Man: Un Nuevo Día confirma que es más valiosa una buena trama que la vacía nostalgia de un crossover

SINOPSIS: Después de que todos olvidaran su existencia, Peter Parker (Tom Holland) continúa con su actividad como justiciero en Nueva York, al mismo tiempo que su cuerpo experimenta una mutación que el joven científico intenta inhibir. A su crisis personal se suma la aparición de un nuevo villano que controla la mente de las personas para encontrar la verdad oculta detrás del código “V-Max”. 

Que la acelerada filmación de productos superheroicos se ralentizara está favoreciendo al deteriorado UCM (Universo Cinematográfico de Marvel), el cual ya mostraba algunos progresos con las tramas de Thunderbolts* (2025) y The Fantastic Four: First Steps (2025), a pesar de que el público no reaccionara positivamente en taquilla. Aunque todo depende de los caprichos corporativos de Sony, Kevin Feige y Amy Pascal, el fichaje de Destin Daniel Cretton (director) benefició la continuidad de una saga que había prolongado demasiado la adolescencia de Peter Parker. La experiencia del realizador en el cine indie aporta al personaje una auténtica conciencia sobre “las grandes responsabilidades” que implican todos sus poderes.

Con Jon Watts a cargo, el universo de Spider-Man comenzaba a sentirse muy infantil, sumado a que las malas decisiones de Marvel y Sony estaban conduciendo al protagonista hacia extremos “multiversales” que requerían una fuerte depuración que le devolviera su icónica esencia. En Spider-Man: Un Nuevo Día (Spider-Man: Brand New Day, 2026), la madurez también llegó a las escenas de acción, donde se buscó la creación de relamidas secuencias que compitieran con el barroquismo de Sam Raimi. La cuarta entrega del Spider-Man de Holland nos lleva a superar de golpe la fatiga provocada por tantas aventuras superheroicas fallidas, dado que nos ofrece el tipo de batallas que habíamos esperado desde su primera incursión en solitario. 

Crítica Spider-Man: Un Nuevo Día
‘Spider-Man: Un Nuevo Día’ (2026)

Ahora bien, tampoco se trata de una gran reinvención del género, pero los valores de producción en Un Nuevo Día se encuentran por encima del estándar de los estudios, siendo el logro más evidente esos efectos especiales que parecen planificados desde la filmación y no el trabajo improvisado durante una postproducción a marchas forzadas. La inusual “atención al detalle” en el guion o los efectos especiales alcanza su punto más alto durante ese espectacular enfrentamiento contra La Mano, donde todos los departamentos se unen para construir una impactante secuencia que mezcla la acción con dos duelos emocionales que genuinamente conmueven sin artificios melodramáticos. 

Entre persecuciones y peleas, el largometraje explora el vacío tras una pérdida, siendo el olvido un escenario más desolador que la propia muerte. La soledad de Peter durante el arranque de Un Nuevo Día evoca el salto de Yelena (Florence Pugh) al inicio de Thunderbolts*, ya que ambos prólogos anticipan la llegada de poderosos antihéroes que materializan la devastación sentimental en la mente de los protagonistas. Es cierto que la aflicción de Peter Parker no es tan profunda como se vislumbraba al final de Spider-Man: No Way Home (2021), pero sí lo suficientemente melancólica como para que su duelo conecte con la cólera de la joven Jean Grey (Sink). 

Conectar la historia de origen de Jean con el arco de Peter es el tipo de decisiones que han arruinado la adaptación de grandes eventos o han retorcido la esencia de Vengadores que son clave en el desarrollo del UCM. Un ejemplo de lo anterior es cómo la sombra tecnológica de Tony Stark comenzó a estorbar en el crecimiento heroico de Spider-Man, lo cual convirtió al personaje en un híbrido que servía de soporte para las ambiciones narrativas de Feige. No obstante, Chris McKenna y Erik Sommers (guionistas) logran que el encuentro entre Parker y Grey se sienta como la presentación perfecta de un miembro central de los X-Men, especialmente por el inhibidor que involucra dicha introducción.

