David Lynch en cinco cortometrajes

Rubí Sánchez (@rubynyu

El de David Lynch ha sido un camino sinuoso, como su estilo mismo. Comenzó su carrera artística con la pintura, pero en algún punto se preguntó qué pasaría si su obra tuviera movimiento, lo cual lo llevó a jugar con la cámara y descubrir las grandes posibilidades que el cine le otorgaba. Sus primeros trabajos fueron cortometrajes muy breves, en los que experimentaba con todos los aspectos del cine, rasgo que ha perdurado al ser un asiduo de involucrarse en varios departamentos. 

A continuación cinco cortometrajes que son clara muestra de sus motivaciones y deseos artísticos.

The Grandmother (1970)

Un cuento de hadas atravesado por la estética en ciernes de un joven artista. Después de varios cortometrajes de apenas tres minutos de duración y de The Alphabet (1968), una muestra tortuosa de lo que es aprender el abecedario, con el dinero que le otorga el American Film Institute, Lynch creó The grandmother. La historia sigue a un niño, cuyos padres no son los más amorosos, que moja la cama al sufrir pesadillas. Nuestro protagonista sólo encuentra consuelo cuando siembra una extraña semilla y de esta planta nace una abuela, quien le da el cariño que le faltaba.

Esta producción ya presagiaba en buena parte la estética de su primer largometraje, Eraserhead (1977). Lo oscuro de la trama es bien representado con escenarios tétricos y angulosos, la música es estridente y constante. Es un buen vistazo a sus obsesiones iniciales e ideas alrededor del cine.

Darkened Room (2002)

Después de trabajar sucesivamente en largometrajes y televisión, Lynch ya había cimentado un estilo, en el que lo onírico y lo extraño se conjuntan en luchas del bien y el mal.

Al dedicarse de lleno a su pagina web, el primer proyecto que publicó fue Darkened Room, grabado en formato digital. En el corto de ocho minutos vivimos la desesperación de dos mujeres separadas, una de ella clama por su amiga encerrada en una habitación, al mismo tiempo que nos habla de la exportación de plátanos. En la siguiente escena conocemos a su amiga y al cuarto oscuro, sitio del que parece no poder escapar, por lo que llora con desesperación. 

Lynch se aleja de la estética definida en sus trabajos anteriores, pero angustiante al máximo, lo terrorífico sin necesidad de ser sobrenatural. En este título se acerca más a Inland Empire (2006) grabada 4 años más tarde, también es una muestra del alejamiento de su trabajo plástico.

Absurda (2007)

Alejado de los largometrajes, Lynch continuó trabajando en el cine por medio de piezas a veces de apenas un minuto, en las que experimentaba con el sonido (Industrial Soundscape 2008), la luz (Steps 2007) y el montaje plástico (Bug Crawls 2007). De esta época es Absurda, planeado para la premiere del Festival de Cine de Cannes.

Un grupo de personas en una sala de cine. La mujer se da cuenta que una de sus pesadillas se proyecta en la pantalla. Ella la protagoniza junto a unas tijeras gigantes. Al mismo tiempo vemos escenas del también cortometraje Ballerina (2007) que muestra a una bailarina de ballet flotando de manera etérea entre neblina, mientras la cámara se aleja y acerca al ritmo de una música. Como su nombre lo presenta, se trata de un viaje absurdo, en el que el sonido sigue cobrando gran importancia, así como la creación de atmósferas anormales; el papel de la bailarina sobresale gracias al uso del color y su manera de enunciar sus movimientos entre un escenario que no existe.

Lady Blue Shanghai (2010) 

Con apenas dos restricciones, mostrar el bolso Dior y elementos de la ciudad antigua de Shanghái, Lynch filmó el cortometraje que acompañó a la campaña comercial Lady Blue de Dior, con el trabajo musical de Dean Hurley y Nathaniel Shilkre, mientras que en el lado actoral vemos a Marion Cotillard.

La historia sigue a una mujer sin nombre, quien al llegar a su cuarto de hotel en Shanghai es sorprendida por la aparición de un bolso azul, mismo que posee un aura que la atemoriza. Poco a poco se nos desvelan sus recuerdos, que nos llevan de viaje entre la Shanghái antigua y la moderna, en los que conocemos una breve historia de amor y la importancia del bolso y una rosa azul.

