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El agente topo: un franco documental que se mira como ficción

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denise roldan

La sorpresa llega desde un anuncio del periódico. Se busca a un hombre entre 80 y 90 años para un empleo. Imposible, a esa edad, incluso mucho antes, ya nadie quiere contratarte. La edad se vuelve un impedimento para tener un trabajo o para seguir siendo parte de las dinámicas de una sociedad. Ahí comienza el viaje de El agente topo.

Maite Alberdi, documentalista chilena, nos entrega una realidad que se mira como ficción. Sergio de 83 años, recientemente viudo, es contratado por la agencia de espionaje de Rómulo. Así es, lo volverán un espía y lo infiltrarán en una casa de ancianos para investigar las condiciones dentro del lugar; tarea pedida por la cliente de Rómulo que tiene a su madre internada en el geriátrico.

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El planteamiento ficcional no viene de la premisa. Es completamente cierto que Rómulo dirige esa agencia de investigación privada y Sergio aún vive su duelo. Es a través de las convenciones del cine negro que se redondea la película de espionaje: fotografía con sombras notorias, la típica oficina en donde conocemos al investigador y la misión a cumplir. Sin embargo, también se rompen esas convenciones, no se trata de un tipo a la James Bond que maneja cualquier gadget, es un octogenario al que le cuesta familiarizarse con la tecnología de un teléfono celular. En el contraste surge lo cómico, sin ridiculizar al personaje, simplemente por la franqueza con la cual se nos deja presenciar el entrenamiento del nuevo agente.

Alberdi nos ha prometido una película de espías con el título y su inicio. Con las múltiples cámaras escondidas en los artilugios de tal profesión, la directora introduce la evidencia de que esto es un documental. Después de que nos convidan un fragmento del espacio desde la perspectiva de Sergio, utilizando sus lentes de infiltrado, la cámara no es invisible ni para quienes conviven frente a ella ni para nosotros. Esto podría regresarlo al terreno de la ficción si lo comparamos con los falsos documentales, pero la película volverá a caer en la documentación al mostrar la sinceridad, alegre y dolorosa, con la que se expresan los habitantes del hogar San Francisco.

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Con su nueva tarea, Sergio nos revela el auténtico caso y la verdadera naturaleza de la producción, un documental observacional que sin prisas presenta a los personajes y sus problemáticas: la memoria puede o no fallar, sus cuerpos necesitarán quedarse recostados o les permitirán salir a tomar el sol, sus familias los llamarán o no se acordarán de ellos. La directora chilena construye su documental desde la atención que le presta a la cotidianidad de un micromundo, en este caso el de un hogar de ancianos, y el montaje, que recurre a la combinación de momentos alegres y devastadores, pero todos completamente espontáneos.

A ojos de Rómulo, la personalidad de Sergio, discordante con la requerida en su encomienda, lo hace el peor espía. Sin embargo, para nuestra suerte y la de aquellos residentes, lo convierte en el mejor agente que pudieron tener. La infiltración de Sergio se vuelve un pretexto para reconocer la existencia de todos ellos, encerrados y distantes del mundo que rechaza la vejez y se mueve a una velocidad que los olvida. Dentro de aquel lugar, nos enfrentamos a que envejecer es dejar atrás la versión que conocemos de nosotros mismos, y en ese nuevo estado, socialmente, ya no se permite actuar ni ser, sólo esperar. Casi todas, porque la mayoría son mujeres, pasan sus tardes sentadas, aguardando a quienes no vendrán o a quienes ya nunca podrán ir a visitarlas.

En un contexto que exige ser joven, El agente topo le devuelve peso a las palabras y vivencias del grupo social que más crece y menos se toma en cuenta. Yendo de la sonrisa a la seriedad, de nuevos encuentros a despedidas, de una trama de espías a una observación de la vejez, Sergio pasa sus días dentro de la casa para mayores, y junto con él, Alberdi, su equipo, nosotros. Todos comenzamos la película, a verla o realizarla, bajo una expectativa, pero el documental toma rumbo propio, uno que sorprende tierna y avasalladoramente de principio a fin.

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3 comentarios sobre “El agente topo: un franco documental que se mira como ficción Deja un comentario

  1. La vi exactamente dos días atrás, sin saber que esperar, siento que es un documental que todos debemos ver, ya que no puedes mostrarte indiferente a las reflexiones que te invita a pensar.

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