“Las mujeres distamos mucho de solamente ser las musas”: Andrea Santiago, directora de ‘A la cabeza’

Por: Aylin Colmenero 

Ser realizadora se asemeja a estar en una carrera de resistencia en la cual aparecen dificultades como tener que migrar, defender tus ideales o buscar los medios para que tus historias puedan vean la luz. Pero, todos estos esfuerzos colectivos habrán valido la pena al llegar a pantalla.

Andrea Santiago nos cuenta su experiencia en su debut como directora con A la cabeza, cortometraje stop motion que se exhibió en Sitges en la sección Anima’t, en Kuandu International Animation Festival en la selección KDIAF Animation Choice y en Shorts México.

A la cabeza también forma parte de la selección oficial del 18º Festival Internacional de cine de Morelia (FICM), que este año por primera vez tiene distribución en formato online debido a su versión híbrida por la pandemia. “Este año el festival va a ser diferente porque no solamente estará enfocado a los realizadores de forma presencial, sino que también van a poder verlo personas externas. Van ser espectadores muy distintos y me llena de emoción ver qué piensan acerca del corto” nos comenta Andrea.

“Espero que la pandemia nos haga más conscientes del valor del arte. No es entretenimiento solamente, sino que el arte ayuda muchísimo en estos momentos de incertidumbre. Espero que los festivales se abran a una mayor distribución del cine independiente y que haya un mayor alcance de los cortometrajes. Ojalá que esto se lleve a cabo varios años más, para que se llegue a diferentes públicos”.

La oaxaqueña Andrea Santiago estudió la Licenciatura en Artes Audiovisuales en el Departamento de Imagen y Sonido de la Universidad de Guadalajara. Ha trabajado como directora de fotografía y guionista, principalmente, respecto a su primera experiencia como directora, expresa: “Se me ocurrió algo muy personal que quería llevar a la pantalla y me aventé a realizar la dirección. Creí que iba a ser algo sencillo, pero no fue así, el proyecto creció, pero creció para bien”.

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El cortometraje A la cabeza nos regala una historia muy personal acerca del paso a la madurez y la búsqueda de pertenencia. María, la protagonista, desea ser parte de la comunidad de cabezas grandes. Ella se encuentra en la recepción de una gran empresa y es ignorada por todos, excepto por uno de los cabezones, para María eso no es suficiente, así que para ser aceptada renuncia a su naturaleza y a su único amigo.

Andrea nos comenta que la historia nació de una anécdota personal. “Yo me encontraba en ese paso a la adultez, en el cual vas buscando tu lugar en el mundo. Eran mis primeros acercamientos al mundo del cine y a ciertas figuras. En mi familia hay muchos dichos y uno de ellos relacionado con el ego es ‘no se te vaya a subir a la cabeza’; de ahí fue donde se me ocurrió la metáfora de las cabezas grandes, este grupo de élite al que quiere pertenecer María aunque sea algo monstruoso”.

A la cabeza es un proyecto muy personal donde se encuentran sentimientos de por medio, pensar en eso me daba bocanadas de aire para poder continuar. Si no fuera una historia que me importara hubiera sido muy difícil terminarla y fue acabada con mucho amor y con mucha entrega”.

El cortometraje de diez minutos cuenta con una producción impecable. Se realizó en dos años y medio con apoyo de confounding y Proyecta producciones, un estímulo que otorga el gobierno de Jalisco. Uno de los problemas fue la contingencia sanitaria que se atravesó en tiempos de postproducción, por lo que Andrea cuenta que debía mantener los ánimos altos de en su equipo. “Se optó por construir la producción y después hacer el rodaje, el mismo proyecto te va diciendo cuál es la forma más conveniente. Filmamos cuatro meses, en los cuales había que tener al crew bien entusiasmado, es desgastante, pero al mismo tiempo es como ver magia cuando se anima al puppet“.

Andrea trabajó con un equipo originario de Guadalajara; muchos de sus talentos eran recién egresados. “Me preguntan si fue difícil trabajar con estudiantes recién salidos de la escuela que tienen menos experiencia, pero, yo creo que no. Estos chicos tienen un montón de talento, son muy autodidactas y propositivos, eso ayudó muchísimo a generar una dinámica que fluyera. Una se lleva estas grandes sorpresas juntando al equipo. Me encontré con gente que se apasionaba por la animación y terminó siendo algo lleno de vitalidad y con mucho corazón”.