Alejado del mundo de los sueños y las pesadillas, nos sumergimos en la ciudad de Shanghai donde los colores estridentes predominan, las luces son flashs que ciegan a la protagonista y al espectador. Parece alejarse del estilo de Lynch pero sus claves están ahí; desde el misticismo que surge de un objeto y el juego con la psique dañada de su protagonista, la música que crea un ambiente eléctrico. Es un cortometraje hipnótico.

AI Touch a Red Button (2011)

Tres años antes de regresar a Twin Peaks, Lynch se acercó su trabajo al mundo musical. Participó en el documental de Duran Duran (2014) y en un videoclip para Nine Inch Nails; tamién fue el encargado del cortometraje animado I Touch a Red Button, para la canción Lights de la banda Interpol, pensado no como videoclip, si no como acompañamiento audiovisual.

AI Touch a Red Button,de cinco minutos de duración, nos muestra a un personaje detrás de una máscara sonriente, quien persigue un botón rojo, el cual se empeña en presionar. En momentos la escena se llena de miles de bolas rojas que ahogan a nuestro personaje.

A pesar de ser un trabajo por encargo, vemos cómo David Lynch vuelve a sus inicios a través de lo plástico que resulta ser la animación. El ritmo es frenético, mientras que usa el blanco y negro como síntoma de lo anormal, en contraste con el color rojo vibrante que acapara toda la atención. Es un trabajo preciso y que deja ver como a manera de un botón Lynch a dejado desbordar sus ideas en el cine.

Mysteries of love: el documental sobre Blue Velvet

Blue Velvet (1986) devolvió a David Lynch al terreno de la provocación, ahí donde explota las distorsiones de sus personajes, donde su formación pictórica lo obliga a componer planos en los que el color y las texturas son indispensables, incluso para ahogar a los protagonistas en la propia oscuridad que hasta entonces desconocían.

Con un limitado presupuesto después de la apabullante (y fracasada) producción de Dune (1984) Lynch regresó a respirar la esencia de hacer cine. Su necesidad por sentirse libre era tal, que decidió filmar su cuarto largometraje lejos de los estudios.

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Blue Velvet no sólo fue un reto personal, sino a nivel de producción, especialmente en la dirección actoral: ¿Cómo encaminar a personajes que en conjunto formarían una obra surrealista? ¿Cómo adentrar a los actores a una dimensión que va más allá de lo físico?

Mysteries of love, dirigido por Jeffrey Schwarz, nos ofrece un acercamiento a los desafíos en la producción del cuarto largometraje de Lynch en los diferentes departamentos (sonido, música, maquillaje, diseño de producción), al mismo tiempo que revela las inquietudes creativas del cineasta estadounidense, y sobre todo, la importancia de ser práctico y funcional en la dirección cinematográfica. Sí, puede que los planteamientos narrativos y audiovisuales de Lynch se distingan por ser un tanto crípticos, pero sus métodos siguen una lógica que permite un desenvolvimiento efectivo en los rodajes.

En el documental dividido en siete capítulos, vemos a Kyle MacLachlan, Isabella Rossellini, Laura Dern y Dennis Hopper, quienes comparten sus experiencias sobre temas como la desnudez y lo que para ellos representó participar en un filme que tenía pocas expectativas respecto a su distribución y exhibición.

Fiel a la canción de Bobby Vinton que inspiró a David Lynch, Blue Velvet es un retrato que responde al amor, a formas en la que éste no encuentra represiones para manifestarse. Este documental nos hace comprender un poco más ese mundo que a Lynch le urgía construir.

Aquí lo puedes ver completo:

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

Cinco películas filmadas en la Ciudad de México

Por: Leslie Valle

¿Qué tiene nuestra capital que siempre ha atraído las miradas de directores, productores y actores para rodar en sus concurridas calles? ¿Son sus paisajes, su cultura o su gente?

