El hombre que cayó a la tierra: una historia alienígena

Por: Citlalli Vargas Contreras  (@rimbaudienne_)

Bowie. Remite a pensar en melodías cósmicas, en vestuarios extravagantes traídos probablemente de pasarelas en Venus, en ojos disparejos pero llenos de magia. En fin, un hombre que nunca perteneció a este planeta pero que pasó 69 años viviendo aquí para dejarnos un legado artístico y humano que forma parte del alma de muchos, quienes con cariño podemos llamarlo David simplemente, sin sentirnos culpables por faltarle al respeto.

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Me atrevo a decir que la mayoría lo conocimos por su música, sin embargo, no es una sorpresa que siendo alguien tan multifacético, David buscara expresarse también a través del séptimo arte. Y una de esas aproximaciones al cine resultó El hombre que cayó a la tierra (The Man Who Fell to Earth, Nicolas Roeg 1976) y la cual se trata de uno de los mejores trabajos cinematográficos del director británico.

El título le cayó como anillo al dedo al cantante. David interpreta a Thomas Jerome Newton, un hombre que llega a la Tierra con el afán de recolectar agua para llevarla a su planeta, Anthea, el cual atraviesa una severa sequía.

Luego de asociarse con un abogado de patentes, Newton funda World Enterprises Corporation y comienza a hacerse de una riqueza que será necesaria para poder construir una nave espacial capaz transportar el vital líquido a su lejano hogar. De un momento a otro, el extraterrestre conoce a Mary Lou (Candy Clark), una jovencita sencilla y linda pero solitaria que trabaja en un pequeño hotel. Ambos, en su soledad, crean rápidamente un lazo afectivo que los lleva a iniciar una relación.

Como suele pasar gracias el amor, Newton se vuelve un explorador, un terranauta que comienza a aprender de la vida y a volverse cada día más humano: va a la iglesia, descubre ciertos placeres mundanos como el alcohol y el sexo y sus pies se siembran cada vez más en la Tierra de la mano de Mary Lou, al tiempo que también cultiva una amistad con el Dr. Nathan Bryce, quien trabaja para él en su corporación. No obstante, de una manera súbita y un tanto violenta, Bryce descubre el origen alienígena de su amigo, lo cual orilla a este último a revelarle el secreto a Mary Lou, quien, horrorizada, entra en shock. Su amante prefiere dejarla y marcharse.

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La crisis deriva en que Newton se hunde en el alcohol y se vuelve adicto a los programas de televisión pero, a pesar de esto, logra terminar su primera misión: la nave espacial que rescataría a su planeta. Este suceso lo lleva a los reflectores y principalmente lo pone en el ojo del gobierno, quienes deciden capturarlo y hacer con él inhumanos experimentos para entender su naturaleza extraterrestre. Luego de años, y después de un breve y vacío reencuentro con Mary Lou, logra escaparse. Pero su fracaso al intentar salvar su hogar y la soledad que le causa estar atrapado en la Tierra hacen de él un ser absolutamente deprimido, sin esperanzas, que termina rindiéndose ante la vida terrestre.

Es interesante cómo Nicolas Roeg logró una película sobre un alienígena que puede enseñarnos tanto sobre la propia humanidad y sus características, las cuales han perdurado a través de los tiempos, como el miedo a quienes nos son diferentes o la manera en la que el enamoramiento y luego el amor, cambia violentamente nuestra perspectiva respecto al entorno. Incluso la pérdida de esperanza cuando el fracaso parece inminente; es algo tan humano que no concebimos que otros seres puedan sentirlo.

A diferencia de Newton, David, durante su estancia en la Tierra, nunca se sintió de esa manera, o al menos jamás lo reflejó. Siempre pareció disfrutar de lo que hacía porque hacía lo que quería sin importarle lo que dijeran o pensaran los demás de él. Entendió fácilmente que la vida terrestre es corta aunque parezca larga, y que se debe aprovechar en ser uno mismo para poder decir que se vive, y no sólo existir como un ente pasivo. Aun con sus extravagancias y sus vuelos, siempre supo mantener una buena relación con la gravedad y no perder de vista el piso.

Por eso es que David logró mostrarnos que estaba bien venir de otros planetas y ser diferentes, porque al final, un día nos iremos de aquí a nuestras estrellas de origen y nadie quiere viajar por el infinito cosmos sin tener historias que contar.

Cinco películas imperdibles sobre fútbol americano

Winning isn’t everything, it’s the only thing.

