The killing of a sacred deer: el regreso de Kubrick

Yorgos Lanthimos vuelve a la silla de director con The Killing of a sacred deer, en la que retoma varios de los sellos que caracterizaron el estilo de Stanley Kubrick y cumple aquella vieja sentencia de que las apariencias engañan. Gracias a una hábil construcción narrativa, Lanthimos se permite jugar con el género cinematográfico, lo mezcla sin dejar de respetar sus características aunque lo sitúa dentro de lo que Cronenberg sabiamente bautizó como Body horror.

Eyes Wide Shut: la última película de Kubrick

 

El talento de Stanley Kubrick es sin duda indiscutible, desde el manejo de la cámara, las adaptaciones de diversos libros polémicos y sumamente interesantes, así como su paso por diversos géneros; lo recordamos de la ciencia ficción sofisticada a la comedia negra y después un filme con una fuerte carga sexual que pudo recibir la clasificación X. Me refiero a su última película, que en términos estrictos dejó inconclusa, ya que falleció durante el proceso de montaje.

En Eyes Wide Shut, el matrimonio de moda de Hollywood, Nicole Kidman y Tom Cruise interpreta a una pareja que vive en la zona más exclusiva de Manhattan; él, un médico prestigiado y ella una ama de casa, por así decirlo, que está al pendiente de su hija y de lo necesario para la Navidad (momento en el que se desarrolla la historia). Al parecer, una familia que lo tiene todo, pero con inseguridades basadas en la sexualidad de los dos personajes.

Para los especialistas en el tema, el proceso de rodaje aceleró la posterior separación de la pareja, ya que aun estando atenidos a un guion, se abordaban temas bastante polémicos que podrían generar estrés y  revelar la manera en cómo este matrimonio podría vivir sus propios demonios.

El filme es un retrato de las perversiones, fantasías y fetiches que rondan en una gran ciudad, que se presentan a través de las aventuras que vive el Dr. Harford (Tom Cruise) al atender a un difunto y descubrir una serie de eventos que ponen en duda aspectos de su vida. Y no sólo se trata de fantasmas personales: halla un submundo en la noche neoyorquina; prostitutas, seres deleznables que comercializan sexualmente con una menor, y un encuentro casual que lo lleva a una gran orgía, en la que pone en riesgo a su propia familia.

La escena de la orgía es intensa, polémica y sobre todo censurada, debido a la solemnidad con la que comienza, y por presenciar todo tipo de relaciones sexuales entre los presentes.

La manera en que el cineasta originario del Bronx lleva este thriller erótico es inquietante. La curva descendente que sufre el personaje de Tom Cruise es pura psicología. Latente es el terror de haber llegado a una fiesta prohibida, donde cualquier crimen podría quedar impune ante el poder de los asistentes.

Para algunos críticos, es uno de los trabajos de Stanley Kubrick con menos elogios. La que más se aleja del estilo del realizador. Siendo una película que aborda al ser humano desde su sexualidad y las inseguridades que esto ocasiona, es una imagen muestra la sofisticación de las personas, pero que en un pequeño detalle cómo es las relaciones con otros seres humanos y todo lo que conlleva y nos tiene con un temor ante lo que hacemos en la intimidad.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

 

Lion: Odiseo vuelve a Ítaca

 

Una casa es el lugar donde uno es esperado.

Antonio Gala.

 Escribió Borges en El evangelio según San Marcos que el hombre se ha dedicado a narrar siempre las mismas dos historias: el periplo de Odiseo por regresar a casa y el nuevo testamento  –el sacrificio propio por el bien de los demás–. Lion, basada en A long way home de Saroo Brierley representa a la primera de las opciones y la moderniza a través de apps, laptops y dilemas de la vida moderna.

El espectador se enfrenta literalmente a un camino bifurcado, la película está claramente dividida en dos segmentos que bien podrían conformar filmes distintos, sin embargo dependen el uno del otro aunque estéticamente contrasten. En la primera sección miramos al pequeño Saroo, quien debido a su condición marginal trabaja en compañía de su hermano en el bajo mundo indio. Aquí, el ejercicio recuerda constantemente a otras obras de corte occidental, quizá la más cercana es  Slumdog millionaire (2008, Boyle), el tratamiento visual, las interpretaciones y hasta algunos acontecimientos sugieren una clara influencia, quien haya visto ambas cintas no evitará una constante comparación.

lion-pelicula-garth-davis

Por un descuido Saroo se aleja de su familia y a la postre es adoptado por unos australianos, a partir de dicho conflicto la película conforma una identidad propia amparada por su brillante reparto. Dev Patel interpreta al niño en su adultez, consciente siempre de estar en una familia que no es la suya.  La disyuntiva de la adopción se presenta en la lejanía tanto de su estirpe original como de la adoptiva, se contiene al tiempo que con sutileza demuestra incomodidad al tocar el tema. Rooney Mara funge como una novia preocupada por el problema de identidad de su pareja, ese conflicto pudo explorarse más, sin embargo –Luke Davies– el guionista prefirió centrar todo esfuerzo en la búsqueda, contrario a la emprendida por Odiseo que venció cíclopes y Dioses, éste prefiere la plataforma de Google Earth.

Garth Davis suple el estoicismo de la búsqueda digital con secuencias de ágiles transiciones en donde antepone el entretenimiento al drama, es un acierto ya que gracias a la velocidad de su montaje captura la atención del público sin caer en el tedio de mirar simplemente a un hombre frente a la computadora. La dirección del cineasta es eficaz, nos sumerge en la pobreza india y a su vez confronta a su protagonista con la opulencia australiana en donde termina.

Dev Patel stars in LION

 En el desenlace el encuentro es abrumador no sólo para los personajes, también para el espectador, visualmente la paradoja cumple con el objetivo de mostrarnos aquello que nos legó Homero en La Odisea, aquél que vuelve no es el mismo que emprendió el viaje y a pesar de que el hogar permanece en el mismo sitio, ha cambiado en la mirada del héroe y en aquellos que le aguardaron.

 Lion se nutre de grandes referencias y a partir del segundo acto construye su propia identidad, es una película conmovedora sin mayor pretensión que entregar una historia del regreso a casa en la era digital.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7