Crítica Spider-Man: Un Nuevo Día
‘Spider-Man: Un Nuevo Día’ (2026)

La conexión entre Spider-Man y la futura portadora de la Fuerza Fénix le permitió a los guionistas abordar temas como la “autorepresión” y otros tópicos que deben plantearse antes de entrar formalmente al universo mutante. Sustituyendo provisionalmente al Profesor X, Peter se transformó en un mentor que modula los poderes de la “villana”; rol que transforma en un verdadero líder a ese adolescente gracioso en las películas de Marvel. Esencialmente, es la primera vez que la versión de Tom Holland tiene tanta profundidad, sumado a que esta producción se tomó la delicadeza de darle un debut digno al personaje de Sadie Sink, en lugar de algo parecido a la breve escena postcréditos que nos presentó a Wanda Maximoff. 

En el argumento de Un Nuevo Día  existe una mayor noción de los límites y alcances de cada superhéroe, ejemplificada con la escena donde Peter le menciona a The Punisher (Jon Bernthal) que pelear contra Hulk (Mark Ruffalo) está por encima de sus capacidades. Posterior a esa terrible pelea en el jardín de cerezos en Captain America: Brave New World (2025), se aprecia un mayor control en la lógica y continuidad de las secuencias de acción, acompañadas por un diseño de producción que recuerda a los gloriosos tiempos de The Avengers (2012).

Spider-Man Across the Spider-Verse: una entrega épica

Con Jerome Chen a cargo de los efectos especiales, la película se aproxima al estilo saturado y vertiginoso del periodo de The Amazing Spider-Man, pero armonizando la espectacularidad visual con un drama más contenido que enfatiza el perfil del protagonista como héroe callejero. La presencia de La Mano o esos créditos que recuerdan al BB Report de Daredevil: Born Again (Disney+) son ingeniosos elementos que mezclan el mundo del arácnido con la corrupción y otros asuntos “diminutos” que son ajenos a las batallas galácticas y multiversales de los Vengadores. 

Otra sorpresa es el cambio del humor infantil por una comedia que sugiere referencias “más adultas”, incluyendo ese juguetón “ya te vi el ombligo” de Yelena (Pugh) en la piscina, lo cual ayuda a que la incorporación de personajes oscuros como Frank Castle no sea tan inconexos como la aparición de Matt Murdock en She-Hulk: Attorney at Law (Disney+). Hasta cierto grado, el desgaste de la fórmula ha obligado a los productores de Sony y Marvel a jugar por debajo de sus ambiciones comerciales, dando como resultado una de las películas más sólidas de la franquicia.

Aunque en el mismo montaje tenemos a Hulk, secretos gubernamentales y la presentación de un nuevo mutante, el director de Spider-Man: Un Nuevo Día priorizó el drama para impulsar al protagonista hacia una nueva etapa.

Mirando hacia atrás, en la trilogía de Jon Watts ni siquiera hubo espacio para una formal confrontación del héroe con la magnitud de sus poderes, siendo un asunto pendiente que es solucionado hasta la cuarta película de Spider-Man.  Aunque en el mismo montaje tenemos a Hulk, secretos gubernamentales y la presentación de un nuevo mutante, el director de Un Nuevo Día priorizó el drama para impulsar al protagonista hacia una nueva etapa. Estratégicamente, la edición estuvo comandada por dos editores de importantes títulos de A24 (Nat Sanders de Moonlight y Harry Yoon de Minari), quienes dieron mayor importancia a los momentos melancólicos del personaje, como un emotivo recuerdo de la tía May que es crucial para el clímax del filme, sin las trampas nostálgicas de No Way Home

A pesar de algunos detalles negativos en su desenlace, especialmente ese confuso disparo de The Punisher a larga distancia, Un Nuevo Día es la demostración perfecta de que Sony y Marvel conocen la fórmula correcta para crear buenas historias de superhéroes, pero esa ambición por crear un universo cinematográfico super-rentable los ha llevado a estrenar algunas de las peores películas de esta década. Mientras No Way Home agotó los recursos del fanservice, Un Nuevo Día confirma que es más valiosa una buena trama que la vacía nostalgia de un crossover.

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Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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