Ve los cortometrajes documentales nominados al Oscar 2021

En este espacio hemos estado al pendiente de las propuestas que este 2021 compiten por los grandes premios Oscar. Y a pocos días de la ceremonia número 94, es momento de revisar las categorías menos llamativas, pero las que mayor sorpresas contienen.

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Colette (Anthony Giacchino, 2020)

El documental comienza con la mujer francesa de 90 años mientras prepara sus maletas para pisar por primera vez suelo alemán; desde que asesinaron a su hermano Mittlelbau-Dora dentro del campo de concentración cerca de Nordhausen, se ha negado a visitar aquel lugar. A su lado la acompaña la joven investigadora Lucile, historiadora encargada de recopilar información sobre los miles de franceses que fueron recluidos en el gueto durante la Segunda Guerra Mundial; al igual que Colette, la chica nunca ha visto —más que en imágenes— el inhóspito escenario.

La historia de 25 minutos es un puente entre ambas generaciones que experimentan el recuerdo del pasado desde diferentes perspectivas, deslindándose de los discursos manipuladores y autocompasivos con los que Hollywood plantea sus historias; la mujer mayor no busca ser tratada como heroína ni víctima y el propósito de la investigación no es causar morbo o buscar el sensacionalismo, aunque a veces la música melancólica del documental traiciona ese principio.

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 A Concert Is a Conversation (Ben Proudfoot, 2020)

Documental biográfico y autobiográfico desarrollado a través de una íntima conversación entre Kris Bowers, compositor musical de Green Book (2018), y su abuelo. Un encuentro generacional cuyo punto de partida recae en el próximo debut del hombre más joven en la sala de conciertos Walt Disney en los Ángeles, California.

Las inquietudes de Kris sobre su trabajo, quizá en el punto más importante de su vida, las comparte con su abuelo (quien también le narra sus memorias antes de que el cáncer le haga desvanecer) a través de un juego de planos estructurados de manera rítmica con el objetivo de crear un símil entre la música y el cine: conforme el diálogo entre ambos se vuelve más íntimo, la composición adopta el mismo tono. El proceso creativo detrás de cualquier arte vive gracias a las historias que la inspiran.

Uno de los puntos débiles de A Concert Is a Conversation está en su afán continuo de manipular al espectador por medio de la música o impresionarlo con la cuidada estética de los encuadres cuando captura el rostro de los personajes. La formalidad del documental opaca su discurso.

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Do not Split (Anders Sømme Hammer, 2020)

Cinco meses después del estallido de manifestaciones en las calles de Hong Kong (las protestas multitudinarias están en contra de la intervención de China continental en las políticas de su territorio) la cámara del periodista noruego sigue hombro a hombro las actividades realizadas por los manifestantes. La fuerza de las imágenes captan, a través de su lente, el precio por la lucha de la democracia y la libertad.

Los acontecimientos se desarrollan de manera cronológica durante más de un año; a lo largo de los meses conocemos las voces, su mayoría de jóvenes estudiantes, que luchan y creen en el movimiento bajo la consigna “libertad a Hong Kong”, a pesar de vivir en constante amenaza por la violencia policial y la poca empatía de los ciudadanos prochina.

El cortometraje muestra los esfuerzos de los ciudadanos para proteger sus derechos y la unión que se necesita para plantarle cara a uno de los gobiernos más dictatoriales del mundo.

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Hunger Ward (Skye Fitzgerald, 2020)

El único documental que no se encuentra disponible en nuestro país ha cautivado a grandes figuras de la industria hollywoodense como Mark Ruffalo o Judd Apatow.

La película denuncia los efectos que la guerra de Yemen ha provocó en su población, una escasez de recursos para alimentar a los ciudadanos, en especial a los niños, mientras los hospitales luchan contra la desnutrición infantil en medio de derrumbes provocados por las explosiones que ha deja el conflicto iniciado desde hace siete años.

Velo el tráiler aquí:

A Love Song for Latasha (Sophia Nahli Allison, 2019)

El 16 de marzo de 1991 la noticia sobre el asesinato de Latasha Harlins, chica de 15 años, conmocionó a la comunidad afroamericana; detrás de su muerte a manos de una comerciante  —la mujer le disparó a quemarropa luego de discutir por un jugo de naranja—, una vez más, se reveló el inmenso racismo y discriminación que existe en los Estados Unidos.

La figura de la adolescente se construye a través de la memoria de familiares y amigos, anécdotas que recrean su vida con imágenes y rostros del presente. Las chicas que en determinado momento salen a cuadro, aunque ayudan a reconstruir los recuerdos desgastados, también tienen planes que quieren cumplir. Nahli Allison nos muestra que ellas aún están ahí para continuar con la lucha que Latasha sólo alcanzó a escribir en unas pocas líneas.

Una causa se hace más fuerte cuando se conocen las pequeñas historias que las motivan; el caso de la estudiante fue uno de los catalizadores que provocó a cientos de ciudadanos para salir a las calles a pedir justicia y seguirá siendo uno de los símbolos para nunca dejar de luchar.

El cortometraje está disponible en Netflix.

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