Y es que por sus avenidas han desfilado figuras como Timothy Dalton, Catherine Zeta-Jones, Daniel Craig… ¡En fin! En el siguiente top recordamos algunos filmes de los que nuestra gran capital ha sido testigo:

1. Dune (David Lynch, 1984)

Basada en la obra homónima de Frank Herbert, narra la odisea que la familia Atreides debe vivir al hacerse cargo del desértico planeta Arrakis (o “Dune”), ya que éste es el único lugar en donde se encuentra la especia: una potente droga que se necesita para realizar vuelos espaciales. Las escenas en interiores se filmaron en los Estudios Churubusco.

2. Licencia para matar (John Glenn, 1989)

007: Spectre (2015) no fue la primera entrega de James Bond que contó con locaciones de la Ciudad de México. Licencia para matar —la última en la que apareció Timothy Dalton en el papel protagónico— filmó varias de sus escenas más representativas en espacios como el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, el Casino Español, la Biblioteca del Banco de México y el tan conocido Edificio de Correos.

3. El vengador del futuro (Paul Verhoeven, 1990)

Una futurista historia que transcurre en 2084. Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) desea ir a Marte, pero su mujer (Sharon Stone) no; por ello acude a una compañía para que implante recuerdos falsos en la mente de su esposo y éste crea que ya visitó el planeta rojo. Todo sin imaginar el daño que ese falso pasado puede causar en el presente. Nuevamente los Estudios Churubusco fueron el lugar perfecto para recrear los escenarios necesarios, además del Colegio Militar y varias estaciones del Metro.

4. Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996)

Basada en la conocida obra de William Shakespeare y protagonizada por Claire Danes y Leonardo DiCaprio. En ella aparece como hogar de los Capuleto uno de los puntos históricos más representativos y turísticos de la capital: el Castillo de Chapultepec. Además la escena en que Romeo y Julieta se encuentran por primera vez también fue filmada en sus instalaciones.

5. Hombre en llamas (Tony Scott, 2004)

El Centro Histórico, la Condesa y Reforma son algunos de los escenarios en los que Joyhn (Denzel Washington) busca desesperadamente a Lupita (Dakota Fanning) quien ha sido secuestrada a causa de una ola de violencia y raptos infantiles que azotan a la Ciudad de México.

 

Las mejores óperas primas (parte 2)

PRIMERA PARTE LAS MEJORES ÓPERA PRIMAS 

Al Final de la Escapada / Sin Aliento (Jean-Luc Godard Francia, 1959) 

Llegan los finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, y con ello nuevas vanguardias cinematográficas. De la visión y obra de directores como Claude Chabrol, François Truffaut, Alain Resnais, Jacques Rivette, y por supuesto de Godard, surge la Nouvelle Vague, revolucionaria corriente cinematográfica francesa que pretende reapropiarse de algunos elementos del cine noir norteamericano y del neorrealismo italiano, entre otros, pero aportar un gran número de innovaciones técnicas, narrativas, visuales y de producción.

La ópera prima de Jean-Luc Godard es un claro ejemplo de estas aportaciones. Usando de escusa la sencilla historia de un gánster que tras matar a un policía persuade a su novia para luego huir con ella de la autoridad policial, el director francés convierte lo que en apariencia es un film noir de serie B, en un coctel de dinamismo rítmico y visual.

Alguno de los elementos de la Nouvelle Vague usados por Godard en Sin Aliento, son: filmación en exteriores, así como en escenarios reales (no estudios ni platós de cine), uso de cámara en mano, ruptura del raccord, es decir, un manejo inusual de la continuidad espacial o temporal entre dos planos consecutivos, rompimientos de cuarta pared e improvisaciones por parte de los actores, un experimental uso del sonido de una manera alejada de lo realista, entre otros.

Godard es quizás el cineasta que más ha experimentado en la historia del cine, desde su ópera prima hasta su más reciente película conocida, Adiós Al Lenguaje. Es así como Sin Aliento maraca el inicio de uno de los directores más prolíficos del cine, convirtiéndose en una película de culto para críticos, cineastas y cinéfilos.

Hiroshima, Mi Amor (Alain Resnais. Francia, 1959) 

Muchas veces erróneamente catalogada como parte de la Nouvelle Vague, la ópera prima de Alain Resnais marca el inicio de otra corriente cinematográfica, similar a la antes mencionada, pero con intenciones diferentes y, si aún se puede, de técnicas más vanguardistas, la Rive Gauche.