-Vince Lombardi

El deporte de las tacleadas ha sido inspiración para una gran cantidad de historias llevadas a la pantalla grande. Algunas se enfocan en jugadores, otras en equipos legendarios y en algunos casos, el tema es la crítica hacia la liga más importante de los Estados Unidos.

5.- The Replacements (Howard Deutch, 2000)      

La liga ficticia de fútbol americano pasa por una huelga de jugadores profesionales, quienes exigen un mejor sueldo para poder cubrir su vida de excesos. Ante esta situación, el dueño de Sentinals convoca a una nueva plantilla de coaches. Es quizá una de las películas mayormente mal interpretadas debido a su carga cómica, pero tiene un valor especial por la crítica que lanza a la NFL, especialmente a los sueldos tan grandes que reciben los jugadores y cómo son carne de cañón con el único objetivo de llegar a postemporada; generar más en publicidad e hinchar las cuentas de los equipos.

Está parcialmente basada en la Huelga de 1987, en la que los Pieles Rojas de Washington lograron ganar tres partidos con jugadores suplentes.

4.- Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996)

Protagonizada por Tom Cruise, cuenta la vida de un agente de jugadores que después de reflexionar sobre su profesión, escribe un ensayo con el que desea cambiar la forma en que los jugadores de fútbol americano son manejados, planteando una protección personalizada. Esto le ocasiona que lo despidan de su trabajo.

La película es ampliamente reconocida por la escena en la que Tom Cruise grita al teléfono “Show me the money”. La cinta muestra el lado humano de la liga; cómo se cuidan los jugadores cuando presentan lesiones y todo lo que esto representa. Cabe mencionar que en este filme aparece el equipo histórico de los Vaqueros de Dallas de la década de los 90.

3.- Remember The Titans (Boaz Yakin, 2000)

En los estados sureños de los Estados Unidos se tuvo que realizar la inclusión de jóvenes afroamericanos en las escuelas, por lo que muchos de ellos se integraron a este deporte. De esa lucha de razas arranca esta historia en la que los Titanes se caracterizan por un cambio radical: los primeros jugadores afroamericanos y su primera plantilla de coaches negros.

Lo anterior provoca el enfado de algunos pobladores y de las autoridades de fútbol colegial. Con actuaciones de Denzel Washington, Will Patton, Ryan Gosling y Hayden Panettiere la película nos traslada a 1971, cuando la situación racial se politiza a tales niveles que uno de los coaches pierde su inclusión al salón de la fama. El largometraje fue producido por Disney y por Jerry Bruckheimer.

2.- The Blind Side (John Lee Hancock, 2009)

Otra historia de vida a la vieja usanza de los Estados Unidos. Aquí se cuenta la biografía del tacle defensivo Micheal Oher, (que en este Super Bowl disputará su segundo campeonato de la NFL) desde sus problemas familiares hasta el abandono de su hogar disfuncional y cómo una familia simpatizante del partido republicano lo adopta. A partir de entonces, lleva una prometedora carrera en el fútbol americano hasta que es aceptado en la selección de draft por los Cuervos de Baltimore.

1.- Any Given Sunday (Oliver Stone, 1999)

Un equipo que vive de éxitos del pasado sufre una crisis, debido a que llevan una mala temporada y su público deja de asistir a los juegos. Estelarizada por Al Pacino, Dennis Quaid, Jamie Foxx y Camerón Diaz, es quizás el retrato más crudo sobre lo que se vive en el fútbol americano, desde las presiones de los gerentes generales, los dueños, y lo que vive un entrenador en jefe, como soportar los egos de los jugadores. En este caso Stone nos adentra a ese mundo pocas veces visto.

 

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

Amélie y Yann Tiersen al compás de París

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Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

 

 “Son tiempos difíciles para los soñadores”

Amélie

Desde su estreno en 2001, Amélie, una de las películas francesas más taquilleras de todos los tiempos, ha cautivado a la comunidad cinéfila de todo el mundo por diversas razones: una amena paleta de colores basada en tonalidades de verde y rojo; una historia tierna y nostálgica que nos recuerda que todos los humanos somos seres soñadores; la brillante actuación de Audrey Tautou. En fin, un buen número de elementos que han convertido esta cinta en un referente, y entre ellos se encuentra la música de Yann Tiersen, que hace vibrar a sus espectadores.

