Necropia: la productora que Guillermo del Toro fundó a los 21 años

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

Guillermo del Toro creció con monstruos; en sus sueños siempre veía seres fantásticos, totalmente aterradores. Al no saber qué eran, su experiencia entra en lo que decía el ilustrador y escritor austriaco, Alfred Leopold Isidor Kubin: “No hay nada más aterrador que lo desconocido”, y para el tapatío esto era realmente asombroso.

Empezó a leer los relatos de Howard Phillips Lovecraft y algunas historietas del género. Su acercamiento con el séptimo arte fue de manera basta; su padre, Federico del Toro Torres, veía en su hijo algo quimérico cuando grababa pequeños cortometrajes en su adolescencia Guillermo utilizaba una cámara súper 8 y sus figuras de acción de colección, por supuesto estos cortometrajes tenían como enfoque principal a los monstruos; con gratitud y unas ganas férreas, Federico apoyó las sensaciones que Guillermo estaba por descubrir. 

En 1984 empezó a estudiar en el Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos (CEC) de Guadalajara, ahí conoció a grandes compañeros, quienes llegaron a relatar la forma de ser de Guillermo: “Siempre sintió un gran acercamiento a los temas fantásticos”, “Memo siempre fue muy divertido, nos hacía pasar tiempos memorables”, “Las pláticas que entablaba con el grupo sobre aquello que le apasionaba: el terror y la ciencia ficción eran bastante amenas”

Mientras Guillermo estudiaba, tenía otras inquietudes, una de ellas iba más a lo laboral; siguiendo con las mismas aficiones de su padre, empezó a trabajar como vendedor de automóviles. No le iba nada mal y constantemente se inspiraba con las historias que sus clientes le contaban. Guillermo también trabajó como proyeccionista en un cineclub de Jalisco, más que un “trabajo” lo veía como un escape de su realidad, pues qué mejor para el futuro cineasta que ver películas, debatirlas, analizarlas, desmenuzarlas y conectarlas con una audiencia que pensaba el cine de manera distinta. Guillermo mostraba un gran entusiasmo en sus tiempos libres, no se cansaba de nutrirse de cualquier ciencia, rama artística o trabajo que se le permitiera también fue un agente de bienes raíces ya que de alguna manera le abrieron el panorama creativo, el cual tiempo después mostraría en el séptimo arte. 

Guillermo viajó a Estados Unidos (específicamente a la ciudad de Nueva York), donde participó en varias actividades cinematográficas, pero lo realmente auténtico del tapatío era su gran interés por el maquillaje FX: quería revivir aquellas criaturas de sus duermevelas. En las actividades en La Gran Manzana coincidió con Dick Smith, mejor conocido por ser el maquillista de una de las películas de terror más ambientalistas y emblemáticas del género: El exorcista (1973).

Dick Smith (“El padrino del maquillaje”) fue su profesor de esta rama en su estancia en Nueva York, donde pasaron momentos inolvidables. De hecho, Guillermo relata a menudo lo que la película de El exorcista le causaba de niño: “Corría sin parar a buscar el nombre de Dick y el kit que utilizaba”. La relación de estas dos leyendas evolucionó tiempo después en una amistad hasta la dolorosa muerte de Dick en 2012 por causas naturales. 

Guillermo aprendió del mejor para poder hacer sus “primeros intentos” de retratar y dar vida a criaturas formidables. Después de haber adquirido conocimientos valiosos en el extranjero, Guillermo regresó a México y entabló varias conversaciones con Rigoberto Mora amigo íntimo del tapatío y un impulsor de la animación en México (Stop motion)— sobre la idealización y pasión que había encontrado en el maquillaje FX, y así en 1985 fundan Necropia

Necropia hace alusión a la necropsia (sinónimo de autopsia), no es de extrañarse que Necropia en realidad es una exploración externa por la mente fantástica de ambos realizadores; en dicha compañía, Guillermo trabajaba en efectos especiales para algunas películas que se podían financiar y en alguna telenovela del momento. 

En Necropia, Guillermo colaboró con directores como Arturo Ripstein (Profundo carmesí) y Luis Estrada (La ley de Herodes). Varias compañías televisivas también se acercaron a Guillermo para producir proyectos, la más destacada fue Televisa, compañía que lo invitó a ser parte de la dirección de la serie de terror La hora marcada (versión mexicana de The Twilight Zone); de ahí nació un acercamiento más profundo con Alfonso Cuarón —quien también participó en la dirección—, Juan Antonio de la Riva, Rafael Montero y Roberto Schneider. 

El trabajo del equipo de quince personas en Necropia consistía en elaborar efectos especiales a base de máscaras con látex y otros materiales que daban un ostentoso resultado. En entrevistas realizadas por medios de comunicación, Guillermo llegó a compartir las vivencias de aquellos tiempos: “Los chistes nunca faltaron, cantábamos viejas canciones y las letras no eran las mismas, simplemente les cambiamos algunas partes”.  

Sin duda alguna fueron tiempos bastante amenos y de mucho aprendizaje para todo el equipo de Necropia. El trabajo de maquillador de Guillermo le permitió ser supervisor de esta misma rama en películas como Bandidos (Luis Estrada, 1991) y Cabeza de Vaca (Nicolás Echevarría, 1990), pero más que abrirle las puertas a oportunidades, Guillermo estaba enriqueciendo su carrera como director. Fue así que en 1993 dio vida a su primer largometraje: Cronos, ya con la experiencia necesaria aprendida en Necropia y como productor ejecutivo. El director hizo su propio sonido, su propia iluminación y edición. Esto iba acompañado con el perfeccionismo que Dick Smith le aconsejaba en la fase de posproducción. 

Los finales de los años 80 fueron muy experimentales y enriquecedores para el cineasta; Necropia es un ejemplo de superación y emprendimiento juvenil cuando se tiene amor al arte. 

Jaime Humberto Hermosillo (La tarea) le dijo a Guillermo: “Si no se presenta un camino, construya uno”. En el libro Talking Movies: Contemporary World Filmmakers in Interview, de Jason Wood, el cineasta reveló que la pura necesidad es lo que lo motivó a acercarse a la carrera de maquillaje y a emprender Necropia

Guillermo del Toro es un ingenioso y sensato cineasta que nos enseña que los peores monstruos que existen no son las cosas desconocidas, sino los humanos. Necropia actualmente pertenece a la exesposa de Guillermo, Lorenza Newton. 

Fuentes y referencias:

•Talking Movies: Contemporary World Filmmakers in Interview (Jason Wood).

•SYFY Science Fiction, Fantasy, Horror News.

Página oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia.

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