Blue Valentine: el ocaso del amor

Por: Iván Guzman

Blue Valentine se estrenó en 2010 y es la cuarta película dirigida por Derek Cianfrance, cineasta estadounidense que en su momento fue reconocido por Sundance como uno de los debuts independientes más avasalladores de los últimos tiempos gracias a la película Brother Tied (1998) la cual dirigió, escribió y editó a la edad de 23 años.

Es también coescritor de la recientemente estrenada Sound of metal (Darius Marder, 2020). Cianfrance puede presumir de por lo menos una decena de premios y una veintena de nominaciones entre los que destacan el premio al realizador más prometedor otorgado por la Chicago Film Critics Association, obtenido por Blue Valentine.

La película retrata la historia del matrimonio entre Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) un par de jóvenes de clase trabajadora cuyos pasados afectivos —no propiamente de pareja— han terminado por definirlos como personas y, más allá de eso, definirlos en sus relaciones afectivas con los demás.

La narrativa se presenta in media res (en medio de la historia) y mediante analepsis nos permite conocer la historia de ambos personajes antes de conocerse. El manejo de esta técnica es impecable, pues permite al espectador conocer aspectos de la vida de cada uno que encuentran su justificación en el tiempo presente al que asistimos.

Blue Valentine puede adscribirse fácilmente al cine que presenta problemas de parejas como lo son Secretos de un matrimonio de Ingmar Bergman, quizá la trilogía de Linklater, Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019) y más recientemente Malcolm and Marie (Sam Levinson, 2021); sin embargo, merece su mención aparte por toda la atmósfera y estética que logra crear. Enmarcada por un manejo impecable de la cámara que, en tomas cada vez más cerradas, nos muestra aspectos propios de los personajes y a la vez pareciera acorralarlos a medida que el conflicto crece. A su vez, la diferencia entre el pasado y el presente se hace notorio por el manejo de la fotografía, con la cual se marca el tiempo pasado colorido, mientras que el presente no deja de ser sombrío y nublado.

De igual manera destacan los diálogos. Nunca se sienten forzados y cada uno de ellos revela, en mayor o menor medida, puntos clave de cómo funciona la relación. Aunado a lo anterior está el soundtrack realizado por la banda neoyorkina Grizzly Bear, que crea el acompañamiento sonoro idóneo para una relación que está por terminar.

Así como los diálogos son un elemento imprescindible, en Blue Valentine también hace eco todo aquello que no se dice, a manera de simbolismos o indicios. Entre los más significativos; sin afán de arruinar la trama, podemos enumerar el inicio donde ocurre la huida de la mascota y que terminará funcionando como principal detonante y augurio de lo que está por ocurrir hasta los momentos más deprimentes como Cindy abandonando literal y metafóricamente a Dean en el “futuro”.

Blue Valentine es sin duda una de las películas mejor logradas en cuanto a retratos de parejas se refiere. No sólo muestra lo desastroso que puede ser a nivel emocional una ruptura, sino que indaga y hace hincapié en los motivos que pueden llevar una relación a su conclusión.

La película está disponible en MUBI; es sin duda una gran opción para darle cierre al mes del amor.

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