Cinco grandes cartas románticas en el cine

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

La belleza de las cartas… una profundidad escrita a mano, responsable de despertar sentimientos y emociones. Han marcado un antes y después en el mundo; gracias a ellas hemos sido testigos de acontecimientos importantes en la cultura, por algo en la cinematografía ha sido inevitable recurrir a ellas. 

El cine encapsula las sensaciones del espectador; al combinarse con el estilo expresivo de una carta, el resultado es sublime. A continuación les comparto las cartas más famosas del cine romántico. 

1.- Her (Spike Jonze, 2014)

Nos transportamos a Los Ángeles, donde seremos testigos de una historia romántica protagonizada por Joaquin Phoenix en el papel de Theodore Twombly; un hombre solitario quien se dedica a escribir cartas como un oficio para familiares y seres queridos. 

Las escenas transcurren, personajes se van presentando, entre ellos Catherine (Rooney Mara), el gran amor de Theodore. Era evidente la forma en la que se expresaría el final de su etapa amorosa; Theodore, al tener experiencia escribiendo, hizo una de las cartas más conmovedoras de la cinematografía contemporánea.

Her representa la importancia de amar sin limites, sin importar el qué dirán, dejando de lado todo el fetiche creado por la sociedad.  

Querida Catherine:

He estado sentado aquí pensando en todas las cosas por las que quiero disculparme, todo el dolor que nos causamos mutuamente, de todo por lo que te culpé, todo lo que necesitaba que fueras o dijeras… lamento eso.

Siempre te amaré porque crecimos juntos y me ayudaste a ser quien soy, solo quería que supieras que siempre habrá una parte de ti dentro de mí y estoy agradecido por eso.

Solo quiero que sepas que en quien sea que te conviertas y donde sea que te encuentres en este mundo, te envío mi amor, eres mi amiga hasta el final .

Con Amor

Theodore

2.- Cartas a Julieta (Gary Winick, 2010)

Dotar de emoción a nuestra vida es algo que todos deseamos en un momento específico. Sophie (Amanda Seyfried) lo planea en un viaje a Italia junto a su novio Víctor (Gael García Bernal), quien es chef. El adicto trabajo de Víctor no le permite disfrutar del romanticismo italiano; ella se desespera y decide experimentar el viaje sola mientras diversas anécdotas se van presentando.

Sophie encuentra en el patio de la Julieta de Shakespeare, en Verona, miles de cartas escritas por mujeres y en cierto momento se da cuenta de una no respondida. Por una corazonada, Sophie la responde y nos deja ver lo increíble que es la narrativa literaria de una carta escrita con el corazón. 

Cartas a Julieta nos muestra una perspectiva surrealista del amor, lo distintivo de una relación, la presión laboral y una visión futurista. Un producto expresivo lleno de significado. 

“Querida Claire Y y SÍ, son tres letras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza, pero si las colocamos juntas una al lado de la otra podrían atormentarnos el resto de nuestra vida…

Y si…

Y si… Y si…

No sé cómo terminaría su historia, pero sí que sintió un gran amor porque nunca es demasiado tarde, si entonces fue grande porque no iba a serlo ahora solo le falta valor para seguir a su corazón.

No sé qué se siente al amar como Julieta, un amor por el que se abandona a los seres queridos, un amor por el que se cruzan océanos pero quisiera creer que si alguna vez lo siento tendré el valor de aprovecharlo.

Claire, si usted no lo hizo espero que algún día sí lo haga.

Con todo mi amor Julieta.

3.- Querido John (Lasse Hallström, 2010) 

El melodrama romántico está basado en la novela homónima de Nicholas Sparks. Nos narra la historia de John Tyree (Channing Tatum), un soldado apuesto que se enamora de Savannah Lynn Curtis (Amanda Seyfried), joven estudiante de una universidad bastante estricta.

Según la crítica, la película carece de chispa y emoción actoral por la falta de recursos expresivos, sin embargo, la carta clave en la historia de John hace sostener la mente del espectador con algo frío como la noche, nos deja sin palabras al momento de verla narrada; en un instante se comprenden aquellas palabras emergentes del sentimiento más profundo. 

Querido John:

Hay tantas cosas que deseo decirte que no estoy segura de por dónde empezar. ¿Debería comenzar por decirte que te quiero? ¿O que los días que he pasado contigo han sido los más felices de mi vida? ¿O que en el poco tiempo que hace que te conozco he llegado a creer que estábamos destinados a encontrarnos? Podría decir todas esas cosas y todas serían verdad, pero mientras las vuelvo a leer, lo único que pienso es que me encantaría poder estar a tu lado ahora, acariciándote la mano y disfrutando con la imagen de tu sonrisa elusiva.

