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«Dentro del cine falta empatía con las necesidades básicas del ser humano»: Sergio Nolasco

Sergio Nolasco entrevista

Por: Cuauhtémoc Juárez Pillado (@cuaupillado)

Como a muchos realizadores, a Sergio Nolasco Infante le nació la pasión por el cine desde que era niño, cuando llevaba a la primaria una cámara de VHS para grabar las cosas que pasaban durante el recreo. Con el paso de los años cambiaría esta cámara por un radio walkie talkie y unos audífonos, pero para poder coordinar las actividades del departamento de producción, dentro y fuera del set.

Sergio Nolasco es Licenciado en Comunicación y Medios Digitales por el Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, y su incipiente trayectoria abarca distintos créditos en el departamento de producción ya sea como asistente de producción, gerente de unidad, productor en línea y scouter (encargado de locaciones). Entre las películas que ha participado están Como caído del cielo (José Bojórquez, 2019) Vergüenza (Miguel Salgado) y God is a Bullet (Nick Cassavettes), estas dos últimas en postproducción.

En entrevista para Zoom F7*, el joven realizador nos cuenta sobre sus primeros días en una producción cinematográfica, sus trabajos más importantes, su experiencia como líder de área, sus proyectos a largo plazo, influencias, y también algunos consejos para otros jóvenes cineastas.

Has trabajado en distintas áreas de la realización cinematográfica, desde asistente de producción hasta scouter o gerente de unidad. Sin embargo, no estudiaste en una escuela de cine como tal, ¿cómo fue el camino desde abajo y cuáles fueron los obstáculos que enfrentaste para abrirte puertas?

La verdad fue un camino bien complejo porque desde que yo tenía 22-23 años, que fue cuando entré al Tec de Monterrey, empecé a hacer mis cortos. Hice un chorro de videos con mi productora que tenía en ese entonces y eso fue parte del inicio. Jorge Medina, un gran amigo, se fue a hacer cine antes y él me decía que lo que hacíamos no tenía nada que ver con hacer cine y yo no le quería creer, un poco entre miedo y flojera de hacer las cosas como realmente se tienen que hacer. Un día fue una producción de Netflix al Tec, la película Como caído del cielo (José Bojórquez, 2019) que Alan Gutiérrez, profesor y ahora gran amigo mío, llevó a la universidad porque él actuaba allí. Ellos tenían unas escenas en el auditorio del campus y para mí fue como estar en Disneylandia: ver llegar los campers, al vestuario, todas esas cosas que en ese momento yo no sabía cómo se llamaban, porque también cada una de esas unidades tiene su nombre y su manera de ser. Yo lo veía como algo increíble que no entendía, pero quería estar ahí. Me le acerqué al primer asistente de dirección, Juan Obregón, y le dije que me interesaba ayudarles y en qué les podía ayudar. En ese momento me dieron un radio, me puse las pilas y ese día estuve lo más movido que pude. De allí me fui a la siguiente locación; todos decían que quién era éste, qué hacía allí y pues yo no sabía absolutamente nada. Para mí fue un golpe de realidad porque según yo ya me la sabía todas y era el mejor de todos, y al llegar allí pues era otro mundo, otro esquema, existían 150 puestos que no sabía que hacían, pero son cosas que poco a poco empiezas a digerir.

Tuve muy buenos maestros dentro de esta película, gente que me abrió los brazos y me arropó de alguna manera porque si me hubiera tocado en otra producción yo creo que no la armaba; si no fuera por ellos yo no sabría incluso dónde poner bolsas de basura o dónde van las carpas u otras cosas muy mínimas que en una producción o un corto pequeño no serían tan importantes. Como caído del cielo fue mi primera puerta, pero para llegar ahí tuvieron que pasar cinco o seis años. En esos años hice algunos cortos, algunos videos musicales, pero el aprendizaje fue un poco forzado, no fue un aprendizaje que yo recomendaría porque fue ir aprendiendo poco a poco. Realmente me equivoqué muchísimo pero fui aprendiendo con todo eso, mucha prueba y error hasta llegar al cine profesional. Fue un proceso golpeado y difícil entre la escuela y el cine porque llevé ambas cosas al mismo tiempo, de hecho esta película fue durante mi último semestre de la carrera y yo llevaba ocho materias, por lo que dormía como una hora al día y estuve muy cerca de abandonar una de las dos, pero al final las acabé y fue algo muy padre. Allí fui asistente de producción y después de la película me invitaron a proyectos donde poco a poco me fui conectando.