Su traducción literal se puede entender como “Márgen izquierda”, y sus pioneros fueron Resnais, Chris Marker, Robbe-Grillet y Marguerite Duras, quienes se separaron tanto geográficamente (por medio del río Sena en Francia) como ideológicamente de los artistas del otro grupo. Consideraban que la visión e intereses de la Nouvelle Vague carecían de verdadero interés político y social (por lo menos durante el surgimiento de ambas corrientes). Es en esas vísperas y sustentado en ello cuando Chris Marker presenta su documental experimental, Noche Y Niebla (1955) mostrando de la manera más gráfica los achaques del holocausto judío, mientras Resnais, en su ópera prima, cuenta la historia de una pareja interracial, una mujer francesa y su amante japonés, quienes rememoran las tragedias que cada uno sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.

Además de los discursos profundamente sociales, otra característica de la Rive Gauche se encuentra en crear un cine ensayístico que mezclaba el género documental con el literario, consiguiendo un puente entre el documental y la ficción, llegando a poetizar al documental.

Con su ópera prima, Resnais marcó el inicio de una de las corrientes más experimentales dentro de la historia de la cinematografía.

Sombras (John Cassavetes. EUA, 1959) 

Conocido como el padre del cine independiente, Cassavetes filmó su ópera prima con un raquítico presupuesto, usando actores amateurs, con un guion improvisado, y rodada en 16mm. “La película que acaban de ver es fruto de una improvisación” es la frase con la que concluye esta cinta que nació como un ejercicio académico por parte de Cassavetes para que los actores analizaran su trabajo.

Sombras está rodada en Nueva York, con un estilo naturalista, en exteriores reconocibles, usando protagonistas de raza negra y unos personajes que se desenvuelven en la escena bohemia que florecía en el Greenwich Village. Otro elemento que dota de carácter y que contagia todo el filme, es la música jazz, compuesta por ni más ni menos que Charles Mingus.

Un estilo de hacer cine undeground que más tarde repetirían cineastas como Jim Jarmusch, la valorización a la noche y la vida nocturna, que usarían cineastas como Martin Scorsese, una manera actoral de fluir frente a la cámara que también vemos en la ópera rima de Scorsese, y personajes que se ocultan bajo varias capas de personalidades, que retomaría Nolan en su Following. Primeros planos, silencios, llantos, fundidos en negro, y la sinceridad de los miedos y alegrías del alma humana.

Cassevetes demostró con su ópera prima que una obra creada con los recursos más asequibles y a la mano, pueden generar películas muy sólidas, emocionales, profundas y capaces de ser valoradas y premiadas en todo el mundo.

La Infancia de Iván (Andrei Tarkovski. Rusia, 1962) 

Andrei Tarkovski, por muchos considerado como el mejor cineasta de la historia del cine, inició con La Infancia de Iván su trayectoria fílmica. Película que sería elogiada por directores como Ingmar Bergman, Serguéi Paradzhánov o Krzysztof Kieślowski.

Si bien esta ópera prima no contiene ni la mitad de la mirada y estilo que marcarían al cine del director ruso, ya se deja entrever una forma poética de retratar un tema tan delicado como los horrores de la guerra, vistos desde el punto de vista de un niño.

Estando al otro extremo del cine bélico de Eisenstein, y acercándose más al cine de Aleksandr Dovzhenko, Tarkovski conjuga magistralmente la oscuridad del abandono, la locura y la desolación de la guerra, con escenas oníricas de magistral belleza donde, en su infancia pasada, el pequeño Iván vive una especial comunión con la naturaleza, y disfruta del cariño de su madre, y de los juegos con su hermana.

Sutiles movimientos de cámara, encuadres soberbios, una fotografía extremadamente cuidada plano por plano que muestra la belleza aún dentro del cataclismo, planosecuencias de larga duración, sonidos de la naturaleza como el agua y el viento, son algunos de los elementos usados por Tarkovski para generar una atmósfera anímica en la que el espectador se sumerge consciente e insconcientemente.

La Infancia de Iván es el primer escalón en la fundamental escalera que representa el cine de Andrei Tarkovski.

