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Tornados: el mejor cine de desastres naturales está de regreso

Tornados: el mejor cine de desastres naturales está de regreso

Tornados es el tipo de película que se beneficia más con la simulación de realismo y cotidianeidad, principalmente porque también aborda de forma seria la devastación causada por los siniestros.

Cinco años después de la muerte de sus amigos, Kate (Daisy Edgar-Jones) recibe la invitación de Javi (Anthony Ramos) para integrarse a un equipo de investigación de tornados en Oklahoma, debido a su especial instinto para pronosticar el clima. Ahí conoce al egocéntrico creador de contenido Tyler Owens (Glen Powell), con quien inicia una competencia por ser el primero en llegar a la zona del siniestro.

El cine de catástrofes ha perdido fuerza durante los últimos años, básicamente porque las majors asumieron que el elemento central del género era el maximalismo en efectos especiales. La búsqueda del escenario más impactante dejó fuera el desarrollo de personajes, como complemento a la adrenalina generada por la acción. En ese aspecto Tornado (Twister, 1996) se destacó sobre otras producciones de su tiempo, pues en el centro de la acción estaba el trauma de Jo (Helen Hunt) por la muerte de su padre, además de una tensión romántica con su exesposo Bill (Bill Paxton) y un humor fino esparcido a cuentagotas durante todo el metraje. 

El mayor logro de Tornados (Twisters, 2024) es retomar el duelo como elemento esencial, al mismo tiempo que nos ofrece una experiencia muy diferente a su antecesora. La película dirigida por Lee Isaac Chung y escrita por Joseph Kosinski (Top Gun: Maverick) juega con los mismos arquetipos, pero modificando su rol en la trama: ahora tenemos un periodista paranoico (Harry Hadden-Paton) en lugar de la prometida de Bill, la protagonista cambia al bando del investigador rival (antes interpretado por Cary Elwes) y también hay una nueva “Tía Meg” (Maura Tierney). No obstante, pese a la repetición de varios patrones del guion de Michael Crichton y Anne-Marie Martin, la secuela es un producto cinematográfico que toma su propio rumbo argumental y visual, a la vez que rinde tributo al desmedido cine comercial de los 90. 

Algo que también comparten ambas películas es lo fantasioso y desorbitado de la aventura, obligándonos a apagar el cerebro por un par de horas para disfrutar la acción. Sin embargo, el argumento de Kosinski convierte a los sinsentidos de esta continuación en extensiones lógicas de la primera versión; por ejemplo, mientras Jo (Helen Hunt) solo buscaba métricas del fenómeno, ahora Kate es la inventora de una solución capaz de terminar con los tornados, teniendo como base de su investigación meteorológica a las Dorothys de los Harding. Esto hace de Tornados otra película de ciencia ficción ligera con sus propios dislates morables y en línea con la película de Jan de Bont, como fuegos artificiales disparados hacia los tornados o camionetas con tornillos perforadores. 

Tornados: el mejor cine de desastres naturales está de regreso
‘Tornados’ (Lee Isaac Chung, 2024)

Similar a la cinta original, la mayoría de los personajes sobreviven de formas absurdas y poco probables (el rescate de Sasha Lane con Glen Powell sosteniéndose de una frágil butaca es ingenuidad a otro nivel),  aunque lo único cuestionable son las ostentaciones de CGI sin justificación, como el intrascendente tornado de fuego o una escena con dientes de león mal diseñados. Son innecesarios los esfuerzos por elevar la catástrofe al nivel San Andreas (2015) o la exageración de momentos tan simples como la protagonista midiendo la dirección del viento, pues ya es  suficiente magia cinematográfica el ver un tornado creado por ordenador. Dicho de otra forma, Tornados (no Geo-tormenta, ni Greenland) es el tipo de película que se beneficia más con la simulación de realismo y cotidianeidad, principalmente porque también aborda de forma seria la devastación causada por los siniestros.

Los tiempos han cambiado y presentar un remake sin el mínimo contexto social habría sido suicidio para el director de Minari (2020); por tal motivo, Tornados tiene una perspectiva más crítica y humanitaria hacia la destrucción. Al margen de los cazadores de tornados, la película ahonda en el marketing oportunista y la rapiña de las empresas inmobiliarias durante la tragedia, temas que también aportan el conflicto al triángulo amoroso protagonizado por Edgar-Jones, Ramos y Powell. Al estilo de los mejores blockbusters veraniegos de los 80 y 90, el suspenso no impide el desarrollo de un atractivo romance con potencial dramático para secuelas, siempre y cuando la película satisfaga las ambiciones de las productoras. 

Lee Isaac Chung cumple el reto titánico de llevar a salas una digna reinvención del clásico de culto, porque además de un puñado de seguidores, poco interés despertaba este reboot. La producción explota la nostalgia, pero a nivel de género cinematográfico (sin cameos ni referencias constantes), evocando a las películas que construían su fandom a base de pura programación en la TV. Tornados es ligera y auténticamente noventera, ya que todo el armamento hollywoodense apenas y tiene relevancia frente a una escena con tintes románticos en el aeropuerto. En pocas palabras, un espectáculo “menor” para verse en más de una ocasión.

Tornados está en cines



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Irving Javier Martínez Ver todo

Licenciado en Comunicación. Redactor especializado en cine.

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