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The Matrix Resurrections: ¿una digna sucesora de la trilogía?

The Matrix Resurrections: ¿una digna sucesora de la trilogía?

Por: Isaac Avila

Cuando en 1999 se nos planteaban las preguntas:  «¿Es esta la realidad? ¿Todo por lo que nos hemos esforzado vale la pena? ¿Hasta dónde podemos llegar por un ideal?» el mundo se encontraba frente a un cambio enorme. Si bien, mucho de lo que se planteó en The Matrix (Lana y Lilly Wachowsky, 1999) todavía no causaba un enorme efecto en México, ya se auguraba el impacto de nuestra convivencia con las máquinas, los dispositivos tecnológicos, los algoritmos y la conexión a internet. 

Dichos cuestionamientos los hemos tenido en muy variadas formas gracias a la filosofía, fantasía y ciencia ficción. Muchos de ellos guardan profundos análisis sobre el significado de la vida, la humanidad y la transcendencia de nuestros actos; ¿podríamos considerar que The Matrix Resurrections (Lana Wachoski, 2021) entra en estos ejemplos? En el filme encontramos varios indicios que así lo demuestran, por lo que analizaremos los elementos que hacen de esta secuela un replanteamiento de lo que vimos nacer en 1999, y que hoy abre un panorama hacia dónde podría dirigirse en caso de que se quieran llenar (aún más) los bolsillos con la consagración de este trabajo y el creciente éxito de Keanu, además de su permanencia en la saga. 

La película se plantea la trascendencia de los actos en una dualidad de realidades que se enfrentan: El mundo real, donde se es consciente de las ilusiones de su contraparte y donde se trabaja día a día para lograr sobrevivir sin caer en la deshumanización, la Matrix, donde nuestros deseos construyen los significados. Pero la línea es muy, muy delgada; básicamente los separa una interfaz de conexión y un click. 

Si miramos las diferencias tecnológicas entre la primera y cuarta entrega de la saga, notaremos una evolución del pensamiento y la concepción sobre qué sucedería con nuestra relación con las Inteligencias Artificiales. Hace 20 años no sabíamos que por medio de plataformas de convivencia social viviríamos una perpetua conexión que desdibuja la línea entre cada parte de lo real y lo virtual; se han entremezclado, y cada una cobra significado en conjunción con la otra, tanto, que hay personas viviendo de esta ilusión, tratando de construir o modificar significados en otros para convencerlos de que sus deseos son válidos y deben satisfacerse. 

The Matrix Resurrections: ¿una digna sucesora de la trilogía?

El gran salto entre la primera trilogía y The Matrix Resurrections es en sí mismo una representación de la realidad. Los algoritmos tienen la capacidad de aprender del comportamiento humano e intentan satisfacer deseos y necesidades, congregar a los que gustamos o disgustamos de algo y presentarlo de una forma satisfactoria, atractiva y práctica. En el pasado, los ecosistemas digitales eran versiones cerradas que aprendían de los pasadas y se aseguraban de correr de la mejor manera en el hardware de la época. Hoy, aprenden todos los días en cualquier momento y están construyendo las plataformas para anticiparse a todos los posibles escenarios en que pudiésemos renunciar o no a dichos placeres. 

Para agregarle sazón a la idea del machine learning, vuelven a plantearnos las ideas fundamentales sobre las que se sostiene la saga, y acierta en cuestionarse a sí misma. Primero, con la transformación del concepto binario, siendo el conjunto de matices lo importante y el campo de acción entre todos los personajes. Acá viene el mayor acierto: el elegido no es uno, sino un conjunto de circunstancias, una parte de dos. Como en el código, el 0 no tiene sentido sin el 1; son sus interacciones las que hacen que dicho código tenga la capacidad de significar en un bit y a su vez, en conjunto de bytes. 

Dentro de este universo, se tiene que caer, perder la razón para sentir y regresar para poder dar el salto. Luchan con las dualidades, porque sin la Matrix, la raza humana se hubiese extinto hace mucho, como las máquinas sin la posibilidad de generar la energía. Por ello, juega con conceptos como el amor: el propio, el de una pareja o parte complementaria que impulsa las capacidades de ambos, de amor por la humanidad y la supervivencia, la libertad y la necesidad. 

The Matrix Resurrections: ¿funciona como parte de un metaverso o de una saga?

Si vemos The Matrix Resurrections como una película de acción que refresca las ideas que nos presentaron en las primeras tres partes y es autocrítica con las limitaciones del pensamiento que la impulsaron a ser lo que fueron, cumple en su función, deja espacio para la reflexión y nos abre un mar de posibilidades si es que se convierte en una nueva trilogía, serie, cómic, libro o cualquier cosa que se les ocurra. Probablemente, pensando en un metaverso que se modifica y aprende de los estímulos del universo prime hacia y para los otros o, tal vez, de todos para uno. Warner, te dejo mi número por si acaso. 

Si lo pensamos como parte de una saga, se estanca mucho tiempo en hacernos ver que es un homenaje al trabajo anterior, y se empeña en presentar el universo y cómo ha cambiado. Tiende a sentirse un vacío por la presencia abrumadora de Hugo Weaving y su química con Keanu, pero compensa dándole un peso a Carrie-Ann Moss más allá de la subtrama de amor idílico y de musa. Se revuelca con la idea de hablarle al espectador y usar la figura de Neil Patrick como el personaje que todo explica. 

Antes de terminar, la conjunción humanos, máquinas y programas me parece buenísima. Son la esencia de las relaciones en esta saga y las decisiones sobre el futuro post Neo me parecen adecuadas, también agradezco profundamente que no hayan abusado del bullet time y que se hayan burlado en tantas ocasiones de ello. 

No quiero decir que Lana nos trajo una obra maestra, ni que esta entrega tendrá el peso que la primera, pero es una digna sucesora después de todo este tiempo. Espero la disfruten y podamos conversar sobre todo lo que ustedes vieron y se llevaron de esta película, que al final, es lo más importante.

Checa aquí nuestra opinión sobre The Matrix Resurrections en Cine para todos 

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