Bailarina: La saga no necesitaba otra excomulgada
Aunque Bailarina no cumple con las expectativas, al menos sus secuencias de acción recompensan el visionado en salas.
Durante una misión de la Ruska Roma, Eve (Ana de Armas) encuentra a la organización que asesinó a sus padres. Desobedeciendo a la directora del clan (Anjelica Huston), la kikimora inicia su venganza contra el canciller de Hallstatt (Gabriel Byrne), quien lidera una comunidad de sicarios que no pertenecen a la Alta Mesa.
Aunque la despedida de Daniel Craig como James Bond fue fría, la participación de Ana de Armas en Sin tiempo para morir (No Time to Die, 2021) no pudo ser más ardiente, revelándonos a la nueva estrella del cine de acción. Olvidando la desastrosa Ghosted (2023), Bailarina (Ballerina, 2025) era la gran oportunidad de la intérprete para reafirmar su presencia en el género, lo cual sucede a pesar de la cuestionable calidad del filme. Lamentablemente, el guion de este spin-off no está a la altura de sus logros técnicos, sumado al decepcionante trabajo de Len Wiseman en la dirección, cuya falta de ambición cinematográfica solo le lleva a replicar el modelo narrativo de la saga principal.
Forzar otra historia de venganza fue el mayor error de la producción, ya que solo el rescate de la pequeña Ella (Ava Joyce McCarthy) era un vehículo efectivo para la acción. Sin ningún aporte a la franquicia, la tragedia familiar de Eve (de Armas) repite desgastados clichés que pretenden llenar el vacío argumental antes del viaje a Austria. Si bien “Hallstatt” termina siendo un regalo para los sentidos, el camino hacia el desenlace está arruinado por una producción que no está a la altura del maximalista mundo de John Wick.
Curiosamente, el guion de Shay Hatten tiene algunas ideas con mayor potencial dramático que la búsqueda de venganza, como su planteamiento sobre el destino y la voluntad en el ambiente criminal. Segundos antes de morir, otra bailarina veterana le dice a Eve: “soy tú en diez años”, palabras que establecen un trasfondo trágico a la existencia de la protagonista, pues el sueño de “una vida normal” jamás fue una posibilidad. Al final, el presagio de Eve como “test” de otra kikimora es más sugestivo que la “excomulgación”, porque al menos ofrece una variación a lo visto con el personaje de Keanu Reeves.

Lo genérico del guion no deja espacio para aquello que despertó el interés hacia este proyecto: la Ruska Roma y su compañía de ballet, un elemento que apenas y fue incorporado para justificar el título. Lejos de enriquecer al universo de John Wick, el breve vistazo a los entrenamientos en el Teatro Tarkovski resta impacto al universo de bailarinas asesinas mostrado en Parabellum (2019), ya que pasa por alto lo sacro y oscuro de la organización criminal. La falta de propuesta visual deja claro que el único objetivo del filme era crear a la nueva “Baba Yaga” que reemplace a Keanu Reeves, algo remarcado por el predecible desenlace que retorna a la fórmula del “hombre más buscado”.
Aunque Bailarina no cumple con las expectativas, al menos sus secuencias de acción recompensan el visionado en salas, con coreografías que fueron supervisadas por el propio Stahelski, quien tuvo una intervención notable en el trabajo de Wiseman (director).
Es hasta el arribo de Eve a Hallstatt que la acción toma forma de salvaje cacería invernal, donde Reeves se convierte en un perfecto deus ex machina y el ensamble de especialistas aporta la magia que ha dado relevancia a la franquicia. No obstante, el plato fuerte es un brutal duelo con lanzallamas que lleva a otro nivel el Dragon’s Breath de John Wick 4 (2023), pues la fotografía (irrelevante hasta ese momento) explota al máximo los contrastes de la penumbra y el fuego.
Otro aspecto que rescata a la película es el talento de Ana de Armas para hacer llevadera una historia que adolece de buenos diálogos. Del tiroteo con balas de goma hasta enfrentar a una comunidad de sicarios, la actriz hace verosímil el viaje de la protagonista hacia la clandestinidad, siendo su involuntario carisma lo único que ameritaría una continuación de la historia de Eve. Sin embargo, el futuro del personaje no se diferencia mucho a lo visto en las cuatro entregas John Wick, haciendo menos interesante el porvenir de la fugitiva kikimora.
Es injusto comparar a Bailarina con la colosal John Wick 4, pero el spin-off ni siquiera alcanza el ingenio a pequeña escala de Otro día para matar (John Wick, 2014), porque depende por completo de un fallido fan service que solo tiene fines comerciales. Tras el irregular concepto de The Continental (Peacock), es evidente que la saga solo funciona cuando Stahelski y Reeves están a bordo, aunque Ana de Armas podría ser la salvación de un universo cinematográfico que merece mejor desarrollo creativo.
¿Ya viste Bailarina, que te pareció?
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