Esta ambición desmedida: la desastrosa gira de un virtuoso espectáculo
Por: Leonardo Herrera
A finales de sus 20, un artista de trap a finales decidió apostarlo todo por un proyecto que mezcló elementos de la música folclórica española y los nuevos ritmos latinos. En busca de una nueva identidad artística creó uno de los álbumes más destacados de los últimos años de la música en español, con el cual se embarcó en la planeación de la gira más ambiciosa de su carrera. La de Pucho, Antón Álvarez Alfaro, mejor conocido como C. Tangana, es una historia sobre el inconformismo, la creatividad, la familia; pero, más que todo, sobre la ambición desmedida.
Es así como el documental Esta ambición desmedida se desprende, además de la gira ‘Sin cantar ni afinar’, de una nueva identidad de C. Tangana que surge a partir de su disco lanzado en el 2021, El madrileño, identidad que se puede definir como más madura con respecto a lo que solía hacer. Los ecos de ese nuevo C. Tangana se han trasladado a casi todo lo que ha hecho Pucho en los últimos años, tanto conceptual como visualmente. Es en esta faceta artística donde nos ubica la película, dirigida por Santos Bacana, Cristina Trenas y Rogelio González, colocándonos de frente a la disyuntiva del artista entre mantenerse en la creación de música con la que ya no se identifica —pero es lo que quiere su disquera— o hacer algo insólito que lo llene como compositor y persona.
¿En qué cines ver ‘Esta ambición desmedida’?
Este acercamiento a la carrera de C. Tangana resulta en un documental que se siente muy íntimo, una entrega que pretende explicar conceptos presentes en el trabajo del artista; definitivamente, el más marcado y donde hay más logro es en lo que expone sobre la unión. En Esta ambición desmedida se ve representada por una sobremesa, convivencia en confianza que se vive al frente de los alimentos y rodeados de personas importantes. Quien ha seguido el trabajo de Antón sabrá que esta imagen es bastante recurrente, algo que se mantiene en todo el documental, tanto así que una de sus secuencias clave justamente toma lugar en una sobremesa.
Respecto a la parte visual, el documental tiene un carácter informal, caracterizado por la imagen temblorosa y dinámica de una handy cam, lo que también refuerza la sensación de que es un proyecto muy personal. En ocasiones cambia a un aspecto típico de cámaras antiguas, agregando dinamismo. Este formato contrasta con las tomas arriba de escenario, grabadas con equipo bastante más avanzado y con una técnica mucho más limpia. Dicho recurso encaja bastante bien con la narrativa; el hecho de ver cómo durante todo el concierto se ve impecable y espectacular, pero que tras bastidores todo es más errático, refuerza la idea del caos que fue toda la organización de la gira; gira que al final de cuentas entregaba shows espectaculares. De esta forma podemos decir que Esta ambición desmedida es un buen registro sobre la desastrosa gira de un virtuoso espectáculo.
La estructura de los tres capítulos es simple; el primero muestra la preproducción de la gira, el segundo se enfoca en la realización de los conciertos y el tercero es sobre las reflexiones y pensamientos que abarcaron el proceso creativo. Desde la primera parte queda claro que se trata de la historia de una gira que, en términos comerciales, no tenía por qué haber sido; esto da cuenta de la pasión y el amor de Antón hacía su arte, del ímpetu por hacer algo espectacular a pesar de las dificultades. Entonces, el documental funciona como un testimonio de un viaje cuyo motor fue el deseo de crear algo bello a costa de todo, con un segundo capítulo que sobresale por mucho por encima de los otros dos.

Algo a destacar es que la película está claramente dirigida a una audiencia familiarizada con el trabajo de C. Tangana. Esta Ambición Desmedida no se preocupa por presentar a su personaje ni a su trabajo: asume que el espectador ya conoce al artista. Ejemplo de esto es como al principio se habla de su estilo musical, dando por sentado que el espectador conoce tanto El madrileño, como lo que el artista solía componer antes de.
Es así que el documental depende bastante de su relación con otras piezas, como el mismo concierto ‘Sin cantar ni afinar’, puesto que, de no haberlo visto o vivido, se pierde el sentido de una conclusión. Para el espectador de primer contacto se acentuarán los defectos y se diluirá la importancia de esos detalles íntimos, mientras que para el conocedor será un excelente complemento que reforzará la cercanía con el trabajo de uno de los artistas más destacados de la música en español de los últimos años.
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Esta ambición desmedida inauguró el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) 2024, y un par de días después se presentó en la Ciudad de México, en el Auditorio BlackBerry, con la presencia de los directores y C. Tangana. El documental nominado a los premios Goya tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
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