‘Las tres muertes de Marisela Escobedo’ y la inexistente justicia en México

Por: Guadalupe Arredondo 

En 2010, Ciudad Juárez, Chihuahua, fue nombrada como la ciudad más peligrosa y violenta a nivel mundial debido a su alto índice de asesinatos, feminicidios y crimen organizado. En ese mismo año se documentó un crecimiento acelerado en los números de feminicidios con 303, en los que prevalece una impunidad del 97% de los casos que fueron denunciados, entre ellos el de Marisela Escobedo Ortiz.

La constante impunidad de los crímenes olvidados en archivos inexistentes es un tema de suma urgencia en el que hace énfasis y retoma Carlos Pérez Osorio, director del documental Las tres muertes de Marisela Escobedo, el cual narra la historia de la activista Marisela Escobedo Ortiz, madre de Rubí Marisol Fraire, una joven que fue asesinada a los 16 años. La protagonista se enfrenta con la injusticia de las autoridades gubernamentales, las trabas de los policías que entorpecen las detenciones, la ineficiencia de las fiscalías y el juego de complicidad entre gobierno y el crimen organizado.

Este escenario crudo y violento ya se había dado a conocer con las llamadas “muertas de Juárez”. En 1993, las mujeres de esta ciudad comenzaron a vivir una sentencia de muerte. La violencia llenó de sangre a esta parte de la sociedad con los constantes feminicidios que comenzaban a documentarse; miles de cuerpos empezaron a ser privados de su libertad. El primer caso se dio a conocer el 23 de enero del mismo año, cuando el cuerpo de Alma Chavira Farell, una joven de igualmente 16 años, fue localizado en un terreno baldío con marcas de tortura y violación. El feminicidio de Alma Chavira fue tan sólo el comienzo de una violencia que desencadenó los feminicidios de 2000 mujeres en toda Ciudad Juárez, mujeres asesinadas con patrones similares en sus cadáveres, en los que prevalecía el estrangulamiento, la violación, el olvido de sus cuerpos en las zonas más desérticas de la urbe, además, todas ellas contaban con la similitud de que sus muertes nunca tuvieron justicia.

El documental hace un recorrido por el calvario que vivió Marisela Escobedo en la búsqueda de esa justicia inexistente en México. Una madre que dejó atrás la cotidianidad de su vida, hizo a un lado su trabajo, su vida familiar y convirtió sus sueños y metas en no dejar impune la muerte de Rubí. Su vida se transformó en salir a diario a los terrenos baldíos en busca de restos, escarbar entre los desiertos y desenterrar miles de huesos hasta hallar algo que comprobara la muerte de su hija, además de dedicarse a rastrear, inalcanzablemente, el paradero del feminicida.

Las tres muertes de esta madre se relacionan, en primer lugar, al feminicidio de Rubí Escobedo a manos de su propia pareja sentimental; la segunda sucede cuando la justicia mexicana absolvió a Sergio Rafael Barraza, aun cuando él confesó su crimen, y la tercera cuando la matan frente al Palacio Municipal, donde no sólo la asesinaron a ella, sino que mataron las ilusiones de toda una sociedad que aún tenían la esperanza de luz y de justicia para el caso de Rubí Escobedo.

El director comienza a entretejer estas tres muertes mostrando el abandono de todo el sector gubernamental: autoridades, fiscalías y ministerios públicos durante todo el proceso de denuncia, pero también hace notar la complicidad que el estado mantenía con uno de los carteles más sangrientos de la historia, el cártel de los Zetas, el cual se involucra directamente al convertir la vida de la familia Escobedo en un terror del que ya no existía salida ni la esperanza de justicia para detener a Sergio Barraza.

A pesar de que la muerte de Rubí es un hecho ocurrido en 2008, sigue marcado en la historia por los logros que consiguió su madre como activista, por enfrentarse a un sistema patriarcal cuyo poder la rebasó en todos los sentidos. Sin embargo, esas trabas no la hicieron claudicar; al contrario, siguió su lucha hasta el final. Marisela fue una mujer que se convirtió en un símbolo para todas las madres mexicanas que hoy siguen en la búsqueda de sus muertas, enseñó que quedarse en sus cuatro paredes no es una opción, y que si se cierra una puerta se abre otra.

El propósito de Las tres muertes de Marisela Escobedo, en palabras de Carlos Pérez Osorio, fue contar la historia desde la voz de Marisela y hacer una investigación lo más apegada a la realidad, además, ha subrayado que lo que busca con el documental es hacer que la gente pueda entender el dolor por el que pasan los familiares en su navegar por el sistema judicial, el cual parece estar en contra de las víctimas, asimismo, el ser empáticos, reflexionar y apoyar los movimientos que se están gestando; que Marisela sea una inspiración para hacer las cosas distintas.

No es un documental que se disfrute; las escenas y los testimonios que se presentan son desgarradores, pero es más aterrador seguir evadiendo el problema de impunidad e injusticia que han vivido las mujeres desde el comienzo de las muertas de Juárez hasta la fecha. Se debe comenzar a ver el problema de frente y preguntarse el porqué hoy en México 11 mujeres son víctimas de feminicidio diariamente, lo cual ha convertido al país en el número uno de Latinoamérica en cometer estos delitos. Urge no olvidar y exigir justicia al gobierno que aún mantiene activos a los altos mandatarios que estuvieron involucrados en el caso de Marisela Escobedo.

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