Pero hay que recordar que la animación es una técnica muy cara y que el stop motion requiere mucha paciencia y presupuesto. En México, generalmente las convocatorias de diferentes organismos gubernamentales dan un plazo de un año para terminar la producción, por lo que resulta complicado que estas becas sean otorgadas a proyectos relacionados con animación. “Yo tenía que trabajar y al mismo tiempo estar en el corto. Durante esos cuatro meses de filmación yo estuve al 100% y trabajé muy poco. Eso es muy costoso a nivel personal, hacer cine es dividirse en dos, porque al final también hay que pagar las cuentas”.

Sin embargo, Andrea destaca la idea de este cine “guerrero” que se realiza de manera independiente y de una forma más comunitaria, del cual poco se conoce, pero que desde el interior de la república está resultando en propuestas muy interesantes.

A la cabeza

Andrea tuvo que migrar hacia Guadalajara para estudiar y trabajar. Acerca de la centralización del cine considera que deben abrirse las mismas oportunidades para diferentes comunidades, sin embargo, gracias a diferentes apoyos de festivales y becas, ella cree que poco a poco se va generando una cultura de realización cinematográfica en diferentes partes del país.

“Es un programa a largo plazo y confío que se va ir realizando desde documental hasta ficciones y animaciones. IMCINE Regiones tiene como requisito que la producción para la cual se pide el apoyo debe de ser realizada con gente de la misma región, por lo que es una oportunidad para trabajar con esos talentos”.

Actualmente, Andrea está trabajando en su nuevo proyecto llamado De vuelta a San Pedro, que cuenta con el apoyo del Concurso Nacional de Proyectos de Cortometrajes Por regiones del Instituto Nacional de Cinematografía (IMCINE) representando a Jalisco. “Lo vamos a filmar en 16mm aquí en Jalisco, pero por la pandemia y el temporal de lluvias, estamos realizando la preproducción y el rodaje lo tuvimos que posponer para principios del siguiente año”.

De vuelta a San Pedro es un corto al que le tengo mucho cariño también, es una historia muy personal que surge por mi relación con mi papá. Las relaciones con los padres determinan muchísimas cosas de tu vida como adulto, en este caso como mujer. Y el corto habla justamente del miedo al abandono y de este paso de la mujer de la juventud a la maternidad, temas a mi parecer muy importantes”.

En su nuevo proyecto se realizará una crítica a la manera en que se retrata a la mujer en el cine y en el arte en general. “Las mujeres distamos mucho de solamente ser las musas y que el destino nos lleve. Intentó proyectar en mis historias mujeres que deciden su destino, como en A la cabeza; cualquiera que haya sido la decisión de mi personaje fue por decisión propia”.

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“Se necesita a mujeres en papeles más activos, en personajes fuertes e independientes que pueden llegar a tener miedo, pero logran vencerlo. Nos hace mucha falta una mirada femenina ya que esto nos hace enriquecer muchísimo como sociedad y nos vuelve más empáticos”.

La importancia de las mujeres en la realización cinematográfica y audiovisual es fundamental para crear diálogos incluyentes. Como realizadora, Andrea habla de su experiencia. “La fruta a golpes madura, como dice mi abuela, y por muchas situaciones relacionadas con mi género tuve que madurar a la fuerza. En el gremio, por ejemplo, te quitan el crédito de tu trabajo y en el departamento de dirección, creen que no vas a saber y te tratan como menos por ser mujer, y en mi caso mujer joven. Entendí que tengo que trabajar el doble o el triple en comparación con mis compañeros hombres para tener la mitad de su credibilidad”.

“Estamos acostumbradas siempre a tener miedo, en las calles, a decir algo. Cuando nos hacemos conscientes de nuestro miedo y decidimos hacerlo a un lado, te vuelves libre y más plena”

“Mi consejo hacia las mujeres que buscan ser realizadoras es que busquen esa libertad, además de que formen comunidad, muchas veces creemos que estamos solas, pero no somos las únicas que están pasando por esto. Hay que honrar a esas mujeres que picaron piedra y defender el espacio para las que vienen, para que les cueste menos trabajo que a nosotras y sean más libres”, finaliza Andrea.

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