Saltar al contenido

Una batalla tras otra: un proyectil antifascista en forma de obra cinematográfica

Una batalla tras otra 1

Una batalla tras otra era la pieza que faltaba en la filmografía del director, pues completa su panorama general sobre la podredumbre que conforma a las clases altas del norte global; quienes se autoproclaman como líderes del mundo, pero son más frágiles de lo que aparentan.

Para no ir a prisión, Perfidia (Teyana Taylor) delata a los miembros del grupo paramilitar French 75, incluyendo a su expareja Bob (Leonardo DiCaprio), quien logra escapar con la hija recién nacida de ambos. Dieciséis años después, el coronel Lockjaw (Sean Penn) perseguirá a la familia de fugitivos debido a la sospecha de que Willa (Chase Infiniti) lleve su ADN, lo que afectaría su admisión en un club racista. 

Generacionalmente, la filmografía de Paul Thomas Anderson ha quedado asociada a la etiqueta de “cine académico”, dotada de elevados rasgos técnicos que adquieren inmediato valor en los cánones cinéfilos, incluso si la ficción es fría como entretenimiento.

La gran sorpresa al ver Una batalla tras otra (One Battle After Another, 2025) es encontrarse con una brutal maquinaria de suspenso a la altura de cualquier blockbuster de acción producido con fines comerciales. El realizador construye un thriller incendiario que cuestiona la tibieza social en la era de lo “políticamente correcto”.

Partiendo con La batalla de Argel (La battaglia di Algeri, 1966) como referencia, Una batalla tras otra rescata la lucha revolucionaria en su forma más radical, reivindicando actos de resistencia que los conservadores califican como “terrorismo” o “vandalismo”. Aunque está ambientada en la actualidad, la ficción reproduce los códigos del espíritu anarquista de los 60 y 70, sin ahondar en un contexto político específico.

La gran sorpresa al ver Una batalla tras otra es encontrarse con una brutal maquinaria de suspenso a la altura de cualquier blockbuster de acción producido con fines comerciales. El realizador construye un thriller incendiario que cuestiona la tibieza social en la era de lo “políticamente correcto”.

Lo anterior se debe a que el director buscaba una lectura amplia sobre cómo el fascismo es un sistema continuo e inalterable, el cual adopta formas de autoritarismo que al ciudadano promedio le parecen cotidianas, como las políticas de represión durante la era Nixon o las actuales redadas antimigrantes en Estados Unidos. 

Tras la elipsis de dieciséis años, el filme plantea una pregunta: ¿están de sobra los movimientos extremistas del siglo XX en la supuesta actualidad “woke”? La respuesta llega cuando las problemáticas de Bob y el sensei Sergio (Benicio del Toro) se empalman en una sola batalla.

'Una batalla tras otra' (Paul Thomas Anderson, 2025)
‘Una batalla tras otra’ (Paul Thomas Anderson, 2025) 

Sin explicaciones ni discursos, ambos personajes comprenden que se trata del mismo enemigo con diferentes rostros, ya que el verdadero activismo no requiere de retóricas para unirse a la lucha y combatir los mecanismos de opresión que constituyen las sociedades capitalistas. Una batalla tras otra juega con la verdadera fobia de los sectores fascistas, ya que la intolerancia al uso de pronombres inclusivos o la presencia de minorías en el espacio público oculta el pánico de los poderosos a que la masa de oprimidos y minorías descubra lo fácil que es derrocar todo un sistema. 

La representación del supremacismo estadounidense es tan grotesca que parece realismo puro, haciendo que la reunión navideña de un club racista parezca el auténtico corazón político de toda la nación. Mientras el país llora por un “mártir” republicano, Paul Thomas Anderson se burla de las características repulsivas del conservadurismo estadounidense, donde el coronel Lockjaw (Penn) personifica los actos y pensamientos más patéticos del movimiento MAGA y los tóxicos patriotismos que conforman la identidad yanqui.