Resulta curiosa la forma en que Jean-Pierre decidió que el compositor francés sería el indicado del ambiente musical en su cuarto largometraje. Mientras conducía, el cineasta escuchó la música de Tiersen y enseguida ordenó el catálogo de su obra. Cuando Jeunet le pidió que compusiera la banda sonora de Amelie, el propio Tiersen relata que se encontraba trabajando en su último álbum, L’Absente, por lo que su respuesta fue que no tenía mucho tiempo.

07 Jan 2002, Paris, France --- The singer, songwriter and composer Yann Tiersen performs on stage. --- Image by © Eric Fougere/Corbis
Yann Tiersen by © Eric Fougere/Corbis

Finalmente, cuando Tiersen decidió trabajar con Jean-Pierre Jeunet (que primero había considerado trabajar con Michael Nyman) el resultado fue una mezcla de sus tres primeros álbumes, nuevos elementos y variantes de L’Absente, el cuarto álbum en el que se hallaba trabajando.

Gracias a este trabajo, el artista nacido en Brest, Francia, fue galardonado con el Premio César a la Mejor música compuesta para una película y recibió una gran cantidad de nominaciones. Sin embargo, no estamos hablando de alguien a quien le agradan en demasía este tipo de reconocimientos. En el caso de los Globos de Oro, ha comentado que no le gusta ese tipo de ceremonia y que el hecho de que el mismo universo decida premiarse, no es una buena idea.

Aunque se le suele ubicar como uno de los representantes de la música minimalista, Tiersen es renuente a que los géneros definan una obra. En una entrevista con Michael Hubbard de BBC realizada en 2002, aquél joven que a principios de los 80 se inspiró por bandas como Joy Division y The Stooges, expresó que “para mantener el entusiasmo por la creación, un artista no debe preocuparse por géneros.”

Así, a través de sus pianos, acordeones, Yann Tiersen nos traslada fácilmente a París, específicamente al barrio de Montmartre, llenando hasta los más pequeños recovecos de imaginación que inundan el mundo de Amélie Poulain.

Aunque es una cinta cargada de optimismo, hay momentos clave que dejan escapar la melancolía de la protagonista y su entorno. Tales sucesos no dejarían una huella tan profunda en el público si no fuera por la composición musical, que fácilmente sumerge en la añoranza de tiempos pasados.

“La vida no es más que un interminable ensayo, de una obra que jamás se va a estrenar” Amélie Poulain

La mayor parte del soundtrack está hecho para que, al ritmo de la historia y de las aventuras de la protagonista, el espectador suspire y sonría; se sienta conmovido por aquella chica rara que tira piedras a los ríos y hace las de cupido en los días soleados. Con acordes experimentales, renace en más de uno aquel niño escondido en aun habita en algún rincón de nuestra alma.

En pocas palabras, el soundtrack de Amélie, es una joya que nos recuerda que, como dirían las abuelitas, siempre después de la tormenta, vendrá la calma.

Tráiler

Ficha técnica

Título original: Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

Director: Jean-Pierre Jeunet.

Guión: Guillaume Laurant, Jean-Pierre Jeunet.

Reparto: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Lorella Cravotta, Serge Merlin, Jamel Debbouze, Claire Maurier, Clotilde Mollet, Isabelle Nanty, Dominique Pinon, Artus de Penguern, Yolande Moreau, Urbain Cancelier, Maurice Benichou.

Duración: 120 min.

Año: 2001.

País: Francia

¿Racismo en los premios Oscar?

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha recibido gran cantidad de críticas acerca de qué películas, actores y directores debieron ganar el Premio Óscar. También ha sido tildada de racista, especialmente los dos últimos años consecutivos en los que ni una celebridad afroamericana figura en las nominaciones. Al hablar de este año, la Academia se ha negado la oportunidad de destacar a participantes como Will Smith (Concussion), Samuel L Jackson (The Hateful Eight) y Michael B. Jordan (Creed).

El hashtag #OscarSoWhite, que se hizo popular en Twitter durante la entrega 87 y que ha revivido en la última semana, refleja una polémica de años atrás. Artistas como Marlon Brando y George C. Scott rechazaron un premio de la organización debido a esta razón. En el caso de Scott, sus palabras fueron: “Rechazo el Oscar porque estoy contra la competición entre actores, además no pretendo avalar a un premio racista y discriminador”.

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Steve McQueen

Este 2016, Steve McQueen se ha sumado al debate del tema racial y ha afirmado en medios británicos su esperanza de que el ruido generado por los premios sólo para blancos constituya un momento de cambio en la industria cinematográfica. En 2014, su película 12 años de esclavitud fue galardonada con el premio a Mejor película. Fue la primera ocasión en que un cineasta de raza negra dirigía el largometraje ganador.