Síncopa fue tu primer proyecto en el que lideraste un departamento de producción y se grabó bajo un esquema independiente y de bajo presupuesto. ¿Qué representó para ti esta experiencia y cómo lograron sacarla adelante?

Fue un reto porque la verdad yo no sabía a qué me enfrentaba, ni siquiera sabía bien lo que hace un productor en línea, el puesto que ocupaba. Hoy en día me río porque fue a la guerrillera, aprendiendo en el camino, que no es lo que yo recomendaría pero a mí me ha funcionado. Al director Alan Gutiérrez le decían que esa película era imposible de realizar con el dinero que tenía de presupuesto, fue un rotundo «no» de muchísima gente, y cuando a mí me dijo, yo le entré sin dudar. Fue todo un proceso pesado y tedioso, desde scoutear diferentes lugares para amarrar las 60 o 70 locaciones que conforman la película, vivírsela durante meses buscando y yendo a todos lados, que al final aportó más adelante para mi carrera. Síncopa fue un reto porque no había dinero, a la gente como tal no se les estaba pagando porque así había sido el acuerdo (a la expectativa de cuando se vendiera la película), había mucha gente, incluyéndome, que no teníamos la experiencia y para varios era nuestra primera vez en los puestos que estábamos. Fue como aprender jugando, se formó una pequeña familia porque muchos ya habíamos trabajado antes en cosas más sencillas, pero también fue el primer acercamiento como líder en mi caso, un liderazgo ante gente que no estaba acostumbrada a llamados de 12 o 14 horas, incluso 18 horas.

Yo estoy en contra de eso totalmente, pero en este caso sabíamos a lo que nos metíamos con ese proyecto —aunque muchos ya no podíamos—. A la primera semana ya casi había una huelga, y para mí también eso fue complicado, porque al ser el líder de producción todos esos problemas los tengo que ver, porque de mí dependen todas esas inconformidades y todo eso de alguna manera decía que yo no estaba haciendo bien mi trabajo. Y eso fue un golpe, un cambio de dirección. Trajimos a gente experimentada que nos ayudaría en algunos lugares, se hicieron también algunos cambios y creo que todo empezó a fluir un poco mejor. Fue una gran experiencia porque sí, fue mucho aprendizaje y mucha friega, pero creo que a final de cuentas (ahora que he visto un poco de la película) valió la pena en verdad.

De Síncopa brincaste a Vergüenza, opera prima del CCC y que representa un cine más distinto a las películas que habías trabajado, tanto en forma como en ambiciones. ¿Cómo fue para ti involucrarte en esta película y qué aprendiste de esta experiencia?

Para mí fue como entrar a otro campo totalmente, incluso respecto a la película de Netflix. Fue entrar a lo que me gusta realmente, al cine que yo aspiro hacer. Yo siempre quise estudiar en el CCC, pero nunca lo intenté porque ya tenía el compromiso en el Tec y no me iba a dar tiempo, pero sí hice ahí unos cuatro o cinco cursos; aun así, siempre veía al CCC como a la chica guapa, al crush que nunca te va a pelar. Yo así lo veía de imposible. Entonces se me presenta esta oportunidad gracias a la productora Angélica Ramírez, quien me llamó acabando Síncopa para un puesto similar, el de gerente de unidad (o unit manager) junto con una querida amiga, Fernanda Ashane, y pues ahí sí entré desde una preproducción un poco más organizada, un guion que a mí me gustó mucho, que tiene mucho que decir al respecto de los males y las heridas que tiene México, con un director muy ambicioso, un fotógrafo que yo admiraba muchísimo y con gente que yo admiraba y con quienes quería algún día trabajar.

