De noche con el diablo: el verdadero demonio es la ambición
Tras la extraña muerte de su esposa, la carrera del presentador televisivo Jack Delroy (David Dastmalchian) ha ido en picada, a pesar del apoyo de The Grove, un club de hombres poderosos que realiza rituales arcanos. Con el objetivo de salvar su late night de la cancelación, el conductor convence a la parapsicóloga June Ross-Mitchell (Laura Gordon) de realizar una sesión en vivo con Lilly (Ingrid Torelli), la sobreviviente de una secta satánica.
Imitar los viejos formatos televisivos es una de las fórmulas más efectivas del mockumentary, sobre todo si se emula a los tiempos sin Internet, cuando solo bastaban algunas imágenes perturbadoras (como los comerciales creepys del Canal 5) para que las cadenas desataran el miedo entre la audiencia. El horror en De noche con el diablo (Late Night With The Devil, 2023) explora los mecanismos que la industria del entretenimiento del siglo XX utilizó para explotar el morbo de las audiencias, principalmente aprovechándose de su ignorancia y la superstición colectiva. No obstante, “lo sobrenatural” es apenas una fracción del argumento, porque el resto del largometraje ahonda sobre temas más terrenales, aunque igual de siniestros.
Como terror, la película de los hermanos Colin y Cameron Cairnes (directores) puede resultar decepcionante, debido a la saturación de lugares comunes en este convencional found footage con ecos de Ghostwatch (1992). Sin embargo, al final queda claro que el suspenso es un elemento secundario en esta sátira sobre la fama y la fascinación australiana por el pensamiento mágico. De noche con el diablo no es otra película de posesiones, sino acerca del verdadero demonio en este mundo: la ambición.
Así como Historia de lo oculto (2020) hacía referencia a la dictadura, esta parodia de late night ridiculiza la doble cara de la industria televisiva: amena de frente al público, pero oscura detrás de cámaras. Aunque es pequeña en sus ambiciones, la película logra crear la sensación de estar frente a un poder oculto en las sombras, cuya influencia en las altas esferas es apenas comparable con la de “Mr. Wriggles”. La referencia al Bohemian Grove es quizás el detalle más importante del filme, puesto que el miedo del protagonista a caer de la gracia del club es el eje fundamental de la trama.
Inspirado en la personalidad del presentador televisivo Don Lane (quien tenía un gusto particular hacia lo paranormal), Jack Delroy (Dastmalchian) es el verdadero monstruo en la película y ni siquiera necesitamos un plot twist para descubrirlo, porque, desde la remembranza a su carrera, se puede intuir el camino siniestro que debió recorrer para alcanzar la fama que se le está yendo de las manos. La posesión diabólica es apenas un gancho de los hermanos Cairnes para escribir, dirigir y editar esta comedia negra sobre el prime time y las “artificiales” personalidades de sus presentadores.

Los directores ofrecen poca originalidad al público, pero su puesta en escena (particularmente cuando se desata el caos) y las interpretaciones de su elenco vuelven convincente a esta broma fílmica. De hecho, la película es un golpe de suerte para sus realizadores, quienes han aprovechado hasta la controversia por el uso de Inteligencia Artificial para engrandecer a una producción que ha recibido halagos por encima de sus virtudes como película de género.
El mayor atractivo en De noche con el diablo es la apariencia “básica” de su estilo, pues los cineastas evitaron la exploración de formas visuales menos convencionales, con el fin de hacer totalmente “placentero” a este retorcido viaje hacia el corazón de la TV clásica. Lo inclasificable dentro de una etiqueta (¿comedia, terror, sátira?) es signo del alto valor de esta película como una curiosidad de bajo presupuesto más que notable.
De noche con el diablo está en cines
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