En el futuro, sé que reviviré nuestros días juntos un millón de veces. Escucharé tu sonrisa, veré tu cara y sentiré tus brazos alrededor de mi cintura. Echaré de menos todo eso, más de lo que puedas llegar a imaginarte. Eres un caballero de los que ya casi no queda, John, y valoro muchísimo esa cualidad en ti. En todas las ocasiones que hemos estado juntos, nunca has insistido para que me acostara contigo, y, de verdad, no puedo expresarte lo mucho que eso significa para mí. Hace que todo lo que hemos compartido sea incluso más especial, y así es como quiero recordar los días que he pasado contigo. Como la luz blanca y pura que al contemplarla nos quita el aliento.

Pensaré en ti todos los días. En parte tengo miedo de que llegue un momento en que tú no sientas lo mismo, de que te olvides de lo que hemos pasado juntos, así que te propongo un juego: estés donde estés, y sin importar lo que pase en tu vida, la primera noche de luna llena de cada mes -igual que la que brillaba en el firmamento el primer día que nos conocimos- quiero que la busques en el cielo nocturno. Quiero que pienses en mí y en la semana que hemos compartido, porque esté donde esté, y sin importar lo que pase en mi vida, esa será exactamente lo que yo estaré haciendo. Si no podemos estar juntos, al menos podemos compartir ese momento, y quizás entre los dos consigamos hacer que este sentimiento perdure para siempre.

Te quiero, John Tyree, y espero que cumplas la promesa que un día me hiciste. Si regresas me casaré contigo. Si rompes tu promesa, me romperás el corazón. 

Tuya,

Savannah

4.- Posdata, te amo (Richard LaGravenese, 2008)

¿Matrimonio perfecto? ¡Así es! 

Esta película nos adentra a la historia de Holly y Gerry, quizá el dúo perfecto, pero el cáncer mata a Gerry… Holly, al quedarse viuda, no acepta el consuelo de nadie. Incapaz de distraerse, sus más profundos sentimientos se ocultan en su corazón dañado. Antes de llegar a la tragicomedia, Gerry se despide mediante una carta bastante conmovedora que marca un estilo en el cine y nos deja una sensación realista. 

La última carta:

Querida Holly, no tengo mucho tiempo, lo digo literalmente, es que saliste a comprar un helado y volverás pronto. Pero tengo la impresión de que será la última carta, porque sólo hay una cosa que decir, y no será que recuerdes o compres una lámpara, puedes cuidar de ti sin mi ayuda. Quiero decirte cuánto me conmoviste, cuánto me cambiaste, me hiciste un hombre al amarme, Holly, por eso estoy eternamente agradecido, literalmente. Si puedes prometerme algo, prométeme que cuando estés triste o insegura o pierdas la fe por completo, tratarás de verte a través de mis ojos. Gracias por el honor de ser mi esposa, soy un hombre sin arrepentimientos, qué afortunado fui. Fuiste mi vida, Holly, pero yo soy sólo un capítulo en la tuya, te prometo que habrá muchos más. Y aquí viene lo más importante: no tengas miedo de volver a enamorarte, busca esa señal cuando termine la vida como la conoces. 

Posdata: siempre te amaré.

5.- Diario de una pasión (Nick Cassavetes, 2004)

Somos espectadores de una historia apasionada protagonizada por Rachel McAdams (Allie Hamilton) y Ryan Gosling (Noah Calhoun) quienes se conocen en un verano en Seabrook, Carolina del Sur. Tanto la familia de Allie como la Segunda Guerra Mundial, son factores que los obligan a separarse. 

Un trama de reencuentros y desconciertos sobre el amor entre dos personas que pertenecen a distintas esferas sociales y económicas, hasta que al volver de la guerra, Noah compra la casa en la que un día prometió pasar sus días junto a Allie.  

Es en una de las cartas que Noah le escribe a Allie después de verse obligados a separase, en la cual se transmite todo el cariño que resume la película; sin duda uno de los momentos más conmemorativos en el cine romántico. 

Mi Querida Allie:

No pude dormir anoche porque sé que ahora sí se acabó entre nosotros. Ya no me siento amargado, porque sé que lo que tuvimos era puro. Y si en el futuro lejano nos vemos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré del verano que pasábamos debajo de los árboles aprendiendo uno del otro y con el amor creciendo. 

El mejor tipo de amor es el que despierta al alma y nos hace procurarlo más, que nos enciende un fuego en nuestros corazones y nos tranquiliza la mente. Eso es lo que me has dado. Eso es lo que yo esperaba darte para siempre. Te amo.

Te estaré viendo. Noah.

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