All is Forgiven: triunfal y sincero debut de Mia Hansen-Løve

Por: R. Edgardo Ávalos Cuenca 

Annette y Victor tienen una relación afectiva tormentosa, sufren problemas económicos que friccionan la convivencia, pero gran parte del desmoronamiento como pareja se debe al desempleo, adicciones, violencia e infidelidad de Victor. Aunque un evento traumático inspira a Victor a buscar rehabilitación, Annete toma la decisión de romper la relación para no volver a verlo nunca más y decide llevarse con ella a Pamela, la pequeña hija de ambos. “No puedo perdonarte” le dice Annete al dejar a su ahora ex compañero.

El tema que realmente quiere explorar la directora francesa Mia Hansen-Løve iniciará en la segunda parte de la película con un cambio de protagonista. Esta vez seremos testigos de la historia desde la perspectiva de Pamela, ahora de 15 años, quien irá reconociendo y redescubriendo a su padre tras 12 años de total ausencia. 

La directora se toma bastante tiempo para contextualizar la relación entre Annette y Victor; la primera parte funciona para que empaticemos como audiencia con Annette y comenzamos a despreciar a Victor y, así como ella, tengamos suficientes elementos para tampoco perdonarlo. A nivel dramático es interesante el contraste que existe entre el tiempo que invierte Mia Hansen-Løve en dibujar sus personajes en un principio contra la laguna temporal subsecuente de más de una década. Así como Pamela, nosotros no sabemos qué ha sido de su padre en este tiempo, y lo iremos reconociendo junto con ella; sin embargo, pese a que existe curiosidad de saber qué ha sido de Victor, también tenemos reservas con estos intentos de reconciliación del sujeto. 

La fotografía de Pascal Auffray juega entre un estilo cámara en mano durante los momentos más tormentosos —como en las escenas de la vida de Victor— y movimientos más suaves en las escenas donde la violencia no está presente, como en la vida de Pamela adolescente. Aunque mucho del estilo de la fotografía está inspirado en la del documental, la textura de fotografía química en vez del video (que correspondería a la época que se retrata) sumada a los colores cálidos hacen del visionado una experiencia sincera y a veces nostálgica. 

All is Forgiven (Tout est pardonné) es la primera película de Mia Hansen-Løve como directora (antes fue actriz y crítica de cine), con la que obtuvo una serie de reconocimientos, entre ellos el de Mejor Ópera Prima de los Premios Louis Delluc de 2007 (el cual compartió con Water Lilies de Céline Sciamma) y fue nominada como Mejor Ópera Prima en los Premios César en su edición de 2008, además de ser proyectada en el Festival de Cannes 2007. 

Vale la pena mencionar que la película también es el primer trabajo en una trilogía (que incluye a Father of My Children, 2009, y Goodbye First Love, 2011) donde la directora ha dicho que estudia las relaciones hija-padre durante el proceso en que ellas se convierten en adultas. Aunque Mia Hansen-Løve ha mencionado que sus películas no son biográficas, sí las considera personales. Esa verosimilitud y sinceridad se nota en la pantalla. 

All is Forgiven forma parte de la sección First Films First de MUBI.

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