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Cuckoo: mezcla audaz entre cine de autor y suspenso clásico

Cuckoo: mezcla audaz entre cine de autor y suspenso clásico

Cuckoo se balancea satisfactoriamente entre el cine independiente más estrambótico y referencias obvias a clásicos de todos los tiempos. 

Tras mudarse a Alemania con la nueva familia de su padre, la joven Gretchen (Hunter Schafer) decide trabajar en el complejo de búngalos que dirige Herr König (Dan Stevens), donde peligrosas criaturas nocturnas acechan en el bosque. Con la ayuda del justiciero Henry Lando (Jan Bluthardt), la protagonista se infiltra en la institución que investiga la extraña condición de su media hermana Alma (Mila Lieu). 

A estas alturas es difícil encontrar algo novedoso en el cine de terror, pero Tilman Singer (director y guionista) se aventuró en el diseño de una novedosa criatura vampírica (el “homo cuculidae”) que utiliza el sonido como principal arma de ataque. El resultado no es tan convincente al principio, pero se vuelve atractivo cuando se aleja de lo experimental y se adentra en un salvaje sci-fi con científicos psicópatas. Muy influenciado por el horror europeo de la década pasada —como Goodnight Mommy (2014), Borgman (2013) o Berberian Sound Studio (2012)—, el realizador alemán basa su propuesta en la tensión mediante el desconcierto, no tanto por la trama sino debido a la sugestión que pueda generar la retorcida atmósfera del lugar, lo extravagante de sus habitantes y un montaje sumamente arriesgado.

El argumento de Cuckoo (2024) es demasiado simple, pero hay un ingenioso uso de la fantasía y la violencia que le inyecta emoción a los clichés de esta producción. El Doctor Moreau de Dan Stevens (quien brilla de forma particular en el cine de horror) y el Van Helsing de Jan Bluthardt son dos espectaculares antagonistas en esta fábula sobre la obsesión del hombre por controlar la naturaleza. En medio de ese fuego cruzado se encuentra el personaje de Hunter Schafer intentando asimilar la reciente muerte de su madre, un tópico que se ha vuelto tradición en el género durante la última década. Sin embargo, el duelo y el trauma son en realidad puntos de partida para hablar sobre lazos familiares por encima de la consanguinidad. 

Si bien la película tiene sus buenas dosis de sangre, esta coming of age es más emotiva que aterradora, especialmente cuando se revela como una obra acerca del afecto entre hermanas. La actuación de Schafer es esencial para hacer verosímil el tierno encuentro entre dos almas huérfanas, elemento sentimental que hace match a la perfección con el misterio y la ciencia ficción. En la línea de la finlandesa Cría Siniestra (Pahanhautoja, 2022) o Little Joe (2019) de Jessica Hausner, Singer se inspira en el “parasitismo de cría” de los cucos para construir un terror psicológico que parte de la pregunta: ¿qué pasaría si la humanidad pudiera replicar los comportamientos de la naturaleza? No obstante, la película es optimista (o ingenua) al confiar en la capacidad de las personas para encontrar esos rasgos de la condición humana que nos alejan de la crueldad.

Cuckoo: mezcla audaz entre cine de autor y suspenso clásico
‘Cuckoo’ (Tilman Singer, 2024)

El estilo visual de Tilman Singer recurre al montaje como principal vehículo del horror. A partir de una impredecible edición, a cargo de Terel Gibson (Ready or Not, 2019) y Philipp Thomas, el filme explota el shock sensorial para tomar por sorpresa al espectador, ya sea mediante inesperados jump-cuts, loops temporales o los agudos sonidos que anuncian la llegada del cuco. Pese a lo experimental del largometraje en sus formas, el cineasta opta por un tono hollywoodense cuando se presenta la acción, como la escena en la entrada del hospital o su brutal duelo final. En otras palabras, Cuckoo se balancea satisfactoriamente entre el cine independiente más estrambótico y referencias obvias a clásicos de todos los tiempos.  

Sin embargo, aunque el desenlace de la película deja buen sabor de boca, es un tanto tedioso atravesar el minimalismo europeo de la primera parte del metraje, particularmente porque se prolonga un “misterio” científico que no requería tanto prólogo. Lo que nos mantiene atentos a la irregular historia es el excelente ensamble actoral y una maravillosa criatura monstruosa con peluca de Marilyn Monroe, según el director, inspirada en Audrey Hepburn vistiendo gabardina en Charada (1963). Para ser su segundo proyecto, es aplaudible el esfuerzo de Singer por crear esta ingeniosa fantasía de hotel kubrickeano con identidad propia, compuesto por sofisticados elementos que se te quedan grabados en la memoria. Está lejos de convertirse en la mejor película de terror del año (buena competencia tiene), pero nos introdujo el nombre de un director emergente a quien debemos seguirle la pista en sus próximas producciones.

Cuckoo está en cines de México 

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Crítica

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Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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