El financiamiento de Brad Pitt, la participación de su actor insignia, Michael Fassbender y la banda sonora de Hans Zimmer, se conjuntan en una obra que conmueve y perturba principalmente. El argumento se basa en la novela homónima de Solomon Northup, situado en Nueva York a mediados del siglo XIX, donde después de una borrachera en un circo lucrativo con dos hombres, Solomon despierta en una prisión donde es vendido y explotado como esclavo. Por supuesto que la película no es sólo acerca del racismo, pero sí es su principal componente.

Después de Hunger (2008) y Shame (2011), McQueen, con ancestros caribeños que sufrieron la esclavitud, se guió por una aspiración como adulto y un anhelo como niño; el primer caso fue la intención de conmemorar una poderosa historia sobre un suceso indistinto… y el segundo, responder preguntas sobre un pasado doloroso y no tan lejano, que no cualquiera podría explicar a sus hijos. Así, 12 años de esclavitud despertó varias reacciones, como la de Sean “Diddy” Combs, quien señaló en su canal por Internet: “Esta película es muy dolorosa pero muy honesta y forma parte del proceso de sanación. Les ruego que lleven a sus hijos y a todo el mundo a verla. Necesitan ver esta película para que entiendan, para que puedan comenzar a entender”.

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La cinta demuestra la calidad de Steve McQueen en la dirección de actores, quien logra mucha naturalidad en la interpretación de sus personajes. El cineasta no tiene miedo a abordar lo explicito, siempre toma el tema de frente sin rayar en lo obvio o exacerbado; simplemente real y hasta cierto punto elegante, eso es McQueen. Él mismo mencionó en una entrevista con Sean Bobbit en The Oral History “Algo que me interesó mucho transmitir durante el rodaje, como mero recurso para reflejar la intención del ambiente, era que los actores se sintieran a salvo en su comunidad, que anhelaran por otra parte la libertad de experimentar y probar cosas afuera. Creo que estuvimos ahí para aguantarnos y ayudarse unos a otros, y eso fue distintivo para mi durante toda la filmación”.

De esta forma, la labor de McQueen dio resultados muy claros, llámese la escena del azote al epílogo, donde observamos a la actriz mexico-keniana Lupita Nyong’O, quien ganó la estatuilla por Mejor actriz de reparto. Por otra parte, John Ridley se convirtió en el segundo afroamericano en ganar la categoría de Mejor guión adaptado en toda la historia de los Oscares.

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John Ridley

Cabe mencionar que el pasado martes 26 de enero la Academia anunció una serie de cambios en un comunicado, en el que la presidenta afroamericana Cheryl Boone Isaacs expresó: “La Academia está dando pasos enormes para modificar la composición de sus exponentes. En los próximos días y semanas revisaremos el método de reclutamiento de nuestros miembros para generar más diversidad de cara a 2016 y más allá”.

Sin embargo también es importante hablar de la otra cara de la moneda. Esto es el fomento de los premios de la Academia y cómo el galardón se ha vuelto afán para el reconocimiento; sin embargo, hay personajes como los mencionados antes, que no consideran con tanta vehemencia que un premio a su realización es primordial.

Asimismo, aunque con la falta de participantes de color se pierden ciertas oportunidades, también hay que mencionar que tal ausencia no siempre es sinónimo de que las mejores participaciones no se están premiando, y por lo tanto no significa necesariamente una discriminación.

La diversidad de opiniones que se pueden dar a partir de este tema es basta y resulta complicada la conformidad de cada uno de los sectores. El mismo González Iñarritu ya lo mencionó en la entrega anterior, cuando ganó como Mejor director por Birdman, “Si alguien gana, es porque alguien tiene que perder”, sin más. Finalmente, hay que recordar, aun con todos estos factores, 12 años de esclavitud se alzó como Mejor película del 2014 sobre Gravity del mexicano Alfonso Cuarón y de The Wolf of Wall Street del italoamericano Martin Scorsese.

Luis Zenil Castro 

Productor audiovisual y dibujante.

Creed, el paso de Rocky Balboa de aprendiz a mentor

Tiempo: lo que los hombres tratan de matar,

Pero acaba por matarlos.

