Nomadland: la distopía americana de Chloé Zhao

Por: Edgardo Ávalos

En un pueblo llamado Empire (“Imperio”), en Nevada, Estados Unidos, Fern vivía trabajando como obrera en una fábrica de placas de contrachapado. Cuando la recesión económica golpea al pueblo, ésta termina haciendo que todos los habitantes pierdan su trabajo cuando la fábrica se ve obligada a cerrar. A Empire le va tan mal que hasta pierde el código postal y se eventualmente se convierte en un pueblo fantasma, quedando prácticamente inhabilitado. Fern pierde todo: su trabajo; su estabilidad económica; a sus amigos y comunidad, y además queda viuda. En Nomadland la acompañaremos en su recorrido por las carreteras de Estados Unidos mientras toma trabajos temporales y vive en su camioneta. Conocerá en campamentos a personas que, como ella, son nómadas y hacen comunidad por temporadas cortas hasta que llega el momento de regresar a la carretera a buscar nuevas oportunidades.

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La película, protagonizada y producida por Frances McDormand, fue dirigida y adaptada por la directora china Chloé Zhao. A su vez está basada en la novela homónima de no ficción escrita por Jessica Bruder. Se grabó en 2018 durante cuatro meses por un pequeño crew que, así como los personajes de la película —quienes en la vida real son nómadas— vivieron en camionetas y caravanas mientras grababan en las diferentes locaciones. La fotografía de Joshua James Richards fue en su mayoría con luz natural; se aprovecharon las puestas de sol y los amaneceres de las diversas locaciones en espacios abiertos donde transcurre la historia. En su concepción, estos elementos hacen que Nomadland tenga una sensación y ritmo como de documental más que de ficción.

Nomadland se puede leer desde varios ángulos:

Por un lado es una película que evidentemente denuncia la decadencia y el declive de Estados Unidos de su llamado “sueño americano” en años recientes. Sin haber leído la novela, no creo que sea una decisión cualquiera que uno de los trabajos temporales de Fern sea en las bodegas de Amazon, propiedad de uno de los hombres más ricos del mundo y quien cuenta con denuncias por políticas laborales que benefician muy poco a sus empleados, mientras él sólo se enriquece.

Sobre esta misma línea, me parece interesante que la gran mayoría de los personajes sean adultos mayores, baby boomers que crecieron creyendo en la idea que el trabajo duro les brindaría estabilidad económica y una vida tranquila, cuando en la realidad, en edades avanzadas deben lidiar con incertidumbre, en momentos cuando ya ni siquiera son elegibles para conseguir un trabajo fijo, así como le sucede al personaje de Fern.

Aunque el enfoque de Nomadland está sobre la vida de los adultos mayores con nulas oportunidades laborales, su constante cacería de trabajos eventuales se podría relacionar fácilmente con la realidad de muchos jóvenes que viven precarizados, y quienes ya ni siquiera sueñan (soñamos) con un trabajo que brinde prestaciones como para aspirar a una jubilación tradicional o vivir en una casa propia. ¿No somos acaso una especie de nómadas también?

Una tercera lectura que encontré tiene que ver con un enfoque melancólico: Cuando uno no se siente cómodo con su propia existencia y se acomoda en los recuerdos de mejores épocas y de los “buenos tiempos”. Vivir lamentándose con que lo bueno de la vida ya pasó, a la larga resulta doloroso e insoportable. ¿Vale la pena una vida en la cual sólo se atesora lo que ya no tenemos y en la que añoramos cosas que nunca obtendremos?

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La propuesta de la película, si queremos interpretarla por el lado amable, nos habla de tener el valor de soltar las situaciones de la vida que no podemos modificar y de las que no tenemos el control, cambiar de rumbo y deshacernos de cargas que nos lastiman, regresar a lo básico para poder lidiar día tras día con un equipaje más ligero, tomar decisiones distintas para obtener resultados diferentes, y estar abiertos a experimentar y recuperar un poco del asombro que puede significar asomarnos a una ventana y toparnos con un paisaje distinto cada mañana, literal o metafóricamente. Así mismo, darle gracias a las relaciones que tuvimos, gente que conocimos, a quienes quisimos y que ya no están con nosotros por una u otra razón, y continuar.

Quizás lo que no me agrada tanto de Nomadland es que pareciera que en el mundo de Fern no existien peligros, discriminaciones ni personas malintencionadas, por no decir crueles. Esta importante ausencia en la trama hace que corra el riesgo de que terminemos idealizando la vida de los nómadas retratados. Como un habitante de México, si me viera obligado a seguir un estilo de vida como el de Fern y viviera en las carreteras nacionales, honestamente me daría pavor. Entiendo que son temas que a la directora no le interesaba tocar, pero los cuales siguen existiendo y tal vez hubieran sido importantes al menos darles mención.

La película está disponible en cartelera y se perfila como una de las grandes favoritas en la 93.ª entrega de los premios Oscar de la Academia. Está nominada en seis categorías, incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actuación Femenina.

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