Saltar al contenido

«¡De ninguna manera!» cuando David Lynch rechazó dirigir ‘Star Wars’

david lynch star wars apisodiovi
diana

¡May the fourth be with you! Son innumerables las anécdotas que existen alrededor del universo de Star Wars. Y quizá una de las más sorprendentes fue cuando David Lynch, uno de los cineastas contemporáneos más importantes de la cinematografía mundial, se reunió con George Lucas para dirigir Star Wars episodio VI: El retorno del Jedi (1983).

La divertida anécdota tiene su origen en una entrevista realizada al cineasta por la Hudson Union Society en el 2010. En ella, el director de Cabeza de borrador (1977) narra que ante la insistencia de Lucas por mostrarle los planes que tenía para la última entrega dejó a un lado su poco interés en el proyecto y decidió escucharlo, aunque admite que el viaje para encontrarse no fue de su agrado, pues tuvo que pasar por muchos filtros para reunirse con él.

“Siempre he admirado a George, es un tipo que hace lo que ama y yo también hago lo que amo, la diferencia es que lo que él ama vale miles de millones de dólares, así que decidí por lo menos reunirme con él” declara el director.

Te puede interesar: Ve gratuitamente cinco cortometrajes dirigidos por David Lynch

Una vez que llegó a su destino, “me llevó escaleras abajo y me enseñó estas cosas llamadas Wookies (risas de la audiencia), y para ese momento los dolores de cabeza que ya sentía se volvieron más fuertes” describe Lynch.

Al finalizar el recorrido, sin impresionarse por el paseo en Ferrari ni la visita a restaurantes de lujo, llegó a casa, pero antes llamó a su agente desde una cabina telefónica, “¡De ninguna manera! No hay manera en que yo pueda dirigir esto y él me dijo: ‘David, David, cálmate, no tienes que hacer esto’”, con eso concluyó la entrevista el realizador.

Un año después del estreno de El regreso del Jedi, David Lynch dirigió otra epopeya espacial titulada Dune (1984), aunque con un tono más elevado al que manejó George Lucas en sus entregas. Su rodaje fue un desastre; se le obligó a reducir su tiempo de pantalla de ocho horas a sólo dos con 17 minutos, además, antes de estrenarse en las salas de cine se le sometió a diversos cambios en el montaje con el pretexto de hacerla más entendible. Luego de aquella experiencia, el realizador prometió nunca trabajar con productores grandes.

Deja un comentario