-Herbert Spencer

Hace 40 años, durante la gala de los premios de la Academia, Sylvester Stallone levantó el codiciado Óscar a mejor guión por Rocky. El resultado conmocionó a los expertos, quienes vaticinaron el triunfo de Taxi Driver escrita por Paul Schrader; si bien el texto es casi perfecto en narrativa y personajes, le faltó algo que al infame púgil le sobró: corazón. Ese elemento -el emocional- catapultó a su protagonista y a la postre garantizó el éxito de la que quizá es la franquicia más importante en la historia del cine.

Creed retoma los elementos de aquella aventura por primera vez desde el punto de vista de un nuevo héroe: el hijo bastardo de Apollo Creed. Se rememora al primer filme casi en una calca inevitable que conduce a un final conocido. Los personajes se repiten y renuevan, Rocky Balboa pasa de ser aprendiz a mentor. A nivel de trama la estructura original permanece intacta, sin sorpresas.
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Las principales virtudes y defectos de la película giran alrededor de una persona, el joven director y guionista Ryan Coogler aplaudido por la realización. El cineasta mejora la saga considerablemente en materia de dirección, los movimientos de cámara acompañan la acción con tal audacia que el espectador podrá disfrutar de un combate vertiginoso sin cortes; quien creía que en materia de pugilismo se había logrado todo a nivel fílmico, encuentra una propuesta fresca e innovadora. Empero, el realizador se empeña tanto en mostrar su bagaje cinematográfico que más de uno detectará referencias en la batalla final a producciones del mismo tipo (Ragging Bull, 1980).

El guión, escrito por el propio Coogler pretende homenajear e innovar. Logra lo primero y en lo segundo queda a deber. Aun con el carisma de Adonis Creed -interpretado por Michael B. Jordan- la cinta recae en los clichés que la propia franquicia se encargó de crear, los mejores momentos se encuentran en las intervenciones del garañón italiano y lamentablemente los puntos de inflexión no lucen debido a secuencias inverosímiles (en especial aquella que contiene a los motociclistas).

El reparto cumple. Stallone domina el papel a la perfección, logra entregar nuevos matices gracias al conflicto que representa el paso del tiempo y sus consecuencias, quizá las nominaciones encuentren su justificación en la trascendencia del personaje y no en la interpretación per se. Michael B. Jordan soporta el rol principal, es notable la preparación física pero flaquea en lo emocional, su contraparte es un antagonista tibio, olvidado durante el metraje; Tony Bellew no logra llenar los zapatos del genial Carl Weathers (Apollo Creed) o del imperturbable Dolph Lundgren (Iván Drago).

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El montaje se relaciona con dos elementos: la música y la referencia televisiva. En el primer caso se detecta con facilidad en las secuencias de entrenamiento o durante la faceta romántica del joven Creed. Hace falta el score característico, el cual se sustituye por melodías contemporáneas que difícilmente se insertan en la memoria. El segundo aspecto es una gran decisión, el director introduce entrevistas de expertos en cadenas como ESPN, además de reportajes que narran la vida de los pugilistas, éste elemento -ya explorado en la entrega anterior- otorga algo de lo que carecieron los primeros filmes: un estilo visual realista.

Creed representa una ruptura respecto a sus predecesoras, a diferencia de aquél italiano del barrio que ganaba por Knock-out, la cinta de Coogler se abre paso golpe a golpe, cae a la lona en algunas ocasiones pero logra levantarse para obtener una victoria que se va a los cartones y culmina con una decisión dividida.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

The Revenant: El camino del hombre justo

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Por: Rodrigo Garay Ysita

 

“The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men”

Jules Winnfield en Pulp Fiction, citando un pasaje inexistente de la Biblia

 

Unos años antes de lanzar su primer largometraje como director, Alejandro González Iñárritu perdió a su hijo recién nacido. El dolor lo ha ido purgando cinematográficamente desde entonces, explorando reiteradamente las relaciones filiales y la ruptura familiar en la vida de sus personajes; ése es el miedo que llevó a Susan y a Richard a Marruecos en Babel (2006) y que atormentaba a Uxbal en Biutiful (2010). En su más reciente trabajo, la destrucción de la familia es el primer golpe para desintegrar a un hombre y otorgarle la muerte del fénix.

Como muchos otros en la historia, el protagonista de The Revenant ha caído en desgracia. Ya todos vimos el ataque de la osa en el trailer. Sus compañeros cazadores lo han abandonado en medio del bosque y a nosotros nos toca ver su viaje de venganza y salvación. Sin embargo, el infortunio de Hugh Glass ya existía desde antes y se nos presenta casi poéticamente a través de flashbacks, como las medusas en Birdman (2014), y entonces esto va más lejos que una simple revancha.