Esta película también cambió mi chip porque ya traíamos otro tipo de producción, no era la más grande del mundo, pero sí era una producción que requería un poco más de logística planeada. Entonces allí es donde mi cerebro empieza a planear de una manera un poquito más organizada (¿dónde va el móvil? ¿dónde va el camper? ¿dónde va la planta de luz?) y también a tener un trato con profesionales del cine ya como líder. En Síncopa todos éramos amigos, pero aquí todo ya era diferente: tú eres el que el que manda allí y la gente te tiene que responder a ti, tiene que haber una logística de camionetas y choferes. Tampoco sabía tanto de equipo y me tuve que estudiar todas las listas de equipo de EFD y CTT para que cuando me preguntara el fotógrafo yo no le dijera que no sabía. Fue una película muy exigente, tuvimos llamados en exteriores nocturnos muy pesados, cierres de carretera impresionantes y tampoco teníamos un crew tan grande, pero al final de cuentas era gente talentosísima que logró sacar adelante el proyecto. La verdad sí fue un aprendizaje increíble.

God Is a Bullet —película estadounidense dirigida por Nick Cassavettes con locaciones en Hidalgo, Estado de México y la Ciudad de México— representó tu primera producción extranjera, ¿notaste alguna diferencia entre la forma de hacer cine mexicano y cine hollywoodense?

Esta película es muy especial porque por una serie de coincidencias yo llegué ahí. Quien realmente iba a estar en mi lugar era Janet Mora, productora en línea de Vergüenza, pero ella no pudo porque tenía un proyecto en Tijuana y me recomendó, entonces me hablaron, pero no me quedé. Como mes y medio después también me hablaron para Bardo de González iñárritu. Iba a estar en la coordinación de producción, pero al final no me pude quedar. En el momento en que me dicen que no, me vuelven a hablar de God is a Bullet y me dicen “¿te interesa? necesito que me consigas esto, esto, esto…”, yo estaba en Jalisco y no en la Ciudad de México, pero les dije que sí. Le pedí a dos amigos que me ayudaran a tomar fotos de algunos lugares y lo hicieron. Al final me pidieron otras mil cosas. Yo no sabía quién era Nick Cassavettes ni quiénes conformaban ese equipo de producción, a mí solo me dijeron que era una película gringa, no podían pasarme el guion todavía y tenía que conseguir esto, esto, esto y esto. Entonces, conseguí algunas cosas que me pidieron y me volví parte de la producción.

Durante mis primeros días en la oficina fue como wow, esto sí ya es otra cosa… también estamos hablando de una película independiente de Hollywood, o sea tampoco era The Avengers, pero para mí si era haber llegado ya a ese nivel por el tipo de película, es algo de lo que aún no puedo hablar obviamente, pero es una historia que a mí me llena, me motiva, es algo como de culto que está padrísimo. Al volverme parte de la producción me mandaron el guion, y ya supe quiénes eran parte de la producción, como el fotógrafo Kenji Katori (de los mejores fotógrafos que hay en México), lo cual para mí ya era como estar en una fantasía. Sin embargo, la producción se tornó un poco más oscura conforme fue avanzando porque ya es un ambiente más pesado, muy poco se te tolera, ya es tan alto el nivel que debes saber lo que vas a hacer y no puedes hacer preguntas. Los llamados se vuelven más complejos y durísimos, de casi 20 horas, una de las cosas que a mí me frustraban mucho y lo cual fue un desgaste físico y emocional muy fuerte como ser humano…a mí me afectó muchísimo. Estuve en la película casi 12 semanas, y las últimas tres de rodaje ya no fui porque ya no podía más, pero fueron las 12 semanas más rudas y de más aprendizaje que he tenido en mi vida: aprendí a tener otro tipo de carácter, aprendí a tomar otro tipo de decisiones, aprendí de gente del más alto nivel, vi equipo que no existe aquí en México, vi a Nick Cassavetes dirigir, vi a Nikolaj Coster-Waldau (Game of Thrones) actuar… no sé, vivir todo esto es otro tema. Yo intentaba clavarme un poco más al set, al principio no estaba, pero los jodí tanto que acabé estando allí casi todo el tiempo. Eso me llevó a tener muy buena relación con el primer asistente de dirección, Kim H. Winther (El patriota, Yo, Tonya, Al filo del mañana). Al principio como que no me tomaban mucho en serio, pero después fui tomando cierta importancia porque podía tomar decisiones; también saber inglés me ayudó mucho para tener buena comunicación con Kim: una vez me tocó ir a un scouting en el que nada más fuimos él y yo, y pude tener una conversación como de 40 minutos con él, y a partir de allí cambió mi dinámica dentro de la película. Me sentí más cómodo, él me empezó a pedir más cosas y también otras personas de producción. Una vez me tocó estacionar 70 unidades porque no llegó la gente que tenía que hacerlo y tuve que estacionar todo…fue algo muy emocionante para mí. Algo que me hizo aprender mucho fue que estuve con casi todos los departamentos, creo que al departamento de locaciones no lo valoramos tanto, pero las locaciones son la base, además, te das cuenta que en locaciones tú ves todo. Por ejemplo, yo no sabía lo de los montajes y desmontajes de arte; yo estaba muy pegado con arte porque tenía que cuidar las locaciones, entonces yo iba desde que montaban, cuando se filmaba y cuando desmontaban. Este proyecto fue como el proceso completo de conocer una película de la A a la Z, y sí te puedo decir que mi aprendizaje llegó a otro nivel en cuestión técnica y profesional. Yo no veo mi vida sin haber hecho esta película, fue un parteaguas.