Cabeza Borradora (David Lynch. EUA, 1977) 

Haciéndose cargo del guion, la dirección, producción, montaje y decoración, Lynch vertió sus antecedentes pictóricos y escultóricos en la creación de un estilo cinematográfico que abarca al terror, el surrealismo, lo onírico, lo absurdo, lo fantástico y lo grotesco.

Filmada en blanco y negro por pura estética, con un reparto pequeño, Lynch aprovecha el simbolismo previamente tratado por el cine surrealista, pero le da un toque mucho más oscuro. Para Lynch, la creación artista deviene de los sueños o, en todo caso, de las pesadillas.

Cabeza Borradora es la descripción gráfica de una pesadilla de media noche, Henry es una persona atormentada e insegura debido a unas pesadillas que tiene desde que era niño. Un día acude a cenar a casa de su amiga Mary y esta le anuncia que es padre de su hijo. Para colmo, Henry comprueba como el niño es en realidad un ser monstruoso, situación que lo obligará a casarse y a hacerse cargo de la anormal criatura.

Lynch vuelve a la metáfora visual pero su discurso no es político o social, se trata más bien de un confrontamiento introspectivo a la psique humana, a los mayores miedos y preocupaciones del ser humano como individuo. Todo ello es retratado en la ópera prima de Lynch mediante marcados claroscuros, personajes lúgubres y tétricos, escenografías cuidadas al estilo teatral que contribuyen a la atmósfera claustrofóbica del filme y que son acompañados con música y sonidos frutos de la experimentación.

“Mi experimento favorito fue cuando llenamos de agua una bañera e insertamos un micro en una garrafa de cristal de agua de cinco galones y nos dedicamos a hacerla flotar y moverla por la bañera mientras grabábamos el sonido que se creaba desde su interior. La balanceábamos, la raspábamos…y mientras, el micro registraba una suerte de combinación de todo cuyo sonido se proyectaba desde la punta de la botella. Tenía una belleza muy surreal, por lo que ese sonido fue incluido en la película. La experiencia resultó verdaderamente divertida”. David Lynch en entrevista.

Eraserhead es una película más dentro de este listado que ha llegado a ser considerada de culto por su estilo único y su aportación al cine.

Las mejores óperas primas (parte 1)

Por: Rafael Ramírez III

El principio es la mitad de todo.” Pitágoras (569 a.C.-475 a.C.)

Para muchos es el paso más difícil, el momento en que como creador debes reunir todos tus conocimientos, todas tus aptitudes, todos tus recursos económicos, juntar a tu crew, elegir un guion que hayas escrito o adaptar alguna historia ajena, tomar una cámara… y comenzar tu primera grabación.

En el caso de algunos directores, su ópera prima está impregnada deliberadamente de sus influencias y gustos artísticos, a tal grado de parecer más bien un homenaje a los artistas que admiran. Otros, por el contrario, logran plasmar desde el inicio un estilo único, se hacen de una voz y un rostro con el que serán identificados y recordados en la posteridad.

Una de las pautas que sigue este listado consiste en que muchas de estas películas también fueron el génesis de corrientes cinematográficas o se consideran pioneras en una técnica o método de producción cinematográfico.

1.El chico (Charles Chaplin. EUA, 1921)

Tras una vasta trayectoria como actor (por lo menos 70 películas desde 1914 hasta 1919), la carrera de Charles Chaplin se había conformado únicamente de cortometrajes, algunos de los cuales él mismo dirigió. Su gran salto se dio cuando en 1921 se atrevió a escribir, producir, dirigir y actuar en su primer largometraje, El Chico. Un paso nada sencillo en aquellos tiempos de cine silente y al tratarse de una película de género cómico.

En la película, un niño es abandonado por su madre en los sucios callejones de la gran ciudad, donde será encontrado por Charlot, un vagabundo incauto, pero de buen corazón, que se dará a la tarea impuesta de cuidarlo y juntos deberán enfrentarse al difícil quehacer cotidiano de sobrevivir.

Con El Chico, Chaplin dejó claro su ferviente interés por los asuntos sociales, tocando temas como la injusticia, la marginación, la pobreza, el abandono, el alcoholismo y la infancia.