En esencia, Una batalla tras otra era la pieza que faltaba en la filmografía del director, porque con Petróleo sangriento (There Will Be Blood, 2007) y The Master (2012) completa un panorama general sobre la podredumbre que conforma a las clases altas del norte global; quienes se autoproclaman como líderes del mundo, pero son más frágiles de lo que aparentan. 

Con el mismo pesimismo de Alex Garland en su Guerra Civil (Civil War, 2024), Anderson se adentra a una “América” trastornada por la violencia estructural, donde hasta las guerrillas se rigen por la locura, el miedo y la amoralidad. La película es particularmente crítica con lo endeble de las actuales organizaciones activistas, pues los personajes más comprometidos con sus ideologías terminan convirtiéndose en “ratas” delatoras, dejando un camino de muertos con sus respectivas traiciones.

La trama en torno a la paternidad de Willa permite al cineasta abordar dramáticamente las consecuencias morales de la deslealtad a una causa, pues uno de los principales componentes en la insurgencia es la confianza absoluta entre los compañeros de lucha. 

'Una batalla tras otra' (Paul Thomas Anderson, 2025)
‘Una batalla tras otra’ (Paul Thomas Anderson, 2025)

Resulta extraño ver al único personaje queer convertido en soplón, pero esos actos de individualismo permiten apreciar cómo el activismo deja de ser contestatario cuando desaparece el sentido de colectividad y camaradería. El director tiene razón al afirmar que Willa (Infiniti) es la única protagonista en la historia, porque a través de su arco dramático podemos  comprender el trauma de vivir en una sociedad sumida en odios irracionales, donde los hombres blancos (ya sea un desconocido o tu propio padre) representa el lado oscuro y retorcido de la condición humana, especialmente en Estados Unidos. Bob (DiCaprio) es una fantasía cinematográfica, razón por la cual el personaje es tan entrañable.

El tono de la película es muy serio hasta que la paranoia entra en acción. En esta ocasión, Anderson perfecciona la comedia absurda de Inherent Vice (2014) al utilizar solamente la esencia contracultural de Thomas Pynchon, sin dejarse llevar por las extravagancias hippies del escritor.

Con un presupuesto de 130 millones de dólares, el director va a la segura con un humor que carece de las múltiples referencias culturales de Licorice Pizza (2021), centrando su atención en la bonachona personalidad de Leonardo DiCaprio tratando de cargar un celular o la histérica villanía de Sean Penn. Una batalla tras otra no es el tipo de obra intelectual que el realizador suele entregar, pero, en cambio, nos regala otra versión desinhibida de su estilo autoral. 

Mientras El hilo fantasma (Phantom Thread, 2017) exploraba la belleza a partir de la solemnidad y el silencio, Una batalla tras otra utiliza el exceso audiovisual para alterar constantemente al espectador, siendo la banda sonora de Jonny Greenwood el principal recurso en la construcción de un viaje de emociones fuertes.

De hecho, la música solo se detiene en situaciones específicas, ya sea para remarcar lo sórdido en una reunión secreta o la ternura de las interacciones entre padre e hija. En el resto del metraje, los sonidos son tan eclécticos que hay un instrumento para cada emoción, haciendo que hasta las secuencias más tranquilas tengan una carga de intensidad emocional. 

Como cine de acción, el filme evoluciona en su último acto hacia un potente western contemporáneo con monjas, persecuciones y venganzas. La cinematografía de Michael Bauman (Licorice Pizza) está al servicio de un sofisticado suspenso que es coronado con la gran secuencia en la carretera con altibajos, uno de los mejores clímax del año.

Con las palabras de Nina Simone (o Tom Cruise) en la mente (“la libertad es no tener miedo”), Paul Thomas Anderson desarrolla su obra más visceral y madura, sin lecturas ingenuas ni posturas tibias, planteando que el único camino hacia la justicia está lleno de inevitable violencia. Al final, Una batalla tras otra es el tipo de película que necesitamos en cartelera: un cine extremo, para realidades igual de salvajes. 

¿Ya viste Una batalla tras otra, qué te pareció?

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

Un comentario sobre "Una batalla tras otra: un proyectil antifascista en forma de obra cinematográfica" Deja un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde ZoomF7

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo