Bugonia: Lanthimos sustituye el suspenso y la comedia por sus salvajes juegos de poder
En Bugonia, Yorgos Lanthimos ofrece otro thriller shockeante lleno de sorpresas con un poderoso duelo actoral entre Emma Stone y Jesse Plemons.
Dos apicultores secuestran a Michelle (Emma Stone), la directora de una compañía que enfermó a la madre de Teddy (Jesse Plemons). Sin embargo, el verdadero motivo del rapto es que los captores están convencidos de que la empresaria es miembro de una organización alienígena que planea el exterminio de la humanidad.
Cuando Spike Lee dirigió su propia versión de Oldboy (2013), se esperaba que el cineasta sustituyera el noir de Park Chan-wook por su excentricidad personal, pero el responsable de BlacKkKlansman (2018) cometió el grave error de no aportar su propio estilo al proyecto. Tal adaptación es el ejemplo perfecto de cómo los estudios occidentales han fallado en sus intentos por adaptar las “rarezas” asiáticas al insípido lenguaje mainstream, cuando dicho aspecto bizarro es lo que da equilibrio a los complejos guiones de la industria surcoreana.
Por tal razón, resulta notable el trabajo de Yorgos Lanthimos (director) y Will Tracy (guionista) a la hora de reimaginar Save The Green Planet! (2003), porque, en lugar de imitar la extravagancia de la primera versión, los adaptadores deconstruyen la historia para transformarla en un producto que solo se conecta con la película surcoreana por los mismos giros de tuerca. Si nunca has visto la obra de Jang Joon-hwan, Bugonia (2025) ofrece otro thriller shockeante lleno de sorpresas, pero, si ya contabas con el referente, Lanthimos complementa la experiencia con los rasgos más llamativos de su repertorio fílmico, la vistosa cinematografía de Robbie Ryan (Poor Things) y el duelo actoral de Stone y Plemons.
Teniendo en cuenta que Will Tracy escribió El Menú (The Menu, 2022), resulta comprensible el protagonismo de los diálogos sobre la acción, lo cual ocasiona que el largometraje se parezca más una versión contemporánea de El Coleccionista (The Collector, 1965) que a la comedia de Joon-hwan. Quitando a la historia todas sus subtramas, como la investigación policiaca o el romance con la artista circense, Tracy transforma al thriller en un austero secuestro que Lanthimos ameniza con sus típicos juegos de poder, donde la ficticia confrontación se convierte en un reflejo del paranoico e histérico mundo capitalista.
Aunque siempre se espera violencia extrema en las películas de Lanthimos, el cineasta modera la tortura para dar mayor peso a su visión pesimista sobre la actual decadencia social. Con clara inspiración en el cine de Andréi Tarkovski, la película explora lo metafísico a partir de los puentes entre la fantasía y la realidad, con el objetivo de convertir a la trama en algo más personal y afín a la filmografía del director griego.

Uno de los tópicos centrales es la sobrevaloración de la condición humana, cuando solo se trata de otra especie salvaje que se ha impuesto al resto de la fauna. Conectando con la metáfora de la reina y los conejos en La Favorita (The Favourite, 2018), Lanthimos reduce a la humanidad en una manada de animales al servicio de abejas reinas, ya sean ficticios extraterrestres o empresarios sin escrúpulos.
Del mismo modo que Ari Aster (productor) jugó con los miedos colectivos en Eddington (2025), Bugonia también se burla de Estados Unidos y su desproporcionado pánico a amenazas invisibles, evadiendo los verdaderos peligros en el orden social y político.
En la versión anglosajona, los secuestradores no solo son marginados sociales, ya que tienen el intencional aspecto de dos fanáticos ideológicos al borde de la locura, lo cual supone una crítica a cómo el activismo del siglo pasado se ha transformado en la ventana para el “exhibicionismo personal”.
A diferencia de Save The Green Planet!, los captores en la película de Lanthimos no son motivados por la justicia, el amor, el heroísmo o la búsqueda de venganza, sino por una irracional paranoia que es evidente cuando uno de los personajes está más entusiasmado por la confirmación de su teoría conspiranoica que consternado por las muertes a su alrededor.
La sobriedad narrativa es efectiva la mayor parte del metraje, pero a veces carece de emoción cuando se compara con el clásico surcoreano. Aunque es imposible que el diseño de James Price no deje satisfecho al espectador, la producción prescindió de tantos recursos que volvían alucinante a la obra de Joon-hwan, como su acelerado ritmo o ese atrevido homenaje a 2001: A Space Odyssey (1968), pues lo que antes era gráfico y explícito ahora es solucionado mediante diálogos.
Tracy y Lanthimos se esfuerzan por mantener una distancia considerable con Save The Green Planet!, pero al omitir escenas fundamentales del filme original dejaron vacíos argumentales que desdibujan el perfil psicológico de Teddy, volviéndolo un arquetipo unidimensional. En la búsqueda de autenticidad, Bugonia abusó de lo intelectual y solemne de su trasfondo, olvidándose del desparpajo y la desmesura de la versión anterior. Al final queda la sensación de estar frente a una película que ya hemos visto antes, especialmente por esa relación jerárquica entre el protagonista y su primo, muy parecidos a los captores de Funny Games (1997).
No obstante, Bugonia conserva lo más importante: el paralelismo entre “líderes” corporativos e invasores alienígenas, pues ambos utilizan a las criaturas más indefensas para demostrar su fantasiosa omnipotencia. Siguiendo la divagación discursiva de Tipos de Gentileza (Kinds of Kindness, 2024), Lanthimos nos ofrece otra lectura sugestiva sobre el poder y la sumisión, donde el principal espectáculo se encuentra en las brutales actuaciones de Stone y Plemons.
¿Ya viste Bugonia, qué te pareció?
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