La Pareja Perfecta: un «saltburniano» vistazo a la élite estadounidense
Adaptación de la novela homónima de Elin Hilderbrand, La Pareja Perfecta es un melodrama cuyo gran problema es su caprichosa continuidad. Un entretenido producto, de fácil visionado, que tuvo la osadía de fichar a Nicole Kidman e Isabelle Adjani.
Un homicidio durante la cena de ensayo arruina la boda de Amelia (Eve Hewson) con el heredero de una poderosa familia de Nantucket. La investigación para esclarecer el crimen revela todos los secretos que ocultan los Winbury, comenzando por la crisis matrimonial de la escritora de best sellers Greer Garrison (Nicole Kidman) y su infiel esposo Tag (Liev Schreiber).
La nueva miniserie de Netflix es una producción extraña en sus formas, debido a la injustificada presencia de estrellas hollywoodenses en un telenovelesco thriller que comparte calidad con la mayoría del acartonado contenido de la plataforma. Esta adaptación de la beach read escrita por Elin Hilderbrand es una desproporcionada mezcla entre The Affair (Showtime) y The White Lotus (HBO), donde es imposible reconocer si se trata de un vulgar producto naif o una intencional comedia ligera sobre la frivolidad “americana” al estilo de Saltburn (2023); lo segundo explicaría el discordante flashmob en la intro o el tono paródico del suspense, aunque lo más probable es que se trate de simple banalidad televisiva.
La pareja perfecta suele perder el hilo temático entre tantos giros de tuerca, pero el “ojo cinematográfico” de Bier remarca la tensión en puntos estratégicos del endeble argumento.
No obstante, La Pareja Perfecta (Netflix) también tiene sus virtudes como entretenimiento melodramático, especialmente cuando la hipócrita armonía familiar se rompe. En esos momentos se hace evidente la presencia de Susanne Bier detrás de cámaras, poniendo todo su esfuerzo para salvar al programa de la intrascendencia. La adaptación liderada por Jenna Lamia (showrunner) suele perder el hilo temático entre tantos giros de tuerca, pero el “ojo cinematográfico” de Bier remarca la tensión en puntos estratégicos del endeble argumento —como la cena del cuarto episodio o la presentación del nuevo libro de Greer (Kidman)—, logrando que cada capítulo tenga su propio nudo dramático.

La pareja perfecta: melodrama burdo de fácil visionado
Conflictos familiares que revientan en el peor momento son un ingrediente esencial del cine danés, donde Bier ha filmado grandes títulos como Después de la boda (Efter brylluppet, 2006), A corazón abierto (Elsker dig for evigt, 2002) o Hermanos (Brødre, 2004). La directora aporta ese mismo toque escandinavo al melodrama, haciendo más estrambóticas las frivolidades del texto original. A lo anterior se suman los arriesgados cambios de Jenna Lamia a la historia y al tono ingenuo de la novela. Es evidente que el objetivo de Netflix era tener su propio Big Little Lies (Max) en el catálogo, pero La Pareja Perfecta se inclina hacia el humor negro, sin ninguna intención por generar empatía hacia la élite acorralada en Nantucket.
Si bien la trama es elemental, llena de clichés y sin diálogos potentes, el show es firme en la odiosa caracterización de sus personajes, en su mayoría motivados por la ambición y el egoísmo. La desigualdad entre clases sociales es importante en el desarrollo del drama, pero está colocada a discreción en la historia para no incomodar al público que solo quiere divertirse. De hecho, a diferencia de la novela, la codicia se convierte en el móvil del crimen, en lugar de la inverosímil confusión de vasos, lo cual permite a los guionistas cambiar la ficción rosa del libro por una sátira social más jocosa.

Ingeniosamente, la miniserie ahonda en los problemas económicos de Amelia (Hewson) y Abby (Dakota Fanning) o el clasismo interiorizado del ama de llaves Gosia (Irina Dubova), quien se ofende porque la protagonista lava los trastes usados; personajes que deambulan simbióticamente alrededor de la millonaria familia, la cual no interrumpe su vida social por ningún “incidente”. Similar a Crazy Rich Asians (2018), la rivalidad entre nuera y suegra también sirve de pretexto para explorar el terror de adoptar un apellido con abolengo, uniones matrimoniales acompañadas por contratos de confidencialidad y “advertencias” sobre mantenerse al margen de los secretos que guardan los miembros consanguíneos de la familia política.
Sin embargo, el gran problema con esta serie es su caprichosa continuidad: algunos hechos sin importancia se prolongan bastante y otros suceden sin alguna anticipación. Hasta el cuarto episodio (de seis) no hay indicios sobre el vínculo entre Amelia y Shooter (Ishaan Khattar) o la existencia de un tal Broderick (Tommy Flanagan); pero, en cambio, se dan demasiadas vueltas a la presencia de unos adolescentes en la escena del crimen, lo cual solo lleva a introducir un par de pistas sin relevancia. Asimismo, la falta de una perspectiva “unidimensional” de los hechos contribuye a que el argumento parezca azaroso y sin lógica.
La Pareja Perfecta es otro melodrama burdo y sin equilibrio en sus aspectos positivos, los cuales se desbordan en rocambolescas escenas que parecen salidas de una producción de Ryan Murphy, en lugar de algo dirigido por Susanne Bier. Aunque, por otra parte, es importante reconocer que la falta de pretensiones convierte a la miniserie en un entretenido producto de fácil visionado; divertido por su superficialidad y la osadía de fichar a Nicole Kidman e Isabelle Adjani para interpretar personajes secundarios en un thriller del montón.
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