Sergio Nolasco

Desde la universidad has participado en distintos proyectos asumiendo el puesto de director. Estos ejercicios te están preparando para contar historias, ¿cuáles son tus referentes y cuáles son tus influencias?, ¿cuál es el cine que quieres contar?

Mis referentes principales, yo creo que desde niño, fueron películas del cine mexicano (Y tu mamá también, Por la Libre, Amores perros) y sin saber el tipo de cine que era…como que lo veía con un poquito de morbo y porque eran películas para adultos. Conforme crecí me fue gustando más el cine mexicano y propuestas más diferentes como Temporada de patos, de la cual aún tengo los DVD’s. También el cine de Hollywood me llamaba mucho la atención cuando era más joven, como las películas románticas, pero ya avanzando en el camino pues empecé a ver cine más elaborado, como el de Tarkovski o Bergman. Otro de mis referentes es Alfonso Cuarón desde Solo con tu pareja; siempre me llamó muchísimo la atención toda su trayectoria. También el cine de terror y suspenso me ha marcado mucho, sobre todo el de Hitchcock, que aunque ahorita no tiene mucho que ver con mi visión y con lo que quiero hacer como cineasta, sí creo que fue importante en mi formación audiovisual.

Desde tu incipiente experiencia personal, ¿cuáles crees que son las áreas de oportunidad para el cine mexicano?

Lo he platicado con Mariana Saldívar, una querida amiga mía que también ha estado en proyectos muy grandes de producción americana, y llegamos a la conclusión de que hay un maltrato laboral muy fuerte, sobre todo en la cuestión de los horarios. También hay mucha gente machista y misógina, incluso racista. Creo que hay mucho que cambiar dentro de la industria. Por ejemplo, la gente no trabaja igual en la cuestión de horas. Me ha tocado ver choferes que llevan 23 horas sin dormir, y a mí también me tocó estar 22-23 horas trabajando y después ir a un llamado nocturno. Como que dentro del cine hay una falta de empatía con las necesidades básicas del ser humano, entras en esta dinámica en la que sólo es el cine y ya, no tienes otra cosa en tu vida. Yo estuve trabajando desde febrero hasta agosto y no tuve vida, me suspendí completamente de mis amigos, de mi familia y de lo que me gusta. Entonces creo que no está bien psicológicamente para la gente, yo creo que debería haber un balance. El otro día leía por ahí una entrevista donde decían que si queríamos horarios menores también tenía que ser menor salario, pero tampoco me parece justo porque creo que hay un desbalance impresionante en los sueldos, me parece sorprendente lo que gana alguien como asistente de producción o como encargado de limpieza comparado a lo que gana un director o un actor, me parece una burla completamente… y yo entiendo que hay rangos, pero siento que no deberían de ser tan exorbitantes como lo que existe.