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La espina dorsal de la historia es, fundamentalmente, la de la transformación espiritual de una persona como consecuencia del dolor, presentada a través de una alegoría religiosa y de un conjunto de contradicciones: el colonizador contra los nativos, la raza blanca contra el indio americano, el falso profeta contra el buen samaritano, el hombre contra la naturaleza.

 Leonardo DiCaprio interpreta a alguien que vive en ese espacio que no está ni aquí ni allá, con un pie en la puerta, como observando desde la banca a los que sí están jugando el partido. Aunque Glass es un cazador, su tarea en la compañía del Capitán Henry es la de guía y scout. A pesar de ser caucásico, su esposa y su hijo son pawnees, lo que le provoca el rechazo de algunos de sus compañeros y lo mantiene siempre a la defensiva. Su desgracia y su decisión de seguir viviendo son el punto de partida de una búsqueda de pertenencia.

Para afianzar por completo nuestra empatía de espectadores, Iñárritu coordinó (y puso a prueba en las más inclementes condiciones climáticas del planeta) a una producción que entregó resultados impecables (o casi impecables en el caso de la animación digital) en todos sus departamentos: desde los vestuarios de Jacqueline West, que refuerzan el look monástico de Glass, hasta el sonido del equipo de Randy Thom, que junto al ojo de Emmanuel Lubezki nutren a The Revenant con horrores, belleza e intimidad.

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Por otra parte, hay quizás tantos motivos para detestar al personaje de Tom Hardy como niveles textuales para interpretar y disfrutar The Revenant. John Fitzgerald no sólo es un hombre cuyo egoísmo llevó a la muerte simbólica del protagonista, también es un capataz explotador vehículo del colonialismo que arrasa con todo a su paso; es mentiroso, oportunista, racista e, interesantemente, un fanático religioso que sermonea pero no practica. Hardy está a un paso de convertirse en villano de monóculo y risa macabra, pero la interacción que tiene con el resto del elenco (específicamente con Will Poulter) le hace conservar el grado de complejidad humana suficiente para tomar en serio su papel.

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La escena de la fogata, en donde comparte su comida con el joven Bridger, es una manera elegante de poner su personalidad a la luz. Atento, uno escucha la anécdota de revelación espiritual que Fitzgerald le cuenta a su compañero y puede observar la naturaleza de su carácter: aquel que con el pretexto de la religión (o del trabajo, o del dinero), aprovechará el ambiente para su propio y único beneficio.

The-Revenant_poster_goldposter_com_4Por muy evidente que sea la crítica de Iñárritu, que se permite un par de muestras de simbolismo exageradamente obvio (pero con más sutileza que su compatriota en Gravity [Alfonso Cuarón, 2012]), Fitzgerald, con todas sus características, es esencial para potencializar el mensaje religioso de la película y para contrastar el ascenso de Glass. Que este hombre pronuncie la frase “Yo debería ser como un Dios para ti” es un acto de blasfemia, el colmo del colmo, y castigarlo será la prueba final para que el renacido encuentre la gracia divina.

Afortunadamente, lo que en otras manos se hubiera contentado con ser una película entretenida, o gratuitamente violenta o de superación personal, bajo la dirección de González Iñárritu terminó por ser una obra esencialmente espiritual, construida tan meticulosamente que es deleitable para los ojos, dolorosa para el estómago e interesante para el intelecto. Dígase por último, sin lujo de detalles, que el enfrentamiento culminante entre los enemigos es rematado con una moraleja católica y un acto de violencia brutal. Con un bautizo alegórico en el río helado, Hugh Glass se ha puesto del lado de Dios y se ha distanciado del hombre blanco, que a fin de cuentas parecen no estar en el mismo bando.

 

Trailer

 

Ficha técnica

Dirección: Alejandro González Iñárritu.

Producción: Steve Golin, Alejandro González Iñárritu, David Kanter, Arnon Milchan, Mary Parent, Keith Redmon, James W. Skotchdopole.

Guion: Mark L. Smith, Alejandro González Iñárritu; basado en la novela de Michael Punke

Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson.

Música: Alva Noto, Ryûichi Sakamoto.

Dirección de fotografía: Emmanuel Lubezki.

Edición: Stephen Mirrione.

País: Estados Unidos.

Año: 2015.