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Longlegs: del terror sugestivo al vacío argumental 

Critica Longlegs 2024

Por su intuición para localizar a un homicida, la agente Lee Harker (Maika Monroe) es asignada a la investigación de un asesino serial (Nicolas Cage) que induce a sus víctimas al filicidio. Sin embargo, la clarividencia de la protagonista para descifrar los códigos del criminal está relacionada con un evento traumático de su niñez.

Ambientada en la década de los 90, el director Oz Perkins aborda la sugestión en Longlegs (2024) desde el thriller criminal, con una sofocante estética que no teme caer en excesos irracionales, siempre y cuando esos elementos aporten tensión (de cualquier tipo) a la atmósfera del filme. Con aterradores fotogramas que cambian en fracción de segundo, un diseño de audio escalofriante y la inquietante simetría del espacio, el cineasta recurre al horror “subliminal” más clásico, en un intento por incomodar al público mediante todos las formas posibles. La película mantiene su aire aterrador con aplomo hasta cierto punto, donde el relato se convierte en una parodia grotesca de sí misma; de hecho, ese momento sucede cuando se nos revela la oculta caracterización de Nicolas Cage. 

A diferencia de sus proyectos anteriores, Perkins relaja en su nueva película lo lúgubre del terror, a partir de una paulatina caricaturización del género: ya sea con la “cómica” visita a un hospital mental (el doctor logra sacar de la fantasía siniestra a cualquiera) o el plot twist final que explota todos los escenarios morbosos posibles. Hay un exceso de elementos en esa segunda parte del filme que embrutecen la perfección del inicio; lo cual no significa que Longlegs sea una mala película, pero sí debe tomarse con menos seriedad de lo esperado.

Como en el resto de su filmografía, Perkins da mayor relevancia a los convencionalismos visuales y dramáticos del género por encima de las particularidades del largometraje; en el caso de Longlegs, el misterio policiaco adquiere demasiado protagonismo en comparación con el verdadero núcleo de la historia: la relación madre-hija. Siguiendo el arquetipo de la matriarca perdida en la religión de Carrie (1976), el personaje de Alicia Witt tiene el desarrollo de un villano “tapado”, cuando sus motivos son cruciales para lograr la “dicotomía” moral que el realizador buscaba en las acciones de Ruth Harker (Witt). 

Apenas Cage desaparece de escena, la película se desmorona notablemente, porque el argumento no tiene los elementos suficientes para justificar el último “giro” en el hogar de Lee Harker (Monroe). Los recursos para llegar a un desenlace brutal están esparcidos a lo largo del filme (las muñecas, la víctima final, el hogar de la infancia), pero no hay un factor dramático relevante impulsando la acción, más allá de un ser malévolo moviendo los hilos desde el infierno. La simpleza y la ambigüedad funcionan a la perfección en muchas películas de terror; sin embargo, en Longlegs hay demasiados “huecos” en el metraje donde Perkins pudo incluir escenas que profundizaran en la relación de las Harker o el nexo vampírico entre la protagonista y el asesino. Incluso, la idea general del realizador era todavía más austera, pero  los productores sugirieron la inclusión de secuencias que ampliaran ciertos aspectos, como la muerte del agente Fisk (Dakota Daulby) para poner en acción “la intuición” de Lee (Monroe). 

Crítica Longlegs película de Oz Perkins con Nicolas Cage
‘Longlegs’ (Oz Perkins, 2024)

Ya sea por el marketing o el mismo guion, la película nos prometía un thriller al estilo de El silencio de los inocentes (1990) o Se7en (1995), presentando a Nicolas Cage como el John Doe de nuestros tiempos, cuando en realidad Longlegs comparte más características con el terror elevado de la última década. Si bien el misterio por resolver no es demasiado complejo ni original, la producción nos regala un magnífico ejercicio de estilo audiovisual, donde la banda sonora (a cargo de Elvis Perkins, hermano del director), el sonido, el montaje y la fotografía están por encima de la trama. Varios jump-scares dependen exclusivamente de la mezcla de esos cuatro elementos, recursos con los que el cineasta juega para crear una experiencia cuando menos desconcertante. 

Otro acierto es la participación de Maika Monroe, la actual final girl por excelencia, quien sigue sumando grandes títulos a su carrera en el suspense, pues pese a sus altibajos, Longlegs es un indiscutible compilado de ideas brillantes donde la actriz se entrega por completo. Oz Perkins también demostró una evolución notable en su sello autoral, ya que esta película pudo ser un descalabro mayúsculo en su irregular carrera (la caracterización de Cage fue un riesgo que estuvo a punto de terminar en tragedia), pero el realizador supo tomar las decisiones correctas para convertir a la opresiva “atmósfera” en el principal atractivo del largometraje, sin importar cualquier inconveniente del guion. Al final del día, el mayor mérito de una película de terror comercial es su capacidad para provocar reacciones intensas en la audiencia y Longlegs lo logra a la perfección en más de una ocasión.

Longlegs está en cines 

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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