Algunos de los rasgos más importantes de este filme se encuentran en la perfecta mezcla de comedia y drama tan característica del director inglés, ese disfraz de película divertida y amena, haciendo uso de sus reconocidos gags, para ocultar un discurso de tajante protesta, un fuerte grito contra el tipo de vida que el mismo Chaplin sufrió en su infancia.

Otro rasgo importante se encuentra en aquella secuencia al estilo de George Méliès, cuando Charlot tiene un sueño donde vislumbra a su vecindario cual coro de ángeles, Chaplin aprovecha los recursos técnicos del cine para crear una transición que nos haga pasar de la realidad al sueño y, dentro de él, tener imágenes como las de un perro que se eleva por los aires, un diablo que aparece y desaparece, o el mismo Charlot volando una distancia de diez metros con sus alas de ángel.

Posteriormente a El Chico, a Chaplin le esperarán poco más de una decena de largometrajes que marcarán su historia dentro del cine y de la memoria de la humanidad. Su Ópera Prima es, en efecto, un filme para reír y llorar, para divertirse, pero también para aprender y enfrentarse a los problemas que acaecen a la sociedad.

2.Huelga (Serguéi Eisenstein. Rusia, 1925)

 

Una huelga conducida por un tumulto de obreros rusos, quienes descontentos por las pésimas condiciones laborales y tras el trágico suicidio de uno de los trabajadores acusado falsamente de robo, se alzan en piedras y palos en contra la fábrica de la que son presos y se urgen a la búsqueda del patrón, del burgués que lo somete.

Eisenstein, de manera magistral, aprovecha que le han encomendado hacer películas de corte propagandístico en pro de los ideales comunistas, para hacer uso de una serie de recursos cinematográficos que serían estudiados hasta la época actual en todas las escuelas de cine alrededor del mundo.

Su famosa teoría del montaje de atracciones queda demostrada perfectamente en su ópera prima, desde aquellas imágenes donde los obreros dejan caer al piso sus herramientas de trabajo como símbolo de su descontento, hasta la magnífica alternancia entre las imágenes de la reprimenda policial hacia los huelguistas con imágenes de ganado siendo sacrificado, en la secuencia final; pasando por las evidentemente alusivas transiciones entre un animales y personas.

Un ritmo majestuoso y poderosísimo marca esta obra maestra del cine silente, cuya importante singularidad, propia del director ruso, se encuentra en el uso de la colectividad como personaje y protagonista del filme. Metafórico o no, el personaje más importante de Huelga no es un actor famoso, no es una actriz conocida, es un grupo de personas que buscan un bien común.

Tan solo un año después, Eisenstein nos regalaría El Acorazado Potemkin, un filme de características similares a Huelga, pero mejorando su propia técnica, marcando un antes y un después en la historia del cine.

3.La Edad de Oro (Luis Buñuel. Francia, 1930)

 

En este punto debemos quizás considerar de manera conjunta a Un Perro Andaluz y La Edad de Oro, ambas óperas primas del director español, la una en cortometraje y la otra en largometraje. De cualquier manera, en ambas Buñuel maneja las mismas intenciones y desglosa lo más trascendental dentro de su cine: su aportación al cine surrealista.

Buñuel revoluciona al cine y extiende uno de sus brazos mediante un giro radical a lo que se conocía previamente dentro del surrealismo en el cine. Ya Germaine Dulac y Man Ray habían puesto los cimientos cinematográficos del dadaísmo y del cine experimental que se puede considerar como surrealista, pero Buñuel le daría autenticidad y lo diferenciaría de lo anterior hecho mediante un manejo propio del estilo.

En La Edad de Oro, el aragonés fortalece las características propias del surrealismo como lo son el profundo y extremo simbolismo de las imágenes, una forma metafórica de tratar los conceptos a niveles filosóficos; personajes, objetos, acciones y hasta locaciones se presentan cual metáforas que se extienden dentro del consciente y el subconsciente del espectador a niveles incontrolables.

Superficialmente, pareciera que La Edad de Oro es una absurda comedia romántica, la historia de dos amantes que dan rienda suelta a su amor nada convencional. Sin embargo abarca temas como la decadencia de la iglesia, los fetichismos y las desinhibiciones sexuales, la crítica a los convencionalismos románticos y pasionales, la crítica a la clase burguesa y aristocrática, etcétera.