Otra cosa importante es que creo que hay mucha gente que tiene un ego construido a través de sus años dentro del set y me parece que eso está mal, no debería estar tan marcado el “yo llevo 20 años y soy mejor que tú”. Creo que ahí es donde falta un mejor liderazgo dentro del cine, ser un equipo, y si yo llevo 20 años y tú uno, pues yo te explico y te enseño para que crezcamos juntos. Pero seguimos arrastrando un poco esa vieja escuela de gritos y sombrerazos. Al menos en mi visión de cómo yo quiero hacer las cosas cuando sea el director o el productor, es que trataré de tener esos cambios. Yo sé que es complicado en cuestiones como en las horas de trabajo o por los presupuestos que existen, porque siendo honestos y realistas, en el cine mexicano no hay tanto dinero.

¿Cuáles son los proyectos a futuro de Sergio Nolasco y hasta dónde quieres llegar como realizador?

Justo todo esto viene de la mano con todo lo que ya platicamos. Creo que si no hubiera hecho todas estas cosas no hubiera conocido todas las áreas de la realización, y yo quería conocer todas las áreas antes de dirigir una primera película. No sé si ya estoy listo, pero estoy trabajando en mi opera prima y también en un cortometraje muy grande para financiar la que sería la segunda. Esta segunda película es un poco más complicada (un cine fantástico, más onírico), pero quiero hacerla en coproducción con Estados Unidos, por lo que este cortometraje pienso realizarlo al más alto nivel porque se va a usar como un proof of concept.

Tengo la idea de ir a Los Angeles y pitchearlo con algunos contactos de allá. La idea allí está, el plan también, si se da o no pues ya es otra cosa, pero yo ya sé cuáles son mis pasos a seguir y a dónde quiero llegar. Es decir, tengo muy claro qué es lo que quiero hacer en los próximos años; tengo metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo.

Antes yo era mucho de estar en equis festival o que me gustaría ganar un Ariel, pero eso es consecuencia del trabajo. Creo que Guillermo del Toro lo dice mucho, pero nadie ve todas las chingas que hay detrás y sólo te ven cuando ya te ganaste un Oscar y dicen que qué fácil, pero son años y años de trabajo. Al final esta es una carrera de perseverancia; el otro día platicaba con un amigo y le decía que conozco gente talentosísima que se ha quedado en el camino, y los que llegaron al final fueron los que aguantaron vara en esta carrera que es muy complicada, de mucho rigor y de dejar todo atrás porque esto se convierte en tu vida realmente.

¿Qué consejos le darías a las nuevas generaciones que quieren entrar a este mundo del cine?

Creo que lo principal es que no se den por vencidos, no importa lo demás. Ser constante y no quitar el dedo del renglón, no quedarte ahí en el montón de los que quieren hacer cine, sino en los que hacen cine, meterte eso en la cabeza. También aconsejaría que se la crean, que no hay cosas imposibles porque eso yo lo voy descubriendo cada día más. No es que yo haya ganado un Oscar o un Ariel, pero simplemente al estar en producciones como God is a Bullet para mí ya era un sueño.  Si alguien me lo hubiera dicho cuando entré a la carrera no se lo hubiera creído o hubiera dicho que es imposible, pero ese tipo de cosas se van desbloqueando y sé que si pude hacer esto puedo hacer esto otro. Entonces, el consejo sería perseverar. Yo sé que hay situaciones más complicadas, pero la verdad me siento afortunado por el apoyo que he tenido en mi familia…yo sé que a muchos tal vez no se les brinda esa misma oportunidad o el mismo apoyo, pero si ya estás allí pues perseverar y echarle ganas. Otra cosa bien importante, más que un consejo, es quitarnos esa pretensión de que el cine nos hace mejores, que el cine nos eleva y que somos artistas. No, esto es un trabajo igual que otros, y creo que debemos dejar esas pretensiones y egos atrás y aprender a trabajar en equipo. Conozco a muchas personas que van por la vida con esa bandera de pretensión y muchos de ellos son los que menos experiencia tienen, entonces creo que por ahí va este consejo.

*Esta entrevista se realizó a finales del 2021.

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