Seis películas animadas que retratan infancias adversas

Aunque es lo común pensar que la infancia es la etapa más feliz, sin ninguna preocupación, lo cierto es que esa referencia apacible no sucede en todos los casos. Afortunadamente, el cine animado, ya sea para audiencias mayores o más jóvenes, cada vez se arriesga más en sus temáticas y tratamientos a la hora de seguir las travesías de personajes infantiles.

Como en un anterior listado, de largometrajes con protagonistas adolescentes en contextos adversos, recopilo ocho producciones de larga y corta duración que en vez de simplemente situarlos en un espacio de color y fantasía, donde todo busca una perfección, los desarrollan en medio de situaciones no idílicas. Por medio de las perspectivas de las niñas y niños se retoman cuestionamientos a veces olvidados por los adultos; además de que se instaura un nuevo espacio que nos comparte su realidad y felicidad que no es tan simple como parece.

La vida de Calabacín (2016)

Tras un evento trágico, Calabacín debe ir a vivir a una casa hogar. Mientras se adapta a ese espacio desconocido forma una nueva familia. Tierna y cruda a la vez, el primer largometraje del director y productor Claude Barras, con la técnica de stop motion, nos permite conocer los problemas y el sentir de sus pequeños protagonistas a través de sus arrebatos e inocencia. La coproducción suiza y francesa es gran representante de esa corriente de animación que no simplifica a los personajes infantiles, y que, como la vida misma, los enfrenta con adversidades incluso dolorosas para los mismos adultos. Con La vida de Calabacín, nominada a los premios Oscar a Mejor Película animada en el año en que ganó Zootopia, lloras, ríes y recobras la fe en la infancia.

ParaNorman (2012)

La segunda entrega del estudio Laika, de nueva cuenta toma a un joven protagonista con cabello peculiar, aunque con menos acierto que su predecesora. En medio del furor por los zombies sale este largometraje con un pulidísimo stop motion para hablar de Norman, un niño poco comprendido por su familia y los demás porque todos saben que puede ver fantasmas. Yéndose por la vía de lo fantástico y retomando una estética de los clásicos de horror, ParaNorman aborda el tema de aceptarse a uno mismo y de cómo el miedo a lo diferente y desconocido, no importando si eres niño o adulto, te puede llevar a juzgar y violentar a otros. La producción dirigida por Sam Fell y Chris Butler, largo colaborador de Laika, aboga por comprender las diferencias, un aprendizaje para todas las edades.

La canción del mar (2014)

Si te gustan las animaciones que parecen ilustraciones en movimiento, Cartoon Saloon es tu opción. La compañía irlandesa está posicionándose como un sólido y colorido estudio de animación 2D. Con su segundo largometraje, La canción del mar, Tomm Moore recurre nuevamente a la naturaleza y a la cultura de su natal Irlanda para crear una historia de aventura. Ben y Saoirse, dos pequeños hermanos que deben lidiar con la desaparición de su madre, y por lo mismo, con desconocer una parte de su historia, intentan volver a casa. La canción del mar, usando detallados fondos, la relación entre hermanos, conflictiva y amorosa a la vez, y la depresión tras la pérdida de alguien, nos habla sobre el dolor y lo importante que es sanarlo en vez de simplemente hacerlo desaparecer.

El gigante de hierro (1999)

Antes de seguirle los pasos a las ratas, los superhéroes retirados y a los agentes especiales, Brad Bird hizo esta película animada sobre la amistad de un niño y un gigante robótico. En medio de la paranoia de un ataque nuclear durante la Guerra Fría, el primer largometraje de Bird convierte a la infancia en mentor de vida al hacer que un pequeño de nueve años le enseñe a su amigo alienígena sobre la muerte, el alma y la voluntad para ser quien se quiera ser. Hogarth y el gigante de hierro se enfrentarán a la xenofobia de la época, aquí ese otro representado como un ser del espacio exterior, al que los miedos de un agente del gobierno vinculan con algún enemigo político. En nuestro ahora, la otredad no tendría que venir de tan lejos y aun así incomodaría a las mentes más extremistas.

The Breadwinner (2017)

Desencantada, Parvana le pregunta a su padre para qué sirven las historias. En un mundo donde se reprime a la mujer y la inocencia es inútil ser una niña a la que le gusten los relatos. A través de los ojos de una pequeña de Afganistán, la producción de Cartoon Saloon basada en el libro de Deborah Ellis, expone las problemáticas que muchas mujeres y familias viven bajo el régimen islámico. Además de tocar el tema de género, la guerra, la infancia, el fanatismo, el largometraje manifiesta el poder de la imaginación y las historias en momentos conflictivos, representando el mundo de la narración con segmentos de una estética diferente al resto de la película, una que se asemeja más al cut out y se le cede el característico colorido del estudio. Como lo admite la directora, Nora Twomey, creamos narraciones para darle orden a nuestro propio caos; y como lo hace Parvana, para evadir y enfrentar la realidad.

La tumba de las luciérnagas (1988)

Una compilación con esta línea, películas animadas con personajes infantiles en situaciones difíciles, no estaría completa sin La tumba de las luciérnagas. Isao Takahata, el otro gran nombre de Studio Ghibli, nos lleva a la consternación y las lágrimas desde los primeros minutos. A diferencia de otras entregas del estudio japonés, que también cuenta con una larga lista de protagonistas jóvenes, como Ponyo o Mi vecino Totoro, trata con crudeza y al mismo tiempo dulzura a Seita y Tetsuko, los hermanos que guían esta historia sobre los estragos de la guerra. Basada en el texto y las vivencias de Akiyuki Nosaka, por medio de un doloroso flashback, acompañamos el deterioro de los niños y la indiferencia de los adultos ante el infortunio de tener que crecer durante un conflicto bélico. A Japón, utilizando sus producciones animadas, le interesa hacer énfasis en estos temas, porque después de la Segunda Guerra Mundial la nación nipona fue otra.

Bonus

Muchas veces grandes historias se concentran en pequeños formatos. Por ello, cierro esta lista con dos cortometrajes que, como las anteriores, se centran en la visión de un personaje infantil, pero no por esto, alejados de cuestionamientos más adultos.

El trompetista (2014)

El ganador del doceavo Concurso Nacional de Proyectos de Cortometraje demuestra que, hasta el momento, la animación mexicana más inventiva se encuentra en las historias de corta duración. Un pequeño trompetista, inocentemente, no sigue las enseñanzas cuadradas de su mandamás. Pese al encierro y la coerción, encontrará una manera de expresar su individualidad ante los demás. Una metáfora animada de Raúl “Robin” Morales acerca de la rebelión contra la educación añeja de pensamientos obtusos.

Un conte (2013)

La reconocida escuela francesa de animación Gobelins comparte en línea los cortometrajes de sus estudiantes y entre ellos está Un conte de Guillaume Arantes. En escasos dos minutos recurre a las convenciones del cuento clásico, el héroe, la princesa y el monstruo para contarnos una historia más que real. Con gran acierto también se apoya en la música para, en su brevedad, llegar a un clímax

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