En el camino: la belleza de un amor que desafía la violencia
Por: Eduardo Cordova
SINOPSIS: Veneno, un joven que está huyendo, frecuenta restaurantes de carretera donde se acuesta con camioneros. Con una necesidad urgente de que alguien le lleve, conoce a Muñeco, un conductor duro y reservado. Mientras viajan juntos creándose una inesperada intimidad entre ellos, el pasado de Veneno los persigue, poniendo en peligro la vida de ambos.
David Pablos (Las Elegidas, El baile de los 41) regresa con esta nueva propuesta transgresora y romántica, con la cual recibió el Premio Queer Lion 2025, ganó Mejor Película en la sección Horizontes del 82° Festival Internacional de Cine de Venecia y está nominada a Mejor Película en los premios Ariel. Además, tuvo un excelente recibimiento en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde sus protagonistas, Osvaldo Sánchez y Víctor Prieto, se llevaron el galardón a Mejor Actor.
La película retrata detalladamente las dinámicas de los traileros en la carretera, exponiendo ese arquetipo del «macho mexicano norteño» que presume de mujeres ante los demás, pero que en la clandestinidad busca a hombres jóvenes para tener sexo. Y aunque David Pablos no es ajeno a este tipo de temáticas —recordemos las historias queer en El baile de los 41 (2020)— es en En el camino donde más se arriesga, entregando una dirección mucho más madura, cuidada y sin miedo.
Una de las grandes cualidades de En el camino son sus actuaciones, ambas tan naturales y distintas a la vez. Víctor Prieto, al ser un actor natural (en palabras del mismo director), nos da un Veneno que se siente rebelde, auténtico y que evita caer en los clichés habituales de este tipo de personajes, como la negación de la identidad o la caricaturización de manierismos asociados comúnmente a la homosexualidad; es fascinante ver lo comunicativos que pueden ser sus ojos, recordando un poco al trabajo realizado por Yalitza Aparicio en Roma (Alfonso Cuarón, 2018).
Osvaldo Sánchez ofrece un trabajo que se complementa muy bien con el de Víctor. Asimismo, Muñeco es quizá el personaje con más crecimiento dentro de la película, logrando mostrar de manera sobresaliente su dualidad: una personalidad dura y hasta cruel, pero al mismo tiempo protectora y vulnerable. El contraste es bastante interesante, porque así como la naturalidad de Víctor es el fuerte de su papel, es la escuela de Osvaldo la que fortalece el suyo; se nota que aprendió a manejar tráilers y que se involucró a fondo en la vida que representa.

Otra gran protagonista de En el camino es su fotografía, a cargo de Ximena Amann, quien aprovecha los paisajes de las carreteras de Ciudad Juárez para generar una sensación de peligro e intimidad. Destaca el contraste entre los espectaculares atardeceres, luces neón y la crudeza de la violencia gráfica que retrata un entorno marcado por el narcotráfico. El contenido explícito, tanto de la violencia como de sus escenas sexuales no es gratuito; es de suma importancia para su narrativa, ya que nos permite adentrarnos de manera íntima en el vínculo y la vulnerabilidad de estos dos hombres.
Por otra parte, cabe destacar que experiencia queer que muestra En el camino no es homogénea; cada historia es diferente. El director pone a sus protagonistas en un contexto complejo donde ambos se encuentran en su peor momento, pero aun así logran conectar emocionalmente. Es ahí donde el guion y la dirección de Pablos brilla: aunque nos muestra de manera cruda temas como las adicciones, la soledad y la masculinidad tóxica dentro de este mundo machista, al mismo tiempo mantiene una mirada un poco optimista al recordarnos que puede existir una conexión real incluso en el peor de los contextos.
Quizá lo transgresor de la película aleje a la audiencia más convencional; sin embargo, es ahí donde radica la verdadera genialidad de la obra. En el camino es cine queer que no busca complacer a nadie, y ahí se encuentra su belleza más pura.
¿Ya viste En el camino, qué te pareció?
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