Un par de ejemplos, la pareja se encuentra separada geográficamente, cada uno por su parte sufre del anhelo de encontrarse con su ser amado. Un dedo vendado en la mano de ella aunado a una vaca recostada sobre su cama, serán la representación de su carencia afectiva y sexual que la llevan a la masturbación.

Luis Buñuel por medio de su aportación al cine surrealista, ofreció una nueva y excepcional manera de ver y hacer películas, de usar las imágenes presentadas en pantalla, dotándolas de múltiples significados

4.Ciudadano Kane (Orson Welles. EUA, 1941)

 

El director norteamericano ya se encontraba muy bien plantado dentro del panorama teatral y dramatúrgico, y ya había causado revuelo con la emisión de su novela radiofónica La Guerra de los Mundos, basada en la novela de H. G. Welles. Ya bien conocido dentro del medio artístico se le fue otorgada una buena cantidad de dinero y se le dio total libertad creativa para dirigir su primera película.

Ciudadano Kane es considerada por millares de críticos y especialistas del cine como la mejor película de la historia, otros consideran esto una exageración y acusan a esta denominación como una omisión al panorama cinematográfico fuera de Estados Unidos; sin embargo, nadie puede desmentir las notables aportaciones de Welles a la cinematografía.

Bien dicen muchos que Welles “no inventó nada, pero mezcló lo que había y le dio forma al cine”. Partiendo del lenguaje que Griffith marcaría en El Nacimiento de una Nación e Intolerancia, consistente en un inteligente y argumentado uso de los planos y el montaje de varias acciones en paralelo; Welles retoma estos conocimientos y los perfeccionó.

Ciudadano Kane es conocid por sus planos contrapicados (para exaltar la figura de su protagonista), sus movimientos de cámara (apoyados favorablemente mediante el uso de dollys y travellings), su profundidad de campo, los diversos efectos ópticos (como filmar dos escenas distintas en diferentes planos y luego yuxtaponerlas para que aparezcan al mismo tiempo en pantalla haciendo parecer que se llevaron a cabo las acciones en el mismo momento), así como el constante uso de flashbacks o diversos manejos del montaje para representar las elipsis.

Otras aportaciones interesantes son el uso acertado del maquillaje que contribuye a mostrarnos más de 30 años de la vida del protagonista, y el uso de la música y el sonido en razón de crear ambientes y emociones a cada una de las escenas y secuencias del metraje. La ópera prima de Orson Welles es un “must” para cualquier realizador audiovisual y es una joya que debe estar en la filmoteca de todo cinéfilo.

5.La Canción del Camino (Satyajit Ray. India, 1955)

A diferencia de los directores antes mencionados, Satyajit Ray, era un joven hindú desconocido totalmente dentro del medio artístico, quien, con un bajísimo presupuesto reunió a un equipo inexperto y a un reparto conformado por artistas aficionados, filmó su primera película.

Inmiscuido en la situación política y social de su época, Ray, relata la historia de Apu y su humilde familia, su travesía cotidiana por ese camino que llamamos vida.

La Canción del Camino es una película contada de manera lineal, sin arriesgados manejos de cámara ni innovaciones técnicas, pero que es ahí, en su sencillo y recatado estilo, donde guarda su potencial: la poesía de sus imágenes. Ni un ritmo acelerado ni innecesarios usos de cámara deben desconcentrarnos de la belleza que emiten los rostros, las risas, los llantos, la naturaleza, las miradas. Sólo una preciosa fotografía y un soundtrack memorable serán los recursos que el director hindú aprovechará para darle fuerza a una historia cuya fortaleza está en los detalles más mínimos.

La Canción del Camino es la primera de las tres películas que conformarán la Trilogía de Apu, influenciadas por el cine de Jean Renoir y del neorrealismo italiano, pero convergiendo de una manera que lo que aportó al cine fue una mirada más intimista y contemplativa de las imágenes.

Recibiría en 1956 en el Festival de Cannes el premio a Mejor Documento Humano y Akira Kurosawa comentaría sobre ella “No puedo nunca olvidarme del entusiasmo [que sentía] en la cabeza después de haberlo visto. Es el tipo de cine que fluye con la serenidad y nobilidad de un gran río”.