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Día del Cine Mexicano: cinco películas para ver gratis

Dia del Cine Mexicano cinco peliculas para ver gratis

Desde 2017, cada 15 de agosto funciona como una pequeña pausa en el calendario para volver los ojos hacia el cine mexicano. El Día Nacional del Cine Mexicano nació con la intención de acercar nuestra cinematografía a nuevos públicos y, desde entonces, la celebración ha encontrado en las funciones gratuitas una de sus mejores maneras de hacerlo: sacar las películas del pedestal, devolverlas a las salas, a las pantallas públicas y a ese lugar mucho más democrático donde una película puede ser descubierta por primera vez. 

Aprobada por unanimidad en el Senado en abril de 2017, la iniciativa encontró en el 15 de agosto una fecha para celebrar una cinematografía que también ha sabido cambiar de piel con el paso de las décadas. La propuesta fue impulsada por las senadoras María del Rocío Pineda Gochi y Blanca Alcalá Ruiz, así como por los senadores Gerardo Sánchez García y Zoé Robledo, y ese mismo año comenzaron las primeras actividades para conmemorar la fecha. El decreto que formalizó la celebración sería publicado en 2018.

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A propósito de la celebración, reunimos cinco títulos que atraviesan distintas épocas, géneros y preocupaciones del cine mexicano. Del esplendor de la industria de mediados del siglo XX a las inquietudes políticas que marcaron buena parte del cine de los setenta; de las relaciones sentimentales de la comedia contemporánea a una película donde el futbol se convierte en territorio de infancia y comunidad. Un recorrido breve, gratuito y bastante heterogéneo por algunas de las películas que han dejado su propia marca en la memoria cinematográfica del país.

Cinco películas gratis para ver en el Día del Cine Mexicano

El encuentro de un hombre solo (Sergio Olhovich, 1974)

Día del Cine Mexicano: cinco películas para ver gratis

El cine mexicano de los años setenta encontró en las grietas de la sociedad un territorio fértil. Después de décadas de fórmulas industriales y estrellas convertidas en mitología popular, una nueva generación de cineastas comenzó a mirar hacia la desigualdad, la clase obrera, la violencia y las heridas políticas que atravesaban al país. En ese contexto llegó Sergio Olhovich con El encuentro de un hombre solo, una película que convierte la memoria en una forma de confrontación.

La historia sigue a Alberto, un escritor que regresa sobre un episodio de su infancia: Gabriel, su antiguo amigo, sufrió graves quemaduras al intentar rescatar a una niña de un incendio y terminó aislado de la sociedad. Años después, reconstruir aquel acontecimiento obliga a Alberto a preguntarse qué responsabilidad queda en quienes pueden marcharse mientras otros cargan con las consecuencias. Olhovich encuentra así una forma de cine político mucho menos estridente: mirar al hombre que quedó al margen y preguntarse quién decidió dejarlo allí.

Disponible en Tubi

Torero! (Carlos Velo, 1956)

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En el imaginario de la tauromaquia, donde el valor suele medirse frente a un toro y ante miles de espectadores, Carlos Velo encontró una contradicción mucho más humana: la de un hombre que debe entrar al ruedo precisamente porque conoce el miedo que lo espera. Su protagonista es Luis Procuna, uno de los toreros mexicanos más célebres de mediados del siglo XX, a quien Velo siguió dentro y fuera de la plaza.

Torero! mezcla documental y ficción para reconstruir la vida de Procuna, desde sus primeros pasos hasta las cornadas y los triunfos que marcaron su carrera. La película se interesa menos por la parafernalia del espectáculo que por el hombre que existe debajo del traje de luces: sus dudas, sus recuerdos y la reticencia ante una nueva corrida. Velo convierte así una biografía taurina en un retrato sobre la valentía, entendida no como ausencia de miedo, sino como la decisión de entrar al ruedo a pesar de él.

Disponible en YouTube

La vida inmoral de la pareja ideal (Manolo Caro, 2016)

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Quince años pueden convertir una historia de amor en un recuerdo borroso, pero también bastan para descubrir que ciertas decisiones sentimentales dejan asuntos pendientes. Manolo Caro construye La vida inmoral de la pareja ideal alrededor de ese periplo: Lucio y Martina se conocen durante su juventud, se separan después de una relación marcada por secretos y decisiones precipitadas, y vuelven a encontrarse cuando sus vidas ya han tomado caminos distintos. El tiempo, lejos de clausurar aquella historia, se convierte en el escenario de su reencuentro.

A través de saltos temporales, mentiras familiares y una dosis considerable de melodrama, Caro juega con la distancia entre lo que ocurrió y la versión que cada personaje conserva de aquellos años. La película encuentra ahí su mejor conflicto: la posibilidad de que la vida que imaginamos junto a alguien termine convertida en una ficción personal, una de esas pifias sentimentales que el tiempo se encarga de adornar hasta hacerlas parecer perfectas. En medio de la comedia, queda una pregunta incómoda: ¿cuánto de nuestro pasado recordamos y cuánto hemos decidido inventar?

Disponible en YouTube

Los albañiles (Jorge Fons, 1976)

Los albaniles dia del cine mexicano

Un cadáver entre los andamios basta para desnudar una obra entera. En Los albañiles, Jorge Fons convierte el asesinato de un velador en el punto de partida para observar las relaciones de poder que sostienen una construcción y, con ella, buena parte del México de los años setenta. Basada en la novela homónima de Vicente Leñero, la película se adentra en un mundo de obreros, capataces y patrones donde la precariedad laboral convive con el abuso y las diferencias de clase.

El crimen importa porque obliga a mirar aquello que normalmente permanece fuera de cuadro: quién manda, quién obedece, quién puede ser reemplazado y quién termina cargando con las consecuencias. Fons, integrante de aquella generación que encontró en el cine una herramienta para aproximarse a los conflictos sociales del país, filma la obra como un pequeño territorio de desigualdades. Los albañiles conserva así la aspereza del cine social de los setenta y una mirada política que todavía encuentra eco en las condiciones de quienes levantan edificios mientras permanecen invisibles para quienes los habitan.

Disponible en Vix

Atlético San Pancho (Gustavo Loza, 2001)

Atletico San Pancho dia del cine

San Francisco del Monte, pueblo minero que en otros tiempos fue semillero de estrellas del balompié nacional, aparece en la película como un lugar que ha perdido la fe en sí mismo. Tres niños —Toño, el Hormiga y la Torta— deciden rescatar esa memoria armando un equipo de fútbol infantil y bautizándolo Atlético San Pancho. Con Don Pepe, el conserje de la escuela (Héctor Suárez), como entrenador de oficio y la llegada de Alberto “el Figura” Estrada (Plutarco Haza), un exjugador profesional que vuelve a su tierra, la historia se convierte en un relato sobre la insistencia de creer en algo cuando todo parece haberse apagado.

Loza filma esa aventura con una mirada que mezcla la ternura de la infancia y la aspereza de un entorno marcado por el trabajo duro y el abandono. El balón se convierte en el objeto que pone a girar todo: desata entrenamientos en terrenos llenos de piedras, enfrenta a los niños con equipos de otros pueblos y hasta le da estatus de mascota a una vaca que termina siguiendo al equipo. A través de esos episodios, la película va mostrando cómo el fútbol funciona aquí como un lenguaje compartido: una manera de medir la amistad, la lealtad y las primeras decepciones. Cuando los niños gritan “¡San Pancho ganará!”, están reclamando también un lugar en la memoria del país.

Disponible en YouTube

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