Billy Wilder: el cineasta imperfecto

Por: Karla León (@klls_luu)

Humor y romanticismo sintetizan el sello cinematográfico del emblemático Billy Wilder, uno de los personajes más icónicos en la historia del cine y quien realizó, desde 1929, más de 120 películas como escritor y director durante la época dorada de Hollywood. Esta trayectoria lo llevó a recibir 44 reconocimientos, entre los que destacan seis premios Oscar, dos Globos de Oro y una Palma de Oro. 

La leyenda del cine destacó por su atrevimiento e innovación en los géneros cinematográficos, los cuales apuntaló con majestuosidad a través de combinaciones fílmicas y cientos de posibilidades de argumentación. Aquí te compartimos cinco aspectos fundamentales para conocer el estilo del autodenominado escritor imperfecto. 

Un talento multifacético 

Experto en la narración fílmica y reconocido por sus comedias ácidas, Wilder abordó diversos géneros, desde el cine negro hasta el drama social, el suspenso y la sátira hollywoodense. Destacó por una escritura particular e ingeniosa de diálogos que inmortalizaron figuras como Audrey Hepburn, William Holden, Marilyn Monroe y Jack Lemmon.

Desplazado por la guerra, el también actor incursionó en la industria junto al dramaturgo Charles Brackett, con quien colaboró por más de 30 años en la escritura de guiones que llevaron a la pantalla grande Ernst Lubitsch, Howard Hawks y Mitchell Leisen. En 1942, debutó como director con la comedia The Major and the Minor, protagonizada por Ginger Rogers y Ray Milland.

El estilo Wilder

A través de los años, el estilo satírico de Wilder se hizo más evidente, por lo que se destacó en la comedia y perfiló su estilo a la sutileza heredada por Lubitsch y a una dura crítica al sistema por medio del sarcasmo. Billy creó una disección cinematográfica que incluía un tono irónico, convenciones sociales de la clase media estadounidense de la época y contradicciones internas. 

Algunas de las cintas que recuperan estos elementos son The Lost Weekend (1945), galardonada con el Oscar, Sunset Blvd. (1950), Ace in the Hole (1951), Sabrina (1954), The Seven Year Itch (1957), Some Like It Hot (1959), The Apartment (1960), película que le otorgó su segunda estatuilla y One, Two, Three (1961). 

De la comedia al cine negro

Ya consolidado en la comedia, en 1943 dirigió cintas bélicas y policiacas, entre las que destacan Five Graves to Cairo (1943) y Double Indemnity (1944), cuyo argumento se convirtió en una guía para filmes posteriores del género, por lo que algunos críticos la consideran la primera película del cine negro. Protagonizada por Barbara Stanwyck, el multipremiado cineasta logró una historia seductora y arriesgada, bajo la guía de una femme fatale.

El llamado sucesor de Lubitsch se distinguió por abordar temas sociales con los que obtuvo una gran cantidad de galardones y nominaciones internacionales, incluso probó estilos como el género musical en The Emperor Waltz (1948), título que protagonizaron Bing Crosby y Joan Fontaine, reconocida por su actuación en Suspicion ( Alfred Hitchcock, 1941).  

Imperfecto e inteligente 

El elemento inteligente y perspicaz de su narrativa lo llevó a realizar aportaciones significativas al cine americano, entre ellas resalta la mezcla de argumentos humorísticos con paradojas, ironías y cambios en la estructura maestra de las historias. Un ejemplo de esto se observa en el desarrollo de los tipos de personaje, así como en los cambios tan inesperados en la trama.

De esta forma, la filmografía de Wilder afianza una discrepancia entre niveles de conocimiento, es decir, cuando los espectadores, de manera sutil, tienen una mayor noción de lo que pasa en la historia o en una escena en específico. El cine del hombre que consideraba la perfección como inexistente fue capaz de multiplicar las posibilidades dramáticas una vez que la discrepancia narrativa se acentuaba. 

El cine que no se olvida

Wilder filmó su última película en 1981 a lado de Jack Lemmon, Walter Matthau y Paula Prentiss, quienes encarnaron en Buddy Buddy a un mafioso y a un matrimonio bastante problemático; sin embargo y, tras su muerte en marzo de 2002, los créditos por ideas y adaptaciones de sus guiones continúa hasta el día de hoy, pues ya se encuentra en preproducción el relanzamiento de Sunset Boulevard, un nuevo drama musical que será dirigido por Rob Ashford y que protagonizará la icónica Glenn Close. 

El irrepetible cineasta llegará a México este fin de semana y hasta noviembre, a través del ciclo Clásicos en pantalla grande de la Cineteca Nacional, donde se podrán disfrutar cintas como Sabrina (1954), Una Eva y dos Adanes (Some Like It Hot, 1958), Pacto de sangre (Double Indemnity, 1944), Bésame tonto (Kiss Me, Stupid, 1964), El ocaso de una vida (Sunset Blvd., 1950) o Piso de soltero (The Apartment, 1960), con las que podrás experimentar el humor de la época y el ingenio de la leyenda del cine de oro.

Todos los sábados y domingos con funciones a las 18:00 y 20:00 horas.

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