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La habitación de al lado: exactamente lo que se esperaba de un Almodóvar neoyorquino

La habitación de al lado: exactamente lo que se esperaba de un Almodóvar neoyorquino

La habitación de al lado da continuidad a muchas líneas temáticas recientes de su autor, Pedro Almodóvar, tales como la enfermedad, el abandono y la reconciliación con los muertos.  

Después de años distanciadas, la escritora Ingrid (Julianne Moore) visita a una amiga que se encuentra en tratamiento contra el cáncer. Tristemente, la enfermedad rompe todas las esperanzas de Martha (Tilda Swinton), quien toma la decisión de terminar su vida con dignidad. No obstante, se enfrenta a un problema: todos sus amigos cercanos se niegan a acompañarla en su partida, teniendo como última alternativa a Ingrid.

Desde los dosmiles, Pedro Almodóvar tenía una deuda con el cine: rodar en habla inglesa. Ya sea su negativa para dirigir Brokeback Mountain (2005), una adaptación inacabada de Lucia Berlin o la preproducción de Julieta (2016) con Meryl Streep como protagonista, el realizador español llevaba varios intentos fallidos por “exportar” su estilo a otro idioma, hasta la llegada de La voz humana (2020) y Extraña forma de vida (2023). Ambos cortometrajes le permitieron familiarizarse con el nuevo lenguaje, especialmente su adaptación directa del monólogo de Jean Cocteau —piedra angular en La ley del deseo (1987) y Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)—, donde Tilda Swinton hizo una inmejorable mimetización con el particular histrionismo del realizador. 

La habitacion de al lado critica
‘La habitación de al lado’ (Pedro Almodóvar, 2024)

La habitación de al lado: una historia de sororidad y melancolía

Sin correr riesgos, La habitación de al lado (The Room Next Door, 2024) es exactamente lo que se esperaba de un Almodóvar neoyorquino: mismos colores, igual sensibilidad dramática, pero agregando un toque hollywoodense mediante su internacional elenco y locaciones. En la película todo está bajo control y es notable el esfuerzo de la producción por hacer de cada plano una evocación inequívoca al universo del cineasta, comenzando por el insuperable fichaje de Julianne Moore [actriz favorita de Todd Haynes, otro grande del cine queer], quien encaja a la perfección con la arquetípica “chica Almodóvar”.

En La habitación de al lado todo está bajo control y es notable el esfuerzo de la producción por hacer de cada plano una evocación inequívoca al universo del cineasta.

Lo deslumbrante del filme está en la excelente dupla Swinton-Moore, la cual homenajea al duelo de identidades de Persona (1966) —incluyendo el aislamiento y los diálogos sugestivos—, pero transformándolo en una historia de sororidad y melancolía por los últimos días. La adaptación del libro Cuál es tu tormento (Anagrama) de Sigrid Nunez reflexiona sobre el derecho a “una buena muerte”, pues es absurdo no poder “abandonar la fiesta” con alegría y sin sufrimiento. Los males físicos de Dolor y gloria (2019) terminan convirtiéndose en aflicciones existenciales, donde hasta los placeres inmediatos han perdido todo encanto.

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‘La habitación de al lado’ (Pedro Almodóvar, 2024)

Similar a Todo saldrá bien (Everything Went Fine, 2021) de François Ozon (“el Almodóvar francés”), La habitación de al lado utiliza el humor agridulce para quitar el peso fatalista a la muerte, en comparación con otro escenario más temido: la agonía en una habitación de hospital, perdiendo en vida todo rasgo de identidad. El director español contrarresta el sufrimiento con un derroche de jocosa frivolidad, porque quitando lo relacionado con la eutanasia, se trata de una banal reunión de amigas para “ponerse al día” y contar historias sin aparente relevancia, como el romance de “El Carmelita” (Raúl Arévalo) o la muerte de Fred (Alex Høgh Andersen). 

Con extrema sencillez visual y argumental, La habitación de al lado da continuidad a muchas líneas temáticas recientes del autor, como la enfermedad, el abandono y la reconciliación con los muertos. El personaje de Swinton está conectado directamente con Julieta, pues el desencuentro entre madre e hija se transforma al final en una bellísima metáfora sobre el legado, la memoria y los lazos irrompibles por la distancia o el tiempo; potente tópico que ha sido constante en los últimos desenlaces del cineasta, ya sea el plano metafílmico al final de Dolor y gloria o la excavación de fosas comunes en Madres Paralelas (2021). 

Almodóvar agrega algunas rarezas “surrealistas” inusuales en su cine, como la escena donde se replica la pintura Christina’s World de Andrew Wyeth o la doble interpretación de Tilda Swinton, rompiendo deliberadamente con la relativa literalidad del filme. Siguiendo el naif anacronismo de su western Extraña Forma de Vida, la visión de Almodóvar sobre Estados Unidos es más artificial y fantasiosa que su costumbrismo kitsch español. En realidad, se trata de un sesgado collage de cultura pop y gustos personales del mainstream, sin ninguna intención de conectar con lo coloquial, comenzando por el criticado “inglés neutro” de los actores; es decir, como el propio Hollywood ve a otras culturas. 

Entre digresiones sobre la vida sentimental de Dora Carrington, lecturas de Los Muertos de James Joyce o comentarios acerca del neoliberalismo destruyendo el mundo, el director nos entrega un nuevo capítulo en la experiencia femenina desde su particular mirada, donde la simple conversación entre dos mujeres puede ser igual de poderosa y emotiva que la historia más compleja y ostentosa del cine comercial. No se trata del mejor Almodóvar, pero La habitación de al lado ofrece una de las miradas más tiernas y cálidas en su filmografía.

La habitación de al lado se estrena en cines mexicanos el 18 de diciembre. 

Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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